Y Jucika corrió dirección a su portal intentando no pisar los charcos. Subió a casa, miró el reloj, se sacudió el pelo y decidió ponerse a cocinar. Al quedarse embobada pensando en el joven policÃa ni se dio cuenta de que cogÃa dos huevos de más para su cena, «Oh, genial, ahora dos huevos menos, a la basura. Por cierto, tengo que bajarla… con la que está cayendo, pero la recogen dentro de nada. ¡Mierda!».
Terminó de preparar su cena (con extra de cantidad) y cogió su bolsa de basura con prisa. Bajó las escaleras de dos en dos y al salir a la calle vio el camión acercándose, «Por los pelos…». Introdujo la bolsa en el contenedor y al cerrar la tapa vio en frente a Mariò, sentado en el suelo en un soportal. Se acercó.
-¿Estás bien?
-¿Eh? No, no sé. Cuando he llegado tenÃa la caja preparada con todas mis cosas, ni siquiera estaba ella. Me la ha dado él, la ha cogido, la ha puesto en el pasillo y ha cerrado la puerta. ¡Sin decir nada!
-Vaya…
-No, no pasa nada, es sólo que no me acostumbro a la idea de que no quiere ni verme.
-Pero fue ella la que se fue, ¿no? ¿Para qué quieres verla tú?
-SÃ, ya lo sé. Pero se supone que no es asÃ. No me mal interpretes, no quiero volver a estar con ella, sé que es imposible… Pero no se tiene que hacer asÃ. ‘Grurb’.
-¿Tienes hambre?
-Jaja, sÃ, no he comido nada en todo el dÃa, confiaba en poderme tomar al menos un café con ella y hablarlo.
-Sube conmigo.
-¿Qué?
-SÃ, sube conmigo, tengo cena de sobra. Me he vuelto a despistar, me pasa mucho, he hecho más comida de la que debÃa. Ven.
-¿Me estás invitando a cenar?
-No, te estoy sugiriendo que no te cojas una pulmonÃa aquà abajo. Es mejor coger una intoxicación ahà arriba.
-Jaja, deduzco que cocinas bien.
-De supervivencia. Te gustará. Al menos a mà me gustas… rÃa que subieses. -Se apresuró a corregir.
-No tengo otra cosa que hacer. Probaré tu cena.
Y subieron a la casa de Jucika.
-Vaya, tengo la sensación de que debà haber traÃdo vino o algo… no sé.
-No te molestes, no tengo sacacorchos.
-Uf, qué alivio. ¿Qué es lo que tienes?
-Una cena frÃa para dos.
-¿Tienes velas?
-¿Velas? Eh… no sé, ¿tanto nivel de romanticismo quieres meter en la primera cita? -Preguntó riendo.
-Se supone que hoy era nuestro aniversario. Ella no quiere verme, ¿cómo llevas lo de empezar nuevas tradiciones?
-¿Nuevas tradiciones? ¿Recoger policÃas de la calle y alimentarlos?
-No. Recoger a un policÃa de la calle algo destrozado, arreglarlo y alimentarlo.
-Pues sÃ, es nuevo, mi experiencia en ese campo es nula.
-No pasa nada, he oÃdo que hay una primera vez para todo… Imaginaba que dirÃas lo de la experiencia.
-SabÃa que dirÃas lo de la primera vez.
-¿Y sabÃas esta mañana, antes de tirar a esa vieja gruñona al agua, que terminarÃas el dÃa con el chico que te despistó?
-¿Me despistaste?
-Pensé, «Â¿Y aquella?, vaya, sà que tiene una cara bien guap ¡oh!»Â Tropecé y me caÃ, cuando me levanté no te vi.
Feliz dÃa de San ValentÃn para todos los que tengan pareja (que sois unos cabrones hijos de puta, pero bueno, se os quiere).
Visto en: Rel #2.
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