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Buhardilla Pensando en alto

El día que me expulsaron de internet por error, dicen

Como personas de bien que sois, seguramente os hayáis pasado hoy por aquí, sólo por pasarse, a ver qué tal estaba esto. En ese caso, como de hecho me consta que ha habido personas (que así me lo han hecho saber) os habréis encontrado con un mensaje que decía que te vuelvas a casa, a hacer tu vida, que aquí no hay nada que ver, concretamente el que muestro en la imagen.

Mensaje anunciando la desactivación de la web

También, como las personas que lo han visto y me han avisado, pensaréis que no pago el hosting y entonces, claro, adiós al servidor. Pero no, ha sido un problema grave, muy grave y absurdo, de propiedad intelectual. Sí, Copyright, la cresta de la ola. Afortunadamente no ha sido necesario que ninguno de vosotros me comentase nada porque nada más levantarme esta mañana he leído la notificación por correo electrónico, decía, textualmente:

Dear adrian:

Your web hosting account for elgekonegro.com has been deactivated, as of 06/28/2011. (reason: terms of service violation – copyright violation)

This deactivation was due to a Terms of Service violation associated with your account. At sign-up, all users state that they have read through, understand, and agree to our terms. These terms are legal and binding.

Although your web site has been suspended, your data may still be available for up to 10 days from the date of deactivation; if you do not contact us during that 10 day period, your account and all of its files, databases, and emails may be deleted.

If you feel this deactivation was made in error, or in order to gain access to your account, please call our customer service line as soon as possible at (888) 401-4678 and press 5 to speak with a member of our Terms of Service Compliance department.
Please read the following, derived from our Terms of Service agreement, for additional information regarding the matter.

No subscriber may utilize the services to provide, sell, or offer to sell the following: information used to violate copyright(s), violate trademark(s), or to destroy others’ intellectual property or information.

Please review the current copy of our Terms of Service here:
http://www.bluehost.com/cgi/terms

Thank you,
BlueHost.com Terms of Service Compliance

Les ha faltado el buenos días, pero se lo perdonamos. La negrita del antepenúltimo párrafo es mía, por cierto. Inmediatamente me puse en contacto con ellos pidiendo explicaciones porque, de la noche a la mañana (y sin escribir nada aquí) algo había incumplido una normativa de derechos de autor. Así que empezó un serie de cruces de correo que duró hasta hoy a las siete menos algo de la tarde en el que se aclaró todo el asunto.

SPAM!, una referencia más a los Python

Tras hablar con el servicio de asistencia de Bluehost (empresa con quien tengo contratado el hosting donde se aloja elgekonegro.com y otras pocas páginas que poco o nada tienen que ver, como Nada Nuevo, en una de ellas trabajo día sí día también y algunas contienen prácticas de clase) me explicaron que en base a la ley vigente estadounidense para el cumplimiento del Copyright, llamada DMCA, se debía desactivar todo el servidor asociado a ese dominio del que se descuelgan todas las demás páginas. DMCA, Digital Millennium Copyright Act, ahí enlazada en la Biblioteca del Congreso, es una ley tan documentada como criticada y hasta Google, en castellano, se cubre las espaldas descaradamente por miedo a meterse en líos.

El hosting lo contraté con una empresa estadounidense precisamente por estas cosas, así, si quería decir SGAE LADRONES, no me podrían tocar porque tanto el dominio como el servidor (la máquina física, con sus cables y sus lucecitas) se encuentran en EEUU. Ahora bien, nunca pensé que llegaría a tener problemas con las normativas locales, y joder, estos no avisan. Disparan y no se molestan en preguntar después porque ya te encargarás de responder igualmente. En mi caso, tras explicarme los «cargos» me aclararon que el problema se encontraba en una entrada que yo recordaba como lo que era, corta y tonta, pero no podía verlo al no tener acceso, tras explicar que estaba seguro, ejem, de que el contenido de ese texto no podía albergar material registrado me revisaron el todo de nuevo y vieron que unos comentarios de SPAM que Akismet (el plugin de WordPress encargado de impedir que entre mierda) se había comido contenían nombres de medicamentos y otros productos milagros registrados a nombre de una empresa, yo no tenía permiso por parte de esa farmaceútica a utilizar esos nombres por lo que no debían aparecer en ninguna página mía, y esta ley permite echar abajo toda la infraestructura por dos palabras. Así, exfóliate los cojones.

Unos cuantos correos después consigo convencer a uno de los del servicio de atención al cliente que me dejara entrar en la web (que la habilitase de nuevo, al menos para mí) y pudiese borrar esos comentarios o, al menos, poder entrar a su panel de control, buscarlos en la base de datos y cepillármelos a manos. Accedieron a lo primero, los borré y la DMCA, que envía unos correos muy feos, me dijo que gracias por colaborar y que tenga un great day.

Me parece flipante. Está bien, es la ley, yo he elegido atenerme a ella (sin conocerla, cosa que, como sabemos, no me exime de cumplirla) pero cuyo cumplimiento se lleva a cabo de una manera tan radical que, envuelto en toda la absurdez del asunto, asusta. Me explico en pocas frases.

  1. Un robot consigue introducir basura en la caja de comentarios de tu blog y esta mierda se almacena sin que seas consciente.
  2. Otro segundo robot que rastrea internet compara continuamente resultados de búsqueda con una lista de términos almacenada y encuentra una o varias coincidencias en la basura anterior, en tu sitio.
  3. El servicio automatizado (hasta cierto punto) entiende que si está en tu página, tú eres responsable de ese contenido, independientemente de quién lo haya escrito ya que se ofrece una herramienta para hacerlo. Vamos, que se os ocurre decir que queréis matar a Obama y no pasaría nada, pero si se os ocurre copiar y pegar una porción de texto de Stephen King, por ejemplo, me cortan la cabeza.
  4. Ese segundo robot encargado de llevar a cabo el cumplimiento de la ley DMCA localiza la empresa donde se aloja tu web y envía la orden de cerrar los sitios asociados al dominio principal donde aparecen esas coincidencias registradas, no las páginas únicas y localizadas donde se han encontrado sino todo el servidor. Cosa que me ha mosqueado mucho ya que si nos ponemos en la piel de la gente que vive de su página web y ésta se encuentra en un servidor con su colega, pongamos, pierde los ingresos de unos días, y puede ser crítico, como un ataque DDoS pero con glamour y sin venganzas de palo.
  5. La empresa del alojamiento, tras ejecutar la orden de la ley, te avisa de que se ha tirado todo abajo por una infracción de términos de uso al ofrecer contenido protegido, sin especificar dónde ni desde cuándo, ni mencionar tampoco la famosa ley.
  6. Tras unos pocos tiras y aflojas consigues que te expliquen realmente lo sucedido y pides saber qué puedes hacer para solucionarlo, todo, mientras todas las páginas están deshabilitadas y la cuenta desactivada de forma temporal.
  7. Una vez que lo solucionas ellos lo verifican y, efectivamente, todo es correcto, te activan de nuevo los servicios. Unos saludos y aquí no ha pasado nada.

Increíble, sobretodo porque tuve que bajarme los pantalones y explicar que no había manera humana de que me estuviera haciendo rico con esta página (ni con ninguna otra) porque Google AdSense me canceló el servicio, de modo que aunque estuviese mostrando información registrada por quien fuese, no había beneficio económico ninguno. De nada sirvió. Ni eso ni insistir en que, por favor, habilitasen el resto de páginas que no eran Un Lagarto Abuhardillado. La dichosa ley lo dice así.

Probablemente me llaméis demagogo, y puede que peque de ello, pero me tiro a la piscina, desde el momento en que ARPANET se volvió una herramienta civil y las diferentes universidades comenzaron a delegar el desarrollo de internet a personal ajeno a la educación esto se volvió un negocio, con sus cosas buenas y malas. ¿Es necesario poner tanto empeño y esfuerzo por una tontería como unos comentarios de SPAM sobre pastillas mágicas que cualquier persona con dos dedos de frente ignoraría? Hay problemas mucho más gordos en internet y la gente destinada a solucionarlos carece de los recursos suficientes, la venta de esas sustancias, por ejemplo, contratos falsos, la pesada y turbia lacra de la pornografía infantil. Que joder, si te sabes mover por los tugurios más obscenos y tu estómago te lo permite puedes comprar armas y vídeos salvajes con menores explotados y todo con una relativa facilidad y anonimato. Bochornoso. Pues sigue exfoliándote porque para echar abajo ese servidor es necesaria una orden que no sé cuánto se tarda en extender pero supongo que más de lo que puede llevar a alguien eliminar datos de manera relativamente fiable, el cacheo que se haya generado y quemar un PC si hace falta. Vergüenza.

Visto en: USA.

5 respuestas a «El día que me expulsaron de internet por error, dicen»

Vaya hijos de la grandísima puta! Tengo hosting en bluehost, abra que revisar el spam a menudo, no vaya a ser que alguno escriba «pantera rosa» y me echen abajo el hosting por no poder demostrar que soy el Inspector Closeau. Hay que joderse en pal tecnicolor.

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