| Citas: Volar | F.U.C.K. | Por si no os habéis enterado, hoy ha habido una presentación de productos de Apple, la antaño empresa informática que producía ordenadores y hasta hace nada sistemas operativos decentes para ellos. Y he de decir que ha sido de las más graciosas. Para mí la que más. También se debe a que llevo una semana algo más hijo de puta que de costumbre, pero me ha encantado ver a Jobs pausar sus discursos, como bien tenía programado, para que el público aplaudiera y, al ver que aquello no tiraba, retomar disimulando con cara de extrañeza y un «Woops!» su palabrería. Hasta él se ha dado cuenta de que la gente, avispada, miraba con extrañeza ese reproductor Blusens de Carrefour (o DealExtreme) que presentaba como iPod Nano, y que no puede pegarse 10 minutos para hablar de un iPhone sin capacidad de llamar. De verdad que me he reído mucho. Tal vez sea por haberla visto en vivo a traves de una web que han facilitado, de esas estándares que sólo funcionan en Safari. Ah, sí, también han cogido una Play3, le han quitado la capacidad de jugar, la capacidad de almacenar datos, la capacidad de hacer pesas con ella y la han rebajado el precio a una tercera parte. Han mantenido el color, blanco Apple. Y tal. No, es coña, que tengan los huevos de decirme que no hay en el mercado productos que cumplan esas funciones facilmente cuando llevo haciéndolo sin molestias años desde mi consola… Pues eso, ¿quién lo va a aplaudir?
En el apartado del software, aparte de un parche para los móviles, han dicho algo de actualizar iTunes. Más risas. Una red social con nombre de comando de red (que llega un porrón de años tarde o unos pocos menos) que ha servido para que veamos cómo nos intentaba hacer creer que era el fan número uno de Lady Gaga -quien antes de lanzarse al público la aplicación ya contaba con unos falseados 90.000 seguidores y escuchaba a Metallica-, momento en el que el vídeo se cortó, por cierto, un par de veces (eso hace… unas tres millones menos que cuando hace años lo seguí por Applesfera). Una curiosa herramienta que no voy a actualizar en absoluto ya que las asombrosas novedades que trae no me sirven ni para darles por cool. Quieto. Respira.
Pero me mola su logo. Ha sido amor a primera Vista.

Nada más verlo he soltado otra carcajada, porque una cosa es que le manguen a Atari y otra que se lo levanten a la empresa a quienes llevan años criticando por imitarles el estilo. Igual ha sido sólo mi cabeza la que ha visto el parecido (y ha decidido montar ese bonito collage en un programa sin licencia)
No me quedan más palabras amables para hoy. Voy a seguir estudiando, con los cascos en mi nada brand new pero sí bonito mazacote iPod con vídeo al que le sigue fallando la clavija, ese que ya no permiten comprar. Vintage.
Visto en: Apple Special Event Septembre 2010.
Vengo de comentarlo con WhisKiTo en una de estas tardes de cañas y fotos. ¿Cómo haces que una persona ciega y sorda entienda una pagina web? Sí, lo he soltado a lo burro, como me hicieron a mí. Miento, yo contaba con unos antecedentes. Muchas empresas y cualquier corpúsculo de la Administración exige que su página (que suele ser una aplicación web en JAVA con Oracle, que hace que WordPress parezca tan básico como un chupete) cumpla ciertos requisitos de accesibilidad. Es decir, la página debe poderse navegar con cualquier navegador, con cualquier configuración y hasta con una piedra atada a un cable, quitando todo lo bonito (y lo feo), que es en lo que todos pensamos cuando nos hablan de esto en parte debido a la facilidad de tener un espacio en la red hoy en día.
El problema se lo encontró un compañero con la gente ciega, no lo vieron venir (ups), que al rellenar un formulario se encontró con un Captcha (esas caja de texto que insisten en que introduzcas los códigos autogenerados y malamente pintados que aparecen por ahí con el objeto único de saber si tienes o no humanidad, y siempre falla) y esta persona, al ser incapaz de conocer qué palabra se escondía tras la imagen, activó (imagino que de forma automática) el Captcha de voz, un programa que “lee” lo que aparece en la imagen o bien algo completamente diferente, depende de cómo se haya programado. Para los más curiosos, en este sitio web se utilizó JCaptcha y, como nunca se les había planteado el caso, se modificó lo mínimo, esto quiere decir que el sintetizador de voz está en inglés. Llamadme raro, pero parece que no puedes obligar a nadie a que aprenda inglés. De forma que se tuvo que programar una aplicación que leyera «La M con la A, MA» y no “mei”. Un trabajo de enanos ya que lo que hay desarrollado no era compatible (no me enteré muy bien del motivo porque ese proyecto me toca de refilón). Pensaréis que ya es casualidad y mala uva que una persona se encuentre con este problema y encima se queje, que en su derecho está. Pues ojito, que por lo visto llamó otra segunda persona, también invidente, abroncada porque no conseguía finalizar sus gestiones. Paciencia, señora.
Después de este marrón ya nos metieron más miedo en el cuerpo (aunque repito que a mí ni me iba ni me venía) con el caso de una persona que, por el motivo que sea, no fuera capaz ni de ver ni de oír. Una persona que como cualquier otra paga sus impuestos religiosamente y que tiene derecho a disfrutar de las ventajas de este tipo de recursos en línea que algunas comunidades autónomas ofrecen. ¿Qué haces? No estoy metido en el tema, pero da para pensar, ¿cómo se idea, diseña, construye una página que no va a leerse ni en voz baja ni en voz alta? Con una única persona que se queje sobre esto la vamos a tener montada. Porque a ver quién le quita la razón.
Discutidlo con vuestra familia a la hora de la comida, mientras os dejo una pregunta simplona y obligada, ¿alguien que lea este blog de alguna manera que no contemplo? Es decir, si hay algún ciego entre vosotros y necesite de herramientas especiales que reproducen lo que escribo. Si se da el rarísimo caso, que se anime a compartir la experiencia.
Ahí os lo dejo, con la magdalena del desayuno. Yo a las seis arriba. Qué bien se está de vacaciones, ¿verdad?
Visto en: Capture.
De vez en cuando salen noticias que cuentan cómo un departamento o unas oficinas de un gobierno se ha pasado a Ubuntu acompañado de un estudio interesado sobre el ahorro que esto supone en licencias. Luego sale otra noticia diciendo que los diputados tendrán un iPad de gratis y hay quien comienza a vomitar frasecillas sobre software libre y porqué no se utilizan las alternativas de código abierto o, más correctamente, alternativas gratuitas. Otra vez, uno de esos estudios que compara Windows con Linux y Microsoft Office con OpenOffice (o con Google Docs). Bueno, calma.
Una guerra un poco tonta. Cuando te pegas con aplicaciones de y para la administración pública (Junta, Ayuntamiento, Conserjería…) casi a diario y luego ves una soplapollez como la de arriba se te cae el alma a los pies y te preguntas si merece la pena terminar la carrera y continuar desarrollando tu trabajo en la oficina.
Cada vez la gente sabe un poquito más de informática y eso es bueno y malo a la vez, empiezan a dar por válidas afirmaciones que han leído repetidas y creen que abrir los puertos del router para que el eMule les vaya más deprisa es equivalente a haber estudiado Redes. De ahí se pasa a pensar que un sistema operativo actual sirve para cualquier cosa. Y por ende, todo lo que alguien puede hacer en Windows podría llevarse a cabo en un sistema gratuito (que para quien realiza estos informes es la mayor ventaja de según qué Linux). Y ciertamente, si el empleado tiene un ordenador para compartir los PowerPoint de los colegas, ver vídeos de Youtube y jugar al solitario mientras redacta o lee unos documentos de texto, pues sí. Pero es que ahora mismo eso lo puede hacer hasta con una Game Boy si nos ponemos. Sí, nos ahorramos la licencia de XP y de Office y hasta del antivirus. De ahí, no sé muy bien cómo, se extiende a que si junto a esta persona hay 400, nos ahorramos esos centenares de licencias y así se hunde la mala malísima Microsoft (o ahora, Apple). Señores, no es así. Y menos en organismos públicos. Primero, porque si utilizan Windows y Office es porque, en algún momento del día, van a utilizar algo de Windows y de Office, o solamente de Office, pero que no puede extrapolarse. Un ejemplo, Microsft Office Visio. Porque no todo es Excel en esta vida.
Aunque a lo mejor le sorprenda a la gente que detalla con más o menos arte las cifras del posible ahorro, hay muchos funcionarios que dependen de Visio. Para quien no la conozca (que alguno habrá) se trata de una herramienta de creación de diagramas y esquemas que se integra con el resto de herramientas de Office o bien puede mostrarse como un documento aparte. ¿Hay alternativas fuera de Windows? Sí, dentro del mundo Linux de escritorio hay decenas de programas que permiten realizar esta clase de dibujos, para UML, modelos Entidad-Relación, organigramas etc. Ahora, encontrar uno que aúne todas esas funciones y sea compatible (pueda leer, crear y modificar) con los documentos ya existentes de Visio, no. Y esto ya cierra muchas puertas. Yo, dentro de Mac, he encontrado uno que me encanta, más que el propio Visio, que permite hacer algunas cosas más, de una manera más sencilla y encima más bonito. La versión “Pro” de Omnigraffle, que encontrarás en Demonoid, porque como Pro que es, requiere soltar pasta (pero el XML que genera puede ser interpretado por Visio del mismo modo que un fichero de Microsoft se puede visualizar sin problemas en esta aplicación). ¿Qué quiere decir esto? Que pese a que existen alternativas, las que resultan competentes necesitan el apoyo de una fundación (léase Apache, Mozilla o las inyecciones de capital de Google) o no te dejan acceso al código porque ellos también tienen que comer. A propósito de esto he de afirmar que la versión manzanita de Microsoft Office, la 2008, pese a contar con menos cosas, (tampoco hay Project), es la más fácil de usar, agradable y cómoda de todas las que he probado. Por supuesto, mil veces mejor que la 2007.
¿Quiere decir esto que no se puede utilizar un sistema como Linux en la administración? Ni mucho menos, de hecho se utiliza, pero sigamos. Con la gente con la que más he tratado en estos pocos meses ha sido personal informático, generalmente desarrolladores de la Junta de Castilla y León. Y aunque, en efecto, entornos de desarrollo hay para todas las plataformas, los programas que los acompañan no suelen ser así, o, al menos, no suelen ser de libre distribución. Y es que en un post llamado “El software de las administraciones públicas para tontos” digo yo que las personas que trabajan a diario con ello tendrán algo que decir. Un ejemplo simple, podemos instalar Eclipse o Netbeans hasta en una cafetera si nos ponemos, que son gratuitos y libres, pero si tenemos que incluir en el paquete herramientas de Oracle aunque pueda funcionar sobre Linux, ya nos metemos en con el rollo de licencias. Siguen existiendo alternativas, descarto MySQL porque desde hace un tiempo pertenece a Oracle, pero Cassandra (porque Facebook, por mucho que se diga, tiene unos cerebritos de la hostia) o PostgreSQL están ahí, sin embargo se prefiere recurrir a Microsoft SQL Server porque no todo es la nube y las bases de datos orientadas a objeto no terminan de cuajar (que cuando lo hagan igual no flipamos tanto, pero hay que mantenerse a la espera). ¿Qué pasa entonces? Que se sigue con Oracle -asco y muerte- gracias a cositas como TOAD (de mi pueblo, por cierto), ese programa de pago que hace la vida con las bases de datos más llevadera y que, como podréis imaginar, funciona en Windows. Sí, puedes hacer que corra más o menos bien en otro sistema si te machacas, ahora, si te toca darte de codazos con cientos de sistemas prefieres, por tiempo, por comodidad y por estabilidad pagar un puñado de licencias y realizar una instalación sobre Windows del tirón. Sí, palmas más pasta, pero comienzas a trabajar mucho antes y de una forma óptima.
Lógicamente, no entro a valorar historias como la dependencia directa del entorno. Es decir, si dentro de un proyecto se va a desarrollar una aplicación móvil tienes que hacerte con un Mac y bajarte el SDK del iPhone, ir a Google y descargar el SDK de Android y hacer lo propio con Symbian y otros sistemas. Igualmente, si el público objetivo se encuentra dentro de un marco único (como puede ser Windows) o de primeras te piden que se realice para un sistema operativo seguramente no salgas de Microsoft Visual Studio, Xcode o lo que toque porque incluyen herramientas propicias para el entorno tecnológico donde va a implantarse.
¿Qué debemos hacer entonces con Linux? Pues como decía, Linux se utiliza y mucho, pero no de cara al público (ni, por lo visto, de los informes), y se utiliza pagando, ojo. Porque pese a la condición del sistema, al menos en esta comunidad autónoma, se tiende a contratar un mantenimiento, que también es caro. Aquí se coloca un servidor potentorro (que realmente son varios, pero no vamos a complicar más la madeja) con un Red Hat a prueba de bombas en la medida de lo posible que albergará el servidor de aplicaciones, bases de datos, servidor web y un largo etcétera. Y esto es imprescindible. Puede que en lugar de Red Hat sea su hermano CentOS, pero tanto monta.
Voy a ir concluyendo que seguro que tenéis mejores cosas que hacer un sábado por la tarde. No es tan bonito el mundo como lo pintan, y sed sensatos, se intenta ahorrar en todo, si se pudiese ahorrar también en pegatinas brillantes que dicen «This Software is Original» o cosas similares ya lo estarían haciendo. Porque a un concejal de festejos le importa menos esa pegatina que las llantas de aleación de 20 pulgadas con doble protección antibalas del Audi A8 que tiene para trabajar e ir a por los niños después del Carrefour. No hace falta decir que si su secretario puede suprimir las licencias para hacerle el mismo apaño a su A6 ya veríamos crecer las ventas de Audi, coches que, por cierto, no me gustan en absoluto.
Visto en: Documentación.
Atención esos amigos del phising, nuevas aguas sobre las que navegar y echar nuestras redes. Los dominios .co. Efectivamente yo he ido como un niño pequeño a ver si estaba disponible algo como elge.co, co.co, po.co, lo.co, to.co y demás tonterías, luego pasé a elcorteingles.co, y de ahí, a los niños grandes, cajas de ahorros y bancos. Probé con un puñado de dominios del grupo que más se juegan en estos asuntos.
El resultado, decepcionante.

De verdad me quedo con ganas de registrar alguno, de hecho he comenzado el proceso de compra. No sabría chantajear después, dándoles mi dirección de Paypal o una cuenta bancaria (no he leído términos y condiciones, ni idea de hasta qué punto es legal), así que, con el rabo entre las piernas, di marcha atrás. Si preguntáis para qué los quería, es fácil, me siento más seguro si son míos que de un hacker chino (y si me los recompran mejor que mejor). Me parece vergonzoso que esta gente que se gasta millones en seguridad estén siendo los últimos en soltar los 23 euros que me pide GoDaddy por cada nombre.
En fin, otro día más en el que no me hago rico.
Visto en: Límpiate que tienes un mo.co.
Pues resulta que andaba yo el otro día por la calle, o así, cuando de repente me para una chavala impresionantemente atractiva, digo «Esta es la mía, próxima parada, Isla Paradiso». Y nos pusimos a hablar, «A ver qué tal se maneja con la boca» pensaba yo, y de estas que me pilla en un descuido y quiere probar mis cascos, por compartir estas estupideces se comienza, creo yo, pero oh cruel destino, venganza kármica, extraña presencia perturbadora traída a mi vida por el mismo Belcebú, que va el iPod y decide joder (no literalmente pese a todo lo anterior) dejando de lado todo lo que vaya al canal derecho del audio. Después de 4 años no encontró momento mejor, hasta luego Kelly Brook. Ya mamé.
El caso es que soy un caso. Y sí, por problemas de desgaste la cavidad donde se introduce eso que rima con lo del anuncio de la miss se quedó tal cual, pero no así la del juguetito chino diseñado en California, o las oficinas de Gizmodo, lo que sea. No hay contacto entre la clavija y el orificio en la sección correspondiente al canal derecho. Se hace la ñapa apretando en una posición incómoda. A priori parece sencillo, coger reproductor, salvar canciones, formatear, envolver para regalo, dejarlo en mi puerta, sorprenderme por encontrarme un misterioso disco duro de 30GB. Luego, para compensar, comprar otro.
Pero no. No porque yo (yo, que para ser feliz quiero un diplodocus hembra, de tamaño de bolsillo, para pasearlo cual perrito) he pensado en arreglarlo, pues no deja de funcionar medianamente -a medias, literal-, sí, la batería ha perdido bastantes puntos desde que lo estrené y la pantalla tiene unos cuántos píxeles en huelga debido a reiteradas caídas y algún pisotón, incluso una vez se me cayó (a un charco) y al ir a recogerlo lo pisé haciendo que se hundiera un poquito más en el barro, y el hecho de que no pueda utilizarlo cómodamente por tamaña tontería me crea un sarpullido que me gustaría erradicar ASAP, para los que no ven Gossip Girl… bueno, que salen mozas, nenes. Para ello acudí con prontitud a iFixit para ver el cómo se hace. Y ya he preguntado por ahí, dicen que muy complicado no es (la parte de Jack, destripar el aparato), el miedo siempre presente en estas operaciones a byte abierto es claro, a ver si voy a gastarme los duros en las piezas, lo intento montar, pierdo una tarde y al final no consigo hacerlo funcionar o lo dejo peor.
Pide piezas, espera sentado (con media oreja quemada a decibelios incendiarios y otra fresca cual lechuga por la mañana con las gotitas del rocío y un caracol encima), ponte a hacer la ñapa, reza tres padrenuestros, haz fotos de cómo estaba todo antes de empezar a meter el bisturí de punta plana y confía en recibir la inspiración Pielhoff, es broma, me manejo sorprendentemente bien con herramientas. Que no es por tirarme flores, pero en estos casos suelo apañarme bien. La pega real es el tiempo de espera.
Porque seamos sinceros, puedo dejarme caer por El Corte Inglés, echar un ojo a las nuevas chicas de perfumería, que me droguen, subir a Electrónica, decir que me den uno de esos, que lo pongan para regalo y salir corriendo antes de que den alcance a mi MasterCard, que ya tiene guasa lo de Master, si no pasa de Nivel 1 ni de coña. Pero esto es así, no me parece decente destinar el 76,3% de mi sueldo a nada, se siente, Jobs. Y se siente Amazon.
Así pues, explicado el problema y las posibles soluciones, ¿alguna experiencia en estos temas?, ¿termino bajándome los pantalones y comprándome el cacharrito?
Se abren las piernas, digo, las apuestas. Que no sé qué hacer con mi estantería, digo, myself. Coño, ¡otro tripi! ¡Gol de Raúl!
Visto en: iPod 5G, que ya es gravedad.
Por mucho que Apple se empeñe. Para empezar, el debate de HTML5 contra Flash me parece estúpido (como tantas otras cosas, yo en mi línea) ya que son dos herramientas, sin más. Vamos a ver, si a un diseñador gráfico le preguntas si prefiere la tableta gráfica al papel y lápiz te dirá que se queda con ambas, porque son herramientas y la existencia de una no debe eliminar a la otra, o así lo entiendo yo -y Google-. Si Apple reniega de Flash porque, en efecto, es la aplicación que más consigue tirar abajo su navegador, (cosa que no pasa en un Linux de 64 bits donde, directamente, ni termina de arrancar bien, pero parece que sólo me quejo yo) debería replantear la estrategia. Si el perro tiene rabia, en lugar de matarlo, permite que los que se dedican a la investigación propia de la enfermedad saquen una vacuna válida. Porque, en efecto, si no hay Flash no hay cuelgues. Fin del asunto. Me gustaría que todo esto se les cayera encima como todo el chiringuito .me.
HTML 5 está en pañales, hablar y alardear de que un navegador lo soporta es complicado porque ni siquiera es un estándar definido. Y aquí, como de costumbre, mis rencillas con W3C y lo que cada uno entiende por estándar, si el 90% de los navegadores son capaces de tirar para adelante con Flash y un 20% de ellos dice que es capaz de interpretar HTML 5 (cada uno a su manera), creo que lo estándar es el Flash, que tiene mayor porcentaje. Y es que el problema que encontramos es que la gente se alarma diciendo que Flash es propietario (de la antigua Macromedia ahora parte de Adobe) y eso mete mucho miedo sin saber por qué (mientras que el desarrollo de HTML 5 está en manos de una organización independiente perroflautista, que me parece peor). Esto desembocará en que, como con JavaScript, cada navegador hará lo que le dé la gana al interpretar el código. Porque ya está siendo así y así seguirá hasta que se decidan a sacarlo en condiciones. Mientras que Flash, un Applet de Java, Active X etc es interpretado por sus correspondientes clientes ahora el navegador deberá ocuparse de todo, ¿recordáis aquella máxima de UNIX que decía «Una aplicación para cada cosa»? Pues a tomar por culo, y en el aspecto de Active X me parece de perlas pero Flash y Java están disponibles para cualquier sistema de escritorio (y a este paso para casi cualquier sistema móvil).
Aparte del Cristo que se monta del lado del desarrollador, los visitantes también van finos. Ayer estuve haciendo unas pruebas en Nada Nuevo para que los episodios pudieran escucharse sin necesidad de Flash ni de tener que bajar el fichero, esto es, con la nueva etiqueta audio que, como ávidos y avispados seres que sois, sabéis que sirve (servirá) para reproducir sonidos y que debería invalidar una página en el actual HTML 4.01 y XHTML 1. Muchos (es un decir) de los que lo siguen tiran de telefonaco así que me puse a investigar qué podía hacer. Tras dos o tres intentonas de mierda en local lo subí para que Aloisius probara (lo cual le fue imposible por su versión de Internet Explorer aunque en ningún momento perdió el entusiasmo, con frases como «¡Vamos a estar en la cresta de la ola!»), ya en mi ordenador me daba problemas y es que Chrome se quedaba pillado (supuse que Safari haría lo propio y acerté, en el Mac se defiende, en el iPad del SDK hace algún intento y en el iPhone del mismo juguetito -curiosamente- no hace nada), algo que parece normal, mientras que Firefox lo interpretaba de maravilla. Tras darle un par de vueltas consulté a más gente y la respuesta fue clara, los navegadores del trabajao no tienen HTML 5. Así lo constató Ponzonha y posteriormente FiFi ambos con un Firefox 2, mientras que zetxek, siempre con mil dispositivos alrededor preguntó por un posible error de códecs, ya que lo estándar para esta gente es el .ogg porque los .mp3 son propietarios y muerden. Sí, lo estándar es lo que no usa ni Clifford, de nuevo. Dejé de lado el pedante estándar abierto y con el emepetrés la cosa mejoró en WebKit lo justo, no hace caso a la etiqueta (flipen, señores) sino que hay que atajar metiendo JavaScript a machete. ¿Para qué está (estará) la mencionada etiqueta? Como para bien o para mal casi todos navegan desde un ordenador de una oficina incapaz de devolver correctamente el código lo dejé en stand-by, me fui a mear, comí algo y me piré.
Así como CSS 3 está más que implantado (aunque al validador de mi amada W3C sea incapaz de verlo de primeras y te hace pasarlo dos veces cambiando a mano la versión) creo que todavía queda un rato para que HTML 5 pase de vaporware que suena requetebien a algo entendido y soportado por todos de la misma manera, eso sí, si los navegadores quieren y si la organizacioncilla esa se pone las pilas de verdad y se deja de gilipolleces. Por mucho que Apple se empeñe.
Visto en: Desarrollo, ¡qué rollo!
Compré por menos de dos duros un mando a distancia para el portátil y llegó hace una semana escasamente. Antes lo regalaban, un accesorio inútil (Front Row deja mucho que desear), ahora o pasas por el aro de 20€ o un desconocido estadounidense te vende uno nuevo por dólar y medio. Con su plastiquito y todo. Un chollo. Busqué cómo darle vida mediante un adaptador a HDMI (que cuando cambien el DisplayPort por esta conexión y se acuerden de incluir eSATA junto al FireWire 800 lo vamos a flipar) y Google insistió en que viese un vídeo donde se mostraba una explicación a cargo de un rubito de metro y medio con acento extranjero. Max. Bastante útil.
Mi primera impresión fue similar a la que tuvimos todos con el niño molón. ¿Cómo es que semejante mocoso acumula, utiliza, comprende, vacila y, en definitiva, da envidia con semejante inversión en tecnología? Busqué análisis sobre un sistema de altavoces, de esos vistosos que sólo ves en internet, y él fue el encargado de ofrecer la versión audiovisual. Ya me mosqueé. Que en Ucrania veas a gente con ordenadores de más de mil euros, televisiones de alta definición, un iPhone suena extraño, pero que lo tenga un crío ya me parece insultante, por mucho que ahora sea un ciudadano de donde las 500 millas.
Él tiene, a falta de una batería y un Rickenbacker 4001 de los sesenta o setenta enchufado a un Marshall, lo que yo considero la parte entretenida de una Room 404. Un fenómeno. Me comparo y me doy pena. A su edad yo gritaba aquello de «He was a punk, she did ballet. What more can I say?», devoraba libros de Harry Potter y dedicaba mi tiempo al hedonismo. Ahora no, ahora sólo canto las canciones de la canadiense bajita cuando salen en KISS FM.
Cuando sea pequeño quiero ser como él. Soy un herido grave, de esos 2.0. Llamad a una ambulancia.
Visto en: Youtube.
He estado utilizando Twitter muy por encima, haciendo tonterías con el de Nada Nuevo. Me aburrí en dos ratos y lo automaticé. Si al final se lleva a cabo la limpieza de cuentas inutilizadas haré lo mismo con la mía, que está de adorno. Podéis imaginaros que no soy, en absoluto, un genio del medio (porque el medio sigue sin atraerme). Hoy he llegado de rebote a dos interesantes, el de Bill Gates, a quien se le nota que está mucho más metido en el campo de la investigación (él pone el dinero y los laboratorios y otros sacan adelante tubos y probetas… o bueno, nunca se me dio bien la química) y toda esta historia de la Fundación Gates para intentar que el mundo sea un poquito mejor; tan, tan poquito que ni lo vamos a notar, pero hay quien duerme mejor haciéndolo. Y luego me he dado una vuelta por los de algunos deportistas, de rebote también. Los “canales” de Twitter de los deportistas aburren. Si ya aburren sus perfiles de Facebook donde cuelgan enlaces a sus últimos anuncios, aquí es peor pues la gente lo redistribuye y lo comenta. Una vez a la semana dejan un comentario no automatizado haciendo referencia a un partido «Hemos hecho lo que hemos podido», «Ha sido una victoria merecida», «No sé nada de la fiesta que mencionan en Marca y el de la foto con dos rubias de bote y tetas de plástico no soy yo, os lo puede decir el segurata del garito». Creo que eso último es demasiado largo para Twitter. En fin, que las noticillas que saca esta peña no sirven para gran cosa y no levantan mi interés.
Finalmente, entre bostezos, veo una carita conocida en un recuadro diminuto, «Coño, Jordan». También metido en el mundillo, sí. Y una de las virtudes de ser un genio es que tu genialidad, excepto excepciones (qué redundante), es tan longeva como lo seas tú. Y Jordan lo clava. No habla de baloncesto. No responde a sus compañeros. Apenas sigue a un diminuto puñado de personas. La verdad es que me gustaría pensar que en Nike no tienen a un becario que le escriba las líneas para aparentar ser modernos, porque me entristecería.

Es un tipo curioso, sin complicaciones, no recuerdo que se haya metido en muchos líos (como Kobe, por ejemplo). No sé, habla de los cactus. Me parece encantador.
Afortunadamente escribe un par de veces por semana (tirando a una frecuencia menor), así que seguirle la pista no requiere ningún tipo de sacrifico, terminaré llamando a su RSS.
Un genio.
Visto en: Twitter.
Una queja. Así rapidilla. A los blogs de tecnología estos tan molones y modernos que pueblan la red, no seáis cutres. Por favor. Haced vuestra propia captura de pantalla. Es fácil, casi todos los teclados tienen un botón para eso (los de Apple no). ¿No os frustra a vosotros mismos ver en vuestro post la misma imagen que en todos los demás? Comprendo que si se trata de un aparato nuevo, que igual ni ha salido aún, y del que sólo existen cuatro fotos de mierda se distribuyan una y otra vez esas fotos, si es una aplicación para empresas con un precio desorbitado y sin opción de prueba (que esto ya me parece raro, pero bueno), pues claro que se entiende que veamos siempre las mismas putas capturas. Que es un antivirus y te da pereza desinstalar el que tienes para probar la nueva versión de otro, pues sinceramente, no sé qué cojones haces hablando sobre software (y mucho menos sé por qué te están pagando). Pero joder, si se trata de un “servicio” web, no cuesta tanto meter cuatro datos chorrones y recortar una imagen.
Vagos.
VIsto en: Venga, os lo dejo como propósito de año nuevo.
Se habla mucho de la mierda esa de la realidad aumentada, que si en el móvil y que si tal, que si cual. Patrañas. Puedo afirmar que no hace falta un iPhone para disfrutar de semejante tecnología novedosa, la revolución de los sentidos desde el plano tecnológico. Me explicaré:
Estaba viendo a Arguiñano haciendo un no sé qué hasta que se ha puesto a pelar y cortar una cebolla. Se me han irritado los ojos y he llorado.
Fácil, ¿no?
Visto en: ¡Tu cocina!