| Información adicional | F.U.C.K. | Andaba esta mañana afeitándome los huevos cuando, sin a venir a cuento, me entraron ganas de dejar por escrito una de las mayores molestias del ser humano. Así que aprovecho que he dejado un par de vídeos de Top Gear cargando para pasarme por el blog, limpiar un poco, cambiar el agua a los floreros, ventilar y amontonar una nota más. Cómo jode que te llamen para nada, ¿verdad? A mí me pasa más que a ti (casi seguro). Por tanto me molesta más que a ti, que te sale humo por las orejas cuando sucede, a mí me sale por las ojeras, pero no viene al caso.
Las guías de teléfonos de los móviles, el listín para los del siglo XX, vienen ordenadas alfabéticamente. Está bien, todos conocemos el abecedario, es intuitivo, sencillo… un sistema majo. Yo ofrecería la opción de mostrar los contactos, a mayores, por orden de frecuencia, es decir, a quienes más llamas primero, de forma que saldría algo así:
Por si no queda claro el modelo original voy a tirar de Flickr para que, al mismo tiempo que la idea se coja mejor con información gráfica, no tachéis la entrada de sosa o falta de colorido.
Anda que no gana ahora el post. Estoy hecho un figura. Niquelado.
Sigamos. Pero no (para eso ya están las llamadas recientes, que suelen salvar la papeleta), si quiero llamar a mi madre he de abrir la mal llamada agenda y, o bien bajar hasta la M, o bien pulsar el 6 (MNO). Da igual, me conformo. Ahora, esto facilita que yo lidere muchas de estas listas de contactos, curiosamente no la mía, existe una entrada con Aarón, pero aún así, mantengo mi top bien alto.
¿Qué pasa? Pensaréis que soy el contacto que más a mano está en muchos teléfonos de no tantas chicas. Y así es. Y es lo que me saca la vena hostiadora-destrozamuebles que consigue ser calmada por la neurona, que hay personas que no bloquean su teléfono (o no lo hacen bien) y me llaman o me envían mensajes vacíos, en definitiva, me agobian. Porque sucede así, cuando estaba en el instituto me gustaba una chica (bueno, sí, varias, pero una más que el resto) y una noche, de repente, me encuentro con varias decenas de llamadas perdidas suyas. “Hostia, que voy a triunfar”. ¿Qué haces? Llamar. Con tu corazón en un puño y ese puño flotando en un mar de ilusión creyendo que, oh, dulce subnormal, la chica me había llamado por algún fin. Dos segundos después yo me estaba ganando una bronca porque la chica, querer, no quería nada, y llamarme menos. Creída de bonitas curvas. Es muy molesto, de verdad. Hubo una época en la que estas cosas casi pasaron desapercibidas, la de los teléfonos móviles de concha, no hacía falta bloquear, no llamaban sin querer, la panacea. Sin embargo, ahora, con el boom de las pantallas táctiles, esto vuelve a ser un infierno. Las chicas no tienen cuidado, meten el móvil en el bolso tamaño mochila de acampada y a vivir. Hace unos fines de semana sonó el teléfono, de noche, a eso de las cuatro, tú piensas, «ya está, el típico colega hijo de perra de vacaciones que no tiene otro pasatiempo que el de joder al prójimo», pero no, un número de una chica que -efectivamente estaba de fiesta- y había metido el terminal en el bolso. Para rematar la faena, está el tema de que el registro de llamadas salientes no es para nada tan visual como el de entrantes (sobre todo las perdidas), de forma que si como en el instituto, una chica ve una llamada perdida tuya a las cuatro de la mañana sin que ella sepa que previamente ha llamado a este número, va, se ilusiona y pregunta que para qué la has llamado, si te apetece quedar. ¡Ahora! No, no he llamado para nada, has llamado tú, furcia. Y es una discusión entretenida, como cualquiera con una chica, porque está claro desde su altivez, «No, majo, si te hubiera llamado lo sabría». Y tal.
Cuál es la guinda del pastel que el otro día por la radio escuché una promoción de la Campaña Aa de la Cruz Roja que consiste en adherir el prefijo “Aa”, “Avisar a”, a la entrada del listín de quien quieras que notifiquen cuando tengas un accidente, ejemplos: Aa_Funeraria, Aa_Abogado, Aa_Sepultor… Parece que los que no son comerciales temporales de este Movimiento Internacional sino activos salvavidas no son capaces de buscar la M de mamá, que parece lo sensato.
Lo escuchas, lo piensas, te ríes y te compadeces, pobre de aquél cuyo nombre sea modificado en el teléfono de un conocido. Ciertamente lo que buscan está muy bien, una persona interesada y a quien poner al corriente del trágico suceso, expresión muy televisiva ésta, ¿no es cierto?, porque se va a hartar a recibir llamadas que, en este dramático caso, pueden llevar a equívocos de lo más hardcore. Cada dos por tres pensando que tiene que ir al hospital.
Visto en: 660…
Tengo un problema (y van…) con esto de los nombres. Me fijo demasiado. Por ejemplo, hay nombres de chica, que sólo con escucharlos ya pienso «Joder, pues debe estar buena». Así, sin mayores referencias. Un descerebrado de la life. Bipolarizado. Lógicamente, lo mismo al revés, nombres propios que son de “chicas feas”. O gordas. Robustas, quiero decir.
Dentro de esta aparente normalidad, y tal, hay una extrañeza particular que me escuece y consiste solamente en ver cómo hay chicas que tienen nombres de chico. De ejemplo, sobre todo de mujeres ya mayores (que no maduritas), podría poner a Miguela, Josefa, Manuela, Ignacia… También sucede lo contrario, quiero decir, ¿cómo se llama el presidente del Barça de ahora? Sandro. Que es como Sandra pero con pito. Atiza, rey de los zhunos.
De entre todos estos nombres (incluyendo el de Andrea, que tiene como significado “hombre” y aquí se lo ponen a las niñas) el que más me repatea es “el mío”, Adriana. No sé si se trata de la versión afeminada de mi nombre o al contrario, Adrián es la versión macho man de Adriana. Y me da igual, porque Adriana es bastante femenino. Sin embargo, Adriana es un nombre que me recuerda en parte a mí y en parte a una chica la mar de estúpida que se llamaba así.
Comprendedme, no es un nombre común, entonces te la presentan y piensas, coño, que guay, como yo pero en mujer y tal. La verdad es que me gustó, no conocía a nadie, Adrianes sí, a puñados, en un curso de primaria llegamos a coincidir tres en una clase, de hecho conozco a uno que nació el mismo día que yo, nos bautizaron a la vez y todo. Adriana ninguna. Y era mona y en principio simpática, educada al menos, no es que me gustase, simplemente parecía agradable. Y en un primer momento lo fue. Pero sin conocerla de nada ves cómo la chica va defraudando a cada paso, poniéndose en evidencia de las maneras más absurdas y hasta saltando a la comba sobre la línea de la legalidad. Las chicas malas tienen su punto, sí. Como Fiat. Pero… meh. Esta, peor aún, era sosita, tonta, incapaz de soltar cuatro frases seguidas sobre un tema interesante (para el resto de nosotros). Resumiendo. Me decepcionó. No la consideraba digna de llevar ese nombre. Sí, es una tontería, pero te hiere en tu orgullorcito.
Y eso se va quedando ahí, para siempre. Hasta que tienes noticias de otra Adriana. Que no conozco cuán agradable es, pero maja es y está. Y hombre, ya te levanta la… te levanta la moral. Ejem.
Así es, otra de esas historias que dejo por aquí donde chico conoce a chica y chico huye por mil motivos.
Visto en: Adris.
Qué tontería más grande esa de titular en inglés. Ciertamente. Pero hablamos de un personaje de una serie de televisión británica, así que disculpad la osadía lingüística. Acabo de ver el quinto capítulo de la cuarta temporada de IT Crowd (como se aprecia en la captura, con subtítulos en holandés, creo). Y Dios, he tenido una revelación. Estoy abocado a ser Roy.

Antes de continuar quiero dejar por escrito una nota al margen, puede que actualmente la serie freak más en Humprey boga sea The Big Bang Theory con Kaley Cuoco y sus escotes por bandera gracias al personaje de Sheldon (Dr. Sheldon Lee Cooper para los pedantes). Está guay sí, pero, una cosita, personalmente, ¿soy el único que está hasta los cojones de este personaje, que cree que está tan sobreactuado y se repite tanto que no tiene ya chispa ninguna y que dejar caer el peso de la serie en él es una atrocidad? IT Crowd, aparte de por ser anterior y llevarse el punto a idea original es, para mí y mi querencia y amor por el humor británico, claramente superior. Tanto que no es necesario que se muestre carnaza para que espere un episodio con nervios.
Ahora. Roy. Yo. Moss en la trena, un TEDAX con Windows Vista y un servicio técnico que compite con el de Jazztel diga lo que diga Jesús Vázquez en los anuncios. Este tío es la leche. Realmente me veo reflejado en él desde cualquier cara del prisma.
No por el empleo, que está relacionado, ni por lo que ha vivido en la serie, ni por sus romances traumáticos o sus continuas decepciones en todo. No es que sea irlandés y aparente ser un tipo bastante normal. Es que, además, este simpático hombretón y yo vestimos igual. Voy más allá. Mi cuerpo comienza a parecerse al suyo.
De hecho creo que cualquiera que me conozca mínimamente y haya pasado conmigo más de diez minuto me identificará con el bonachón de Roy en un periquete.
No me queda mucho para ser mayor, cierto es. Pero da igual, ya sé qué voy a ser. Gracias, Channel 4.
Visto en: En holandés o así, sí. Tiene lo subtítulos incrustados.
Antes de nada, y como obliga la futbolística, qué cojones tienen los caballeros de nuestra Selección, y qué momentos de pasión nos están regalando, señores. Ya. No quiero quitar trabajo a Ponzonha. Pero es normal que se pare un poco el mundo a nivel local (ojo a la incongruencia) cuando nos dan alegrías así, hostias.
Ahora, continuando con la alegría del campeonato, aprovecho para decir que he pasado un par de semanas sin parar, alternando beca con exámenes y con un curso (muy caro) que nos ha pagado la empresa y me casi me obliga a pasar más tiempo conduciendo que durmiendo. Pude estar más relajado pero esto significaría no recibir el mencionado curso y no optar a participar en otro proyecto, así pues, como algunos ya sabéis, me metí más caña de la recomendable.
Y ahora, por costumbre, he abierto el correo de la empresa, porque seguimos teniendo mucho jaleo y a lo mejor tenía que descargar o leerme algo de última hora (soy un nene aplicado) y me encuentro con un correo del jefe. Para mí y para mi compañera de proyecto.
Seis meses más de beca a partir de agosto, con más sueldo y más horas a una firma de distancia. Buen trabajo.
No sé dónde está Pepe Reina, pero yo esto tengo que celebrarlo y compartirlo. Ya.
Visto en: NOMBREDELAEMPRESAQUENOVOYAPONER.
Tú, tú, no te escondas. Pillín. Quieto ahí. Tengo un problema. Sí, más de uno, pero vayamos atacándolos individualmente y así será más fácil. De la noche a la mañana, o más correctamente, de las12:36 a las 12:37 del miércoles, nos enteramos de que los becarios tenemos vacaciones. 5 días. Y que tenemos que consumirlos en julio. Es decir, ya.
Al primero sentimos una euforia y una alegría notable. Luego nos dimos cuenta de que no teníamos ni idea de cómo organizar esos días. Vamos, qué hacer con ellos. En mi caso, había pensado en coger 3 días más un fin de semana y luego dos días más otro fin de semana. Y largarme a algún lado. En principio Londres, que nos quedamos con la miel en los labios y el culo en tierra. Además, que aún tenemos las libras sin cambiar. Como es normal, tarde, mal y nunca, tengo que decir cuándo cojo los días tan pronto como pueda para que en la oficina organicen horarios. Un jaleo que nos está haciendo pensar si no era menos curro venir a trabajar.
El kernel del problema es que estoy solo. Nadie puede venir. Todo el mundo tiene ya planes, anda muy justo de dinero o prefiere quedarse con la novia en no sé dónde. Y es una putada, porque tengo la oportunidad de ir, me lo ponen en bandeja, pero aún así veo que voy a terminar aquí y malgastando esos días en chorradas. Un asco. Me he metido en la web a mirar vuelos a diferentes destinos desde Valladolid y desde Madrid, a ver si sonaba la flauta y daba un sí mayor. De momento es un no.
Hay destinos más o menos majos, que no sé si merecen la pena. Turín, Bruselas, Düsseldorf o Eindhoven (Dublín está carísimo), son lugares que no conocemos y de los que no tenemos referencia turística. Porque claro, no queremos gastar poco para llegar a un sitio y morirnos de asco, que para eso vamos a Tordesillas y a correr.
A última hora he reclutado dos chicas que están interesadas en Londres y se lo pueden costear, no, no se incluye el juego sexual, creo. Pero sigo estando un poco… “psá”.
Así pues, apelo al invento ese del conocimiento social, muchos cerebros pensando juntos, para que me digan posibles destinos asequibles y amenos, que se pueda ver en dos días como mucho y donde mamonear un poco. Tirad de experiencia, pero por favor no de esa pastelosa de «Una vez estuve con mi novia en XYZ» porque os corto los huevos.
Nada de parejitas, aunque sé que os tienta.
Por favor, proceded. Muchas gracias, que Dios os lo pague manteniéndoos el AdSense.
Visto en: Ryanair.
La empresa donde estoy haciendo las prácticas viene del otro lado del charco, y por ello tiene costumbres transatlánticas, mucho rollo psicológico de unión de grupo (que en su versión castiza evoluciona, de unas directrices de buen comportamiento y respeto a una caña al terminar la semana en el bar de abajo), reuniones frecuentes para evaluar objetivos y fortalecer las relaciones interprofesionales (y tal) y, además, el día de la corbata divertida, causal friday que pone en la hoja de normativas.
Por si alguien no conoce el concepto de ‘casual friday’, como yo hasta que me encontré de bruces con ello, es simplemente un día de la semana (viernes) en el que la vestimenta no ha de ser tan seria como de costumbre, vamos, que puedes ir a trabajar en zapatillas de puntera blanca y vaqueros acompañado de una camiseta “alternativa”. La idea es relajar ese último día de la semana permitiendo una mayor informalidad y menos roces en el cuello debido a la corbata.
«Espera, ¿has dicho roces por la corbata?» Sí. Debería ir encorbatado, con camisa y pantalón de traje el resto de días que no fueran ni viernes ni casuales. Pero por suerte en la oficina donde estoy tenemos bastante manga ancha, y más aún los pobrecitos becarios que no pueden permitirse gastar el 70% de su sueldo en la indumentaria recomendada. Esto no quita para que, de vez en cuando, una o dos veces por semana, nos toque ponernos guapetones y hacer que nuestras mamás se sientan orgullosas de sus niños, que mira qué elegantes se han puesto ellos solitos. Efectivamente, solitos. Quiero compartir con vosotros, esta vez sólo los hombres, unos trucos ligeros que he ido aprendiendo en estas semanas. El mérito no es mío, los he ido memorizando y adaptando a lo largo y ancho de todo internet (añadiendo toques personales dentro de mis no tan recortados movimientos) pues personalmente en este tema me encontraba más perdido que Xavi Hernández (a quien alguien debería recordarle cómo se da un pase hacia adelante). Para empezar no estaría nada mal que echarais un ojo al artículo Newbie Fashion Tips for Grown-Up Men al que llegué desde Man Made DIY (como se ve, esta noche testosterona a raudales) y es que en ese recomendable texto se encuentra la solución a prácticamente cualquier duda que nos surja sobre estilo masculino. Yo he aliñado el estilo con lo poco que he aprendido de Paul Smith, aquí ya deberéis buscaros la vida con entrevistas y fotos, más algún artículo aleatorio de Esquire.

La rimbombante consulta que nos hacemos todos alguna vez en nuestra vida. Mis consejos,
El nudo de la imagen es un simple Half Windsor, intenté la heroicidad de hacer uno doble, pero siempre termino embobado con el programa de televisión de este personaje en el que parece que el muchacho acaba de matar a la compañera.
Bonus,
Me conocéis y sabéis perfectamente lo que pienso de estos formalismos estéticos. Dentro de un orden están bien, pero no terminan de ir conmigo. Me parece que hacen que el trabajador esté más incómodo y hace que todos caigamos en una monotonía. Todos, no todas, pues al fin y al cabo las chicas tienen más opción para combinar prendas y estilos en estas situaciones, nosotros nos debemos ceñir al clasicismo de camisa, americana, pantalón, corbata y zapatos. Como he mencionado arriba, a nosotros nos dejan la correa más suelta porque nuestro jefe es el primero que comprende que vestir siguiendo estos cánones no es una ventaja persé. Esto no quita para que me dejara caer en una ocasión que «No estás mal, pero ayer venías más guapo» al verme con una camiseta de Cowboy Bebop. No volvió a suceder. Afortunadamente se nos permite llevar la camisa por fuera, y si hace calor, con el primer botón desabrochado, algo que se agradece. Así que os detallo mi uniforme de hombre hecho y derecho, de los pies a la cabeza.
Como os imagináis, las delicias de cualquier abuela.
Fuera coñas. La verdad es que estamos sorprendentemente más guapos así. Y a todos nos gusta vernos de vez en cuando reflejados en un espejo y pensar, «Coño, si es que hoy estoy que lo rompo». Porque así es, aprendices de Barney Stinson, nos gusta que nos miren con esa cara de «Creo que ese tío merece la pena, lleva corbata, debe ser responsable» y salgamos de nuestro habitual rol de pantalones vaqueros azules con una sudadera raída, que es muy cómoda, pero para sacar al perro. Quién me lo iba a decir.
Espero que estos consejillos básicos y el artículo enlazado así como la imagen os sirvan al menos por si tenéis que salir de un apurillo semejante y no está vuestra madre o vuestra hermana (o vuestra novia) que os dé unas indicaciones gratuitas sobre moda y estilo. Yo ya he aprendido algo, como que el azul marino no combina con el negro, que se supone conjunta con todo.
Y por la hora que es creo que debería ir a dormir algo y mañana sigo estudiando (o lo que surja). Buenos días, gentleman.
Visto en: Paul Smith es la caña.
Que mira si eres estúpido, que mira qué cosas se te ocurren, que mira a ver qué dices, chaval. Que cómo te van a gustar los lunes. Bicho raro. Reptil enloquecido. Demente hijo de perra que sólo sabe escribir boludeces. Seguro que te pegaban en el cole. Subnormal. A quién se le ocurre… los lunes.
He de confesarlo. Los lunes me molan. La razón es sencilla, los fines de semana descanso. Reid, porque este viernes salí de la oficina a las 2 y pico de la tarde y estuve de fiesta (con todos los trastos por ahí) hasta casi las 4 de la madrugada, sí, más de medio día de fiestuqui con la gente de la empresa, que me pervierten. Mentira cochina, quedamos los becarios. Dando buena imagen.
Así que saltando estas excepciones, que se cuentan con los dedos de la mano de un dibujo animado y te sobra el guante blanco Disney, los sábados y los domingos son días de dormir, legañas, relax. Empiezas la semana de buen humor. No estás de lunes. Lo malo, que los viernes estás de viernes, esto es, reventado por todo lo malvivido durante la semana, el trasiego de buses, el continuo desgaste mental que supone el compaginar el minicurre de cinco horas (que se alargan) y el estudio que va quedando. Ahora ya mejor, pero en la época dura se notaba mucho más.
Hoy, siendo sinceros, me acabo de bajar los dos últimos discos de Los Gandules (¡ay!, ¡qué caritas!, tomad sabuesos, Delicatessen Live, y Fondo de Armario Stars) y claro, ya tengo la sonrisa en la boca para un rato, luego que si oye mira a ver si sales y vemos el partido y, como siempre al final, la casa sin barrer y el BOCYL sin leer.
Lunes. Qué de puta madre.
Visto en: Calendario.
Esta tarde me metí en la página de la universidad para comprobar si habían subido una nota de una asignatura (la respuesta fue que no, estaba cantado siendo domingo). Ya cuando iba a salir de la página vi que el comportamiento del formulario de acceso era bastante raro, esto que piensas, «Yo lo hubiera hecho de otra manera». Y te pones a probar, a añadir cositas a la URL cuando de repente, bingo, consigues acceder a la aplicación web saltándote el necesario log-in. Probé en diferentes navegadores (con el modo privado activado) y diferentes sistemas consiguiendo entrar con la misma alteración.
Conseguí acceso a las notas de todos los alumnos independientemente de la carrera o el curso y a una unidad de red. Vamos, que aquello es una chapuza.
Cuando vi que funcionaba igual siempre ya envié un correo a la gente que administra el sitio y con copia a un profesor de estos majetes con los que te cruzas 35 correos comentando una presentación de Apple y que da la casualidad que lleva años dedicándose a la seguridad (implantando redes en bancos y tal). Yo, de buena fe, con la única intención de que lo arreglaran.
La respuesta de los técnicos es que no se habían dado cuenta y lo solucionarán en cuanto puedan. La del juanker maestro,
Hola adrian
Currandotelo un poco mas y aplicando un ataque de fuerza bruta podrias ganar acceso root y cambiar las notas.
Un saludo.
Enviado desde mi iPhone
Y joder. Porque he avisado ya al resto, pero no me digáis que no es tentador forzar un poco. Igual conseguía salir en el periódico.
Visto en: Divertidos métodos GET que trabajan a medias.
No recuerdo cómo era aquél juego. Te hacían algo y para que parasen tenías que decir cinco marcas de leche. No valían marcas blancas (leche del Carrefour, leche del Día…). Pero la entrada no va por ahí. Siento que tengo esto un poco desamparado y ya iba siendo hora de quitar algunas telarañas y dejarme de polladas, gallinuladas. Cuántas veces habré dicho eso. Mi credibilidad debe andar cabeza con cabeza con la de Pepe Blanco.
Voy a ponerme cómodo.
A ver. El sofá de la buhardilla está frío porque tiene una ventana encima, y alguien que se parece a mí no debió cerrarla correctamente una reciente noche de lluvia. Si es que tengo unas zarpas que ni el portero de Inglaterra. Adorable que es uno. El problema ha salido a la luz cuando he visto que han sido necesarios dos correos de Alexliam, preguntando cómo me iba la vida en rasgos generales, resultado de mis cada vez más esquivas ganas de contar por aquí algo medianamente íntimo, como la talla de Indisec. Siempre hay que meter coñas para relajar y soltar tensión durante la lectura. Realmente no deja de haber una persona detrás del blog, que por algún lado debería manifestarse.
Y, ¡sorpresa! Me encuentro sorprendentemente bien. Creo que por eso me he animado a compartirlo, que no todo van a ser llantos deprimentes dignos de las peores canciones del pop español. De hecho me estoy montando mi propio cuento de la lechera, de momento sin lechera ni ubres, pero con la misma idea. De ahí el título, ávidos lectores, que ahora todos estaréis afirmando con la cabeza que ya lo habíais cogido. Bellacos velludos. Sé que es un juego peligroso y poco recomendable, pero joder, hasta los que nos pasamos el día encauzando variables evitando que cualquier minúscula partícula virtual se salga del plan tenemos derecho a soñar un poquito con que dos simples y sencillísimas carambolas se sucedan en un breve espacio de tiempo en este universo, rompiendo ligeramente el curso inicial sin causar daños colaterales relevantes. Todo esto, ojo, hablando en un plano “profesional”, cuando se den esas casualidades (con un alto índice de probabilidad) quitaré las comillas. Lamentablemente esto afecta a que dedique más pensadas al trabajillo que a la recta final de carrera. Pero shh…
Y esto está haciendo que me lo crea. Primero, que gane confianza en mí. Que no me venía nada mal porque me sentía desbordado y pensé que incapaz. Segundo, que qué cojones, todo apunta (porque quiero que apunte) a que al final del cuento tendré que preguntar si sirven perdices en la pizzería de siempre. Cuánto hablo para no decir nada concreto. No quiero concretar precisamente para no pillarme los dedos, si esto sale mal el final será tan abierto que parecerá que no pasa nada. Pero os pondré en situación, Harad, el hombre de los cojones de oro (y sé de lo que hablo), me decía o me echaba en cara que siempre tuve unas miras excepcionalmente altas. Que contase con que muy probablemente esto no acabase así. Se refería a mis ganas de vivir fuera y bueno, a ser feliz con mi vida allende los mares, las montañas, pero siempre cobijado por cualquier tipo de telecomunicación. Yo me basaba únicamente en mi confianza, que me sacaba de la manga por lo que eran puntos de maná inagotables, pero nunca pude poner cartas sobre la mesa que explicaran porqué podría realizar todas estas historias. De nuevo, si consigo que esa alineación astral mencionada se lleve a cabo (notad que me implico directamente, el azar para los casinos y sólo a ratos) podría romper la baraja, voltear un par de cartas que sostengan mis ganas de huir y de comenzar a vivir ese mundillo que he creado en mi cabeza. Y eso me gusta, muchísimo. De verdad que sería impresionante. No he sabido expresar por escrito cuánto.
On the other hand... Todo vinilo tenía su cara B de rarezas. Todo Yin su Yang. Toda moneda su cruz. En mi caso, me encuentro en esta favorable situación gracias a que no hay nada que me ate aquí. Ya lo vais cogiendo. Aunque prometo que lo he intentado, incluso más de lo que un psicólogo recomendaría, sigo sin “ella”. Me río de esos que perjuran que «Aparece sólo, despreocúpate» o aseguran que «Es todo muy sencillo, no te compliques». Me parece que si es así no lo deben estar disfrutando como se merece. Pero bueno, de verdad que de este tema no quiero dar ningún detalle.
Ahora os dejo, que quiero hacer un intento de helado.
Resumiendo, todo bien, gracias por preguntar.
Visto en: Marcas de leche.