Compré por menos de dos duros un mando a distancia para el portátil y llegó hace una semana escasamente. Antes lo regalaban, un accesorio inútil (Front Row deja mucho que desear), ahora o pasas por el aro de 20€ o un desconocido estadounidense te vende uno nuevo por dólar y medio. Con su plastiquito y todo. Un chollo. Busqué cómo darle vida mediante un adaptador a HDMI (que cuando cambien el DisplayPort por esta conexión y se acuerden de incluir eSATA junto al FireWire 800 lo vamos a flipar) y Google insistió en que viese un vídeo donde se mostraba una explicación a cargo de un rubito de metro y medio con acento extranjero. Max. Bastante útil.
Mi primera impresión fue similar a la que tuvimos todos con el niño molón. ¿Cómo es que semejante mocoso acumula, utiliza, comprende, vacila y, en definitiva, da envidia con semejante inversión en tecnología? Busqué análisis sobre un sistema de altavoces, de esos vistosos que sólo ves en internet, y él fue el encargado de ofrecer la versión audiovisual. Ya me mosqueé. Que en Ucrania veas a gente con ordenadores de más de mil euros, televisiones de alta definición, un iPhone suena extraño, pero que lo tenga un crío ya me parece insultante, por mucho que ahora sea un ciudadano de donde las 500 millas.
Él tiene, a falta de una batería y un Rickenbacker 4001 de los sesenta o setenta enchufado a un Marshall, lo que yo considero la parte entretenida de una Room 404. Un fenómeno. Me comparo y me doy pena. A su edad yo gritaba aquello de «He was a punk, she did ballet. What more can I say?», devoraba libros de Harry Potter y dedicaba mi tiempo al hedonismo. Ahora no, ahora sólo canto las canciones de la canadiense bajita cuando salen en KISS FM.
Cuando sea pequeño quiero ser como él. Soy un herido grave, de esos 2.0. Llamad a una ambulancia.
Visto en: Youtube.
He estado utilizando Twitter muy por encima, haciendo tonterías con el de Nada Nuevo. Me aburrí en dos ratos y lo automaticé. Si al final se lleva a cabo la limpieza de cuentas inutilizadas haré lo mismo con la mía, que está de adorno. Podéis imaginaros que no soy, en absoluto, un genio del medio (porque el medio sigue sin atraerme). Hoy he llegado de rebote a dos interesantes, el de Bill Gates, a quien se le nota que está mucho más metido en el campo de la investigación (él pone el dinero y los laboratorios y otros sacan adelante tubos y probetas… o bueno, nunca se me dio bien la química) y toda esta historia de la Fundación Gates para intentar que el mundo sea un poquito mejor; tan, tan poquito que ni lo vamos a notar, pero hay quien duerme mejor haciéndolo. Y luego me he dado una vuelta por los de algunos deportistas, de rebote también. Los “canales” de Twitter de los deportistas aburren. Si ya aburren sus perfiles de Facebook donde cuelgan enlaces a sus últimos anuncios, aquí es peor pues la gente lo redistribuye y lo comenta. Una vez a la semana dejan un comentario no automatizado haciendo referencia a un partido «Hemos hecho lo que hemos podido», «Ha sido una victoria merecida», «No sé nada de la fiesta que mencionan en Marca y el de la foto con dos rubias de bote y tetas de plástico no soy yo, os lo puede decir el segurata del garito». Creo que eso último es demasiado largo para Twitter. En fin, que las noticillas que saca esta peña no sirven para gran cosa y no levantan mi interés.
Finalmente, entre bostezos, veo una carita conocida en un recuadro diminuto, «Coño, Jordan». También metido en el mundillo, sí. Y una de las virtudes de ser un genio es que tu genialidad, excepto excepciones (qué redundante), es tan longeva como lo seas tú. Y Jordan lo clava. No habla de baloncesto. No responde a sus compañeros. Apenas sigue a un diminuto puñado de personas. La verdad es que me gustaría pensar que en Nike no tienen a un becario que le escriba las líneas para aparentar ser modernos, porque me entristecería.

Es un tipo curioso, sin complicaciones, no recuerdo que se haya metido en muchos líos (como Kobe, por ejemplo). No sé, habla de los cactus. Me parece encantador.
Afortunadamente escribe un par de veces por semana (tirando a una frecuencia menor), así que seguirle la pista no requiere ningún tipo de sacrifico, terminaré llamando a su RSS.
Un genio.
Visto en: Twitter.
Una queja. Así rapidilla. A los blogs de tecnología estos tan molones y modernos que pueblan la red, no seáis cutres. Por favor. Haced vuestra propia captura de pantalla. Es fácil, casi todos los teclados tienen un botón para eso (los de Apple no). ¿No os frustra a vosotros mismos ver en vuestro post la misma imagen que en todos los demás? Comprendo que si se trata de un aparato nuevo, que igual ni ha salido aún, y del que sólo existen cuatro fotos de mierda se distribuyan una y otra vez esas fotos, si es una aplicación para empresas con un precio desorbitado y sin opción de prueba (que esto ya me parece raro, pero bueno), pues claro que se entiende que veamos siempre las mismas putas capturas. Que es un antivirus y te da pereza desinstalar el que tienes para probar la nueva versión de otro, pues sinceramente, no sé qué cojones haces hablando sobre software (y mucho menos sé por qué te están pagando). Pero joder, si se trata de un “servicio” web, no cuesta tanto meter cuatro datos chorrones y recortar una imagen.
Vagos.
VIsto en: Venga, os lo dejo como propósito de año nuevo.
Se habla mucho de la mierda esa de la realidad aumentada, que si en el móvil y que si tal, que si cual. Patrañas. Puedo afirmar que no hace falta un iPhone para disfrutar de semejante tecnología novedosa, la revolución de los sentidos desde el plano tecnológico. Me explicaré:
Estaba viendo a Arguiñano haciendo un no sé qué hasta que se ha puesto a pelar y cortar una cebolla. Se me han irritado los ojos y he llorado.
Fácil, ¿no?
Visto en: ¡Tu cocina!
Vosotros, que sois una panda de adorables lectores tremendamente freaks lo tenéis claro (o eso quiero pensar), pero hay gente que no pasa 25 horas al día frente al ordenador. De verdad, hay gente así y sí, son normales, más que vosotros. Pero esta gente, que navega dos ratos al día y uno es para mirar el correo, no está tan al día en asuntos empresariales de los últimos 25 años (ironía lo de “al día”) y para ellos el Word es ese programa de escribir que todos tenemos pirata y que han hecho los de Windows.
No “los de Windows” como “los que hicieron y hacen Windows”, si no “los de la empresa llamada Windows”. Y desde hace un tiempo los iPod y el iPhone son los cacharros “de los de Mac”, cuando todos nosotros (que somos muy listos) sabemos que Windows es un producto de los muchos que comercializa Microsoft (un sistema operativo) y Mac es un ordenador (y un sistema también) que viene del Macintosh diseñado a escondidas por un empleado de Apple (que terminó con su culo en la calle para más gloria de Tito Jobs, quien se agenció la idea) hace un huevo de tiempo y que ha estado evolucionando hasta ahora.
Pero eso, los de Windows son los de Microsoft y los de Mac son los de Apple.
Visto en: Cómo me gusta meter puyitas manzanoicas.
La pieza que me falta para completar toda mi renovación informática es un sistema de almacenado de datos. Y esto es un puto jaleo, un maldito cachondeo. Hace seis años si querías más espacio sacabas el disco duro de la caja y ponías otro de 80GB. ¡80! Ahora con eso no vas a muchos sitios. Qué viejos os hacéis, hijos de perra.
En el sobremesa tengo dos discos duros de 160GB cada uno, hasta hace nada estaban en RAID 1, de forma que lo que se hacía en un sitio se hacía en el otro, por si petaba alguno en algún momento. Ahora he desmontado ese sistema y cada uno almacena información diferente. El primero es donde está el sistema operativo, los directorios de los usuarios etc, y el segundo donde están las fotos, las series, las películas, los ficheros más delicados y la música. De esta forma si casca el disco duro que mueve todo lo referente al sistema operativo -que es más fácil que se estropee que el otro porque en este se lee y escribe más-, los datos importantes estarán a salvo. ¿Qué pasa si falla el otro? Afortunadamente hago una copia de todas las fotos en Flickr, la música que tengo me cabe en el iPod (no llegan a 20 gigabytes) y las películas y los datos más críticos están en un disco duro multimedia que hace de puente entre el ordenador y la PlayStation rebosante de .MKVs convertidos a emepegés. Las series y películas que no se puedan recuperar se vuelven a adquirir en la tienda P2P correspondiente, de esas 24/7.
¿Problema? Que por seguridad esa segunda unidad no se monta en el arranque y es un coñazo tener varios ordenadores y verte obligado a encender el sobremesa para coger un episodio, unas fotos o algo así. Lo mantengo compartido por SAMBA y por NFS desde hace un tiempo, pero de nuevo lo mismo, que por no tenerlo encendido todo el rato termino sin utilizarlo.
A mí me gusta este cacharro:

Un disco duro externo portátil Lacie recubierto de goma. Me gusta porque tiene FireWire 800, que eso sí lo trae el portátil y como mi objetivo es utilizarlo para almacenar fotos (es decir, mucha cantidad de ficheros relativamente pequeños) creo que agradeceré ese extra de velocidad de tranferencia. Me parece un capricho, algo caro, como casi todos mis caprichos. Y viendo la competencia (WD, Iomega, etc), los precios de los modelos de 500GB con esa conexión son apenas diez o quince euros más baratos. Así que no le doy muchas vueltas.
Escogí la configuración del portátil así precisamente por este disco duro (o uno similar), 160GB, 40 ya ocupadas debido a una máquina virtual de XP y que tengo intención de que se quede así pues creo contar con todas las aplicaciones convenientemente crackeadas que voy a utilizar. No quiero almacenar localmente nada “multimedia”, quiero que sea la jaula de los gatitos de Apple.
Debido a que esta información estaría bien que fuese accesible desde diferentes ordenadores (incluso a la vez) la idea de un NAS o un disco duro de red cobra fuerza. Es más caro, pero no mucho más, es más feo (es un mueble más en medio de tanto cable) y permite acceso desde cualquier punto. Sinceramente la idea de tener que enchufarme por red y copiar aquí las fotos, editarlas y luego moverlas allí otra vez no me apetece mucho (sí, es cierto que con el disco externo el proceso sería igual, pero no se me hace tan engorroso).
La verdad es que es una solución intermedia entre lo que tengo ahora y el disco externo. Un disco externo compartido al que puedes hacer más perrerías por la red y al que aumentar la capacidad en un futuro (a costa de no poderlo mover de casa).
No tengo nada claro qué hacer. Me había puesto de límite 150€ pero este último sistema requiere una inversión mayor y no me hace ninguna gracia.
A ver si se os ocurre algo y me aconsejáis, que al bueno de WhisKiTo lo tengo ya frito con esta historia. Y ya sabéis que haga lo que haga, si todo va bien y no da problemas, ni se me ocurra comentar lo que terminaré montando porque no soy muy de reviews ni leches, a estas alturas ya habrán escrito mil entradas sobre estos productos y no creo que vaya a decir nada nuevo. Eso sí, si tiene cagadas, se sabrá.
Visto en: ¿Y dónde guaradas el pooornoooooooo?
Ya va siendo hora de quitar las telarañas del blog, que alguna ya hay, de esas de casinos y pastillas. En fin, al tema. Te compras un portátil caro y el resto son todo gastos. Dar de comer al bueno de Brooklyn me está saliendo por un pico, no se puede tener dinero y mil caprichos a la vez.
Inmediatamente después de conseguir pedir el monitor a LIDELL busqué alguna solución barata para conectar el Mac a él, fui de cabeza a por un adaptador de MiniDisplayPort -que es algo que utiliza Apple y poco más- a HDMI, lamentablemente los de Apple no “se acordaron” de mandar el sonido por esa vía así que por el extremo de HDMI sólo recibiré imagen, pero bueno, para el monitor genial, ya veremos cómo me lo monto para conectarlo al televisor. Afortunadamente el aparato llegó en tres días, ni uno más ni uno menos, y la verdad es que me parece un monitor cojonudo, tiene una resolución que permite ver un mapa de Rusia al 100% con una escala 1:1. Bueno, sí, me estoy flipando un poco, pero yo creo que San Marino sí cabe.
El adaptador lo compré por cuatro perras (llamadas Lulé, Chispitas, Cuqui y Dama) junto con un lector de tarjetas por USB a la conocida tienda china que mencioné hace año y pico. Y yo creo que desde entonces han ido inflando los precios -que siguen siendo de risa, sí, pero te sacan menos «jas» que antes- y a la que no volvía desde que me compré el conocido sable láser. Ciertamente, me sigue pareciendo una putada que el portátil sólo acepte tarjetas SD, las de chica, vamos. Llevo tres párrafos y no he dicho absolutamente una mierda, a ver, centrémonos, el paquete oriental ha llegado hoy.
Lo he abierto este mediodía, que es cuando me he despertado, y he visto que el cabezal del mencionado adaptador venía protegido por una pieza de plástico. Igual que como viene el conector de corriente del portátil (MagSafe, una puta maravilla).
Os describiría detalladamente cómo es, pero estoy vago, así que la pieza de plástico duro ligeramente transparente que se coloca justo en la conexión metálica (cabezal) del extremo del cable macho (el que se introduce en otra pieza) acoplada al cable propiamente dicho, de pequeño tamaño y peso despreciable se quedará sin sus palabritas porque le he hecho una foto de forma que la idea de su forma se materialice en vuestras mentes con un golpe de vista, aquí tenéis ambos conectores protegidos, el adaptador de corriente y el adaptador de vídeo:

Y joder, la idea está guay, ¿no? Piensas, «Qué chachi piruli guay pelotilla que ahora traen protector», «Qué detallazo de los chinorris que hasta copian eso», «Qué poco tiempo voy a tardar en perderlo».
Porque se ve a la legua que es así, mientras no lo usas está genial, lo dejas puesto, pero cuando lo conectas lo dejas por ahí en cualquier sitio y adiós. Mantengo todavía el de corriente porque no he movido a penas el ordenador de casa. Me corrijo, porque nunca he sacado el adaptador de corriente de casa, está en su mesa, lleva en el mismo sitio desde que salió de la caja hasta hoy. Cuando me dé por llevarlo a… no sé, la Mansión Playboy o algún lugar cualquiera donde suelo pasar mis vacaciones, sé que se perderá, y sé que me joderá. Sí, sé que estaré rodeado de conejitas cachondas haciéndose pruebas de infecciones vaginales, me pedirán por favor que les ayude a hacer la cama donde duermen juntitas y sin ropa y tendré que decir que no. Que no, porque me habré pillado un mosqueo intentando encontrar el puto protector que no cuesta ni un puto céntimo por toda la puta planta de ese edificio. Y así, damas y caballeros (y con esto concluyo) no hay Dios que esté de vacaciones. Maldita la hora en que los californianos metieron ese trozo de plástico.
Visto en: Dialestrín.
El miércoles pasearon por la oficina un monitor, y como andaba buscando uno, me acerqué a cotillear ausentándome de mi puesto el mayor tiempo posible (que yo no tengo veinte minutos para “echar un piti” porque no fumo, me los tengo que ir cogiendo de otras cosas, suena mal, pero si fumase y me saliese a la calle a perder esos veinte minutos no se extrañaba nadie). El monitor en cuestión es un DELL (en mayúsculas y con la vocal torcida, como LIDL) SP2309W, y sinceramente, me pareció flipante. No quiero hablar tanto de él como del proceso de compra pero diré que tiene 23 pulgadas con una resolución de pantalla de 2048 de ancho por 1152 de alto, si le preguntas a Pitágoras, una densidad de píxeles de 114, Brooklyn (13,3″, 1280 x 800) tiene 113, así que la cosa me queda bastante bien.

En sus anuncios lo dicen casi con orgullo, pero a todas luces se ve que es que son más pobres que otros y tienen que recurrir a Carrefour para colocar algunos de sus productos. Igual que los falsos medicamentos para adelgazar o quitar granos de Laboratios ActaFarma. “De venta en Carrefour”. Ya me perdieron los datos personales cuando quise comprar la consola así que no me hacía mucha gracia pedirles un monitor. Recurrí a su página web, la de DELL. Te vienen todos los datos del monitor, el precio, los descuentos, productos similares, etc. Y todo sin salir de casa, ni que dar un paseo vaya a matarte, pero bueno, para estas cosas la idea está de maravilla.
El aparato tiene un descuento del 15% hasta el día 2 de septiembre. De 279 a 237,16€. Pensaba esperar a cobrar, lo que nos plantaría casi en mediados de mes, pero como ese dinero sí me había quedado tras comprar el portátil, me lancé a la piscina.
Me estoy acostumbrando al navegador Safari, va como un rayo, todavía no he encontrado la manera de reabrir una pestaña cerrada, pero bueno. En fin, que como también tiene el envío gratis y era este navegador con el que lo estaba mirando (y leyendo), no le di muchas vueltas. El pasillo de pagos es frustrante; primero, por las pocas opciones que ofrece, o tarjeta o transferencia, nada de PayPal, que se nos lía la gente. Además de que el aspecto es tosco y manejarte puede resultar incómodo, como el de Pixmania que intenta añadirte más cosas al pedido, pero no como Amazon que te recuerda, «Clientes que compraron esto también compraron…». Aquí no llega a meterlos en la cesta como en Pixmania, pero casi, casi.
Pero bueno, no me pareció tan mal. Simplemente incómodo. Habiendo comprado en varios sitios de internet me he acostumbrado a ver chapuzas en las que te rajas cuando te pide el número de tarjeta, tiendas montadas sobre un OsCommerce con plantillas más feas o más bonitas, grandes sitios donde piensan en todo y hasta webs minimalistas que se limitan a lo más mínimo según la ley. En fin, que el pasillo en cuestión daba confianza, pero podía mejorarse. Lo completé, revisé cada detalle del pedido y realicé el que se suponía que era el último clic, petó. Saltó un error de sesión. Me avisaron de que se habían guardado los datos de mi compra. Voy al oscuro y poco esclarecedor panel de usuario y no veo ni rastro del pedido. Vuelvo a pasar por el, ahora ya sí, tortuoso y lento proceso de compra y, ¡clonc! Otra vez igual, casca.
Cambio de navegador, abro Firefox. Entro en DELL (que cada vez se me parecía más a LIDL) y tampoco había rastro alguno de los pedidos anteriores. Pues nada, una vez más a cumplimentar el formulario de compra. Aquí sin problemas. Total a pagar: 237,16€. Bien. Proceder.
Recibo un mail informándome de que se había recibido la order y que la procesarían en cuando pudiesen, gracias por comprar en Dell, el número del pedido es tal.
Sigo bajando por el correo, “Información de pago”, contacto, dirección, email, teléfono… Total a pagar: 237,16€. Perfecto.
Bajo un poco más. “Detalles de la orden”, Producto: Monitor Dell SP2309W, Precio unitario: 204,44€, Cantidad: 2. ¿Cómo? Total con IVA: 474,30€. No, en serio, ¿cómo?
Supuse que sí me había guardado uno de los pedidos realizados mediante Safari. Me cagué en sus muertos y regresé (todo mediante Firefox, no vaya a ser que destruya el universo clicando donde no debo con un navegador WebKit) y busco algo que me permita cancelar ese pedido. No veo nada. Vuelvo a buscar. No hay. Pido ayuda a los dioses. Mis plegarias no fueron escuchadas.

No hay ningún enlace en toda la página de DELL que permita cancelar un pedido realizado. Si tienes cualquier duda te toca o bien enviar un mail o bien llamar a un delicioso 902. Me dispongo a tirar de mail. Chasco, en realidad es un formulario de contacto corriente y moliente, voy rellenando los datos, nombre, apellidos… Número de Cliente. Ni idea. Otra vez al correo (aquí ya me empecé a cabrear), busco el mensaje que acababa de recibir. No dice nada de un número de cliente. Otra vez al formulario. “¿Dónde encontrar su Número de cliente?”, bien, a ver. Genial, se encuentra en el correo de confirmación de pago. Es decir, que primero te quitan la pasta y luego, ya si eso, te permiten cancelarlo. Pues de lujo. Por la hora ni me planteé llamar.
La mañana del viernes recibo un correo suyo (de esos de “no respondas porque no te haremos caso y si lo intentas mataremos a tres manatíes, así que ten cuidado, muchacho”). Me informan de que no han podido cobrarme y que mire a ver qué pasa que quieren el dinero de una maldita vez. Es sencillo, no tengo 500 euros, no me los puedes quitar, chincha rabiña, que no tengo ni una piña.
Esa misma tarde quise llamar. Me voy a buscar los horarios y los teléfonos. Una serie de 902 que, se supone, están en servicio hasta las 17:00 y hasta las 18:00. Son las cuatro de la tarde, llamo al primero, ni musiquita ni hostias, silencio. Llamo al segundo, musiquita, nada más. Las cinco de la tarde, una máquina en el de Pequeñas y Medianas empresas, “… le recordamos que el horario de nuestro servicio de atención al cliente es de lunes a jueves con horario nueve a dieciocho horas y los viernes de nueve a catorce horas”. Cuelgo cabreado. «¡Vete a tomar por el puto culo maldito replicante bastardo!». Vuelvo al “Contacte con Dell mediante correo electrónico” y pruebo a rellenar el formulario sin número de cliente, el javascript no me deja, confío en que sólo validen que se ha introducido algún texto, escribo “none”. En la caja de texto les explico lo que ha pasado y de paso me quedo a gusto contando mi mala experiencia con su página exigiendo una pronta y satisfactoria resolución. Permite enviar. Dudo entre lo bien y mal que estaría escribir otro correo insultándoles y explicando cómo poner un enlace en HTML a una página que gestione las cancelaciones de pedido para que no me roben mediante la línea de teléfono. Me rajo, eso no lo haría ni en el LIDL.
Recibí un par de correos más avisándome de que era imposible realizar el pago. Se tratan, lógicamente, de plantillas donde automáticamente se cambia el número del pedido y se envía, así que el texto es siempre el mismo. Ni bien ni mal. El problema es que las explicaciones que da DELL sobre lo que está pasando son genéricas y por ese motivo pueden no ser útiles en según qué casos. Por ejemplo en el mío, ellos dicen en uno de los correos:
- El titular de la tarjeta es distinto al nombre de la persona de contacto facilitada en los datos de facturación
- La tarjeta está domiciliada en una dirección distinta a la dirección de facturación facilitada en el pedido
- Datos de tarjeta incorrectos facilitados en el pedido – Numero de tarjeta, Fecha de caducidad, Dígitos de control etc.
- Todas las tarjetas de crédito están limitadas. Hay que contactar con su banco para que le aumenten el límite. Detalles de tarjeta incorrectos
Y en otro, más de lo mismo:
- El nombre registrado en la tarjeta es diferente al nombre que aparece en la orden
- La tarjeta tienen una dirección diferente a la dirección que aparece en la orden
- En la orden aparecen datos erróneos de la tarjeta – Número de la tarjeta, fecha de vencimiento, código/número CSC, etc.
En ningún momento especifican que no hay dinero en la tarjeta. Esto puede deberse a que se da por hecho que la tarjeta es de crédito y si en algún momento la cuenta no tiene un saldo suficiente (lo que se conoce como pagar al contado) se efectúa un crédito con esa tarjeta (se coge dinero del banco que sea y ese dinero se le pedirá posteriormente al titular de la tarjeta). Afortunadamente para mí, como ya dije antes, no me lo pudieron cobrar porque no dispongo del efectivo necesario. ¿Qué hubiera pasado si hubiese sido más rico? Bueno, pues que utilizaría a un negro para escribir el blog por mí en lugar del mono que me lo mantiene actualmente y que me hubiese tocado llamar al banco relacionado con la tarjeta con la que se pagó para anular cualquier recibo de DELL. Eso antes de que consigan cobrármelo. Si no estamos rápidos el envío se da por bueno y por mucho teléfono y correo de mierda que ofrecen tienes que esperar a que llegue el paquete (con todo lo que querías haber comprado -y pagado- y lo que no) para plantear una devolución y mandar de vuelta lo que no quieras corriendo tú con los gastos de envío. Y ojo, que no estamos hablando de una carta o un fax, seguramente se trate de una caja enorme. De esta forma te tienen bastante pillado por las pelotas. Por suerte se han estirado con el tiempo de devolución, 9 días desde la llegada, que si bien no es una eternidad, es más que suficiente como para coger lo que sea y plantarte en una oficina de Correos.
El domingo me llegó otro mail automático más (normal por otra parte, es un domingo) explicándome que definitivamente habían cancelado mi pedido. El motivo es que habían intentado cobrarlo demasiadas veces y ninguna tuvo resultado, es decir, que mi pedido se salió del bucle y terminó en el recolector de basura. Perfecto, no es necesario encararme con ningún 902 ni esperar la respuesta (si es que iba a haber alguna) del formulario de contacto (ahora mismo, lunes por la mañana, no han dicho nada).
Ese mismo mediodía abro Firefox y accedo a DELL, los descuentos todavía están vigentes así que mi intención seguía siendo la de comprar la pantalla en cuestión, esto era ya por orgullo propio. Así pues volví a la casilla de salida, rellené el formulario una vez más, realicé el pago y no hubo respuesta instantánea por mail, pero sí un SMS en el móvil que me confirmaba el cargo de 237,16€ referentes a la tienda de DELL en la cuenta tal.
Ya está en camino, fin de la odisea.
Quiero dejar esto bien claro, no tengo ninguna intención de poner en duda la calidad de los productos de DELL pues lógicamente ahora que he depositado mi confianza y mis pelas en ellos espero que el monitor sea cojonudísimo. Pero sí quiero decir que su pasarela de pagos deja mucho que desear, que me parece una gitanada todo el proceso de cancelación de pedido y que el servicio de atención al cliente no cumple sus horarios (los que vienen en la web). Dicen que las comparaciones son odiosas pero todos sabemos que necesarias, este mismo fin de semana me gasté los 8,95€ de Snow Leopard en la web de Apple y el proceso me llevó un minuto de reloj, no intentaron venderme ninguna moto por el camino y todos los pocos pasos que tuve que dar fueron muy claros.
Y ya dejo de daros la chapa con las cosas que me compro. Pero sólo porque no tengo un puto duro, ¿clic?, porque me queda un último objetivo entre ceja y ceja.
Visto en: Mejor precio y calidad.
Últimamente me llaman la atención dos cosas de la publicidad. La primera, que te ofrezcan insistentemente productos a los que no puedes acceder. No me refiero a que me pare por la calle un comercial de Porsche intentando convencerme de la calidad de sus deportivos o de por qué debería tener uno, además de que daría una pésima imagen corporativa. Me refiero a que varias compañías telefónicas llaman al teléfono fijo de mi casa ofertando sus rapidísimas y baratísimas líneas ADSL o por cable cuando a mi calle no llega nadie más que Telefónica. Con esto pasan tres cosas, que o bien les explicas que están mal informados porque no podría contratar eso debido a la falta de infraestructura, les cantas un villancico, o bien les sigues el rollo siendo amable y cortés hasta que ellos mismos se ponen colorados intentando explicar que «debido a un error de nuestro departamento de ventas hemos de informarle de que no podemos ofrecerle el servicio acordado en la zona donde reside». Todo muy cómico y que suele terminar con un «¿Y para qué diantres me llamas, carapito?».
Y la segunda cosa es el SPAM (que a mi me gusta escribir en mayúsculas) que llevo recibiendo tanto en las cuentas de correo como el que detiene Akismet.
Hasta ahora cuando abría esos buzones me solía encontrar con el SPAM típico, el que llegas a echar de menos cuando no está, ese correo que insiste en regalarte una fortuna de un premio de lotería africano, una herencia, relojes falsos baratos, software tirado de precio, palés de Viagra, preciosas parejas de origen ruso o los más que conocidos sistemas de alargamiento de mástil. No sé, esa clase de SPAM a la que uno le coge cariño. Y es que no hay nada más triste que abrir Gmail y ver que no tienes ni correo basura para limpiar, que ni las garrapatas de internet se han acordado de ti.
Ahora ese entrañable mensaje ha mutado, de ofrecerte servicios prescindibles (todos podemos vivir con nuestros penes de 23 centímetros, ¿verdad?) ahora atacan por la vía del miedo y la confusión. Malo, SPAM, malo.
Esta captura muestra unos mensajes de mierda internetera que no pasaron de Akismet;

“Compra Tamiflu”, ¿por qué? Por que de lo contrario morirás. Van a saco. No son tan explícitos pero se pilla la idea. La famosa gripe de los gochos parece no tener un fin próximo y aunque no me parece algo tan alarmante (yo pasaré de vacunarme, lo tengo claro) es una fuente de ingresos, porque nadie necesita estar palote mas tiempo o con más firmeza para vivir, es un extra, pero todos necesitamos vivir. Y estos perros viejos lo saben. ¿Quieres hacer tu polla más larga o quieres hacer tu vida más larga? La prioridad está clara (para casi todos).
No me he molestado ni en hacer ni en buscar un estudio que indique la efectividad de este nuevo tipo de SPAM, imagino que los que estamos acostumbrados a pasar por sistema del de los Rolex de palo pasaremos también del de los medicamentos. Pero sí estoy al tanto de que cada vez hay más hipocondríacos y que, sobre todo en Estados Unidos, la gente se medica sin el control que ello precisa, es decir, que sí es fácil encontrar un público dispuesto a comprar el conocido Tamiflu, y que no me extraña, si hay personas que se gastan el dinero en un Colt de imitación comprado destrangis porque creen que puede salvarles la vida, ¿cómo no van a pillarse las pastillas a bajo precio si tienen la misma función y pesan menos en el bolso?
Visto en: Si no enlazo al vídeo de los Python me disparo yo mismo.
Pues nada, que he salido del curro y me he acercado a El Corte Inglés porque ya habían recibido el que se suponía que iba a ser mi brand new MacBook Pro, que es como viene en el llutuf. Ahora bien, yo no tengo intención de convencer a nadie, de eso se encarga Robinho. Así pues, ahora que soy un “puto maquero de mierda, sectario, racista, nazi, rojo” voy a escribir una serie de chapuzas que incluye este sistema operativo y que solucionarlas llevaría tres minutos. Los que se creen super graciosos las llaman features (este chiste es tan viejo como UNIX, de hecho me suena que fue Thompson el que soltó “This is a feature, not a bug”), pues no, son cagadas como la copa de un pino. Ya lo hice con la consola (habrá segunda parte) y ahora toca con este nuevo juguete. Para compensar esribiré todo lo que no me gusta y lo acompañaré de lo que me tiene enamorado.
Ya advierto, la intuición tan famosa de Apple y esas chuminadas se desdibujan cual acuarela en Pasadena (bis).
Como apunte final, Safari e iTunes me caen mal. Si “obligan” al malo maloso de Microsoft a que venda Windows sin Internet Explorer y sin Windows Media -o con opción a no instalarlo- deberían hacerlo con todos. Pero vamos, que me parece una estupidez, si te viene un sistema de estos sin navegador, ¿cómo descargas Firefox?
Y bueno, chavalada, que a mí no me paga Jobs, ni Ballmer ni Torvalds. A mí me paga mi jefe (así que tendré que ir a sobar prontito). Ya podéis insultarme o llamarme guapo, que se prefiere. Y, por cierto, para facilitar la administración de la red he puesto nombres a los ordenadores (ya se pasó lo de tener un post-it con las IPs de cada uno) y este es, aunque creo que ya lo dije, Brooklyn. Saludadle.
Visto en: Un Lagarto Amaquerado.