Me he leído el blog

Niños, el verano de 2012 fue un verano algo raro para vuestro padre. No llevaba mucho tiempo en Madrid y su cabeza seguía inquieta, intentando ubicarse, preguntándose qué es lo que realmente quería. Y a lo largo de ese caluroso agosto tuvo la idea de releer todo el material que ya había publicado. Tal cual. Yo, que nunca he sido un tío de crear ni mantener borradores, me encontré hace mes y algo con media docena de títulos de post con su correspondiente parrafito introductorio. Sin nada más. Y me pregunté qué me pasaba y qué me había hecho desplazarme a otros métodos de comunicación más directa, rápida (inmediata, de hecho) y tan estéticamente pobre como puede ser Facebook, Instagram o Twitter. Ha sido fácil de calcular, todo esto viene desde el momento en que empecé a utilizar un teléfono con tarifa de datos que me permite desarrollar ciertos temas on the fly sin la aparente pesadez de sentarte a pensar qué quieres escribir. En resumen, todo apuntaba a que no escribía nada decente desde agosto de 2010 (dos años, hijos).

Es cierto que ha habido un movimiento similar al que he llevado yo acabo por parte de todas las personas que me animaban a seguir escribiendo al menos tres veces por semana (algo que ahora me parece inalcanzable). También las empresas, pues desde que Google se fulminó su servicio de Reader (que permanece catatónicamente encamado hasta que el matarife degolle su cuello cual cochino en San Martín) me despegué de otros blogs que solía leer hasta el extremo de entrar en únicamente dos sitios cada dos o tres días introduciendo los primeros caracteres de la URL en la barra de navegación de Chrome. Y esto hace tiempo que dejó de ser frío para parecerme helador.

Ha habido motivos personales, los reconozco, que me han llevado a separarme voluntariamente tanto del blog como de ciertas personas que conocí a través de él. A diferencia de un curso del colegio o incluso de la facultad, aquí no pasan nueve meses y con la llegada del verano no los vuelves a ver, sino que siempre vas teniendo referencias y por pura comodidad he evitado bastantes… situaciones que podrían haberme molestado. Han sido unos meses jodidos. Varios meses. Y ni siquiera sé por qué hablo en pasado, la verdad, me estoy creyendo mejor de lo que soy en este aspecto, pero hostia, alguien se lo tiene que creer, ¿no?

Retomemos. Agosto del 2010. Un Lagarto Abuhardillado ya contaba con unos lustrosos cuatro años a sus espaldas y un tráfico que, si bien nunca ha despuntado (y me considero afortunado por ello, cada vez más), resultaba interesante. Aquí comenzó todo eso de quedar con amigos y que cada uno, en cada uno de los cuatro lados de la mesa, nos encontrásemos mirando nuestros teléfonos mientras las cañas y el servilletero se preguntasen qué habíamos ido a hacer. Todo este problema de la sobreinformación, de que podemos enterarnos en segundos de cualquier cosa que suceda en Sumatra o en La Rioja, con imágenes y vídeos en alta definición, pero una información pésima, volátil, extremadamente caduca y meritoriamente olvidable. Consuelo de tontos, pero no soy el único en esta situación. Me tuve que encontrar para saber cómo era yo antes de aquello. Y empecé por el principio. Mes a mes, post a post. Naturalmente muchos me los he saltado del tirón. La mayoría de las entradas del comienzo me han sacado más de una sonrisa, «Tío, hay que ver lo equivocado que estabas» o, al contrario, «Tío, ojalá hubiese leído esto antes». Ha habido momentos complicados, posts densos que ni siquiera recordaba haber escrito y que me han sorprendido muy gratamente. Ni siquiera sé cómo diantres fui capaz de escribir alguna de esas cosas, no por falta de valentía, sino por puro valor literario. Quiero decir, me ha tocado estudiar poemas peores. Poemas de artistas que, supongo, en algún momento serían la hostia, pero poemas de mierda al fin y al cabo.

Content is king

El contenido es el rey. El rey. Y, en la mayoría de casos (exceptuando citas, vídeos u otras cosas y chorradas) el contenido lo generaba yo. Pero de nada sirve esforzarte en crear el mejor periódico del mundo, con la tipografía más legible que puedas imprimir en ese papel que tiene el grosor perfecto para ser manejable pero no romperse ni plegarse como los demás, con unas fotografías que ilustran las noticias realmente impactantes sin llegar al morbo y unos cuerpos de texto tan mágicamente maquetados que en ningún momento te perderás al cambiar de una columna a la siguiente, unos artículos de opinión que despiertan curiosidad e interés en cualquiera que ojee sus páginas y unas noticias contrastadas y veraces expresadas en un lenguaje comprensible a la par que preciosista y directo cuando ha de serlo (pero ante todo respetuoso) con una selección de publicidad exquisita donde no encontrarás ni ofertas de cruceros ni sórdidos bailarines… si nadie lee periódicos ya. Si nadie va más allá del titular y, en su versión web, los comentarios generados que sirven como resumen irónico y lacónico de lo que el articulista quería expresar.

Y aquí entramos en el debate centenario de que no se lee porque no se escribe o no se escribe porque no se lee. Creo que, en mi caso, se juntaron ambas. Naturalmente si yo no escribo nadie lee, por descontado, pero ese salto hacia otras plataformas hizo que todos dejásemos bastante de lado esto (me incluyo, de nuevo) por tanto el retomarlo siempre producía pereza, y aunque se escribiese (menos y alarmantemente peor, ahora ya comprobado) la gente ya se encontraba distraída con otras cosas, y por tanto, no se leía, no se comentaba, y yo no escribía. Nada reprochable y todo completamente lógico pues, al final de cuentas, que esto es lo que cuenta, no éramos más que los mismos tíos hablando entre nosotros sobre las mismas cosas, pero en otros medios. En otros soportes. Del telégrafo al teléfono y de ahí a Skype, si queréis. Curiosamente, cuanto menos he escrito ha sido cuanto más contacto real he tenido con vosotros. Se ha producido un acercamiento que, antes, hubiera sido impensable o, al menos, altamente dudoso (por mi propia mentalidad). Con algunos he cenado, con algunos he comido, con otros me he ido de cañas. Con otros… Ahora no importa, mientras sea feliz. No es que la culpa sea de Whats’App, pero casi, si hace un tiempo éste blog era prácticamente el único nexo entre varias personas y el tipo que escribe, poco a poco esa distancia virtual terminó en apretones de manos y hasta en esperas en aeropuertos. Todo aquello que necesitaba escribir lo contaba a las personas que sabía que iban a darme una solución al problema o simplemente a quienes pudiera interesarles. Rapidez.

Después de leer las mil quinientas entradas (1501, con esta), se me hace reconfortante ver que, aunque escriba peor, aunque eche de menos a muchas personas (no simples comentaristas) que solían leerme, reírse, criticarme, cuestionarme o hasta emocionarse con mis textos: la auténtica recompensa de un blog que en su momento no supe apreciarlo pues siempre parecía que estaría ahí, después de todo, lo que más añoro es escribir relatitos. Cuentos de algunas hojas. Más que eso, la capacidad para hacerlo. Recuerdo que varios de ellos, la mayoría, los escribía del tirón. Algo que me asombra. No me veo, ni me reconozco, capaz de hacer algo así ahora. Un cuento como el de San Valentín, que en aquél momento parecía una buena idea, lo escribí en cosa de dos o tres horas entre las doce de la madrugada y las cuatro. Recuerdo esa noche con cierta claridad.

Nunca antes había tenido tanta razón aquello de «Tú antes molabas». Pero, como en una serie de televisión, la primera temporada resultó llamativa pero tampoco extraordinaria, las dos o tres siguientes mantuvieron un interés notable alcanzando el sobresaliente en episodios (posts) concretos y todo lo que vino después lo ves (lees) por inercia y rutina, sin ningún interés real, mirando el reloj cada poco tiempo, sin saber cuándo dejarás de seguir el hilo de la trama, si ya sabéis que vuestra madre es la hermana del tío Barney.

Visto en: Un Lagarto Abuhardillado (by CBS).

Tres blogs que quiero compartir para entreteneros

Iba a escribir un post sobre arquitectura por un edificio abandonado que me fascina, pero me estaba quedando un ladrillo infumable hasta para el hippie más cascado de la clase. Así pues, en su lugar, he mandado esas líneas a la papelera y os traiga un pequeño puñadito de enlaces que me gusta visitar de cuando en cuando y verlos del tirón, como cuando los blogs molaban, que hacíamos memes y tal. Enganchan. En fin, adelante, que con esta entrada no me quiero explayar.

Captura de una entrada de Swiss Miss

  • The Setup

    Este es el más nerd de todos y que imagino que más de uno conocerá. Simplemente cogen a una persona relacionada (aunque sea por encima) con el mundo digital y ésta describe las herramientas que utiliza, los aparatos que tiene y lo que le gustaría tener, exista o no. Dicho así no suena muy apetecible a no ser que te guste leer listados de tipo «Apple MacBook, Dell Vostro, Lenovo ThinkPad, Wacom, Photoshop, Nexus .G, Canon Powershot…». Lo más atractivo (para mí) está en las aplicaciones que mencionan pues casi siempre mencionan alguna desconocida que termina ayudándonos a vivir algo mejor, que hace exactamente lo que buscabas, y te da lo mismo que te la recomiende un matemático, un empleado de Google, un tipógrafo o un diseñador de paisajes de videojuegos. También es bastante flipante cómo cambia la visión de futuro de unos y otros, así como hay quien sólo desea lo mismo que ya tiene pero un poco más rápido, más ligero, más resistente (ni siquiera más barato) hay otro bando ciertamente fantasioso que sueña con máquinas y hasta situaciones realmente burdas.

  • Unpluggd

    No tiene que ver con la MTV. Una página de consejos, decoración, aparatos electrónicos, aplicaciones móviles y de escritorio para organización propia y cosas así. Es completamente prescindible pero de vez en cuando sueltan alguna solución práctica, ingeniosa y bonita a problemas mundanos que, si bien no harán del mundo un lugar mejor sin niños muriéndose de hambre, conseguirán que todo esté algo más correcto y ahorremos unos segundos, nada vital, pero recomendable y que es de agradecer. Es uno de los hermanos pequeños (el geek) de Apartment Therapy, también recomendado, que se centra más en la decoración de interiores. Son esas joyitas (comerciales) que he ido descubriendo en internet según he ido mirando más y más el tema de marcharme.

  • Swiss Miss

    La joya de la corona y mi favorito del trío. Un blog sencillo, cuidado, detallista, curioso, bonito, que te inspira y te anima a hacer las cosas con más delicadeza. Muy de chica. Yo lo definiría como una mezcla de Neatorama y Smashing Magazine (A List Apart, tal vez) a nivel de conceptos, pero sin entrar a detallar en cómo. Tan pronto te habla de bicicletas Gazelle como de orden en el escritorio o llamativas páginas webs. Es sin duda una de esas cosas que yo querría publicar. Es de los más buenrollista de por aquí.

Visto en: Horario laboral (lo reconozco).

La fidelización en los tiempos del coolera

Eso de fidelización es una palabra con un significado muy sencillo: hacer que los clientes vuelvan, que sean fieles a un producto. Que repitan con la elección del cine o que compren siempre la misma marca de salchichas. No hay más concepto. Centrando esta idea en el negocio de internet substituyamos clientes por lectores (es decir, personas que leen, consumen información, no dejan de ser clientes) y producto por, por ejemplo, un blog, un portal, una web en definitiva. Hay gente que escribe, relativamente bien, sobre lo importante que es mantener un grupo de seguidores fieles, que en el fondo es lo más importante para una página. Yo digo que mienten y, además, nadan en piscinas de hipocresía.

Un buscador se balanceaba sobre la tela de una araña

La entrada podría haberla escrito el mismo Capt’n Obvius en persona, pero es que, de verdad, me toca los cojones con tanta ira que me desgasta el escroto. No os dejéis engatusar , no os quieren, no sois especiales para ellos. Alejaos de estos falsos profetas que prometen kilos de amor por cada byte. Si os follan no es por tener un contacto más directo con cada uno de vosotros, es porque es fácil, rápido y, sobretodo, cool. Si no te contestan no es que esté muy ocupado con su protoempresa o conociendo a su futura ex-novia, es que no le importas como individuo, vaquero. Les importa Google. A tomar por culo el rollo social, ¿verdad? Eres una prescindible unidad dentro de sus miles de números que cada colaboran engrosando su AdSense y su Analytics, y quieren que vuelvas para que mantengas esos números. Si te envían un correo con caritas sonrientes no es que les caiga bien, es que si fuese una carta del club de Carrefour parecería demasiado formal a la par que barriobajero, qué tétrico, pero es la misma esencia.

Aquí dejo mi aportación, aprovechando que ahora todos pueden dar de palos al malogrado (sí, una forma televisiva de decir kaput) Nino Bravo en base a un aniversario, yo me uno con ternura, con miedo y con locura. Perdonad que no llegue a los agudos.

[dewplayer:http://www.nadanuevo.com/audio/ninobravo.mp3]

Visto en: Abril del 73.

Aquellos maravillosos bufones

Vamos a hacer amigos. Puede que en realidad no. Ya me responderá FeedBurner cuando me dé por mirarlo. El caso es que ahondando en los muchos paradigmas sobre los que se cimenta algo tan valioso como internet he llegado a la conclusión de que uno se me escapa. Tiene que ver con los modales, la netiqueta y la doble moral. Hipocresía vendida por progres de mercadillo que, haciendo un siempre bienvenido símil político, recuerdan a estos demócratas que rechazan los votos legítimos de los italianos y ponen el grito en el cielo por un escándalo de trajes y euros mientras miran para otro lado cuando les hablan de un tal faisán.

Lo que pasa es que hay gente que, aquí en esta internet neutral (y tal) deciden, Dios sabe a cuento de qué, ser quienes eligen a las personas de quienes puedes reírte. Tal cual. Me explico, si haces un chiste donde Bill Gates y Steve Ballmer mueren tendrás a tus discípulos hadcore bien adiestrados riéndote las gracias. Si sueltas algo cachondo sobre los cuatro días que le quedan (y ahí sigue) a Jobs por lo del cáncer merecerás la horca. ¿Por qué? Es igual de perturbador en ambos casos. Que aquí mucho sentirlo todos pero de Irene Villa nos sabemos un porrón, ¿eh? Porque una cosa está clara, ni Gates ni Ballmer son inmortales, no dejas de reírte de una desgracia con un chiste así.

Pero lo que más me molesta es que existen casos más cercanos donde, sin ningún sentido, se traslada esta conducta a un panorama donde parece que todo mindundi puede hacer chistes con Dans. Sí, el pobre hombre es blanco de críticas vagamente mordaces desde hace tiempo y nadie sabe cómo ha sido. Puedes decir prácticamente cualquier burrada que si aparece él de refilón en la tontería tienes aplausos asegurados. Es injusto. Yo no he tenido mucho contacto con él, solamente la anécdota donde fui a buscarle y resultó ser una persona la mar de cercana y agradable. Yo creo que si tenemos la valentía suficiente como para meternos a saco con una persona que, la prueba está ahí, es seguido por miles de cerebros, deberíamos ser consecuentes y extrapolar esto a todos los que participan en internet. Tanto los que ofrecen su número de móvil como los que se protegen en la sombra criticando al primero desde la cálida trinchera que es colocarse anónimamente al otro lado del feed.

Quiero decir, ejemplifico, si eDans comenzase a dar cera a diestro y siniestro apuntando a cada una de las cabezas que lo critican (¡y a la par lo siguen porque necesitan de él!) se le echarían los guays encima y al responder, uno de los amigos de estos cobardes se colocaría una túnica naranja y con el pelo rapado aconsejaría a su colegota no alimentar al troll, aunque el troll original hubiese sido su compañero.

¿A qué se debe esta doble moral tan barriobajera?

Estos puteadores con la boca pequeña, libérrimos y en ocasiones irritantemente educados, acostumbrados a tener siempre la última palabra porque de ellos es internet, a su imagen y semejanza se creó (si no se atribuyen el mérito de haberla desarrollado ellos mismos), ansiosos de material de terceros (porque ellos tienen ideas propias, pero apenas contenido para generar, espectadores activos) del que hablar con una exquisita corrección y comentarlo con sus compinches de cloaca me tocan las narices sobremanera. Cansados ya de lamer el culo a Alvy aprovechan sus artilugios y fanatismo por sí mismos, devotos de su propio ser, para ensuciar y trastocar de una manera ladina todo este tinglado lleno de cables, servidores, antenas y bytes colocando estacas en los pechos de las personas que mínimamente se molestan en dar de comer a Google.

Y así, fieles lectores, termina esta crítica a este comportamiento deleznable. Mañana volvemos (creo), bueno, al menos yo. Vosotros no sé, supongo que sí, como es gratis. En fin, lo dejo de vuestra mano. Hasta entonces.

Visto en: 20:45.

Si te pagan por escribir, que no se entere Google

Como imagino que habréis pasado de largo la última entrada patrocinada que hice y no estáis enterados de cómo se han ido sucediendo los hechos voy a escribir una entrada aclaratoria. Cuando la realicé me lo tomé como una más, caputura, prueba y comentario de lo que me parecía. Al terminarla les pasé el enlace para que validaran todo y la diesen por buena. Nunca antes había tenido un problema con ellos, jamás me pusieron ninguna pega.

En este caso me la echaron atrás porque en el post estaba escrito “entrada patrocinada” y no coloqué una imagen que indicaron donde sale un mensaje que dice lo mismo argumentando que es el método que utilizan para medir visitas y que, para colmo, no incluye “alt” alguno. Yo nunca he puesto esa imagen, así que no comprendía por qué de repente me iban a hacer cambiar todo el modo en el que realizo esas entradas por una mísera propina que, si bien es cierto, nunca viene mal.

Con la duda me puse en contacto con El Diario de Patricia ya que es una persona que se dedica al mundo de la publicidad en internet y supuse que sabría algo del tema. Agua. No le sonaba que impusieran lo de la imagen.

Con estas me dispuse a enviarles un correo:

Hola.

No estaba al corriente de que tenía que colocar esa imagen. De haberlo sabido no me hubiera molestado en aceptar la oferta (ni ninguna otra) porque no estoy para nada de acuerdo.
Dejad que me explique. Primero, el anunciante no solicita ningún cambio, sólo que se especifique que es una entrada por la que me paga, luego esta novedad os la habéis sacado vosotros de la manga. Yo me he limitado a hacer una entrada como todas las anteriores en las que no me habíais puesto ninguna pega.

Me hace gracia que pidáis que no se especifique de ningún otro modo que es un post patrocinado más que con esa imagen. Digo que me hace gracia porque os escudáis diciendo que sirve para medir estadísitcas (algo que suele hacerse con una etiqueta ) o con la imagen que ya tengo en portada si quisierais, en cambio me servís una bonita etiqueta para colocar la imagen (sin un mísero alt, por cierto, necesario para validar el código) donde la URL de la imagen pasa por un enlace a TinyURL.

Bueno, sumemos, nada de texto escrito (que Google se pispa) sobre el hecho de que me paguen por escribir, nada de una imagen con un texto (alt) descriptivo (que Google se daría cuenta) y nada de una dirección directa a Zync (no va ya a ser que como Google también lee e indexa el código fuente lo note).

No acepto esas condiciones en las que claramente se le intenta ocultar a los buscadores, y por tanto a los visitantes que realizan búsquedas, que esa entrada se ha escrito gracias a un talonario.

Si lo he entendido mal ruego que me lo expliquen, pero de momento prefiero dejar la entrada como está (la deis por buena o no) antes que ceder.

Buenas noches.

No he solicitado permiso para reproducir su respuesta, no creo que se mosqueen, de todo el mail que enviaron quiero resaltar un párrafo:

Sobre el reconocimiento por parte de Google, es comprensible que no queramos ser perjudicados de cara al buscador pero no incurrimos en ninguna práctica ilegal y de nuevo repetimos que el usuario es consciente de lo que va a hacer antes de someter el post mediante lo avisado en el primer punto. Y de nuevo, procuramos mejorar los métodos de cara al futuro con técnicas White SEO.

Mi duda es, ¿cómo sabe el visitante de antemano que va a encontrar algo útil con un resultado de búsqueda cuyo contenido está pagado si ni siquiera Google (que le ofrece ese enlace) lo sabe? No puede ser. El buscador no tiene ninguna manera de saber si yo he escrito algo porque he querido o bien porque me han pagado previamente por ese post. Y creo que a los potenciales visitantes les interesa conocer si a mí me han pagado o no por escribir, independientemente de lo que diga del producto (y creo que todos sabemos que no soy especialmente benévolo y no cambio de parecer pese a que me pasen un cheque, ya que me lo pasan igual escriba una buena o una mala recomendación).

Creo que queda clara mi postura en este tema, «hasta la vista, Zync». Curiosamente me enviaron un par de correos más, uno para confirmarme que no iban a pagarme por un post patrocinado que, dicen, no realicé (aunque la entrada lleva semanas en el blog) y otro para, tócate los huevos, ofrecerme escribir sobre lo mismo por el mismo precio y con las mismas condiciones.

Quien lo entienda que lo compre, y nunca mejor dicho.

Visto en: Zync.

‘Así te mueras’ 2.0

Fijo que lo habéis visto pero ni os habéis fijado. Bueno, no pasa nada, para eso estoy yo, qué narices, despreocupaos. Veréis, antes, antes de la web semántica (de los huevos) cuando a alguien le pasaba algo malo y ese alguien no terminaba de caernos bien nos alegrábamos, pero nos callábamos cual meretrices dominadas a látigo. Esto en la red, además, se pilla al vuelo, «¿Que Ramoncín se ha caído de un sexto piso?, de lujo, fiesta nacional». Ahora internet nos lo pone mucho más fácil gracias a Facebook y a Google Reader (no lo he visto en otros sitios mas seguro que existe).

¿Ya sabéis de qué hablo? ¿No? Bueno, vale, una pista más, “te gusta”. Ah, exacto, ahora, a ver, ¿los del fondo? ¿También? Perfecto. “Nos gusta”.

Me parece una maquiavélica obra de arte, algo que se pensó para un uso como, «Saliendo del dentista, todo bien y además he conseguido el número de su enfermera, macizorra, NO ES CANI» y llegue un amigo y pulse, «Me gusta», se torne en, «Saliendo del dentista, tres caries, sarro… horror. La enfermera olía mal y me quería meter mano… la muy puerca». Bien, es bestial porque llega un tío cualquiera cabroncete y le casca un «Me gusta» como la copa de un pino. ¡Tres puntos colega!

Me pasó hace un tiempo con un amigo que sufrió una avería en el coche y mientras esperaba a la grúa lo escribió en Facebook, algunas chicas con las que (dicen) no se portó del todo bien y andaban por ahí le cosieron a “me alegro de tu desgracia”.

Otro ejemplo mucho menos personal, cuando alguien (tú mismo) escribe sobre lo mal que le trata la vida en su blog y el feed se actualiza con el dramón. El pobre, ahí, contando sus penurias y preguntando por qué es bajito, gordo y con granos a los 13 años, las chicas no se le acercan, su padre le pega, su abuela nunca le llegó a decir que es el chico más guapo del mundo. Lo publica, te llega a Google Reader, “Título lastimero porque, lamentablemente, no me sale nada bien”, ¿quién lo acompaña? Efectivamente, «10 people liked this» y una carita sonriente de lo más mona.

Sólo un mensaje para esta gente: Olé vuestros cojones.

De verdad, olé.

Visto en: El divertido divertimento del infortunio ajeno.

La relación entre el número de subscritos y el de comentarios de un blog

Muy bien, esto es sencillo. Lo estaba hablando hace un rato con WhisKiTo en un bar, a mayor número de subscritos menor es el de comentarios. Se genera comunidad, es cierto, aquí tengo a Bea The Commenter y la llamo así por algo, saluda, Bea, tu público te reclama.

Y esto puede entenderse de dos formas.

Lo lógico sería pensar que si, como en su caso en Xataka tienen cientos de miles de subscritos (no cuento páginas vistas ni estadísticas de ningún otro tipo) y los comentarios son moderados, 6, 10, 15 por entrada. Si es un producto muy puntero, muy esperado, muy anunciado, muy de chica, pues recibe más comentarios porque llama más la atención, normal. Con semejante cantidad de subscriptores lo esperado sería una mayor participación, el ritmo de publicación lo impide, ciertamente.
En un ámbito más pequeño como este blog la relación es… ¡idéntica! En unos pocos meses el número de subscriptores ha aumentado considerablemente, la frecuencia de entradas se ha mantenido, el nivel (juraría) que también, los comentarios en lugar de aumentar no sólo no se mantienen sino que decrecen.

Hace tiempo, cuando esto no lo leía casi nadie la salsilla estaba en los comentarios que vosotros aportabais, llegando con asombrosa facilidad a los 20 e incluso más.

En resumen, a mayor número de gente abrazando el feed, menor número de gente dejándose caer por tu caja de comentarios.

Y ya está.

Chúpate esa, coyote espacial.

Visto en: FeedBurner y WordPress.