Categoría: Lagarto

  • Armarios, vestidores y barras de bus

    Buhardilla para mí, trastero para la mayoría. El caso es que todo el mundo guarda algo aquí arriba. Eminentemente, yo el primero. Con eso de que me estoy apijotando, (¡paren las rotativas!), la cantidad de la ropa aumenta. El servicio de Zara online tiene parte de culpa (el de Mango no lo he probado). Y mi armario, invadido en un flanco por algo cubierto que no sé ni qué ni de quién es, se me queda pequeño. Y es raro porque a toda la gente le parece monstruoso, hasta que lo abre, ve que está mal distribuido y que la barra donde cuelgo camisas, americanas, pantalones y sudaderas de Springfield está claramente combada. Mi madre, fantasiosa, se repite una y otra vez que cuando abran el IKEA de aquí tira todos estos muebles con la intención de que yo redecore desde cero -muy cómodo teniendo en cuenta que los costearía yo-. La idea me parece genial, dejarlo limpio, vacío y poner una mesa enorme, una cama nueva (o un colchón nuevo, al menos) y ya, porque me encanta mi incómodo sofá heredado. No es el más bonito, pero tiene esa chispita que me hace sonreír. El resto estanterías, será por espacio. Nada de más camas para disgusto de mi progenitora. ¿Y la ropa? No son libros, pero casi.

    Seguro que os habéis fijado y puede que hasta os lo hayáis preguntado en alguna ocasión, ¿por qué en una tienda las camisetas están en perchas, las camisas dobladas en estanterías y cuando llegamos a casa doblamos las camisetas y colgamos las camisas? Justo al contrario. Bien, pues me idea es similar, vivir en un probador de Massimo Dutti, más o menos: crearme un vestidor.

    Vestidor

    Y había pensado en montarlo con barras de autobuses urbanos. Creo que tienen la resistencia y el tamaño óptimo para un invento semejante. Si pueden sujetar a un chaval que se cuelga haciendo el mono, podrán con unos kilos de ropa. La duda que tengo es acerca de la humedad y los tejidos, aunque después de ver armarios empotrados que dan directamente al ladrillo, no debería encontrar mucho problema. Eliminamos el riesgo de entrar en Narnia por error.

    Sí, un hueco apartado con un espejo en el que vestirme. Y ya. Adiós a mis problemas con el espacio.

    Intentaré no estar aquí cuando vaya a suceder nada de esto.

    Visto en: Maderas, tornillos y fijaciones.

  • Camarero, una de consejos y expatriados

    No es la entrada que tenía pensado publicar hoy, en serio, quería hablar de armarios, pero en fin, aquí estoy, mordiendo una púa de guitarra con la que casi muero atragantado semanas atrás a no sé qué hora de la madrugada porque hay una cosa que no consigo sacarme de la cabeza. El serrín hace presión. Llevo un tiempo dándole vueltas a una frase que me dijo un compañero de trabajo y que enmarcaríamos entre el cachondeo y la impotencia, era algo así, «Da igual todo lo bueno que seas, tío, si te quedas aquí no serás un informático, serás un «movedor» de cajas», en referencia a .Net. La conversación surgió debido a que mi beca terminó a comienzos de febrero, mes actual, no mires el reloj, y sin embargo sigo en la misma situación. Esto es así porque no hay pelas, el jefe de Valladolid lo dejó claro, si por él fuera ya estaría contratado, pero de donde no hay (Madrid) no se puede sacar, o ampliación de seis meses de la beca (490€/mes de los cuales llegan limpios a finales algo más de la mitad) o nada. Hay una compañera en la misma situación que yo, aceptó esa misma tarde, yo no lo tenía claro, nada claro, así que a los dos días él me pidió que me quedara (en esas condiciones, esperando a firmar algún proyecto con el que poder contratarme antes de que finalice este período de beca) pues era el único que entendía de maquetación más allá de crear tablas en Dreamweaver, aunque alguna que otra hora más fuera de horario nos toque hacer, ya es costumbre. La verdad, por puro compromiso con el proyecto pensé que estaría feo dejarlo a medias, así que le dí el sí quiero sin ánimo de ningún tipo.

    Old Globe

    Con el tiempo me he ido quemando y podría decir que hasta he llegado a perder la pasión por esto y he dejado de ver el encanto de la informática. ¿Por qué? Fácil, aquí, Castilla y León, todo se mueve al compás de la Administración Pública, por lo que todo se basa en tres pilares: JAVA, Oracle y .Net. Todo lo que se realice con otras tecnologías será de raritos, casi de apestados, tocanarices inconformistas y que no llamará la atención económicamente porque se sale del sota, caballo y rey establecido. Y creo que mi postura sobre esto está clara si digo que sueño con el día en que Oracle meta un puro por utilizar JAVA y así termine la Administración utilizando locuras del futuro como Cassandra (bastante probable ahora que empiezan a migrar muchas cosas) y cualquier otro lenguaje de programación que no te saque un bocadillo de cómic con unas zetas enormes pintadas en él. Salen pocos proyectos interesantes porque, obvio, si la Administración es aburrida per sé, todo lo que la envuelve también. Además de que la pirámide está siempre tambaleándose. Y yo no estoy a gusto. No me veo haciendo estas cosas durante años. No me veo eligiendo entre hacer algo bien o hacerlo rápido sabiendo de antemano que tengo que escoger siempre la segunda opción porque es como se trabaja aquí. Y hace dos días reventé, de nuevo.

    Esto no es lo que yo quiero hacer. Así de simple. Pero es que aquí no puedo hacer lo que yo quiero como yo quiero. Sí, me pongo exigente, no me miréis así, pero sé que hay otros mundos mejores. Ahí fuera. Lo estuve hablando con diferentes personas del sector, entre ellas con zetxek (en un alarde de innovación en este blog, voy a romper una lanza y crear un precedente enlazando a una cuenta de twitter, @zetxek) porque, aparte de saber mucho de todo, tiene la santa manía de no dormir y estar disponible para cualquier consulta en un horario muy flexible. Su respuesta a mis quejas fue simple, que me fuera, largo, ¡fus! Que me fuera a Londres, es lo que él mismo haría si pudiera. Él cuenta con que yo siempre he jugueteado con el sueño de pirarme porque sí, macuto y a la carretera. Que sin duda queda muy bonito, pero cuando te acompañas de una hoja de Excel empiezas a ver la montañita que se forma ante ti. Más aún con asignaturas pendientes de la carrera, claro. Me puso en la pista de una persona que ya dio el paso y sin duda leer sus consejos ha sido ilustrativo. Y me lo planteé, claro, se lo consulté a la almohada, a ver si se le ocurría algo o a ver qué pensaba al respecto al menos pero, como siempre, lo que mejor me pareciera, cariño. Con esos ingresos no puedo juntar 7000€ que calculé necesarios (medio año de alquiler, transporte y alimentación hasta que encontrase trabajo, siendo optimistas) a corto o medio plazo. Y, sinceramente, lo que menos me atrae de Londres es que es una ciudad tan grande pierde encanto pronto, no veo la gracia a vivir en un estudio de 30 metros, más pequeño que mi buhardilla, con la ducha en la cocina, a 8km del centro, 45 minutos de metro (que hay que pagar) y con miedo a que un niño hooligan de pelo rapado y chandal de Kappa al que apenas entiendo me pida el dinero del bocadillo botella de Heineken en mano. Trafalgar Square pinta bien, pero no hay quien lo pague. Así pue, pierde atractivo para mí como ciudad donde residir ahora mismo. Prefiero quedarme en casa.

    Casualidades de la vida, o no, pues llevaba toda la intención del mundo, me he encontrado hoy con un profesor que aparte de tal es persona y va y viene frecuentemente de EEUU. Recientemente (hace semanas) estuvo colaborando con Apple en Virginia, para que os hagáis una idea de en qué esferas se mueve, nada de consultoras ni startups que mueren en su propia luna de miel. Aprovechando el encontronazo le expresé por encima lo que me pasaba, el pronto desencanto con esta tierra yerma de oportunidades. Antes de terminar de decir nada me cortó para decirme que si no tenía nada que me atase aquí, me fuera, que a mí siempre me había atraído algo concreto que poco tiene que ver con lo ofrecido para sostener los sistemas de la Junta, Diputación, Conserjerías, Ayuntamientos, Delegaciones, etc. Fácil de decir para una persona que vive a caballo entre la cresta de la ola y la fría realidad castellana. No era la primera vez que hablaba sobre esta idea con él, así que estaba avisado. No es momento de pensar en Irlanda, me aburriría en Canadá, Londres es muy caro, lo que más tira ahora es Alemania por el peso propio del dinero y, con mucha suerte, podría intentar aterrizar en Estados Unidos (un concepto gigante con el que nos referimos a San Francisco, Nueva York y poco más). Y esto es lo bonito, Nueva York, por ejemplo, cualquier apartamento barato de una zona «humilde» de Manhattan me parece mucho más atractivo y seguro que la parte no céntrica de Greater London. Al fin y al cabo, es Manhattan. Sin sus rascacielos ni Nico Belic, pero está ahí, a un paseo largo. Lo ha tenido fácil para convencerme, «Ahí fuera valoran el trabajo, aquí… no te dejan trabajar». Tengo que hablar con él, me pidió que le enviara un correo para quedar y hablar detalladamente del tema, podría recomendarme un sitio u otro, o qué sé yo.

    stinkin' pink

    Esa es la cuestión: qué sé yo. Por eso os pregunto, os achucho a que me deis vuestra opinión, a que me rebatáis sobre Londres y digáis lo maravillosa que es para vivir en realidad, aunque el hecho de que haya entradas en foros donde la gente discute muy acaloradamente sobre qué barrios son mejores que otros y todos dejan claros que algunos son realmente la boca del infierno, o una zona residencial lujosa de Kabul, deja patente el mal rollo vecinal. Contadme experiencias. Qué os parece que debería hacer, qué tal le fue al amigo de un primo de vuestra pareja que se fue sin un duro a Katmandú a poner unas torres de Telefónica y ahora anda por Samarkanda esperando que lo traigan de vuelta aunque prefiere quedarse en Suiza. ¿Cómo lo veis?

    Muchas gracias.

    Visto en: Opciones

  • Un costurero, porque así cosía, así, así

    Maruja. De las de verdad, ojo. Generalmente sonrío con cierto descaro cuando Leroy Merlin hace un anuncio mostrando una madre primeriza (o alguna otra chica de ese rango de edad comprendido entre los 26 y los 34 años) vestida con un peto vaquero, sujetando un taladro en las manos y un pañuelo en la cabeza. «We can do it» que rezaban los carteles de la Segunda Guerra Mundial mostrando a mujeres remachando aviones de combate. Es un cartel y un icono que pese a intentar (y supongo que conseguir) levantar a la mujer y eliminar de algún modo el sexismo me parece de lo más machista que pudieron hacer. Quiero decir, bajad las armas, mamones, que ya sabéis que lo de la corrección política me la paso por los Mubaraks -aprovechando el tirón mediático que han conseguido mis cojones, cosa que para mí estaba cantada en otro marco-, sin duda aleja la idea de que una mujer está en una guerra para vestirse de blanco, pintarse una cruz en el hombro y esperar las instrucciones del médico de campaña. Sin embargo enfoca el tema desde un modo similar cuando muestran a las chavalas quienes, en lugar de esperar a sus heróicas parejas (tristemente fallecidos en multitud de casos, y sobre esto tengo una entrada a medias que no va a ser nada feliz ni contenta) en enfermería limpiando y cosiendo heridas las muestran en otras labores más repetitivas y alienantes como, por ejemplo, pasarse 10 horas al día atornillando planchas de aluminio o de acero. Realmente el «We can do it» me ha parecido siempre más un «We can help». Y por supuesto que no, no es lo que quería ver.

    Con el tema de la moza bricomaníaca me pasa algo parecido. Está guay que se lo pase pipa pintando una pared de blanco roto con el guaperas de su novio, la felicidad les va a durar hasta que tengan que levantar los brazos unos minutos, pero no importa, queda simpático para la foto. En cambio, el taladro, perdonadme pero no lo termino de ver, todos sabemos que el primer intento sí, pero al poco tiempo esa misma chavala terminaría solicitando al chico que sea él quien sujete la herramienta firmemente entre sus manos, penetre e intente no dejar nada dentro. Aparte, quien haga el agujero en la pared. Doy por hecho que él ya ha realizado taladros anteriormente como la mayoría de los chicos (o eso quiero pensar, en mi caso desde los 15 soy en encargado en casa) de manera que no es una pelea por descubrir de manera chorra quién vale más o quién vale menos ni de qué tipo de tarea es «de chico» y cuál «de chica». ¿Una clara detonación sexista en mis palabras pese a todo? Puede ser, pido disculpas a los ofendidas, que imagino que, de haberlos, serán «las». Dejad de buscar tres pies al gato.

    Por eso mismo al soltárseme un botón de una camisa recientemente pedí a mi madre que, por favor y si podía, lo cosiera, cosa que dijo que haría encantada en un santiamén, pero que olvidó hacerlo antes de irse de viaje. Mi hermana aseguró que no tendría problema de encargarse de ello al día siguiente sólo que se le pasó también el ligero detalle de realizar la tarea, un despiste. Así pues me envalentoné como el que está dispuesto a hacer los primeros huevos fritos de su vida (truco importante, echad un poco de harina al aceite de la sartén consiguiendo así que no salte éste y perdáis el miedo más rápidamente, un triunfo), cogí del costurero un hilo del mismo color que la prenda, una aguja, encendí el televisor, estaban echando Gavilanes y comencé a coser aquello como buenamente pude hasta ver que, de verdad, no era para tanto pues hasta a mí me estaba quedando bien. Sí, de haber estado así un rato más hubiera terminado hablando de Belén Esteban, de nuevo. Dicen que cuando se quieren hacer bien las cosas han de hacerse por uno mismo. Hombre, siempre que esté al alcance sí, si hablamos de medios de transporte prefiero mirar comparativas de coches que revisar el ciclo Otto y diseñar mi propio motor, en cambio en estos detalles… no, seguramente mi madre o mi hermana lo hubieran dejado mejor rematado, pero me quedé plenamente satisfecho, esperaba un resultado peor. Como he comentado en muchas ocasiones, es un placer hacer algo por y para uno mismo. Aprender a hacerlo. Es un pequeño pero importante paso más hacia nuestra libertad, dada por la independencia, obviamente.

    Esa caja de herramientas con esquinas redondeadas

    Me conocéis, a la mínima ocasión que pruebo algo y me llama la atención ya miro modelos y precios. Pues aquí no iba a ser menos y así como no hay cajas de herramientas para chicas no hay costureros para hombres. Son cursis. Son azulitos cielo, rostias como el color de la tipografía de los Ramones, verde lima horroroso… Vade retro.

    Nan's old sewing box

    Entonces es cuando recordé que, a diferencia de una caja de herramientas donde tiene sentido que las brocas estén separadas de las bocas de perro y a su vez éstas de las bridas o un juego de destornilladores, no hay problema en que agujas, alfileres, bobinas de hilo y unas tijeras compartan espacio según vayan cayendo. Así pues y, como de costumbre, imaginé qué costurero tendría en mi fabulosa casa del yo del futuro. Pensaréis que es una gilipollez de pregunta y que en dos ratos se me olvida, sin embargo ya tengo claro que es una de las cosas más importantes y necesarias, no por su uso cotidiano, sino por su facilidad para sacarte de apuros. Será de lo primero que tenga, después de un Roomba y un pequeño botiquín con vendas y mercurocromo como antiséptico. Un «¡Eureka!» después ya tenía claro que, como tantos otros, utilizaría una de esas cajas metálicas de galletas que tuvieron nuestros abuelos y que ahora te regalan al comprar un paquete grande, sobretodo en épocas señaladas como Navidad, y que de no ser así se pueden encontrar en tiendas como Casa u otras de decoración y accesorios. ¡Pues no estoy espabilado yo ni nada! ¡Menudo! Imprescindible a mayores, como tirafondos y tuercas de diferentes calibres, hilos de varios colores que cubran al menos los básicos de cada armario, a saber: blanco, negro, gris, azul claro, azul oscuro, cualquier verde y rojo que se utilizará también en las prendas naranjas, siendo el blanco el que mejor resulte en la ropa amarilla si esta no es muy llamativa. Lo tengo ya todo pensado.

    Tendré que comenzar una colección de dedales del mundo en septiembre. Lo van a flipar. Me voy a divertir.

    Visto en: Paul Smith wannabe.

  • Qué regalar a tu pareja (si fuese yo)

    Hola, buenas noches. Sentaos. Las chicas primero, aquí, más cerquita, que quiero que atiendan mejor. Ah, se siente. Eso es, así, gracias. No, ahí estás bien, no te molestes, sí, sí, da igual. Bueno, ¿se me oye? Genial. Bien, bien, sacad papel y boli porque aquellas jóvenes que tengan la fortuna de estar con un atractivo genio como yo, ¡hola, abuela!, y aún no sepan qué envolver en papel de colorines y colocar a los pies del árbol de plástico de todos los años están de enhorabuena. La verdad es que hay cosas específicas y concretas más propias de mí y alguna que (creo) es válida para cualquier chico de mi edad, década más, lustro menos. Tranquilidad, que no vais a encontrar ni un cándido «Feliz 2011» pintado con Cariocas ni un Aston Martin, son productos relativamente accesibles, relativamente. ¿No soy un cielo? Es para comerme(la). ¡Bruto!

    En fin, comencemos, que os despistáis ahí al fondo, dejad de mirar por a ventana… ¿Está buena? Pues entonces.

    ¿Hola? Es el mayor

    Auriculares Marshall Major

    ¿Qué es? Son unos preciosos cascos «orejeros» producidos y diseñados por la marca británica especialista en amplificación de sonido Marshall Amplification. ¿Cuánto cuesta? Con envío, 105€, me han llegado ya pero prefiero reservarlos para Navidad así que ni los he catado.
    Soy un enamorado de Marshall, tengo hasta una camiseta oficial, de estas corporativas que se supone que lleva la gente que trabaja allí. Sí, es enfermizo. Se me han estropeado los Panasonic retro y el lanzamiento de estos auriculares ha sido una señal. Es lo único de la lista que he pedido debido a que los otros andan jodidillos y me han regalado. Un gran regalo, sin duda alguna.

    Tubos, 30W

    Amplificador Vox AC30

    ¿Qué es? Un amplificador de guitarra que funciona a válvulas ampliamente utilizado en la historia del Rock de la empresa británica (también, sí) Vox, un icono como la copa de un pino, yo tengo el Pathfinder 10, su sobrino pequeño, delicioso. ¿Cuánto cuesta? Pues depende de si queremos un modelo de los originales, uno de los de ahora, uno nuevo, uno usado, uno firmado por mí… Pero es caro, es un capricho sinsentido por mucho que se mire. Hay complementos para guitarra más asequibles, trípodes, correas de cuero que pesan demasiado…

    SpotiPhone

    Cuenta Premium de Spotify

    ¿Qué es? La opción de disfrutar de la música disponible en Spotify desde el teléfono siempre que haya cobertura 3G. ¿Cuánto cuesta? 120€ un año. No hay más opción.
    A veces hay gente que ve que has cambiado de teléfono por uno de este estilo (del estilo de los caros) y quiere regalarte algo, una funda, unos altavoces, unos cascos, un accesorio que amplíe o mejore la cobertura y la batería etc. Bueno, como de eso ya tengo, me pido algo para el propio teléfono, y es esto. Simple, ¿verdad?

    ¡¡Zeppelin POWA!!

    Altavoces Bower & Wilkins Zeppelin

    ¿Qué es? Se trata de unos bonitos altavoces en los que conectar un iPod, un iPhone, un ordenador o una sartén, con un diseño que me emociona. Si puedes, ve a una tienda especializada en sonido y pruébalos, te encantarán. ¿Cuánto cuesta? Demasiado como para que piense realmente en tenerlos antes de vivir en mi propia casa, 600€.
    Lo sé, no es nada nuevo mi amor por este cacharro, pero lo tenía que decir.

    Zeppo

    Libro «Led Zeppelin: Shadows Taller Than Our Souls»

    ¿Qué es? Un libro que recorre la historia de un mítico grupo británico, ¡yepa! del que me considero un fan más, pero de los fans gordos, que han titulado en España como Led Zeppelin: Los Dioses del Rock y que a mi juicio puede llevar a confusión con uno de los libros más famoso sobre ellos, Hammer of the Gods, pero bueno. Lo he hojeado en El Corte Inglés e incluye multitud de fotos con una gran calidad, chascarrillos, imitaciones de los flyers de la época que hacen que agradezcas que el libro incluya una caja como funda porque son esos detalles simpáticos que, bueno, perderás. ¿Cuánto cuesta? 42€. No está mal para una persona que sabe leer. Si en cambio buscas algo para alguien que, además, sabe o intenta tocar, pásate por Musicroom y mira.

    ¡Luz!

    Objetivo Sigma 30mm 1.4 para montura 4/3

    ¿Qué es? Un clásico de mis listas de deseos, un objetivo luminoso y equivalente a un 60mm montado en una Olympus. ¿Cuánto cuesta? 447€.

    De Corto tiene poco

    Cofres de Corto Maltés, por Hugo Pratt

    ¿Qué es? Cada cofre incluye una selección de historias del marinero creado por Hugo Pratt, personaje que como sabéis, a mí me chifla. ¿Cuánto cuesta? El primer cofre tiene un precio de 38€, hay tres cofres, los dos siguientes son 49€. 136€ en total. Con un cofre ya cumplís, y dejáis los otros para otras ocasiones, porque tampoco me parecen precios ajustados.

    Para el invierno

    Abrigo largo Formal Shawl Collar Coat de Paul Smith

    ¿Qué es? Un abrigo largo y caro del diseñador, británico, por cierto, Paul Smith, el de las líneas rectas de colorines. ¿Cuánto cuesta? Mucho. 859 Libras, en Euros debe ser insultante.
    Sí, ¿qué pasa? Me gusta. Y mucho. Hoy, en pijoterismo ilustrado… un capricho de quita en primavera y pon en invierno. Es precioso. Gracias que existe Zara. Allí hay abrigos similares, alguno de los cuales pueden llevarse incomprensiblemente con el pecho y el cuello al aire. Quién dijo frío.

    Kindle Solplesa

    Amazon Kindle

    ¿Qué es? Un lector de libros electrónico de la famosa tienda de internet Amazon. Permite conectarse a su librería y comprar allí mismo los libros que queramos, porque todo está hecho para gastar, menos el 3G, que por lo visto no te lo cobran. ¿Cuánto cuesta? El modelo básico, con el que iría sobrado pues confieso que no devoro libros (pero el aparato me llama la atención) sale por 109 Libras, unos 130€. Bastante bien sino fuera porque me apaño de lujo con el teléfono.

    BROOM!!

    Silla y volante para PS3

    ¿Qué es? Un asiento de coche deportivo que tiene enganchados unos pedales y un soporte con el volante y el cambio de marchas ¿Cuánto cuesta? Me gusta la idea, el concepto, el invento en sí, pero no he mirado ninguno concreto. Tiene pinta de ser caro, pero para jugar a un juego tipo Gran Turismo con el mando normal, me quedo con el Mario Kart y sus conchas explosivas.

    New York, New York

    Libro New York, Portrait of a City de Taschen

    ¿Qué es? Un libro sobre la evolución de la que posiblemente sea la ciudad más importante del mundo, detrás de Castrejón, publicado por la conocida editorial Taschen. ¿Cuánto cuesta? Lo vi en El Corte Inglés y no me fijé, no lo encuentro en su web. Taschen lo valora en 70 dólares. Os aseguro que merece la pena, realiza un bonito paseo temporal recomendando películas, álbumes musicales y libros con los que continuar la caminata.

    75 Years of DC Comics. 75Kg de libro

    Libro 75 Yeas of DC Comics: The Art of Modern Mythmaking de Taschen

    ¿Qué es? Pues resulta que DC es una marca de zapatillas para patinadores, esquiadores, grafiteros y demás vándalos con pelas. Pero no. Se refiere a la pionera publicación que parió Superman y Batman, con eso ya debería ser suficiente para llamar la atención de los curiosos y aficionados a la mitología. Ya que al fin y al cabo, los estadounidenses, que no disfrutaron de la herencia grecorromana, tiraron de tinta y pincel para desarrollar sus propios superhombres. ¿Cuánto cuesta? No se vende aún, pero lo soltarán por el exagerado precio de 200 dólares, así que esperad.

    Me gustan los hombres XXX GAY

    Colonia Bruno Banani Made for Men

    ¿Qué es? Una coña.

    Y esto es todo lo que se me ocurre, porque soy un niño caprichoso (aunque hay juguetes que venden como molones que no me llaman) y por ello me impido tener una tarjeta de crédito. Gasto lo que tengo con cierta cabeza, compro alguna cosilla y espero a que la gente haga el resto, porque este año he estado muy bueno, o lo he sido. Da lo mismo, me entendéis. Espero que os sirva de inspiración. Lo mismo en unas horas, con la Lotería pasada y muchos milloncejos en los bolsillos os estiráis y me dejáeis caer algún detallín. Gracias.

    Visto en: Y quiero…

  • Naranjo en flor

    Bien podríamos decir que aquí no ha pasado nada, que todo sigue igual que ayer, que no ha habido cambio alguno. También podríamos firmar con dos dedos cruzados a la espalda que esas rosas que engalanan, que se vestirán de fiesta, son de color burdeos tizón marengo. Por el monte las sardinas, tralará.

    Se encontraba vuestro héroe en un sofá heredado, tapizado a cuadros, ella en el regazo, intentando con relativo y optimista éxito que esa caja británica de precioso aspecto retro que siempre se queda encima de la mesita emitiera en su canal limpio algo parecido a Waltz for Zizi. Y se le escapa un dedo y se rompe la burbuja, y se percata de que está ahí y se molesta. Qué bonito es el Royal Albert Hall por dentro, o tiene pinta. Hablando de pintas, mete hocico y pega un muerdo a una morena importada, que se deja, a ver si consigue olvidar la rubiez de anoche con sabor a uva verde y aroma a coco. Quién no querría tener plantado un mango en su patio trasero, ese fotograma en 35mm que espera la entrada de los créditos, justo antes del fundido a negro. Un mango y un atardecer en algún lugar de Brooklyn, momento en el que comenzaría a sonar una versión acústica pero reconocible de la famosa pieza Kids, de MGMT. Producida por David Rob Jones, exacto.

    Y se levanta del sofá, y mira el mal tiempo por la ventana, y se pregunta, «¿Cuánto va a joderme, uhm?». Se refiere a un tema muy concreto. ¿Recuerdas aquella chica con quien tan bien te llevabas, que sonreía justo en el instante preciso y de la mejor manera posible y con quien al final no llegaste a tener nada? Correcto. Ella hace su vida, sin imaginarse en la portada de una Rolling Stone mordisqueando una pua, y te necesita cerca, te requiere accesible, por lo que pueda pasar, y tú estás dispuesto a ello, obvio, creo. Hay que ser realistas cuando te levantas de ese sofá después de rasguear mal, porque ella decidirá presentarte a una persona importante, ¿y después?, ¿qué importa el después?, que con esta persona deberás llevarte bien aunque te deje acobardado, como ese pájaro sin luz.

    Y habiendo cerrado la pestaña del navegador con la tablatura, cierra el portátil y espera, sentado, que veinte años no es nada. Que no es la primera, que con indiferencia hoy la ve volver, con un pedazo de vida, naranjo, efectivamente, en flor.

    Visto en: Tangos y demás.