Último comentarioEllohir: Mientras la gente siga usando ... en El extraño reciclaje de logos de Apple



Archivo para la categoría 'Apple'


El extraño reciclaje de logos de Apple

Miércoles, 1 septiembre, 2010

Por si no os habéis enterado, hoy ha habido una presentación de productos de Apple, la antaño empresa informática que producía ordenadores y hasta hace nada sistemas operativos decentes para ellos. Y he de decir que ha sido de las más graciosas. Para mí la que más. También se debe a que llevo una semana algo más hijo de puta que de costumbre, pero me ha encantado ver a Jobs pausar sus discursos, como bien tenía programado, para que el público aplaudiera y, al ver que aquello no tiraba, retomar disimulando con cara de extrañeza y un «Woops!» su palabrería. Hasta él se ha dado cuenta de que la gente, avispada, miraba con extrañeza ese reproductor Blusens de Carrefour (o DealExtreme) que presentaba como iPod Nano, y que no puede pegarse 10 minutos para hablar de un iPhone sin capacidad de llamar. De verdad que me he reído mucho. Tal vez sea por haberla visto en vivo a traves de una web que han facilitado, de esas estándares que sólo funcionan en Safari. Ah, sí, también han cogido una Play3, le han quitado la capacidad de jugar, la capacidad de almacenar datos, la capacidad de hacer pesas con ella y la han rebajado el precio a una tercera parte. Han mantenido el color, blanco Apple. Y tal. No, es coña, que tengan los huevos de decirme que no hay en el mercado productos que cumplan esas funciones facilmente cuando llevo haciéndolo sin molestias años desde mi consola… Pues eso, ¿quién lo va a aplaudir?

En el apartado del software, aparte de un parche para los móviles, han dicho algo de actualizar iTunes. Más risas. Una red social con nombre de comando de red (que llega un porrón de años tarde o unos pocos menos) que ha servido para que veamos cómo nos intentaba hacer creer que era el fan número uno de Lady Gaga -quien antes de lanzarse al público la aplicación ya contaba con unos falseados 90.000 seguidores y escuchaba a Metallica-, momento en el que el vídeo se cortó, por cierto, un par de veces (eso hace… unas tres millones menos que cuando hace años lo seguí por Applesfera). Una curiosa herramienta que no voy a actualizar en absoluto ya que las asombrosas novedades que trae no me sirven ni para darles por cool. Quieto. Respira.

Pero me mola su logo. Ha sido amor a primera Vista.

Microsoft Windows iTunes Edition

Nada más verlo he soltado otra carcajada, porque una cosa es que le manguen a Atari y otra que se lo levanten a la empresa a quienes llevan años criticando por imitarles el estilo. Igual ha sido sólo mi cabeza la que ha visto el parecido (y ha decidido montar ese bonito collage en un programa sin licencia)

No me quedan más palabras amables para hoy. Voy a seguir estudiando, con los cascos en mi nada brand new pero sí bonito mazacote iPod con vídeo al que le sigue fallando la clavija, ese que ya no permiten comprar. Vintage.

Visto en: Apple Special Event Septembre 2010.


Mi primera y única videollamada

Martes, 8 junio, 2010

Como ya sabréis a estas alturas de la semana, Apple presentó una obligada revisión de su producto estrella (después de las cuentas .me), el iPhone, en la conferencia anual para desarrolladores (a quienes únicamente se refirieron para subrayar las gordas cifras de la tienda de aplicaciones, pero es el nombre de la conferencia) e imagino que alguien andará preparando su soporífera opinión como ya es habitual. El modelo me gusta, ya lo adelanto, no estéticamente pues en negro me recuerda a la consola para freaks de nivel 100 GP2X y en blanco podría pasar por un LG o un Samsung cualquiera. Pero creo que tiene mucho potencial. Un gran cambio.

De entre las novedades (de las que, sin duda, me quedo con la pantalla) han hecho mucho hincapié en el FaceTime, un engañabobos, lo que aquí anunciaba Movistar hace años como videollamada. Nada novedoso, pero muy Apple, coge un concepto ya existente, cambia el nombre y consigue que parezca algo guay. ¿Que nadie hacía uso de ese servicio? Pues mira qué monos salen tus hijos en el teléfono. En casa, y sobre wifi, esto es, no esa cosa tonta de ir por la calle con el teléfono de la mano enfocándote la cara. Digamos que han cogido la rueda y han cambiado el neumático. Fin. Salvo por un punto, mucho flanderismo con el tema de la pornografía pero creo que está claro cuáles van a ser los usos principales del aparato con esas funciones, además, un uso muy yankee, irse al hotel, a una convención de probadores de colchones, dejar a tu macizorra novia (o eso dicen las pelis) en casa, y cuando llega la noche poder verla y que te vea, cambiando de cámara frontal a la trasera. No hay que tener mucha imaginación, ese teléfono se sujeta con una mano. El otro uso, obvio, es el más castizo, «¿Qué andas?», «Jiñando», «No jodas», «Sí, mira». Chof.

Y aprovechando el repentino interés que ha levantado esta vieja opción de los teléfonos voy a hablaros de la única, inaudita, primera y a la vez última vez que yo realicé una videollamada, o videoconferencia por el móvil, con calidad VGA. También, por cierto, la única vez que he hecho uso del 3G.

Sería hace cosa de tres años y medio. Un amigo acababa de comprarse un teléfono. No sé cuánto pagó por él, era un Nokia N70 (creo) y al adquirirlo le regalaron unos pocos minutos en llamadas (que se ventiló rápido) y otros tantos en videollamadas. Lo que se suponía iba a revolucionar la forma en la que nos comunicamos. Cuando se le acabó el saldo de las llamadas convencionales, lógico, tiró de las modernas. A ver qué pasaba. Y claro, para eso necesitaba algún contacto en su agenda que pudiera corresponderle visualmente. Tenía dos, un tercer amigo y yo. Primero probó con él y al no contestar, de postre seleccionó mi número en la agenda y pulsó el botón verde. Yo no había recibido nunca una llamada así, así que contesté como a una llamada normal, colocándome el aparato en la oreja. Enorme error pues, de primeras, al recibir una llamada de este estúpido tipo y aceptarla, se activa la cámara junto con el micro y el altavoz, de forma que oyes todo lo que pasa a su alrededor, malamente a él y todo a un volumen enfermizo.

Al asustarme por el sonido fui a bajar el volumen cuando, sorpresa, aparecía su careto en la pantalla. Todo genial. Yo, despeinado como siempre, sonriendo mongólicamente y advirtiendo, como un tonto, «Jeje, tío, sales ahí». Sí. Ni los comentaristas del corazón. Me explicó brevemente que me llamaba para probar el invento (y de rebote tras fallar su primer intento) y porque le salía gratis al haber cogido ese teléfono, comentó que se veía como el culo. Siguió hablando y a mí ya me mosqueaba porque, no lo he dicho, estaba en un autobús, con cuatro gatos, callados como putas al tanto del experimento inalámbrico. Parece ser que mi colega no terminó de darse cuenta pues soltó, con orgullo, «¿Y te acuerdas de Mariángeles? -separó la cámara para hacer con su otra mano un gesto de “tetas grandes”-, pues ya me la he tirado», momento en el que hasta el conductor del autobús, que por no llevar no llevaba ni radio, soltó un, «¡Ah!».

Colgué.

Y así fue. La videollamada era, es y será una tontería orientada al sexo.

Visto en: Línea 2.


Arreglar la conexión de una clavija de auriculares

Jueves, 3 junio, 2010

Pues resulta que andaba yo el otro día por la calle, o así, cuando de repente me para una chavala impresionantemente atractiva, digo «Esta es la mía, próxima parada, Isla Paradiso». Y nos pusimos a hablar, «A ver qué tal se maneja con la boca» pensaba yo, y de estas que me pilla en un descuido y quiere probar mis cascos, por compartir estas estupideces se comienza, creo yo, pero oh cruel destino, venganza kármica, extraña presencia perturbadora traída a mi vida por el mismo Belcebú, que va el iPod y decide joder (no literalmente pese a todo lo anterior) dejando de lado todo lo que vaya al canal derecho del audio. Después de 4 años no encontró momento mejor, hasta luego Kelly Brook. Ya mamé.

El caso es que soy un caso. Y sí, por problemas de desgaste la cavidad donde se introduce eso que rima con lo del anuncio de la miss se quedó tal cual, pero no así la del juguetito chino diseñado en California, o las oficinas de Gizmodo, lo que sea. No hay contacto entre la clavija y el orificio en la sección correspondiente al canal derecho. Se hace la ñapa apretando en una posición incómoda. A priori parece sencillo, coger reproductor, salvar canciones, formatear, envolver para regalo, dejarlo en mi puerta, sorprenderme por encontrarme un misterioso disco duro de 30GB. Luego, para compensar, comprar otro.

Pero no. No porque yo (yo, que para ser feliz quiero un diplodocus hembra, de tamaño de bolsillo, para pasearlo cual perrito) he pensado en arreglarlo, pues no deja de funcionar medianamente -a medias, literal-, sí, la batería ha perdido bastantes puntos desde que lo estrené y la pantalla tiene unos cuántos píxeles en huelga debido a reiteradas caídas y algún pisotón, incluso una vez se me cayó (a un charco) y al ir a recogerlo lo pisé haciendo que se hundiera un poquito más en el barro, y el hecho de que no pueda utilizarlo cómodamente por tamaña tontería me crea un sarpullido que me gustaría erradicar ASAP, para los que no ven Gossip Girl… bueno, que salen mozas, nenes. Para ello acudí con prontitud a iFixit para ver el cómo se hace. Y ya he preguntado por ahí, dicen que muy complicado no es (la parte de Jack, destripar el aparato), el miedo siempre presente en estas operaciones a byte abierto es claro, a ver si voy a gastarme los duros en las piezas, lo intento montar, pierdo una tarde y al final no consigo hacerlo funcionar o lo dejo peor.

Pide piezas, espera sentado (con media oreja quemada a decibelios incendiarios y otra fresca cual lechuga por la mañana con las gotitas del rocío y un caracol encima), ponte a hacer la ñapa, reza tres padrenuestros, haz fotos de cómo estaba todo antes de empezar a meter el bisturí de punta plana y confía en recibir la inspiración Pielhoff, es broma, me manejo sorprendentemente bien con herramientas. Que no es por tirarme flores, pero en estos casos suelo apañarme bien. La pega real es el tiempo de espera.

Porque seamos sinceros, puedo dejarme caer por El Corte Inglés, echar un ojo a las nuevas chicas de perfumería, que me droguen, subir a Electrónica, decir que me den uno de esos, que lo pongan para regalo y salir corriendo antes de que den alcance a mi MasterCard, que ya tiene guasa lo de Master, si no pasa de Nivel 1 ni de coña. Pero esto es así, no me parece decente destinar el 76,3% de mi sueldo a nada, se siente, Jobs. Y se siente Amazon.

Así pues, explicado el problema y las posibles soluciones, ¿alguna experiencia en estos temas?, ¿termino bajándome los pantalones y comprándome el cacharrito?

Se abren las piernas, digo, las apuestas. Que no sé qué hacer con mi estantería, digo, myself. Coño, ¡otro tripi! ¡Gol de Raúl!

Visto en: iPod 5G, que ya es gravedad.


El mundo no está preparado para HTML 5

Martes, 13 abril, 2010

Por mucho que Apple se empeñe. Para empezar, el debate de HTML5 contra Flash me parece estúpido (como tantas otras cosas, yo en mi línea) ya que son dos herramientas, sin más. Vamos a ver, si a un diseñador gráfico le preguntas si prefiere la tableta gráfica al papel y lápiz te dirá que se queda con ambas, porque son herramientas y la existencia de una no debe eliminar a la otra, o así lo entiendo yo -y Google-. Si Apple reniega de Flash porque, en efecto, es la aplicación que más consigue tirar abajo su navegador, (cosa que no pasa en un Linux de 64 bits donde, directamente, ni termina de arrancar bien, pero parece que sólo me quejo yo) debería replantear la estrategia. Si el perro tiene rabia, en lugar de matarlo, permite que los que se dedican a la investigación propia de la enfermedad saquen una vacuna válida. Porque, en efecto, si no hay Flash no hay cuelgues. Fin del asunto. Me gustaría que todo esto se les cayera encima como todo el chiringuito .me.

HTML 5 está en pañales, hablar y alardear de que un navegador lo soporta es complicado porque ni siquiera es un estándar definido. Y aquí, como de costumbre, mis rencillas con W3C y lo que cada uno entiende por estándar, si el 90% de los navegadores son capaces de tirar para adelante con Flash y un 20% de ellos dice que es capaz de interpretar HTML 5 (cada uno a su manera), creo que lo estándar es el Flash, que tiene mayor porcentaje. Y es que el problema que encontramos es que la gente se alarma diciendo que Flash es propietario (de la antigua Macromedia ahora parte de Adobe) y eso mete mucho miedo sin saber por qué (mientras que el desarrollo de HTML 5 está en manos de una organización independiente perroflautista, que me parece peor). Esto desembocará en que, como con JavaScript, cada navegador hará lo que le dé la gana al interpretar el código. Porque ya está siendo así y así seguirá hasta que se decidan a sacarlo en condiciones. Mientras que Flash, un Applet de Java, Active X etc es interpretado por sus correspondientes clientes ahora el navegador deberá ocuparse de todo, ¿recordáis aquella máxima de UNIX que decía «Una aplicación para cada cosa»? Pues a tomar por culo, y en el aspecto de Active X me parece de perlas pero Flash y Java están disponibles para cualquier sistema de escritorio (y a este paso para casi cualquier sistema móvil).

La gente no está lista para HTML 5

Aparte del Cristo que se monta del lado del desarrollador, los visitantes también van finos. Ayer estuve haciendo unas pruebas en Nada Nuevo para que los episodios pudieran escucharse sin necesidad de Flash ni de tener que bajar el fichero, esto es, con la nueva etiqueta audio que, como ávidos y avispados seres que sois, sabéis que sirve (servirá) para reproducir sonidos y que debería invalidar una página en el actual HTML 4.01 y XHTML 1. Muchos (es un decir) de los que lo siguen tiran de telefonaco así que me puse a investigar qué podía hacer. Tras dos o tres intentonas de mierda en local lo subí para que Aloisius probara (lo cual le fue imposible por su versión de Internet Explorer aunque en ningún momento perdió el entusiasmo, con frases como «¡Vamos a estar en la cresta de la ola!»), ya en mi ordenador me daba problemas y es que Chrome se quedaba pillado (supuse que Safari haría lo propio y acerté, en el Mac se defiende, en el iPad del SDK hace algún intento y en el iPhone del mismo juguetito -curiosamente- no hace nada), algo que parece normal, mientras que Firefox lo interpretaba de maravilla. Tras darle un par de vueltas consulté a más gente y la respuesta fue clara, los navegadores del trabajao no tienen HTML 5. Así lo constató Ponzonha y posteriormente FiFi ambos con un Firefox 2, mientras que zetxek, siempre con mil dispositivos alrededor preguntó por un posible error de códecs, ya que lo estándar para esta gente es el .ogg porque los .mp3 son propietarios y muerden. Sí, lo estándar es lo que no usa ni Clifford, de nuevo. Dejé de lado el pedante estándar abierto y con el emepetrés la cosa mejoró en WebKit lo justo, no hace caso a la etiqueta (flipen, señores) sino que hay que atajar metiendo JavaScript a machete. ¿Para qué está (estará) la mencionada etiqueta? Como para bien o para mal casi todos navegan desde un ordenador de una oficina incapaz de devolver correctamente el código lo dejé en stand-by, me fui a mear, comí algo y me piré.

Así como CSS 3 está más que implantado (aunque al validador de mi amada W3C sea incapaz de verlo de primeras y te hace pasarlo dos veces cambiando a mano la versión) creo que todavía queda un rato para que HTML 5 pase de vaporware que suena requetebien a algo entendido y soportado por todos de la misma manera, eso sí, si los navegadores quieren y si la organizacioncilla esa se pone las pilas de verdad y se deja de gilipolleces. Por mucho que Apple se empeñe.

Visto en: Desarrollo, ¡qué rollo!


Mis estúpidas teorías sobre la batería del iPod

Miércoles, 27 enero, 2010

Mañana presentan, o eso dicen, el no va a más de la tecnología. Mirando el reloj veo que lo presentan hoy. Ya sabéis, la tabla de cortar con una superficie de metacrilato capaz de distinguir el chorizo de la morcilla. Aprovechando la expectación voy a soltar un par (es decir, dos) de tonterías que creo fielmente, pero que no puedo demostrar, sobre la batería de sus reproductores de música. A lo mejor dentro de tres años y pico tengo otra sobre las de sus portátiles, no lo sé.

La batería nunca se acaba en medio de una canción

Seguramente sea más falso que un doblón de chocolate blanco pero a mí nunca me ha pasado lo de quedarme colgado a mitad de subidón. Me he ido montando mi historia y he llegado a la conclusión, repito, probablemente falaz y ficticia de que el aparato tiene un sistema inteligente capaz de calcular la batería restante y mandar la señal de corte de energía entre tema y tema. Y así es, apuesto uno de mis bucles a que a cualquiera de vosotros le pasa continuamente y esto se va al traste en un periquete.

Las canciones lentas hacen que la batería se estire más

Esto creo que puede tener sentido. Como al “bailar” una canción rápida (lo que se entiende como hacer que punteas un bajo e imitas a cualquier semidios en pleno riff sobre una Les Paul) se gasta más energía que con una melodía más calmada, mi mente asocia esto con que al aparato reproduce con menos esfuerzo una pieza relajada y gasta menos batería así. Sí, soy así. Como un niño pequeño.

¿Alguno comparte mi visión sobre este absurdo tema? Supongo que no, tenéis cosas más sabias en las que pensar.

Visto en: One more thing. Y tal.


Hispanoespañolatino

Martes, 12 enero, 2010

Hace unas noches me encontraba registrándome en la web de Apple para bajar sus herramientas de desarrollo de software, dando mi información para alimentar su base de datos y que sus publicistas sepan hacia dónde orientar las campañas, descargué todo el DVD de Xcode para tener un primer contacto con Cocoa y, no es por ser tiquismiquis, pero la documentación que ofrece, por muy 10.6 que lleve en el nombre, está desactualizada. Para más llantos el IDE se congeló un par de veces mientras hacía un Hola Mundo.

Mientras desfilaba por sus formularios de registro me encontré con el siguiente desplegable;

latino

Debía elegir una opción que describiese “mi raza”. La guasa, para mí, fueron los “Not Hispanic or Latino”, con sus mayúsculas correspondientes, repitiéndose a lo largo de eso que los profesionales llaman drop-down list.

Sinceramente, no sabía cual elegir pues, si bien es cierto que me lo ponen a huevo para que escoja Hispanic or Latino, físicamente no creo que sea ni el uno ni el otro. Eso dejando aparte algo que me toca las narices sobremanera, los latinos (romanos) no llegaron a Sudamérica ni de coña, que los italianos se hagan llamar así, fetén, pero que lo sea un guatemalteco, mexicano o nicaragüense, no. Por parecido físico yo puedo pasar por un francés o un italiano, miento, el pelo en el pecho me delata. Ciertamente no soy un blanquito irlandés mantecoso con pecas, pero tampoco tengo rasgos de sudamericano (que es lo que pensamos cuando se hace referencia a esto), porque sí, los colombianos, peruanos y tal, y por favor, que no se me ofenda la audiencia, tienen unos rasgos faciales, una estatura baja y una tonalidad de la piel que yo no.

Este fue mi dilema hasta que me decidí por White porque, llegados a este punto, no me iba a quedar con la mariconada de “Prefiero no revelarlo”.

Mi duda me surge con Portugal. Alguien que llega aquí desde Portugal, apartando la coña de las chicas con bigote (que igual antes era cierto, pero siempre que he ido a sus costas me he encontrado con algunas chicas mejores que cualquier poligonera patria, simpáticas, coquetas y buenorrilas y, además, es una población que derroca una dictadura y lo hace con claveles, con clase, joder, no se pasan 30 años hablando de esos 30 años y los 40 anteriores -me parece vergonzoso lo poco que se escribe de ese país en nuestros libros de Historia una vez superado Felipe II-) son idénticos a un español y ponen Blanco de cabeza. Realmente no sé si son hispanos porque cuando las reuniones estas donde Juancar manda callar a Chávez pone Iberoamericana sólo si va Portugal de la mano de Lula, así que imagino que a esta peña lo del hispanimo se la sopla. ¿Es así o no? ¿Dudan también? ¿Y qué pondría un gitano?

En fin, que si preguntan, yo soy más pálido, rubio y ario que cualquier Johansen de pelo liso. Si preguntan.

Visto en: Apple.


Apps

Martes, 8 diciembre, 2009

El iPhone ha mejorado. Me sigue pareciendo una putada fácilmente solventable el hecho de que no puedas utilizar el Bluetooth más que con los auriculares estos que no se ven nada en absoluto (pero nada, nada, ¿eh?) impidiendo que dos amigas compartan una foto de una cena, y tiene detalles como colocar la etiquetita de «Fotografía subida desde mi iPhone», «Enviado desde mi iPhone», «Soplando con el fuelle desde mi iPhone» etc por lo que me sigue pareciendo un aparato repelente.

Un cacharro majo (a la tercera) que no me suscita interés, y menos aún mientras espero que Google se alce en armas en un golpe de estado a nivel mundial y gobierne el mundo de una puta vez. Que para eso es para lo que han sacado Android, hostia.

El grueso del post y lo que ha hecho que me chirríen los dientes y comience a escribir esto es un anuncio que he visto en televisión, ya sabéis, esa cosa que hay en los salones frente a la que pasabas las noches antes de tener ADSL y tenía un software muy entretenido llamado ¿Qué apostamos? Le quedan dos ratos porque con el Año Nuevo le toca una actualización de firmware morrocotuda y por lo visto si no aceptas vivirás en un plano (sí, tal cual, así de absurdo) y tu vida pasará a estar marcada por un tono azul y unas rayas blancas. Sobre todo rayas, muchas.

Bueno, fuera coñas, en un anuncio del iPhone de estos que hacen donde se meten en la web de El País y de El Mundo indistintamente para que veas que es realmente para todos (mientras pasa por debajo un mensaje de advertencia: «La velocidad real es menor, se ha acelerado para la ficción» o algo así), aunque siempre termines en Marca, han sacado a relucir la pancarta que lo distinguía de los demás teléfonos hasta que los mencionados nuevos héroes mundiales han querido, su tienda de aplicaciones. Algo conocido por todos, ¿verdad? Bien. Sin duda es lo que hace molón al aparatejo.

A mí los neologismos me dan arcadas en muchas ocasiones, y si durante 20 segundos escucho a un fulano cualquiera cómo dice “aps” (porque sólo se pronuncia una P) 5 veces para referirse a una aplicación me hierve la sangre de tal manera que si me meto en la bañera y me corto las venas hago un cocido de lagarto.

Y, en definitiva, que podría ser más visceral, pero hoy no es el día.

Visto en: «Visto en tu iPhone».


iCrap

Viernes, 23 octubre, 2009

-¿Estás subscrito a la Rolling Stone?
-No, no me convenció, me compré 4 ó 5 cuando salió.
-No, me refiero por RSS.
-Ah, es que soy de otra época, de los de leer en el cagadero, que es para lo que Apple sacará un tablet.

Malkav, profeta de baño.

VIsto en: ¡Ordenadores que te cagas!


Windows y Mac no son empresas

Viernes, 25 septiembre, 2009

Vosotros, que sois una panda de adorables lectores tremendamente freaks lo tenéis claro (o eso quiero pensar), pero hay gente que no pasa 25 horas al día frente al ordenador. De verdad, hay gente así y sí, son normales, más que vosotros. Pero esta gente, que navega dos ratos al día y uno es para mirar el correo, no está tan al día en asuntos empresariales de los últimos 25 años (ironía lo de “al día”) y para ellos el Word es ese programa de escribir que todos tenemos pirata y que han hecho los de Windows.

No “los de Windows” como “los que hicieron y hacen Windows”, si no “los de la empresa llamada Windows”. Y desde hace un tiempo los iPod y el iPhone son los cacharros “de los de Mac”, cuando todos nosotros (que somos muy listos) sabemos que Windows es un producto de los muchos que comercializa Microsoft (un sistema operativo) y Mac es un ordenador (y un sistema también) que viene del Macintosh diseñado a escondidas por un empleado de Apple (que terminó con su culo en la calle para más gloria de Tito Jobs, quien se agenció la idea) hace un huevo de tiempo y que ha estado evolucionando hasta ahora.

Pero eso, los de Windows son los de Microsoft y los de Mac son los de Apple.

Visto en: Cómo me gusta meter puyitas manzanoicas.


El mayor problema de Mac OS X

Martes, 25 agosto, 2009

He aprendido más sobre el mundillo Apple en dos días que en todo lo que he vivido previamente. Y da asco. Mucho asco. Tras esa fachada de cajas bonitas y transiciones bien acompasadas se esconde una montaña de mierda que cubriría Las Marianas. Lo digo con todo el odio del mundo, esos putos maqueros de mierda completamente cegados. Ellos. Ya me jode no cambiar el rumbo del blog y hablar de otras cosas, pero de verdad, han conseguido que mi ordenador me dé vergüenza y hasta que mi carrera y mi futuro apesten. No sé si quiero trabajar en un área donde haya gentuza así. Dan asco. Si se me ofende la gente, que lo reconsidere, de verdad.

Hasta ahora esto lo había vivido en tercera persona interviniendo ligeramente (y ya salí escaldado) en pequeñas refriegas que me dejaban bastante asustado. Pero en este corto espacio de tiempo he visto que son “zombie brands” que tragan con todo sin pensar. Es que da miedo de verdad. Sí, me diréis que no todos son así y por supuesto que es verdad, pero mirad, también sabemos que no todos los negros tienen un rabal de 30cm y yo no voy bajando braguetas a la gente para saber si ese sí o no, pero la mayoría sí.

Mirad, en serio que esta no es una entrada en la que busco repartir leña gratuitamente, pero es que las cosas son como son. Como usuarios somos nosotros quienes pagamos por un servicio. Ni Apple, ni Steve Jobs, ni nadie nos está haciendo un favor cuando soltamos 1000, 2000 ó 3000 euros por un puto ordenador, es así de sencillo, no les debemos nada. Son ellos los que sí nos lo deben a nosotros, ¿ofreciendo descuentos para estudiantes? Está bien, pero que las garantías sean de verdad. Y no, no me valen las triquiñuelas legales que arguyen para ofrecer una mierda de garantía que se cuenta en días. Porque no. Si el argumento a esto es “no, pero si es un Mac, te dura la de Dios y no da problemas” me da lo mismo, si me compro un coche con motor de 1.1 quiero mi garantía de piezas como todo hijo de vecino, pero es que si me compro un V12 de 6 litros con 700 caballos quiero un todo riesgo cargado de extras. Y es así, joder, no tiene vuelta de hoja. Que si me estrello contra un seto me vengan a buscar y que si casco la pantalla o la ranura del USB me coloquen otra en el momento. Por lo que estamos pagando deberían venir Natalie Portman y Alizée en ropa interior a ejecutar el primer encendido y tomarse un café con nosotros como poco.

Por otro lado, la comparación entre coches no es real, estos ordenadores (a no ser que sueltes mucha guita) no son unos Ferrari a nivel de hardware, que cuando un Compaq del Carrefour te trae 320GB de disco duro y 4GB de RAM este me trae un procesador similar pero menos almacenamiento, la mitad de RAM y el doble de precio (y no seáis demagogos, esto no es una comparativa de rendimiento sólo de componentes). Efectivamente, el otro no tiene teclado retroiluminado, su aspecto es de portátil básico y todo lo que quieras, pero lo primero que se mira en una máquina son sus prestaciones, sea un ordenador o un deportivo.
Bien, pues inexplicablemente esta gente no lo ve (por lo que sea) y está metida en una cruzada contra los herejes como los musulmanes de Afganistán, aquél que diga algo que no convenga con sus sagradas escrituras será humillado, vejado y aniquilado. De verdad parece que alguno de estos usuarios de sistemas informáticos venidos a mesías de los ceros y los unos sólo sabe dar por culo y les ha enseñado el mismísimo Nacho Vidal.

¿Por qué? Pues sencillamente comprenden que es así como debe ser y el que no lo vea es gilipollas “porque viene de Windows, que es para retrasados”.

No, pues oye, perdona, yo trabajo con un XP que va razonablemente bien del cual la única queja que tengo es el tiempo que tarda en actualizar su base el antivirus. Pero tanto en clase como en casa tiro con Debian/Ubuntu y más feliz que chupitas. ¿Qué pasa? Que si yo estoy acostumbrado a abrir GNOME y conectarme a un servidor por FTP para subir o bajar ficheros y al llegar aquí veo que Finder permite leer pero no escribir se me llevan los demonios y tengo que decir claramente que OS X tiene algunas cosas que son puras cagadas, que son cagadas preciosas, pero cagadas. Entonces, si me quejo es porque no lo sé utilizar, y si no lo sé utilizar es porque vengo del asqueroso, maloliente, putrefacto y corrosivo mundo Windows. Pues muy bien.

Si digo que atajos de teclados de 3 ó 4 teclas me parecen una salvajada es que no quiero aprender. Si para colmo no son intuitivos o no tienen nada que ver con el resto de sistemas es porque soy un tonto y un vago y esos otros atajos tampoco tienen tanto sentido. Pues en efecto, el mismo sentido tiene Alt Gr + Z que Alt + Mayúsculas + corchete. Porque sí, ninguna tiene sentido, pero la primera es más corta y, sobre todo, a la gente se le puede ocurrir recorrer el teclado manteniendo pulsado ese Alt Gr, pero dudo que se pregunten qué pasará si lo que pulsan es Alt y Mayúsculas, que es una combinación sin ninguna relación aparente. ¿Qué consigue esto? Pues una sensación de atadura muy incómoda.

Yo estoy acostumbrado a dominar y doblegar si hace falta a mi sobremesa con su Ubuntu. «Yo soy quien maneja el ordenador, yo soy quien decide qué combinación hace cada cosa, yo soy quién lleva las riendas aquí y tú sólo recibirás y cumplirás órdenes». Y la relación funcionaba. Pero llegas con tu ordenador nuevo a casa, ilusionado pensando en eso de “sacarlo de la caja y funcionar”, imaginando lo bien que te lo pasarás con tu copia ilegal de Photoshop, pero cuando te quieres dar cuenta ves que el sistema se resiste a ser manejado. Que al principio es el ordenador el que te maneja a ti. Y si se te ocurre quejarte, prepárate, porque merecerás la horca.
“¿Es que no sabes buscar en Google?” Pero cómo, si ya está fuera de la caja, ¿es que no debería funcionar? No. No es así.

Sobre mis manías insistiré. Por mucho que nos hagan creer somos monotarea. Ningún humano tiene procesos en segundo plano, ninguno. Todos hacemos una única cosa a la vez con el ordenador, cierto es que podemos respirar mientras oímos música y a la vez estirar los dedos de la mano, pero eso no lo hace el PC. Si quiero escribir un post, abro un editor de texto o el tablero de WordPress y lo escribo, no estoy escribiendo una entrada mientras maqueto revistas en InDesign. Y para mí (y sinceramente creo que cualquiera) es más cómodo poder escribir esa entrada a pantalla completa, o al menos poder escoger esa opción, pero me obligaría a trucar Safari. InDesign no daría problema alguno pues se abrirá así por cachabas.

Y si me bajo el .htaccess del blog porque lo quiero editar en local y no se me muestra porque Finder lo identifica como archivo oculto me parece una auténtica gitanada tener que recurrir a una línea de comandos (que ni siquiera es bonita de serie) y tener que modificar Finder y reiniciarlo. Lógicamente, si una vez subido ese fichero y quiero ocultar los archivos locales con esa propiedad tengo que realizar la misma acción. No tiene sentido. Pero si abro la boca esta gente me lleva a la silla eléctrica a grito de “Windowsero frito sabe mejor”. Porque sí, eso en Windows lo resuelves con unos clics. En Linux (generalmente en todos) con Control + H, de hide, ya ves qué misterio.

Y yo comulgo con todo esto, ojo, es el sistema que he escogido libremente. Así que si alguien está pensando en soltar lo de “nadie te obliga y ya estás tardando en volver a tu querido ordenador viejo” que se olvide, porque no es un argumento de ninguna clase y porque tampoco estoy obligando a leer ni comentar esto a nadie.

Que no, hombre, que no. Que ni este sistema es perfecto ni Apple tiene secuestrada a vuestra familia en un zulo (maravillosamente decorado siguiendo los cánones zen) en algún lugar de California. Abrid los ojos, que aunque os hayan lavado el cerebro todavía podéis despertar. Dejad de darme asco. O al menos dejad de hacer que mi ordenador me dé asco por lo que falsamente representáis.

Sucios y repugantes fanboys.

Visto en: Cagadas de OS X y otras carencias de mi nuevo PC.