| Los píxeles del jueves | F.U.C.K. | Dice la canción que hay que ir al Sur. Y no seré yo quien lo desmienta, pues cada vez que se me ocurre dejar volar mis manos sobre el teclado pensando en la mitad meridional española terminan apareciendo los GEOs de internet y me boicotean el tenderete. No quiero tampoco dejarlo de lado porque voy a hablar, damos y caballeras, de la conocida canción de la protagonista de Aló, Raffaella.
El mayor alegato a favor de la promiscuidad jamás gritado. Se te pasa por la cabeza hacer un tema así hoy en día y te cortan las pelotas por fomentar el embarazo adolescente como poco.
Como digo, dejando a un lado el problema del dónde (está claro que si vas muy arriba vas a mojar poco, ahí está el problema vasco), quiero subrayar otros puntos mencionados en la letra que creo que todos conocemos y hemos coreado en alguna ocasión.
Ahora, lo que más me divierte de semejante temazo (además del magnífico videoclip con una estrambótica coreografía que ya quisieran en Cuatro y un simpatiquísimo pelirrojo), es que lo pinchan en todas las bodas. Sí, musicalmente pega para estos festejos cual Paquito el Chocolatero, pero una vez examinado el mensaje… no cuela. Dos personas se prometen amor eterno a los ojos de Dios y del Registro (o sólo a los ojos de un concejal, me la sopla cómo se casen) y al rato se encuentran cantando, animados, (aún en la cabeza de los suegros y los padres la imagen de una casadera virgen y pura), que esto de estar sólo con una persona y durante tantísimo tiempo… mira, que no. Que la niña se va a por dos cubatas, que ya han pagado la barra libre, y ese camarero tiene unos brazos que le comía todo el badajo.
Y nadie dice nada.
Así que niñas, ya sabéis, el ser más puerca que vuestras compañeras no sólo os hace mejores y más apetecibles a los ojos de Kevin, os hará líderes de un movimiento sexualmente revolucionario. Aprovechad, que si no a los niñitos les expló, expló, explota, les expló, los huevos.
Visto en: From the seventies with love, pero que mucho love.
Hay una duda que me corroe desde hace mucho tiempo y la comparto con vosotros como regalo del Día de Reyes. Antes incluso de que en Flickr colgaran el cartelito que reza “De Yahoo!”. Antes de que Loizaga se intentara reinventar en una diluida y aguada versión burda de Warhol con nulo éxito (pensé que ya ni estaba en internet cuando de repente, zas). Antes de que Enrique del Pozo se hiciera su primera gayola. ¿Cuántos calificativos despectivos encajan con Alejandro Sanz? No hay Dios que lo soporte, amiga mía.
Desde mi colorista y caleidoscópica visión, muchos.
Por 0,15 céntimos de AdSense, calificativos despectivos que encajen con la persona de Alejandro Sanz, como por ejemplo, “Engreído”. Un, dos, tres, responda otra vez.
Visto en: Un Lagarto Abuhardillado, arremetiendo con casi todo sin motivo since 2006.
Mi relación con Pereza es bastante peculiar. Cuando tenía 15 años me encantaban, curiosamente a mí y poca gente más. Ahora es la gente que antes los rechazaba quienes los escuchan. Loco mundo éste, amigos. Pero es comprensible porque del primer disco a ahora ha cambiado mucho el cuento. Como dice el título yo conocí al grupo Pereza cuando eran tres muchachos, los dos de ahora y un batería que abandonó el barco tan pronto como empezaron a tener algo de nombre y un segundo álbum entre manos, el boom.
Recuerdo perfectamente cuando los conocí. En una ventanita de MSN. Un amigo pensó que podría gustarme por ser el sonido algo sucio que conseguían y me pasó una canción a través de la triste función de enviar y recibir ficheros que incluía (y supongo que incluye) el conocido Messenger. Después de esa canción vinieron algunas más (incluyendo una canción rara sobre la Bruja Avería), todo en una época en la que yo no tenía banda ancha, imaginad el espectáculo. Esas canciones formaron parte de mi radio personalizada del magnífico GTA Vice City.

Incluía grandes éxitos que, debido al ambiente remember del post no voy a enlazar a Spotify sino a Youtube para recordar estas cancioncillas del disco que llamaron Pereza, ¡sorpresa!, Perdona mona («Te estás haciendo el tipo duuuro», «Perdona monada que te deje colgada»), Serás aún la misma, Pompa de jabón («Cambio hooooras de realidad por minutos de ensoñaciones», «Me persiguen los tiburones»), ¿Tú qué tal? («Y están echando TIburón 2… y algún euqipo marca un goooool… vuelve la hora de caaaalooooor», «Dicen que estaba cantado… y yo digo lalalá»), ¡Ay! («Que estamos como para irnos de fiesta», «Metidos en el baño de señoras», «Que me he quedao más solo que la una… que quise tener dos y no tengo ninguuuuuna») y finalmente un videoclip para mostrar a estos tres chavales en plena juventud y que deja ver que Rubén venía de un grupo que versionaba a Led Zeppelin. Lástima que no permita empotrarlo en la web. Os adelanto que el click merece la pena porque visten normal, ¡doble sorpresa!
Tenía que pasar que el grupo se hiciese un nombre y, como dije, el batería (un desconocido “Tuli” que aportaba algo más de ritmo) abandonase. Ya sonaban en los 40 y radios semejantes así que la gente que anteriormente había rechazado a este grupo me decía que a ver si los conocía. ¡Mundo loco, loco, LOCOOO!
Sin duda es aquí cuando el grupo pega el estirón y se colocan esos pendientes de aro tamaño gigante y comienzan a ponerse pantalones de niña mientras que muerden la tentadora manzana del Pop. El disco era bueno (dicen los críticos que mejor, pero qué cojones, ¿qué sabrán ellos?) con canciones más trabajadas que el primero pero sin ese Rock fresco y absurdamente magnético del anterior. Aquí ya no voy a enlazar porque creo que todos conocemos Pienso en aquella tarde, En donde estés, La Noria o la misma Si quieres bailamos.
Ahora bien, llegó Animales y esto ya fue la leche. Aquí sí que los críticos (que insisto, no les hagáis nunca ni puto caso) afirman que es su mejor trabajo, muy cuidado, muy elaborado muy… Una mierda. De éste álbum salvo dos temas, Caramelo («No me quieres ver ni en broma, en broma te digo quiéreme») y Qué alegría más tonta («Que vivan los idiotas, que nos hacen reír»), una delicia que vayan de la mano en el tracklist. Siguiendo el orden natural de publicación de sus discos he de confesar que Aproximaciones lo he escuchado, aproximadamente (qué bien traído), media vez. No pude con él, no pude con esa languidez heredada de Animales. No lo terminé. Si en Animales la esencia rockanrolera estaba más que descafeinada aquí no la encuentra ni Grissom. No pasa nada, el Rock and Roll no cuaja en España demasiado bien.
Hace semanas, en la terraza de un bar, divagando sobre la vida amorosa (de otros) me encontré escuchando su single Violento Amor y no me pareció malo, lánguido, pero bueno. Muy poco tiempo después, y ahora es cuando os reís, vino un crítico de los que nunca hay que hacer caso y sentenció que el álbum no es tan malo como se espera, «Un digno número 1 de ventas, aunque los ‘charts’ ya no sirvan para nada porque, como todos sabemos, no se venden discos.» y yo ya me quedé intrigado. Ante la duda, está claro, la más tetuda, pero el de los romances era otro, así que decidí escucharlo a ver qué tal y mi sorpresa fue mayúscula al ver que las dos colaboraciones con las que cuenta son, ni más ni menos, que la mitad buena de Los Rodríguez. Amigo, así cualquiera. Andrelo, pese a estar de capa caída, levanta cualquier tema y Ariel, afortunadamente, ya no tiene que decir nada para hacer de una canción una buena canción.
Y, en efecto, el disco no es malo. Le falta chicha, por descontado, pero para dejarlo de fondo me parece perfecto. Gracias, Argentina. Mundo loco.
Visto en: Para un viernes un poco de historia ligera no está mal, ¿eh?
Hay que ver, ¡qué difícil es orquestar el pop! En el rock hay varios ejemplos de éxito (S&M de Metallica), pero la música ligera tiene precisamente… esa ligereza que hace que el sonido resultante sea a ratos pegadizo, a ratos pegajoso y por lo general, perfecto para la radio. No es malo.
Con la tontería del Spotify me puse a curiosear y vi que tenían el hasta ahora último álbum de La Oreja de Van Gogh, grupo del que soy fan confeso, titulado «Nuestra casa a la izquierda del tiempo». Malísimo. El título, sin embargo, me parece encantador, pero el resultado no me ha gustado nada, lo he escuchado un par de veces entre anuncios de Brutal Legend, y en él cuentan con la colaboración de la Sinfónica de Bratislava. No se trata de temas nuevos sino de una recopilación de grandes éxitos (más una canción muy breve en euskera que a mi juicio queda algo descolagadilla). El morbazo del asunto, desde mi humilde pero siempre acertado punto de vista, era escuchar los temas anteriores cantados por Leire, que es la nueva vocal, y ver si esto lleva camino de convertirse en un caso Antuán.
He de confesar que no me parece nada rara la jugada, y es que si recordamos el origen del grupo tocando en bares ñoñostiarras con aires de blues (algo que se deja oler en Tic Tac) y viendo cómo transforman una porción de cada concierto en un ambiente más íntimo agrupándose en el frente, con una batería más pequeña y un sonido más acústico nos hacemos una idea. No sé si con Leire hacen estas cosas.
Bien, parte crítica del post, yo soy un defensor incondicional de Amaia. Hay que escoger bando, ¿no? Pues yo me quedo con la siempre criticada (injustamente, por cierto) rubia de palo. Cuando era niño y todavía no sabía qué era eso de ponerse cachondo yo ya babeaba por esta mujer. Me gustaba cómo cantaba y me gustaba físicamente, luego debió hacerse algún retoque en el rostro que me bajó el mástil. Ya si le sumamos los escarceos con el yonki de El Canto del Loco y algún que otro detalle más mi estima por ella decrece. Con esto no quiero decir que sea un detractor de Leire, que también es mona, las cosas como son, y canta bien (parecido pero diferente), y los discos de La Oreja con Amaia suenan bien y el del grupo con Leire suena bien. De hecho «A las cinco en el Astoria» me parece un disco correcto, mejor que «Lo que te conté mientras te hacías la dormida», incluso (de ese álbum salvo tres temas). Pero mezclarlos… no.
Sobre este tema sólo quiero añadir unas palabras que tomo de Kaoru (a quien creo que veré mañana, esto es, hoy):
Aquí tenéis un ejemplo de lo que han hecho con ‘Cuéntame al Oído‘, el que va a ser primer single del álbum. La similitud entre las voces de la antigua y la nueva cantante de La Oreja son patentes y basta escuchar unos pocos segundos para notar el parecido. Pero los arreglos de este tema son espeluznantes, recargados, el coro no entra ni con cuña y la voz nasal de Leire me provoca escalofríos.
Como se suele decir, virgencita, virgencita, que me quede como estoy. Para hacer esto, mejor hubieran dejado sus primeros éxitos como estaban en lugar de destrozarlos a base de recargarlos hasta límites insospechados.
Digamos, a las bravas, que considero «El viaje de Copperpot» el mejor álbum de pop español de los últimos 15 años. De largo. Tiene canciones normaluchas, otras buenas, algunas sobresalientes y una excepcional. Ninguna mala.
Cuando lo escuchaba antaño, cuando salió, pasaba este tema por alto, hace pocos añitos comencé a apreciarlo, no vi la película, pero me da igual, me fascina. Os lo voy a poner, el enlace a Spotify y el enlace a Youtube, que estoy derrochador.
Sí, hoy he mostrado mi lado más blandito y hasta ñoño. Lanzadme leones, tengo hambre, valientes.
Visto en: Exacto, espotifai.
Unfortunately there are some artists who have opted not to be added to streaming services at this time. Some frequently requested artists that are not in Spotify include Metallica, The Beatles, Pink Floyd, AC/DC and Led Zeppelin. We hope that they change their minds regarding streaming soon!
Es conocido por todos que los escarabajos no me gustan, pero sin Zepp, sin Floyd y sin Metallica, perdón, sin ME-TA-LLI-CA!! el invento pierde bastantes puntos. Acabo de descubrir que tenía cuenta en ello desde hace meses, lo he descargado hoy.
Al menos tienen a Foo Fighters (no todo) y algo de Red Hot.
Voy a por mis CDs originales. Ya sabéis, los que no tienen anuncios porque ya están pagados.
Visto en: Conversación con WhisKiTo.
No puedo dormir, demasiada cafeína, voy a hacer tiempo. Miro a mi alrededor y veo que tengo que ordenar todo esto. Me da pereza, pero me ha recordado a una canción que me recomendó Bea The Commenter. Es sencillamente genial:
¡Ayúdame! Yo tengo muchos quehaceres[?].
Creo que es lo que intenta decir, si no es así, me la suda, la canción sigue siendo un temazo (los efectos sonoros aplicados a “la lista” son de Oscar). Manda huevos que hasta dos niñatas extranjeras nos den palizas en la asignatura de Canción Española.
Visto en: Youtube.
Después de comer acostumbro a tirarme en el sofá (ojo a la preposición, no al sofá, que el sindicato de muebles violados siempre está al acecho) y dejo que me intoxiquen con el contenido de la televisión. Veo Fama, las audiciones, o como dicen los participantes canis -que son una mayoría-, los cástines.
Cada vez que lo pongo recuerdo la comparativa que hizo el señor Aloisius (pronúnciese con falso acento argentino vasco-castellano) entre Fama y su vertiente americana. No hay color. Pero bueno, entretiene, y aunque haya chicas a las que… joder, que ni con un palo de veinte metros, hay otras a las que… joder, un palo de veinte centímetros sí (pichacorta el último). Así que bien, Coca-Cola Zero en mano.. ¡y a bailar!
Resulta que en este país de artistas, de Nachos Duatos, nadie baila bien (para mi gusto), dicho de otra forma, lo que bailan me parece una basura like a top of a pine de big. Mira, mamá, me he vuelto ingenioso y graciosete.
Vamos a ver, que igual no pillo la mecánica del concurso, pero esto es algo así:
Bien, y va el tío, se pone la capucha, se sube la cremallera de la sudadera, se la baja, se quita la capucha, se pone una gorra, cruza los brazos, se pone de perfil y encoge los hombros. Todo más o menos al ritmo de la música (Nelly Furtado, si no os suena, tranquilos, es fea y sus canciones son malas a rabiar -tiene un cuerpazo sí, pero desdice mucho-).
Le dicen que muy bien (que le ha faltado fuerza) y que ya verán.
Caso dos;
Y bien, la chavala, de rosa y amarillo como mandas los cánones (para los de la LOGSE, esto no tiene nada que ver con la SGAE), unas deportivas con la lengüeta por fuera, bien grande, y unas mallas que marcan las bragas de la moza. Se sitúa con un brazo en alto y el otro a la altura de la cintura, las manos colocadas de manera que parece que se va a arrancar por bulerías a ritmo de un guitarra española y un grito gitano de esos de “Ayyyy… yyyy…”. Pero nada, dan al play y suena un trozo de la misma canción que había puesto nuestro amigo mariposón, la chica salta, se arrodilla, se abre de piernas (vemos que tiene experiencia en este campo), agita la cabeza cual heavy sucio en una orgía musical de Megadeth, estira un brazo hacia adelante, el otro hacia atrás, hace como que cabalga sentada, se tira al suelo, rueda y fin.
Le dicen que muy bien (que le ha faltado personalidad) y que ya verán.
No tiene nada que ver un baile con el otro. Me meto en la Wikipedia, parece ser que Stevie Wonder es uno de sus exponentes, de un ciego con piano a una medio portuguesa que vive de sus caderas hay un salto cuantitativo y cualitativo. Otro es James Brown, esto tiene que ser una broma.
Yo sé que el magnífico Flea y Kiedis, alias “Diastema”, tienden a “jugar” con este estilo quitándose las camisas y metiendo ritmos funkys en las primeras canciones del grupo (Red Hot, por si hay algún hijo de perra ignorante leyendo esto) pero para bailarlo se limitan a saltar, encoger las rodillas en el aire y seguir botando. Nada que no hicieran los Who a finales de los 60. Así que no cuenta, porque vamos, sólo falta que ahora Roger Daltrey sea funkarra.
Resumiendo, que se van sucediendo los concursantes y todos con la misma cantinela del funky salvo dos o tres chicas con preciosos cuerpos de bailarina que hacen algo diferente, lo que suena clásico para esta peña es lírico, sí, incluso aunque no se cante y toda la canción sea instrumental.
Es lógico que no vaya a salir nadie bailando un vals. Por dos motivos, primero porque se baila por parejas y aquí participan de uno en uno y segundo, porque se ve a la legua que los profesores o las personas encargadas de realizar las audiciones no tienen ni puta idea de nada anterior a mediados del siglo XX. Tienen un tío para el break-dance (que queda muy bonito en Youtube), otro que pensé que era gay y resulta que se pone palot con Melody para el puto funky, una rubiaza de esas que dejas que te inviten a cenar para el Jazz Fusión (un estilo donde cabe toda la música del eMule -incluso la buena-), y para de contar. Con esto es fácil ver que quieren imitadores de Justin Timberlake o calvos depilados marcando músculos en un escenario detrás de Madonna.
Pero oye, que me pierdo, esto del funky, ¿cómo cojones va?
Visto en: ¿Funky? ¡Brewster!

Soy capitán, soy capitán,
de un barco inglés, de un barco inglés,
y en cada puerto tengo una mujer.La rubia es, la rubia es,
fenomenal, ¡fenomenal!
y la morena tampoco está mal.Si alguna vez, si alguna vez,
me he de casar, me he de casar,
me casaré con la que me guste más.
Visto en: El router de Playskool.
Ya estaréis al tanto, pero por si alguno vive en Marte lo comento, Bruce Springsteen está dando unos conciertos por España. En unos días se pasa por aquí al lado, según cruzas el río para arriba, sigue las indicacionies que dicen dirección estadio, delante de un Carrefour. Ahí estará. Yo no me pasaré. No es un rockero al que siga y saber que puedo tener un encontronazo con Manel Fuentes me echa más para atrás. ¿Y entonces qué hago hablando de esto? Recomendar un disco suyo. Sorpresa.
Como he comentado, no sigo mucho a Bruce, me parece que hay que tener mucho ego para hacerse llamar “el jefe”, «este pueblo es demasiado pequeño para los dos, muchacho». Aún así creo que todos hemos coreado o tarareado Born in the USA. Uno de sus himnos con un marcado estilo de rock americano y, salvo excepciones, me tira más el británico. Tal vez por eso prefiera este álbum que lleva unos añitos a la venta y parece que fue bien en ventas. Se aleja del rock para centrarse en un tranquilo y suave folk que resulta muy agradecido. Es un disco que siempre tengo por ahí, en el coche, en el iPod, en el ordenador… No es algo que quieras escuchar, es algo que ves por ahí, entre otros tantos y depende el día que hayas tenido dices «pues sí, voy a poner a este amago de Dylan», que es a lo que suena, guitarra y armónica, pero con un sabor menos añejo que Bob. Ojo, que son compatibles.
Dentro de nada esto se llenará de gente con chupas de cuero negro, pañuelos en la cabeza, motos y toda la equipación oscura que el evento requiere, y me cruzaré con ellos. Pero aún así seré incapaz de identificarlos con lo poco que conozco y que me gusta del Boss. Algo que no tiene nada que ver con lo que esa gente tiene pensado escuchar.
Visto en: Estadio Nuevo José Zorrilla.
Space may be the final frontier,
but it’s made in a Hollywood basement.
Visto en: Californication, Red Hot Chili Peppers.