A las dos horas ya estaba libre y podÃa salir, eso sÃ, no podÃa permitirse otros errores pues podrÃan contar como reincidencia, «Vaya papelón, ahora a tener cuidado con todo… bueno, un poco más de cuidado…».
El tiempo habÃa cambiado y llovÃa. Jucika no tenÃa ni idea de cómo regresar a casa, y encima sin bici, tendrÃa que recogerla más adelante. Justamente Mariò salÃa también.
–Eh.. perdona, soy Jucika, estaba en el calabozo hace un buen rato.
-SÃ, sÃ, me acuerdo. ¿Ya te han soltado? Bien.
-SÃ. Verás, esto… no sé cómo llegar a casa.
-Uf, ¿dónde vives?
-Pues en Jalovcová.
-Fiu… Un poco lejos, ¿eh?
-¿S�
-No pasa nada, te puedo acercar, mi ex novia vive por allà y tengo que ir a recoger unas cosas a su casa… No… no te mojarás. ¿Te parece bien?
-¡Claro!
-Guau, qué entusiasmo. –Expresó con sorpresa.
-SÃ,sÃ, jeje, ya sabes, el pelo… la lluvia… y eso.
-Entiendo. Tengo el coche aquà cerca, ven.
Corrieron unos cincuenta metros mientras la lluvia aumentaba.
-Uf, qué malo hace.
-SÃ, sÃ, la verdad es que sÃ. Asà que no te sabes manejar por aquÃ, ¿eh? -Preguntó él sonriendo.
-No, no. Me sacas de mis cuatro calles conocidas y me pierdo.
-Bueno, te dejaré cerca de tu casa,no te preocupes.
-Perfecto. -Dijo quedándose mirando a la cara del chico.
-¿Qué haces?
-¿Eh? Oh, no, nada, estaba mirando… eh… la lluvia y eso.
-No, no, me referÃa a qué haces aquÃ, en Praga.
-Ah, pues… es una tonterÃa… estudio por las mañanas y… por las tardes diseño escenarios para teatros de marionetas. Hoy ya no, claro.
-¿Qué?¿En serio?
-SÃ, sÃ, estudio. -Respondió con firmeza.
-Jaja, muy hábil, no, de veras, no conozco a nadie que trabaje en el mundo de las marionetas… En fin. Ahora llegamos.
Condujo durante unos diez minutos más y paró el coche.
-Yo me bajo aquÃ. Tu casa debe estar en esa calle.
-¡SÃ! Esto ya lo conozco. ¡Muchas gracias!
-Jaja, nada, nada. Espero no volverte a ver.
-¿Cómo? -Preguntó extrañada.
-Por comisarÃa, por comisarÃa. Era… un chiste, nos suele funcionar. Era broma.
-Ah, ya, ya… vale. Hasta luego.
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