No soy una persona que cambie de teléfono porque se le ponga en la punta, espero a que se estropeé el anterior y mirar uno nuevo, así puedo estar 20 días sin móvil por no decidirme a comprar uno nuevo y más de dos años con el mismo porque funciona bien, la verdad es que nunca he gastado más de 10 euros de teléfono al mes (excepto cuando me timaron). Pero bueno, entiendo que haya gente enganchada a GSMSpain intercambiando terminales cada semana, freaks celulares inofensivos que se limitan a mirarte raro y, como mucho, a preguntar curiosos qué haces con un teléfono tan viejo, sin flash de xenon, cámara de 12 trillones de petapíxeles etc. Lo divertido es que ésta gente se suele guardar un teléfono “reserva” de hace años para tener vida mientras hace negocio.
Parece que lo último en teléfonos es el iPhone de la cada vez más odiada (por mi parte) Apple. Tanto que hasta me he visto pegándome con unos fanboys en una discusión que, por definición, tenían perdida, en fin, que así es la escoria y la chusma de la sociedad. Unos luchan por el iPhone, otros pelean a muerte por la verdad universal y mantener que una consola es la mejor y otros se ahostian en los comentarios del Marca por negar que la selección española juega mal y que Cataluña es “lo puto mejor, haber sios enterais españolitos demierda”. Simplemente por ejemplificar, sin malos rollos.
Pero, aguardad, que he desempolvado mis guantes de boxeo.
En la esquina superior izquierda con calzón negro y móvil diseñado hace tres años… (¡tutututututuchán!) ElGekoNegro -venga esos vítores y palmas- y en la esquina inferior derecha a escoger entre calzón negro y blanco con un teléfono que ni siquiera se vende aún… (¡tatatatatatachún!) Apple INC. -Bu… fuera, ¡la sangre no combina con el blanco! Bu…-. ¡Ring!
Cuando probé el iPhone (primera generación, es decir, lo mismo de ahora) lo primero que quise que WhisKiTo me dejase fue volver a tocar el multitouch (hasta hace nada las pantallas táctiles eran táctiles, no touchables, pero vamos, antes de que soltéis a los perros, aceptaré multitouch), ya que el iPod Táctil Touch me había sorprendido gratamente. Y es que, en efecto, sólo sirve para eso, es decir, la pantalla táctil multi punto no sirve para una puta mierda. ¿Viene en el manual Paso 1, mostrar a los colegotas cómo ampliar una foto Paso 2, no volver a utilizarlo nunca? Ey, que a lo mejor sí. Pero hay que reconocer que su mayor baza frente a otras pantallas se desvanece al minuto, que un único dedo y una barrita para ampliar-encoger al pie de la imagen hace el mismo servicio y no tienes que tomar una posición artrítica con los dedos, pero claro, a los colegotas no les mola. Fin del primer Round.
Segundo asalto. Quedo con un amigo: “Oye, ¿qué tal? ¿Estuviste en XYZ?”, “Ahm, pues sí, sí, mira qué fotos saqué”, “Guau, qué cachi, pásamela por Blueetooth”, “Claro, espera que enciendo”…. “Vale, ya está gracias”.
Sí, soy cruel, pero es que con un iPhone, sintiéndolo mucho, no podrás tener amigos. Porque compartir es vivir, y si quieres distribuir tus fotos, libres, como el porno por eMule, sin ningún coste, olvida el novedoso teléfono multitauch.
“Oye, te he enviado el texto por sms”, “Vale, ahora copio y pego… y listo”. Sí, parece mentira cómo evoluciona la tecnología, hace tres años ya podías copiar y pegar. Hoy en día… Fin del segundo asalto, creo que los jueces opinan que el arcaico teléfono Nokia va ganando. ¿Habíais apostado?
Suena la campana y los contrincantes en pie. Parece que lleva ventaja el teléfono de Apple que muestra una gran velocidad frente a la lentitud (y tiempo que tiene ya) del 6680i. Está claro que han sabido aprovechar el hardware, el Colin McRae 2005 del Nokia hace aguas comparándolo con los novedosos efectos 3D del teléfono californiano. La pantalla le gana por goleada. Está sufriendo mucho ahora el mayor de los púgiles, le gana en calidad del sonido, mejoras lógicas teniendo en cuenta la evolución de la tecnología, pierde el equilibrio, parece ayudar el acelerómetro del iPhone, ¡NO!, esperen, eso tampoco sirve para nada. Se ha igualado el combate, parece que Simbyan se tiene que poner las pilas para hacer algo en éstos aspectos. Nos informan de que ya lo han hecho, lástima, el modelo que lucha no “disfruta” de ellas. Toman asiento en las esquinas del cuadrilátero.
El timbre indica que comenzamos el cuarto asalto. Allá van los teléfonos, Noruega Finlandia contra EEUU, los terminales de toda la vida contra el recién llegado (y para la mayoría del mundo: el desconocido).
Sí, comienza con duros derechazos el iPhone que, oh, no se lo pueden imaginar, ha sacado a relucir su tecnología más avanzada… ¡el 3G! Puede descargar politonos de las Supremas de Móstoles a una velocidad endiablada. Pero, ¿cómo?, ¿qué ocurre en la lona? ¡El Nokia 6680i ya tenía 3G! Y lo que es más, le aventaja en número de cámaras pues dispone de una frontal (el autor asegura que funciona, pero sólo ha hecho una videollamada ya que le parecía ridículo ir por la calle con el teléfono a 30 centímetros de la cara y gritando). No lo puedo creer el viejo ha contrarrestado la novedad del jovenzuelo de una manera irrisoria, ¿qué será lo siguiente que haga el iPhone, mostrar una ranura de ampliación? ¡Oh! Esperad, ¡no tiene! Falsa alarma, su capacidad es lo suficientemente grande como para no necesitarlo, vuelven a empatar.
Último Round de esta gloriosa noche en Las Vegas, lo más de lo más y lo último de lo último: el Futuro, contra un terminal que muchos dan por obsoleto pero que está aguantando el tirón como el campeón que es. Parece que no han hecho los deberes los de Cupertino.
El iPhone, en un desesperado gancho de izquierda muestra sus múltiples capacidades de conexión, ¡todas ellas de pago además de un servicio de sincronización al que robaron el logo de Windows Me! pero los afines a la marca de la manzana se niegan a asumirlo. Sí, señores, lo que ha hecho el iPhone es… mostrar su GPS. ¿Le quedan aún fuerzas y posibilidades al viejo Nokia? No parece tener nada que pueda soportar los golpes del novato… Cae.
El árbitro comienza la cuenta atrás… no se mueve… ¡Esperen! ¡Oh Dios mío! ¡Se ha levantado! ¡Sí! la vieja máquina se está bajando la tapa trasera, ¿qué es eso, la cámara? Sí, sin duda es la cámara… Un momento, está grabando vídeo, ¡la antigualla noruega está filmando al iPhone!
No sólo eso… ¡se ha abierto! Se ha cambiado la batería por la nueva que le regaló Nokia -no me pidieron enviar la “estropeada“- y también se ha cambiado la tarjeta SIM, un teléfono totalmente distinto. El iPhone, así como los planes de Apple y los de las teleco se ven mermados, lo que dieron como la mayor revolución en la telefonía móvil se desarma, sus cualidades (que no son tal) o están tan capadas o son tan poco novedosas (o incluso inútiles) que pierden su sentido de ser frente a un terminal añejo.
Los jueces deciden el vencedor:
Visto en: Obviamente, el iPhone ya no me pone.