Mis vecinos están de obras (o algo así, hacen ruido y no es de colchón) así que mi porcentaje pensante cerebral tiende a cero. Me consumo. Así pues, recurro a vosotros que para eso tengo un pedacito de internet, oh fieles, magnánimos, llenos de amor y repartidores de sabiduría cuando os ponéis, centrad la atención en este cada vez más seguido blog (gracias, novatos incautos) y permitid que pregunte, ¿navegáis mucho con el teléfono o con un artilugio de esos que no llaman pero sí tienen internet? Ya sabéis, un iPod Touch o algo del estilo.
Lamentablemente no me he molestado en registrar cuántos de vosotros suelen visitar este sitio desde alguno de esos terminales (palabra que sólo se usa en libertad en dos ámbitos: la telefonía y la medicina, pero la medicina chunga). Yo llevo con mi maduro y atractivo (es casi Harrison Ford) Nokia 6680i cuyo 3G sólo se ha activado en una única ocasión con fines burlones, y la verdad es que no tengo necesidad alguna de “llevar internet conmigo”, sino en un diskette, bien puede valer una SD.
Afortunadamente me muevo entre lugares con ordenadores ya conectados y el trayecto es sensatamente corto, quiero decir, para cuando me entran ganas de mirar algo en la web ya estoy en casa o en la universidad. La única pega que le veo (y donde más lo añoro) es cuando voy “por ahí” o estoy tomando una caña con un amigo y surge la duda de qué actriz porno hacía la segunda escena de la película tal, bueno, “la película tal” no, la película X. Porque da pereza enviar un SMS al final del día que ponga «Era Tori Black, tenías razón, me he quedado con la boca más abierta que Rebeca Linares xD». Porque somos y estamos así de cachondos. Pues no, no mola, ya va siendo hora de avanzar en nuestra calidad de vida y solucionar ese tipo de dudas con el comodín del Internet everywhere ese que prometen las películas de ciencia ficción. Supongo que a vosotros os pasará igual. Alguno seguro que con actores, pero bueno, todo público es bienvenido a este blog y si hace un click al AdSense pues mucho más y mejor.
Aquí, por ejemplo, se ve esta página tal cual la interpreta Safari en sus dos sabores, en un ordenador, y en un iPhone y en el futuro iPad (que no cabe del todo por problemas de resolución) y es que veo muy probable que más de uno comenzará a visitarme con este aparato en algunas semanas y hay que estar preparado. Gracias, Demonoid. He ojeado un poco (muy poco, tal vez menos de lo que te estés imaginando) qué tal se navega por él y excepto por la famosa falta de Flash creo que es decente, en el iPhone no tanto, pero en el hermano mayor me resulta parcialmente cómodo. Al menos desde el simulador.
Pese a todo os pregunto, aun sin querer cambiar de teléfono pues quiero que cumpla felizmente un añito más y lo hará si llega a noviembre, ¿qué tal es la experiencia de navegar desde un teléfono a diario? Por gustos, me atrae más lo que se está haciendo con Android, pero hablad de lo que tengáis y del navegador que utilicéis. No olvidéis comentar lo de las tarifas, que es lo más divertido. Y ahora, siendo un poco más concreto y para no dejar el post tan abierto, ¿creéis que debería cambiar el estilo del blog exclusivamente para cuando os conectáis desde un dispositivo con resolución pequeña? Algo tengo en mente, cambios en el theme en general. Yo aquí lo he visto bien los dos ratos que he jugado con ello, he leído dos entradas y he hecho el amago de comentar, todo más o menos bien, pero seguro que tenéis sugerencias, no os las guardéis, compartidlas o navegad desde un ordenador. Yo no puedo hacer más.
Dadle chicha. Gracias.
Visto en: Everywhere!
Aprovechando que Alicia en el País de las Maravillas es un tema candente, gracias a la película que se estrenará en breve filmada por Burton, quiero colaros una reclamación. A Lewis Carroll se le ha maltratado durante décadas, siempre acusado de pedófilo. Ciertamente el temita de Alicia es bastante erótico (y un disfraz picante recurrente, a mí me pone, tampoco os debería extrañar). De cualquier modo, yo, que soy un profundo conocedor de la obra de tan magno autor sin ni siquiera haber leído o comprendido alguno de sus cuentos (ni papa de cuál es el mensaje del País de las Maravillas y ni idea de por qué resultaba maravilloso, solamente espeluznante) puedo desmentir, con dos simples imágenes (una de ellas editada malamente para hacer gasto de este bonito ordenador con ese GIMP raro que requiere pirateo) que os dejarán, sino patidifusos, seguro algo más sonrientes.

La primera, robada. Vemos a Alicia y a un personaje que la acosa y la vacila pero que, en el fondo, la respeta sexualmente. Un gato. Este personaje podía aparecer y desaparecer a su antojo, tanto por completo como sólo una pequeña parte de su cuerpo. Podía dejar únicamente su sonrisa viciosa. Pero aún así sabemos que el gato no tenía intenciones de violar a la chiquilla. ¿Por qué? Porque Lewis tampoco. Si hubiese querido que un animal anduviese comiendo la cabeza de la pobre protagonista las ilustraciones de las que disfrutamos serían así:

Y esto, señoría, es una prueba fehaciente que no admite ninguna reclamación o refutación siquiera. Debió haber sido ese oso.
Visto en: El País de las Maravillas.
Últimamente escribo poco y mal. Os jodéis. Como héroes. Digo, como Herodes. Muchos Herodes juntos. Herodeses. ¿Os ha pasado alguna vez ir por una autovía y cruzaros con un cartel luminoso, de esos de lucecitas naranjas, que dice, «PRECAUCIÓN: VIENTO FUERTE»? y exclamar al intentar controlar el coche desde varios kilómetros atrás un irrisorio y partidor de culos, «¿Sí? ¡No jodas! Coño, ¿qué es eso?, ¡Dorothy!» o, mejor, ese que dice, «500 MUERTOS EN 2009 POR DISTRACCIONES» y piensas, «Más de uno se distrajo por mirar tan llamativo cartel situado en una puta curva, cabrones de mierda». Deberían utilizarlos para mostrar resultados deportivos. «RETENCIÓN 10KM. ATM-1 0-TEN FORLÁN MIN56 NOT IN KANSAS ANYMORE». Hay que mejorar las carreteras en todos los aspectos y no podemos dejarlo todo en manos de Radio Marca. Es que hoy vengo exaltado.
Bueno, que no me pagan por escribir (porque no quieren ellos), esto es igual. ¿Qué puto sentido tiene sino matarte? Sí, vale, nada de salirte de la carretera y hostiarte de tal manera que ni el enviado especial de Antena 3 te reconocerá. La Ley del Tabaco empezó bien y luego derivó en un despropósito en el que los hosteleros salen apaleados sí o sí. De alguna forma tienen que vivir y si tienen un negocio que mantener (aunque esté dentro de un hospital) pues han de sacar beneficios, está claro. Si los médicos fuman, los enfermos fuman, las visitas fuman y hasta la abuela, pues blanco y en botella muestra de semen, una máquina de tabaco en un puto hospital, nada de esconderse en las escaleras. Todo legal.
¿Qué será lo siguiente? ¿Vender belladonna en una frutería, al lado de las lechugas? Estamos mal de la olla.
Y ya está, ya vuelvo a mi querida parra. Quietos todos, que ahora subo.
Visto en: Hospital del Campo Grande.
Y esta no es una de esas entradas en las que a la gente le gusta que nos excusemos con un «Desde mi punto de vista», «En mi opinión» etc. Aquí soy radical, o estáis conmigo o contra mí y considero que los segundos están mentalmente enfermos. Las modelos de pasarela apestan y, para empeorarlo, suelen ser feas.
Veréis, esta misma tarde se ha celebrado aquella historia a la que un bonito mail quiso invitarme el año pasado. Como mi horario actual me hace salir de clase a la magnífica hora de las diez de la noche, me lo he perdido. Al atravesar el centro comercial donde se ha realizado me ha parado el camarero del bar donde iba cuando trabajaba allí a contarme todo la pesca que habían montado, pero que no sabía quién había ganado y lo leería mañana en el periódico. Es un chaval muy simpático. Me he adelantado y, como era de esperar, ya habían publicado los ganadores. Yo me guío por esa foto (no conozco a ninguno de ellos, sí, en cambio, a uno de los aspirantes masculinos, que estuvo en mi clase, pero parece ser que no) y me atrevo a decir que el chaval es resultón o guapete pero que ella es del montón y encima de la parte baja. Nada que objetar, por lo visto se ha declarado ganador a aquél con más votos a su favor, un par de eventos de Tuenti hacen milagros.
sii lo e visto enserio los habia muuuuuuuuuxo mejores… q valladolid tiene pivones!! donde se han metidos todos?
Yo no entiendo, porque me gustan las mujeres. Alba merece estar donde está. Es guapa, formada, educada y sobre todo muy, muy maja.
Son dos comentarios dispares que he sacado de la propia entrada sin ningún tipo de permiso y a cuyos autores no puedo enlazar. Estoy de acuerdo con el primero (mucho) y estoy en contra del segundo (mucho más). Un cuerpo bonito tiene que ser un cuerpo bonito, un florero, una Barbie, carnaza para Mujeres y hombres y viceversa, no ha de ser muy, muy maja. Se agradece que sea educada y lo de formada, pues joder, estas chicas van ahí a que las vean en bañador y les miren las tetas y el culo como en cualquier finde (sólo que ahora no se mosquean), no van a desarrollar una tesis doctoral sobre la pasarela por mucho que los embajadores se empecinen.
A estas alturas de la entrada ya advierto (por si alguno no se había percatado aún) que voy a generalizar todo esto y por modelos me referiré a chicas, pues resulta obvio, es de lo que más entiendo.
Para bien o para mal, estas muchachas anónimas que se apuntan a semejantes saraos son personas normales que no suelen dedicarse a desfilar de modo profesional (igual hasta ahora, puede que comiencen en este momento) así que, aunque suena algo mal, es gente “de la calle”. Y es un grandísimo punto a favor. Sí, recordad mi estudiada y aprobada teoría sobre las chicas normales astutamente mejoradas por el maquillaje, la ropa y una sonrisa. Dentro y fuera de las pasarelas.

Adjunto un gráfico explicativo detallado, resultado de meses de arduo trabajo, en el que se observa cómo a Alessandra Ambrosio (derecha y poniéndote palote) se le notan unas humanas marcas en el abdomen debido a que, en efecto, tiene cuerpo pese a estar cañón incluso cuando no se tira de Photoshop.
Las modelos, como decía, aparte de vomitar, producen vómitos. En efecto, de una forma tan suciamente visceral. Existen excepciones como hervir, vivir y servir. Digo, existen excepciones como los conocidos Ángeles de Victoria’s Secret (que suelen terminar en las fotos de casi todos los calendarios picantuelos), lamentablemente estas damas no son modelos al uso precisamente porque el mundo de la moda no lo permite. En el fondo es la misma gentuza de los miembros y miembras que se altera por ver cómo una mujer es deseada por salidos camionero y al mismo tiempo celebra su cumpleaños en un “boys”, cosas de la igualdad. Les jode porque para ser un Ángel hay que ser guapa y luego estar buena, para ser modelo sólo hay que ser delgada y saber llevar el estrés. Modelos hay muchas, decentes muy pocas y atractivas un puñado.
Niñas que leáis esto; nos importa más la cara. De verdad. Que sí, os miramos las tetas y el culo, pero realmente nos importa más la cara, eso de poneros una bolsa en la cabeza para no veros mientras hacemos el amor es un mito, si acaso se hace mientras se folla. No seáis gilipollas, las actrices porno son generalmente feas (y es una lástima) y si salen adelante es porque los directores apenas las enfocan el jeto de forma decente. Curiosamente este colectivo suele tener curvas. Y eso también nos gusta.
Después de lo que he visto en otras fotos de esta pasarela improvisada que han levantado aquí al lado y las pobres chicas profesionales que, por lo visto, acompañaban a las aspirantes consumiendo nicotina a escondidas porque no engorda y con unos cuerpos tan delgados que Grissom no necesitaría abrirlos para ver qué hueso está descolocado acompañados de unas caras arrugadas y desanimadas (¡viva la belleza!) sólo me queda preguntarme si cuando sus novios intiman con ellas aquello suena como una maraca o solamente son imaginaciones de mi depravada mente. Pero qué bestia soy.
Visto en: Vallsur.
Me llama mucho la atención esa fuerte imposición con la que nos educan según la cual al menos deberíamos pisar la consulta de un dentista una vez al año. He echado cuentas y (si no recuerdo mal) no voy a uno desde hace 7 años. Mi excusa es simplona, si una persona va al podólogo cuando le duele el pie lo normal es que vaya al dentista cuando tenga un problema dental. Y peor, pues generalmente las personas tendemos a no darle importancia suficiente al dolor de pies y terminamos por no ir a ningún sitio. No ponen anuncios repitiendo «Visite a su podólogo una vez al año». Es por poner un ejemplo.
Considero que un cepillado eficiente y una rutina de higiene básica es suficiente para mantener los dientes y la cavidad bucal sanos. Curiosamente parece que esto no es importante ni para los propios odontólogos, que cuando aparecen por la televisión es por un capricho de blancura radiactiva antinatural y no por caries u otros problemas. La gente quiere tener la piñata blanca como un folio antes que completamente sana. De acuerdo. Cualquier cosa mejor que aquellos dientes de oro. Si yo tengo heridas en la boca tiro de enjuagues que abrasan terriblemente la lengua hasta parecer retrasado cuando pretendes hablar, en menos de una semana se ha resuelto. Si la avería continuase terminaría pidiendo cita a un profesional.
Y esa es la clave, así como creo que con los niños pequeños se juega en otra liga y deberían visitar estas consultas más a menudo (y he de reconocer que jamás he conocido a nadie que tuviera miedo a los dentistas, ni de crío ni de adulto, si acaso al varapalo económico que supone pero que considero justificado), cuando te cepillas tres veces al día y no sueles tener problemas no existe ninguna obligación de realizarte análisis anuales o historias semejantes. En caso de haber necesitado aparato, brackets que dicen los de la prensa rosa en estos días, pues obviamente tienes que someterte a un seguimiento cuidadoso y posiblemente tengas que revisarte los dientes muy frecuentemente, exactamente igual que alguien con dolores al pisar y se está tratando con un especialista.
Pero, construyendo un post cíclico, como he dicho al comienzo, nadie va anualmente a que le miren los pies a ver qué tal anda, literalmente.
Visto en: ¡Mamá, se me ven los huesos!
Acaban de concluir los Juegos (que no deportes) Olímpicos invernales. Sí, a todos nos la ha soplado y con razón. España “se ha traído” cero medallas, ya veis, estas cosas parece que no se consiguen. A ver, no es de extrañar, nos hacen creer que somos mediterráneos; sol, playa, gorros mejicanos de paja en las fiestas (algo que no he comprendido nunca), cervecitas (en contraposición a las enormes jarras bávaras) y poquito más. Y eso que montañas tenemos unas pocas y esquiadores famosos los ha habido, pero no, somos unos paquetes en estas cosas. Y no es por fastidiar, pero hasta Kazajistán (Gran Nación) se ha llevado una, ¡y de plata!.
Viendo la clasificación me extraña ver el mal puesto de Canada, terceros. En primer lugar Estados Unidos. Hay una guasa respecto a esto y es lo que me ha hecho ver con cierta sorpresa el resultado (aparte de conocer que Canada siempre ha jugado como local en todo) y es que prácticamente el 70% del hielo de los estadios estadounidenses es canadiense. Lógicamente las regiones limítrofes disponen de agua congelada para aburrir, pero la zona central y el Sur lo compra a Canada y lo lleva en bloques mediante varios camiones frigoríficos. «¿Y cómo lo sabes?», preguntaréis los más avispados. Pues es una historia muy corta, así que ahí va, cuando tenía 15 años conocí a una canadiense estudiante de Literatura Irlandesa, de 16, pasamos un par de tardes juntos (puede que alguna más, pero nada que pueda llamarse “salir”) y aparte de sorprenderse de que yo supiese situar Toronto y Ottawa en un mapa me explicó cómo funcionaba la NHL, la cual, como tantas otras ligas, comparten entre ambos países. Se llama Kate, supe que estaba estudiando Ciencias Políticas en Boston y no tuve más noticias suyas hasta Facebook. Cotillas.
Con esto quería dejar claro que aquí EEUU hace un poco de Jamaica, isla donde el hielo lo conocen por la Coca-Cola, sólo que en esta ocasión con un resultado muy meritorio.
Si ellos pueden nosotros no vamos a ser menos. Sólo tenemos que encontrar o inventar un juego que atraiga a la gente y animarse a que se federen. Propongo las carreras de chapas sobre hielo. Ya tengo lema para la campaña de lanzamiento: Menos rozamiento, más velocidad, el mismo impacto. ¡Hazte con todas!. Porque obviamente o aquí nos echa una mano la gente de Matutano y The Coca-Cola Company o nos dan por saco. Y ya está, más divertido que el Curling y menos sexista, ¿qué es eso de ir barriendo?
Además que la superficie puede reutilizarse si tiramos de las mesas de Hockey-Mesa, valga la redundancia, otro de esos juegos que debería profesionalizarse.
¿Quién se apunta?
Visto en: Vancouver 2010.
Marchando una entradita con sabor old-school. A lo stand-up comedy, ¿os habéis fijado aguna vez en esas tiendas que viven de copiar las llaves de otros? ¿No os da miedo? Quiero decir, no es que en el fondo sean desconocidos con acceso a tu casa y derecho a bufé libre, es que directamente son desconocidos a los que les facilitas un acceso a tu casa. Es una profesión de riesgo. Pensad en ello.
Otro punto interesante, ¿por qué son zapateros? ¿O qué? No me parece ni medio normal. Los zapateros arreglan zapatos: cambian suelas, ponen más tacón, hacen cositas de cuero, artesanía pura en el siglo XXI. ¿Y esta gente? Fíjaos en sus locales, que suelen encontrarse en los Carrefour, placas de matrículas falsas en la pared (yo compré una, por cierto, pero no es el momento de decir para qué), un accesorio que gira con varios llaveros (con llaves de diferentes familias) como si se tratasen de Chupa-Chups en una gasolinera, y placas de WC tan horteras que no se ven ni en una discoteca de menores. ¿Cómo podemos fiarnos de ellos? Ya no sólo por la casa, que al final y al cabo tendría que estar investigando dónde vivimos, pero es que también hacen copias de las llaves de un coche, tanto las que funcionan con radiofrecuencia como las más vintage donde tienes que introducir la propia llave en la ranura de la puerta y luego en el contacto. Estas últimas bueno, pero joder, no se me ocurre manera manera más rápida e higiénica de robar un coche. Estás tú ahí, en tu negocio, viendo pasar gente y ojeando el periódico mientras las máquinas de prensado hacen lo suyo, pim, pim, entretenido, aparece un hombre sonriendo, de esos que fingen que siempre tienen prisa, te pide que hagas una copia de una llave, te deja un llavero de Porsche. Tú le dices que encantado, serán 10 euros, bajas al garage del centro comercial o lo que toque, un coche así salta al ojo y no hay tantos como para que la aventura te haga perder un rato majo. Coche nuevo.
Para cuando te quieran empezar a buscar ya estarás en México disfrutando de unos margarita, o, en su defecto, traspasando Irún y comenzando tu vida clandestina. Montarás un negocio similar en otro país hasta que la Interpol te ponga el mote de “El Duplicador”, Marvel sacará una serie dedicada a ti, “El Duplicante”, que alcanzará la gloria en “Spiderman contra El Duplicante”. A los tres años la película protagonizada por Di Caprio.
En serio, estos negocios son muy chungos, quiero pensar que se mantienen en pie gracias a una red de contrabando de droga oculta tras tanta parafernalia, porque de lo contrario está claro que hay mucho Duplicante por ahí suelto. Sólo hay que decir que, de pequeños, ninguno de nosotros tuvo un amiguito cuyo padre se dedicara a esto, ¿verdad?
Antes de despedirme, una última cosa, por si se alinean los astros y encontráis novia y vais a vivir juntos, necesitaréis hacer una copia de la llave (aunque sea de la casa de tus padres -este chiste es muy de monólogo-) y para ello terminaréis recurriendo a uno de estos negocios, ¿cómo encontrarlo? Muy fácil, olvida las páginas amarillas, olvida internet y olvida los once-ocho. Lo más eficaz. Ponte en cualquier punto de cualquier localidad de España y para a cualquier persona, pregunta, «Perdone, ¿una tienda para hacer fotocopias por aquí cerca?». Y la respuesta tipo siempre, siempre fue, es y será, «Pues allí en la esquina copian llaves, pero no sé yo si fotocopias…». Y es que tienen razón, joder, si hacen copias de llaves que es, a priori, jodido de cojones, ¿cómo no van a hacer copias de folios? ¡Si está tirado!
Habéis sido un público excepcional. Muchas gracias, espero que hayáis disfrutado. Gracias. ¡Hasta la próxima!
Visto en: Micro y taburete.
Eso de fidelización es una palabra con un significado muy sencillo: hacer que los clientes vuelvan, que sean fieles a un producto. Que repitan con la elección del cine o que compren siempre la misma marca de salchichas. No hay más concepto. Centrando esta idea en el negocio de internet substituyamos clientes por lectores (es decir, personas que leen, consumen información, no dejan de ser clientes) y producto por, por ejemplo, un blog, un portal, una web en definitiva. Hay gente que escribe, relativamente bien, sobre lo importante que es mantener un grupo de seguidores fieles, que en el fondo es lo más importante para una página. Yo digo que mienten y, además, nadan en piscinas de hipocresía.
La entrada podría haberla escrito el mismo Capt’n Obvius en persona, pero es que, de verdad, me toca los cojones con tanta ira que me desgasta el escroto. No os dejéis engatusar , no os quieren, no sois especiales para ellos. Alejaos de estos falsos profetas que prometen kilos de amor por cada byte. Si os follan no es por tener un contacto más directo con cada uno de vosotros, es porque es fácil, rápido y, sobretodo, cool. Si no te contestan no es que esté muy ocupado con su protoempresa o conociendo a su futura ex-novia, es que no le importas como individuo, vaquero. Les importa Google. A tomar por culo el rollo social, ¿verdad? Eres una prescindible unidad dentro de sus miles de números que cada colaboran engrosando su AdSense y su Analytics, y quieren que vuelvas para que mantengas esos números. Si te envían un correo con caritas sonrientes no es que les caiga bien, es que si fuese una carta del club de Carrefour parecería demasiado formal a la par que barriobajero, qué tétrico, pero es la misma esencia.
Aquí dejo mi aportación, aprovechando que ahora todos pueden dar de palos al malogrado (sí, una forma televisiva de decir kaput) Nino Bravo en base a un aniversario, yo me uno con ternura, con miedo y con locura. Perdonad que no llegue a los agudos.
Visto en: Abril del 73.
Quiero regalaros unas palabras acerca de los viajes en el tiempo. Nunca hay que ir hacia atrás. Esto lo aprendimos todos viendo Gárgolas, la serie aquella de unos monstruos que despiertan en Nueva York siglos después. «La pregunta no es dónde estamos, sino cuándo». Desde los albores de la ciencia ficción se ha pensado que el hecho de poder viajar en el tiempo implica cambiarte de posición a la par. No he llegado a comprender por qué. Hay gente, estúpidos buenistas, que afirman que utilizarían una máquina del tiempo (ya sea una cápsula unipersonal, una nave espacial o un asiento como en la obra de Wells y la película dirigida por su nieto, yo os recomiendo las dos cosas, que no me cuesta nada y si sólo os animo a leer un libro así me lo tiráis a la cara porque no salen los Jonas Brothers para colorear), para evitar la Segunda Guerra Mundial, la muerte de Lincoln, la Guerra Civil, la desaparición del Imperio Autro-Húngaro, poder chocar esos cinco con Jesucristo o cualquier otra soplapollez (aunque lo de Jesús molaría cantidad). Me hacen especial gracia las de los héroes, no sé si piensan presentarse en Berlín en los años 30 e intentar que Hitler no gane las elecciones, como he dicho al comienzo, no sé cómo pretenden llegar a Berlín, supongo que en tren. Si fuese a tierras bíblicas y se encontrasen en el mismo sitio que ahora mismo ya sería más complicado. A lo mejor prefieren ir al día del nacimiento de Stalin y, a lo Herodes, cargarse al crío para que no desarrolle la carrera política-armada que todos conocemos. Hay que tener cojones para tener un bebé entre las manos y cepillárselo, sea quien sea. Además, yo, personalmente y le joda a quien le joda, tengo claro que la guerra constituye un medio imprescindible para hacer avanzar la cultura, si esa frase no te parece mía o no la compartes echa la culpa a otro, que a mí me la trae floja, matizaría lo de cultura y lo corregiría sustituyéndolo por tecnología, y ahora sí que no me lo discute nadie. En definitiva, una única persona, por mucha buena fe que gaste, no habría sido capaz de evitar derramamientos de sangre equivalentes a millones de litros. Es así. Ya existieron buenas personas entonces y no lo consiguieron. Y aún evitando un único hecho no tendrás la certeza de que esa explosión violenta surja, como la muerte de la mujer del viajante en la película, spoiler y tal. A esto habría que sumar la conocida consecuencia de cuidado con lo que tocas que lo mismo luego ni naces, cenutrio McFly.
Perdonad que me pierda, pero es que esta es una de esas entradas que siempre he querido escribir y tengo bastantes cosas que contar. Siempre me ha gustado creer que realmente existe una diminuta, liliputiense como los de Guliiver (otro libro de viajes, estoy que me salgo), del tamaño infinitesimal de un electrón posibilidad de que, juntando unos determinados elementos, girando unas determinadas tuercas y golpenado unos determinados componentes cual televisión de tubo de rayos catódicos podamos vernos a nosotros mismos dentro de un tiempo especificado. «Tal cosa es imposible», ¡jamás! Y pese a todo nunca he visto nada de Dr Who. De momento la única solución viable es viajar hacia el Oeste, ganando horas al reloj, pero no cuenta.
Cuando digo eso de ir al futuro no me refiero a dentro de unos siglos, no pretendo realizar saltos seculares, eso lo hacía Hari Seldon con suma elegancia, conociendo de antemano qué pasaría en cada momento tras largos cálculos psicohistóricos. No, en absoluto, nada que ver. Soy mucho más egoísta. De crío me imaginaba mi vida con 14 años. Cuando llegué a los 14 empecé a pensar cómo sería yo con 21. Ahora tengo 21 y está claro que mi cuerpo me pide saber qué me depara el futuro y nunca he tenido en cuenta lo de las cartas, y la línea de la palma de la mano pese a que vaya por la vida disfrazado de Corto Maltés.
A veces es una situación excesivamente frustrante. Desearía poder utilizar una de estas máquinas y correr hasta dentro de un pequeño puñado de años, regresar aquí y no acordarme. Sí, carece de sentido, pero sería injusto tener nociones sobre el futuro que voy a vivir, no sólo por poder acertar el Gordo de Navidad, sino que, joder, me quita emoción a mi propia vida. Esto quiere decir que a lo mejor lo he hecho ya y no soy consciente (ciertamente esto es más de Descartes, lo del mus no, el francés que no soportaba madrugar), ¿estoy viviendo mi vida o lo estoy soñando todo? Bien, creo que me seguís. Es insoportable, quiero saber. Quiero saber hasta dónde habré llevado mi vida de Rolling Stone, ¿podré por fin instalar una batería en mi casa?, para qué empresa pequeña, mediana, grande, Google trabajaré… dónde viviré (y no me refiero a “en qué casa” sino en qué lugar del mundo, que es lo que más me atormenta), con quién si es que viviré con alguien, cómo la conocí, de qué color son sus ojos verdes y cómo es posible que sea tan guapa. Quiero saberlo ya.
Visto en: Febreo de 2010, a expensas de lo que venga.
Polemicemos. Una patada en los huevos duele más. Obviamente no puedo compararlo tan a la ligera, no puedo basarme en experiencias propias pues, para la sorpresa de algunos lectores, no tengo ovarios. Aún así, creo que dar una respuesta lógica, pese a todo, es fácil. Sí, hasta las más feministas con banderitas rosadas van a terminar dándome la razón, y si insisto, hasta dándome la patita.
Tras estas suposiciones creo que puedo afirmar que un chico aguantaría peor una patada semanal que las chicas aguantáis la menstruación. Ojo, no saltéis, duele mucho, correcto, no lo pongo en duda así que no desenfundéis ni os rebajéis a «Esto demuestra que no tienes ni idea», porque me sorprendería que vosotras sí tuvieseis ”de lo nuestro”. Pero así como no me veo capaz de parir (sólo pensar en las dilataciones ya me hace vomitar, nunca he tenido mucho cuerpo para estas cosas), me parece que esta comparación entre testículos y ovarios la ganamos nosotros. Se siente. Las quejas a Aído.
Visto en: ¡Mis cojones!