| No más Ron-Yahoo! | F.U.C.K. | Mañana presentan, o eso dicen, el no va a más de la tecnología. Mirando el reloj veo que lo presentan hoy. Ya sabéis, la tabla de cortar con una superficie de metacrilato capaz de distinguir el chorizo de la morcilla. Aprovechando la expectación voy a soltar un par (es decir, dos) de tonterías que creo fielmente, pero que no puedo demostrar, sobre la batería de sus reproductores de música. A lo mejor dentro de tres años y pico tengo otra sobre las de sus portátiles, no lo sé.
Seguramente sea más falso que un doblón de chocolate blanco pero a mí nunca me ha pasado lo de quedarme colgado a mitad de subidón. Me he ido montando mi historia y he llegado a la conclusión, repito, probablemente falaz y ficticia de que el aparato tiene un sistema inteligente capaz de calcular la batería restante y mandar la señal de corte de energía entre tema y tema. Y así es, apuesto uno de mis bucles a que a cualquiera de vosotros le pasa continuamente y esto se va al traste en un periquete.
Esto creo que puede tener sentido. Como al “bailar” una canción rápida (lo que se entiende como hacer que punteas un bajo e imitas a cualquier semidios en pleno riff sobre una Les Paul) se gasta más energía que con una melodía más calmada, mi mente asocia esto con que al aparato reproduce con menos esfuerzo una pieza relajada y gasta menos batería así. Sí, soy así. Como un niño pequeño.
¿Alguno comparte mi visión sobre este absurdo tema? Supongo que no, tenéis cosas más sabias en las que pensar.
Visto en: One more thing. Y tal.
Hace unas noches me encontraba registrándome en la web de Apple para bajar sus herramientas de desarrollo de software, dando mi información para alimentar su base de datos y que sus publicistas sepan hacia dónde orientar las campañas, descargué todo el DVD de Xcode para tener un primer contacto con Cocoa y, no es por ser tiquismiquis, pero la documentación que ofrece, por muy 10.6 que lleve en el nombre, está desactualizada. Para más llantos el IDE se congeló un par de veces mientras hacía un Hola Mundo.
Mientras desfilaba por sus formularios de registro me encontré con el siguiente desplegable;

Debía elegir una opción que describiese “mi raza”. La guasa, para mí, fueron los “Not Hispanic or Latino”, con sus mayúsculas correspondientes, repitiéndose a lo largo de eso que los profesionales llaman drop-down list.
Sinceramente, no sabía cual elegir pues, si bien es cierto que me lo ponen a huevo para que escoja Hispanic or Latino, físicamente no creo que sea ni el uno ni el otro. Eso dejando aparte algo que me toca las narices sobremanera, los latinos (romanos) no llegaron a Sudamérica ni de coña, que los italianos se hagan llamar así, fetén, pero que lo sea un guatemalteco, mexicano o nicaragüense, no. Por parecido físico yo puedo pasar por un francés o un italiano, miento, el pelo en el pecho me delata. Ciertamente no soy un blanquito irlandés mantecoso con pecas, pero tampoco tengo rasgos de sudamericano (que es lo que pensamos cuando se hace referencia a esto), porque sí, los colombianos, peruanos y tal, y por favor, que no se me ofenda la audiencia, tienen unos rasgos faciales, una estatura baja y una tonalidad de la piel que yo no.
Este fue mi dilema hasta que me decidí por White porque, llegados a este punto, no me iba a quedar con la mariconada de “Prefiero no revelarlo”.
Mi duda me surge con Portugal. Alguien que llega aquí desde Portugal, apartando la coña de las chicas con bigote (que igual antes era cierto, pero siempre que he ido a sus costas me he encontrado con algunas chicas mejores que cualquier poligonera patria, simpáticas, coquetas y buenorrilas y, además, es una población que derroca una dictadura y lo hace con claveles, con clase, joder, no se pasan 30 años hablando de esos 30 años y los 40 anteriores -me parece vergonzoso lo poco que se escribe de ese país en nuestros libros de Historia una vez superado Felipe II-) son idénticos a un español y ponen Blanco de cabeza. Realmente no sé si son hispanos porque cuando las reuniones estas donde Juancar manda callar a Chávez pone Iberoamericana sólo si va Portugal de la mano de Lula, así que imagino que a esta peña lo del hispanimo se la sopla. ¿Es así o no? ¿Dudan también? ¿Y qué pondría un gitano?
En fin, que si preguntan, yo soy más pálido, rubio y ario que cualquier Johansen de pelo liso. Si preguntan.
Visto en: Apple.
El iPhone ha mejorado. Me sigue pareciendo una putada fácilmente solventable el hecho de que no puedas utilizar el Bluetooth más que con los auriculares estos que no se ven nada en absoluto (pero nada, nada, ¿eh?) impidiendo que dos amigas compartan una foto de una cena, y tiene detalles como colocar la etiquetita de «Fotografía subida desde mi iPhone», «Enviado desde mi iPhone», «Soplando con el fuelle desde mi iPhone» etc por lo que me sigue pareciendo un aparato repelente.
Un cacharro majo (a la tercera) que no me suscita interés, y menos aún mientras espero que Google se alce en armas en un golpe de estado a nivel mundial y gobierne el mundo de una puta vez. Que para eso es para lo que han sacado Android, hostia.
El grueso del post y lo que ha hecho que me chirríen los dientes y comience a escribir esto es un anuncio que he visto en televisión, ya sabéis, esa cosa que hay en los salones frente a la que pasabas las noches antes de tener ADSL y tenía un software muy entretenido llamado ¿Qué apostamos? Le quedan dos ratos porque con el Año Nuevo le toca una actualización de firmware morrocotuda y por lo visto si no aceptas vivirás en un plano (sí, tal cual, así de absurdo) y tu vida pasará a estar marcada por un tono azul y unas rayas blancas. Sobre todo rayas, muchas.
Bueno, fuera coñas, en un anuncio del iPhone de estos que hacen donde se meten en la web de El País y de El Mundo indistintamente para que veas que es realmente para todos (mientras pasa por debajo un mensaje de advertencia: «La velocidad real es menor, se ha acelerado para la ficción» o algo así), aunque siempre termines en Marca, han sacado a relucir la pancarta que lo distinguía de los demás teléfonos hasta que los mencionados nuevos héroes mundiales han querido, su tienda de aplicaciones. Algo conocido por todos, ¿verdad? Bien. Sin duda es lo que hace molón al aparatejo.
A mí los neologismos me dan arcadas en muchas ocasiones, y si durante 20 segundos escucho a un fulano cualquiera cómo dice “aps” (porque sólo se pronuncia una P) 5 veces para referirse a una aplicación me hierve la sangre de tal manera que si me meto en la bañera y me corto las venas hago un cocido de lagarto.
Y, en definitiva, que podría ser más visceral, pero hoy no es el día.
Visto en: «Visto en tu iPhone».
-¿Estás subscrito a la Rolling Stone?
-No, no me convenció, me compré 4 ó 5 cuando salió.
-No, me refiero por RSS.
-Ah, es que soy de otra época, de los de leer en el cagadero, que es para lo que Apple sacará un tablet.
Malkav, profeta de baño.
VIsto en: ¡Ordenadores que te cagas!
Vosotros, que sois una panda de adorables lectores tremendamente freaks lo tenéis claro (o eso quiero pensar), pero hay gente que no pasa 25 horas al día frente al ordenador. De verdad, hay gente así y sí, son normales, más que vosotros. Pero esta gente, que navega dos ratos al día y uno es para mirar el correo, no está tan al día en asuntos empresariales de los últimos 25 años (ironía lo de “al día”) y para ellos el Word es ese programa de escribir que todos tenemos pirata y que han hecho los de Windows.
No “los de Windows” como “los que hicieron y hacen Windows”, si no “los de la empresa llamada Windows”. Y desde hace un tiempo los iPod y el iPhone son los cacharros “de los de Mac”, cuando todos nosotros (que somos muy listos) sabemos que Windows es un producto de los muchos que comercializa Microsoft (un sistema operativo) y Mac es un ordenador (y un sistema también) que viene del Macintosh diseñado a escondidas por un empleado de Apple (que terminó con su culo en la calle para más gloria de Tito Jobs, quien se agenció la idea) hace un huevo de tiempo y que ha estado evolucionando hasta ahora.
Pero eso, los de Windows son los de Microsoft y los de Mac son los de Apple.
Visto en: Cómo me gusta meter puyitas manzanoicas.
He aprendido más sobre el mundillo Apple en dos días que en todo lo que he vivido previamente. Y da asco. Mucho asco. Tras esa fachada de cajas bonitas y transiciones bien acompasadas se esconde una montaña de mierda que cubriría Las Marianas. Lo digo con todo el odio del mundo, esos putos maqueros de mierda completamente cegados. Ellos. Ya me jode no cambiar el rumbo del blog y hablar de otras cosas, pero de verdad, han conseguido que mi ordenador me dé vergüenza y hasta que mi carrera y mi futuro apesten. No sé si quiero trabajar en un área donde haya gentuza así. Dan asco. Si se me ofende la gente, que lo reconsidere, de verdad.
Hasta ahora esto lo había vivido en tercera persona interviniendo ligeramente (y ya salí escaldado) en pequeñas refriegas que me dejaban bastante asustado. Pero en este corto espacio de tiempo he visto que son “zombie brands” que tragan con todo sin pensar. Es que da miedo de verdad. Sí, me diréis que no todos son así y por supuesto que es verdad, pero mirad, también sabemos que no todos los negros tienen un rabal de 30cm y yo no voy bajando braguetas a la gente para saber si ese sí o no, pero la mayoría sí.
Mirad, en serio que esta no es una entrada en la que busco repartir leña gratuitamente, pero es que las cosas son como son. Como usuarios somos nosotros quienes pagamos por un servicio. Ni Apple, ni Steve Jobs, ni nadie nos está haciendo un favor cuando soltamos 1000, 2000 ó 3000 euros por un puto ordenador, es así de sencillo, no les debemos nada. Son ellos los que sí nos lo deben a nosotros, ¿ofreciendo descuentos para estudiantes? Está bien, pero que las garantías sean de verdad. Y no, no me valen las triquiñuelas legales que arguyen para ofrecer una mierda de garantía que se cuenta en días. Porque no. Si el argumento a esto es “no, pero si es un Mac, te dura la de Dios y no da problemas” me da lo mismo, si me compro un coche con motor de 1.1 quiero mi garantía de piezas como todo hijo de vecino, pero es que si me compro un V12 de 6 litros con 700 caballos quiero un todo riesgo cargado de extras. Y es así, joder, no tiene vuelta de hoja. Que si me estrello contra un seto me vengan a buscar y que si casco la pantalla o la ranura del USB me coloquen otra en el momento. Por lo que estamos pagando deberían venir Natalie Portman y Alizée en ropa interior a ejecutar el primer encendido y tomarse un café con nosotros como poco.
Por otro lado, la comparación entre coches no es real, estos ordenadores (a no ser que sueltes mucha guita) no son unos Ferrari a nivel de hardware, que cuando un Compaq del Carrefour te trae 320GB de disco duro y 4GB de RAM este me trae un procesador similar pero menos almacenamiento, la mitad de RAM y el doble de precio (y no seáis demagogos, esto no es una comparativa de rendimiento sólo de componentes). Efectivamente, el otro no tiene teclado retroiluminado, su aspecto es de portátil básico y todo lo que quieras, pero lo primero que se mira en una máquina son sus prestaciones, sea un ordenador o un deportivo.
Bien, pues inexplicablemente esta gente no lo ve (por lo que sea) y está metida en una cruzada contra los herejes como los musulmanes de Afganistán, aquél que diga algo que no convenga con sus sagradas escrituras será humillado, vejado y aniquilado. De verdad parece que alguno de estos usuarios de sistemas informáticos venidos a mesías de los ceros y los unos sólo sabe dar por culo y les ha enseñado el mismísimo Nacho Vidal.
¿Por qué? Pues sencillamente comprenden que es así como debe ser y el que no lo vea es gilipollas “porque viene de Windows, que es para retrasados”.
No, pues oye, perdona, yo trabajo con un XP que va razonablemente bien del cual la única queja que tengo es el tiempo que tarda en actualizar su base el antivirus. Pero tanto en clase como en casa tiro con Debian/Ubuntu y más feliz que chupitas. ¿Qué pasa? Que si yo estoy acostumbrado a abrir GNOME y conectarme a un servidor por FTP para subir o bajar ficheros y al llegar aquí veo que Finder permite leer pero no escribir se me llevan los demonios y tengo que decir claramente que OS X tiene algunas cosas que son puras cagadas, que son cagadas preciosas, pero cagadas. Entonces, si me quejo es porque no lo sé utilizar, y si no lo sé utilizar es porque vengo del asqueroso, maloliente, putrefacto y corrosivo mundo Windows. Pues muy bien.
Si digo que atajos de teclados de 3 ó 4 teclas me parecen una salvajada es que no quiero aprender. Si para colmo no son intuitivos o no tienen nada que ver con el resto de sistemas es porque soy un tonto y un vago y esos otros atajos tampoco tienen tanto sentido. Pues en efecto, el mismo sentido tiene Alt Gr + Z que Alt + Mayúsculas + corchete. Porque sí, ninguna tiene sentido, pero la primera es más corta y, sobre todo, a la gente se le puede ocurrir recorrer el teclado manteniendo pulsado ese Alt Gr, pero dudo que se pregunten qué pasará si lo que pulsan es Alt y Mayúsculas, que es una combinación sin ninguna relación aparente. ¿Qué consigue esto? Pues una sensación de atadura muy incómoda.
Yo estoy acostumbrado a dominar y doblegar si hace falta a mi sobremesa con su Ubuntu. «Yo soy quien maneja el ordenador, yo soy quien decide qué combinación hace cada cosa, yo soy quién lleva las riendas aquí y tú sólo recibirás y cumplirás órdenes». Y la relación funcionaba. Pero llegas con tu ordenador nuevo a casa, ilusionado pensando en eso de “sacarlo de la caja y funcionar”, imaginando lo bien que te lo pasarás con tu copia ilegal de Photoshop, pero cuando te quieres dar cuenta ves que el sistema se resiste a ser manejado. Que al principio es el ordenador el que te maneja a ti. Y si se te ocurre quejarte, prepárate, porque merecerás la horca.
“¿Es que no sabes buscar en Google?” Pero cómo, si ya está fuera de la caja, ¿es que no debería funcionar? No. No es así.
Sobre mis manías insistiré. Por mucho que nos hagan creer somos monotarea. Ningún humano tiene procesos en segundo plano, ninguno. Todos hacemos una única cosa a la vez con el ordenador, cierto es que podemos respirar mientras oímos música y a la vez estirar los dedos de la mano, pero eso no lo hace el PC. Si quiero escribir un post, abro un editor de texto o el tablero de WordPress y lo escribo, no estoy escribiendo una entrada mientras maqueto revistas en InDesign. Y para mí (y sinceramente creo que cualquiera) es más cómodo poder escribir esa entrada a pantalla completa, o al menos poder escoger esa opción, pero me obligaría a trucar Safari. InDesign no daría problema alguno pues se abrirá así por cachabas.
Y si me bajo el .htaccess del blog porque lo quiero editar en local y no se me muestra porque Finder lo identifica como archivo oculto me parece una auténtica gitanada tener que recurrir a una línea de comandos (que ni siquiera es bonita de serie) y tener que modificar Finder y reiniciarlo. Lógicamente, si una vez subido ese fichero y quiero ocultar los archivos locales con esa propiedad tengo que realizar la misma acción. No tiene sentido. Pero si abro la boca esta gente me lleva a la silla eléctrica a grito de “Windowsero frito sabe mejor”. Porque sí, eso en Windows lo resuelves con unos clics. En Linux (generalmente en todos) con Control + H, de hide, ya ves qué misterio.
Y yo comulgo con todo esto, ojo, es el sistema que he escogido libremente. Así que si alguien está pensando en soltar lo de “nadie te obliga y ya estás tardando en volver a tu querido ordenador viejo” que se olvide, porque no es un argumento de ninguna clase y porque tampoco estoy obligando a leer ni comentar esto a nadie.
Que no, hombre, que no. Que ni este sistema es perfecto ni Apple tiene secuestrada a vuestra familia en un zulo (maravillosamente decorado siguiendo los cánones zen) en algún lugar de California. Abrid los ojos, que aunque os hayan lavado el cerebro todavía podéis despertar. Dejad de darme asco. O al menos dejad de hacer que mi ordenador me dé asco por lo que falsamente representáis.
Sucios y repugantes fanboys.
Lightroom: “F” cambia a modo de pantalla completa.
Yo: ¡Oh! ¡Por favor, menos mal! Chico, ¿te casarías conmigo?
Clic en siguiente.

Yo: Joder, ¡púdrete F-Spot!
Visto en: Brooklyn (¿a que mola?).
Vamos con un truquillo que es realmente útil si manejamos el ordenador con bastante gente al rededor y no queremos que nos curioseen mientras lo dejamos solito un momento, una oficina mientras vamos a mear, en la biblioteca si no nos da miedo que nos roben el portátil en nuestra ausencia, etc. No sé cuál es el nombre real de la acción, consiste en bloquear rápidamente el acceso al sistema de forma que pida nombre de usuario y contraseña cuando pretendamos volver a acceder a él. Es un viejo conocido que llevo usando un tiempo en los tres sistemas pero que no ha sido hasta ahora cuando he podido publicarlo. Y esto es lo que toca para pasar el domingo. Además, te servirá sí o sí ya que está pensado para los tres sistemas operativos más importantes como son Multics, Amiga y DOS. Venga, lectores macizorros y fans alocadas, que se note que no os pasáis el verano vuelta y vuelta en la tumbona. Aprovechad este día festivo para aprender un poco.
Voy a ordenarlo de mayor facilidad a menor para que no os pille muy de sopetón, curiosamente queda así, Windows como el más sencillo, Linux y Mac OS X como el más chungo.
Me ha funcionado tanto en XP como en Vista y lo único que hay que hacer es pulsar al mismo tiempo la tecla Windows junto con L, de “log in”. De esta forma la sesión actual se mantendrá inaccesible y sólo un administrador (ya sea de la red o del equipo en cuestión) o bien el propio usuario que lo ha bloqueado podrá utilizar ese ordenador. Y no tiene más. Funciona. Muy útil y sencillo.
Y me refiero a hacerlo gráficamente. Como soy un GNOME fanboy no sé si el truco funciona igual en KDE (que es el escritorio de los perdedores), pero la idea se puede coger y transportarla a cualquier escritorio más o menos completo. Aquí hay, al menos, dos formas de hacerlo, por teclado y por ratón. Por teclado puede configurarse para cualquier atajo que queramos mediante Sistema → Preferencias → Combinaciones de teclas. En mi caso lo tengo puesto como Ctrl+Alt+L para asemejarlo con Windows, Ctrl+Alt es el binomio de teclas que me gusta colocar como atajos.

Si preferimos hacerlo de la manera lenta, es decir, con clics, deberemos tener visible los usuarios en la barra para acceder a sus opciones (esta barra viene por defecto en GNOME y es lo que te cuelan al instalar Debian o cualquier distribución que herede de ella como Ubuntu), y en el desplegable que muestra sólo resta escoger “Bloquear la pantalla”.

Ya está.
En este caso nos ponen más pegas y tenemos que hacer unos ajustes previos ya que desde la manzanita podemos dejar el PC en reposo, apagarlo, reiniciar o cerrar sesión. Y nosotros queremos dejar el ordenador encendido, con la sesión corriendo, pero “inaccesible”.
Estos son los pasos a seguir: Vamos a Preferencias del Sistema → Cuentas. Ahí nos muestra información sobre los usuarios del PC, imagino que será igual en todos los ordenadores pero a mí me muestra, al menos, dos, uno soy yo y otro es una cuenta de invitado que ignoraremos completamente. Seleccionamos las Opciones que aparecen más abajo para habilitar el Cambio rápido de usuario.

Se habrá colado la silueta de un busto humano en la barra superior, pinchamos, escogemos Ventana de inicio de sesión et voilà.

También podemos hacer una ñapa parecida que consiste en forzar a que nos pida introducir la contraseña para despertar al PC de su reposo, pero si ha estado en reposo no ha estado trabajando y habrá cortado toda actividad que desarrollaba, así que no me convence, cada cosa es para lo que es. De cualquier manera, para eso, Preferencias del sistema → Seguridad: Marcar “Solicitar contraseña para reactivar el equipo si está en reposo o con el salvapantallas”. Y ya lo tendríamos. Bueno, ¿cuándo me lo enlazan en Genbeta?
Visto en: Tres eran tres, los sistemas bloqueados.
Pues nada, que he salido del curro y me he acercado a El Corte Inglés porque ya habían recibido el que se suponía que iba a ser mi brand new MacBook Pro, que es como viene en el llutuf. Ahora bien, yo no tengo intención de convencer a nadie, de eso se encarga Robinho. Así pues, ahora que soy un “puto maquero de mierda, sectario, racista, nazi, rojo” voy a escribir una serie de chapuzas que incluye este sistema operativo y que solucionarlas llevaría tres minutos. Los que se creen super graciosos las llaman features (este chiste es tan viejo como UNIX, de hecho me suena que fue Thompson el que soltó “This is a feature, not a bug”), pues no, son cagadas como la copa de un pino. Ya lo hice con la consola (habrá segunda parte) y ahora toca con este nuevo juguete. Para compensar esribiré todo lo que no me gusta y lo acompañaré de lo que me tiene enamorado.
Ya advierto, la intuición tan famosa de Apple y esas chuminadas se desdibujan cual acuarela en Pasadena (bis).
Como apunte final, Safari e iTunes me caen mal. Si “obligan” al malo maloso de Microsoft a que venda Windows sin Internet Explorer y sin Windows Media -o con opción a no instalarlo- deberían hacerlo con todos. Pero vamos, que me parece una estupidez, si te viene un sistema de estos sin navegador, ¿cómo descargas Firefox?
Y bueno, chavalada, que a mí no me paga Jobs, ni Ballmer ni Torvalds. A mí me paga mi jefe (así que tendré que ir a sobar prontito). Ya podéis insultarme o llamarme guapo, que se prefiere. Y, por cierto, para facilitar la administración de la red he puesto nombres a los ordenadores (ya se pasó lo de tener un post-it con las IPs de cada uno) y este es, aunque creo que ya lo dije, Brooklyn. Saludadle.
Visto en: Un Lagarto Amaquerado.
He cobrado. Me quema la pasta. Arde. No sé qué hacer, ¿lo compro ya? Si espero el modelo nuevo será mejor. Pero lo puedo tener ahora mismo. Son casi las 8, hasta las 10 no cierran, tampoco tengo tanto tiempo. Ya me jodería salir de la tienda y ver que el tito Jobs ha salido de la UCI para anunciar que bajan de precio, que mejoran las características o que aplican más descuento a estudiantes. Es improbable. Debería decidirme. Apesto, me tendría que duchar, preparar la pasta en la tarjeta, coger el coche, aparcar… Mucho jaleo. Me sudan las manos, se me resvalan las teclas. ¿Es mejor esperar? Mañana seguirá allí. Ni siquiera sé si puedo pagar algo así de un tirón, lo mismo la tarjeta tiene límite. Sería un fracaso. ¿Voy o no voy? Mira qué bonito queda en una mesa el jodido.
No sé por qué siempre que la compra supera los 300€ me pasan estas cosas.
Me voy, a pensarlo al menos.
Actualización, 11 agosto, 23:21: Parece que en ningún Corte Inglés cercano queda ninguna unidad así que me toca comerme la rabieta (y la duda) hasta dentro de unos días.
Visto en: Y sí, responded, cojones.