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Curiosidades

Jasper Maskelyne, un ilusionista en la guerra

Vengo del cine (sí, del de pagar y sí, a estas horas entre semana), acabo de ver Malditos Bastardos y creo que anda cabeza con cabeza junto con Gran Torino para ser, bajo mi punto de vista, la película del año «para mayores», esto es, sin contar con Pixar. Digo esto por cuatro razones convincentes: Tarantino, Brad Pitt, Mélanie Laurent y Bang-Bang-Ratatatata. Pero no quiero liaros ni que os liéis conmigo, bueno, depende quién, esta película me ha recordado a una entrada que tenía en mente desde hace unas semanas, no tiene nada que ver con los Bastardos, pero comparten marco, la Segunda Guerra Mundial.

Jasper Maskelyne

Jasper, el mago

Jasper Maskelyne fue una persona la mar de curiosa. No era militar de profesión, era difícil encontrar soldados profesionales cuando se recluta a cualquier chaval capaz de soportar el peso de un fusil en el frente y a cualquier chavala que sepa coser para enfermería. Pero a él sí le gustaba.

Su profesión era la de mago aunque previamente vivió del humor parodiando la masonería, no de ilusionista, sino mago de escenario, con sus trucos vistosos sin tener que realizarlos en una mesa con un tapete de cartas. Hijo de magos (y del inventor del váter callejero) y nieto de magos. Vamos, que si de casta le viene al galgo, de varita le viene al brujo. Me gustaría recordar la revista donde leí sobre él, era una con contenido variado centrada en la familia o algo parecido. En fin, da lo mismo.

Nuestro protagonista llevaba un espectáculo en Londres donde realizaba una serie de trucos con éxito de público. Casualidades de la guerra los alemanes decidieron bombardear la capital inglesa (de aquí salió el radar, todos lo sabemos) y él decidió que era más útil combatiendo que con los brazos cruzados. Con esto consiguió meterse en el ejército inglés (supongo que en ese momento no pedirían un currículum muy conseguido) y le asignaron tareas muy pequeñas, lo que le sentó muy mal porque confiaba en poder lucirse frente a sus superiores con su ingenio. Recaló en un importante grupo de ingeniería británico, Royal Engineers, donde decía que podía mejorar los camuflajes (como mago sabe perfectamente cómo desviar la atención y ocultar cosas, sean conejos en sombreros o piernas y troncos humanos aparentemente cortados a serrucho). Con esto, consiguió que sus superiores se acercasen a ver cómo creaba la ilusión de un barco alemán en el Támesis con unos espejos y un señuelo (similar al montaje de las gradas que utilizaron en Ben Hur). Convenció y decidieron destinarlo a África, a ver qué podía hacer.

Jasper, el ingenioso militar en la Magic Gang en el «A Force»

Dejó los Royal Engineers para entrar en la Inteligencia Británica, concretamente en la sección 9. Allí, al enterarse de que su trabajo consistía en un show y no en algo relacionado con la guerra se pasó el tiempo entreteniendo a las tropas con sus trucos hasta Enero de 1941.

Debido a su insistencia el General Archibald Wavell cedió (más para quitárselo de encima que por estrategia militar) y le dispuso un grupo de hombres que, como él, no eran soldados profesionales: un carpintero, un restaurador de muebles, un pintor, un electricista etc. De forma que pudiesen ayudarle en sus montajes, justo lo que Jasper solicitaba. Fueron conocidos como The Magic Gang.

Uno de los problemas en la caliente y desértica África era el de movilizar armamento pesado sin que los vigías nazis o sus aviones sospechasen. ¿Cómo haces para que varios carros de combate -con orugas y no ruedas- crucen dunas sin que parezca que estás moviendo tanques? Conviértelos en camiones:

Carro de combate transformado

En esta imagen puede verse cómo la carrocería pertenece sin duda a un tanque pero la cubierta simula un camión. Se utilizaban unos «borradores» que eliminaban la huella de la oruga y pintaban la de un camión normal. De esta forma, si un avión sobrevuela la zona y lo ve en marcha pensará que es un camión de transporte, si algún alemán encuentra los rastros no sabrá que en realidad se trata de un carro de combate. Esto es tremendamente útil en sentido contrario, es decir, puede resultar interesante que el enemigo crea que cuentas con más unidades de combate de las que realmente tienes, así pues «convirtió» camiones y Jeeps en tanques y simuló algún que otro avión ayudado de cartones y lienzos. The Magic Gang funcionaba.

Mover Alejandría y hacer desaparecer el Canal de Suez evita bombardeos

Si te encuentras en medio del desierto es bastante probable que los que pasan por encima tuyo te controlen mejor de lo que tú controlas a ellos, con el terreno pasa lo mismo. Jasper consiguió confundir a algunos alemanes haciéndoles creer que movían unas piezas sobre el tablero cuando realmente la partida tomaba otro camino. Eso no era suficiente para evitar que los aviones nazis descargaran bombas sobre ellos, y el bombardeo era inminente. Habría que camuflarlo todo, pero no había tiempo. Jasper llegó a la conclusión de que si no podían mantenerse fuera del alcance de los aviones, había que mantener a los aviones fuera de su alcance. Los puntos claves a nivel topográfico que delataban su posición eran dos, Alejandría y el Canal de Suez, sin Aída ni Verdi. ¿Cómo hacer que los alemanes erraran con su destino? Moviendo Alejandría y dificultando la localización del canal. Manos a la obra. 3 millas más lejos de la Alejandría original, cerca de una bahía, colocaron todos los elementos para que, desde el aire, pareciera que eso era la Alejandría real (os hacéis una idea si recordáis al Manitas de Art Attack!), «construyeron» edificios, un faro, puestos de ataque, puntos de almacenamiento de artillería con armas falsas, falsos camiones… Y funcionó. Consiguieron confundir a los bombarderos germanos. Ahora viene lo difícil, ocultar el Canal. La solución utilizada consistió en un complejísimo y enorme (9 millas) juego de luces giratorias que simplemente, desorientase a los pilotos enemigos. De esta forma, al no saber dónde se encuentran, no localizarían el Canal de Suez (lógicamente, en sus mapas no aparecen esos puntos de luz, que pueden ser hasta puestos alemanes). Una jodida obra maestra, loca, muy loca, pero eficaz.

Camuflar el Norte, preparar el Sur, combatir en El Alamein

Con estas hazañas ya se tuvo seriamente en cuenta el potencial del Magic Gang y por ello fueron los encargados de ayudar a crear la ilusión de un ataque desde el Sur, cuando desde allí no pasaría nada. Esto es algo menos vistoso que todo el operativo anterior, pero al mismo tiempo era más necesario, la Operación Bertram dentro de la Batalla del Alamein. Hubo que camuflarlo todo. Debía parecer que el gran golpe vendría desde el Sur mientras en el Norte ya estaban listos para atacar con la ayuda del factor sorpresa. En el Norte ya habían preparado lo necesario y los tanques parecían mil camiones «inofensivos», el en Sur se preparó un escenario de guerra completo. Se creó una estación de tren, se prepararon sonidos de conversaciones, aparecieron de la nada dos mil tanques y todo parecía listo para emprender el ataque. Pura farsa.

Jasper después de la guerra

Como todos sabemos Hitler perdió la guerra. Europa sufrió cambios como para parar un tren. Los soldados volvían a sus hogares, otros… no, y como tal Jasper dejaba su amena carrera militar para dedicarse de nuevo al mundo del espectáculo. Si bien es cierto que se carteó con Churchill, por ejemplo, y en ese momento se le reconoció su papel en la contienda, nunca hubo un reconocimiento oficial. Por una razón o por otra no llegó a recibir las mismas críticas en su trabajo como antes de emprender su viaje bélico por lo que decidió dejar su carrera como mago y montar una autoescuela en Kenia (tal cual). Murió en el 73 con más pena que gloria. Los archivos de la Inteligencia Británica referidos a sus actividades dentro del ejército están clasificados hasta dentro de varias décadas.

Jasper Maskelyne en la Guerra del Golfo

Como nota curiosa hay que apuntar que la gente de Sadam utilizó métodos «rupestres» que imitaban a las maniobras llevadas a cabo por los chicos de la Magic Gang (aunque esta hubiese sido disuelta al acabar la batalla del Alamein) con lo que ganaron un pequeño combate a EEUU. No he encontrado datos que ilustren este punto, pero me sigue pareciendo la mar de entrañable.

Finalmente sólo me queda reconocer que no estoy acostumbrado a escribir sobre temas similares y que hay blogs donde lo harían bastante mejor, Pons Asinorum es un claro ejemplo, por este motivo puede chocar a bastantes lectores que pasen de la entrada y ésta se pierda como lágrimas en una más que prostituida frase del final de una buena película de ciencia ficción sobre humanos y replicantes.

Visto en: La revistilla que no recuerdo, Wikipedia: Jasper Maskelyne, Jasper Maskelyne Magic, Channel 4.

9 respuestas a «Jasper Maskelyne, un ilusionista en la guerra»

Me ha recordado agradablemente a «El Criptonomicón», donde algunos personajes trabajan para la inteligencia británica haciendo cosas así xD

Lo de la autoescuela en Kenia es impagable xDD

Muy buen artículo, Geko, sobre un tema (WWII) que me apasiona. Conocía la historia desde hace tiempo y me ha encantado recordarla. Muy buenas las fotos del trabajo de este puto genio, que consiguió algo tan jodido como vencer al «Zorro del Desierto» Erwin Rommel (posiblemente, el mejor mariscal de la WWII).

Interesantísimo post, y no digas que Pons Asinorum lo haría mejor, porque no es verdad. Te lo digo poco, pero de verdad que escribes bien, mamón.

La foto del camión/tanque es la la leche en verso.

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