Categoría: Lagarto

  • Clases prácticas

    Ahora es cuando descubro que haberme terminado los Need for Speed y Colin McRae en manual con embrague no sirve para nada.

    Vsto en: A tres centímetros de la farola.

  • MEME: Tu post favorito

    Bastante descriptivo el título. El meme que os imploro ordeno hacer consiste en escoger uno de todos vuestros escritos, de todas vuestras entradas y decir por qué es vuestra favorita. No tiene que ser necesariamente la mejor, la que más visitas reciba, la que más comentarios haya generado, sino la entrada de tu blog a la que por cualquier razón tengas más cariño.

    No quiero echarme flores, seguramente este meme ya exista, pero viendo que el primero que creé tuvo bastante éxito (sí, el meme del polígrafo era mío) y el segundo me reportó bastantes enlaces, si a la tercera va la vencida me voy a hacer de oro con AdSense.

    Bien, ahí voy. Mi entrada favorita es ¿Cuándo debes olvidar a alguien? Escrita el 20 de enero. Y os contaré por qué he elegido a ésta entrada de entre las 536 que tengo publicadas.

    La escribí de noche, con uno de los comienzos típicos de la casa, dando la hora según el reloj del sistema. Y si ya con el título esperas una depresión cuando te lanzas a leer te encuentras de bruces con mis sentimientos (que poco pueden importarte) y descubres que estoy estaba destrozado completamente. Que ya no podía hacer nada para intentar recuperarla. Sólo seguir hacia adelante, olvidarlo.

    Y que hace una semana volví a verla y estaba radiante, con su mágica sonrisa adornando su ya preciosa cara. Que no la había olvidado del todo. Que es algo recursivo, pero que no me molesta, estaba bien, había calma, no había tensión, ella estaba aún más guapa, pero todo era normal. Una extraña normalidad que me produjo un escalofrío. Deduje que sí,  ahora sí, no tenía por qué olvidar. Simplemente, hemos cambiado.

    En aquella época aquí comentaban los de siempre, que eran dos, Zetxek y Ellohir, y cuando los astros se alineaban de acuerdo a sus deseos también Hugo. Pero por alguna extraña razón los caprichosos planetas consiguieron que justo en este post la Señorita Tibbetts (por aquél entonces sin blog) dejase su primer comentario.

    Finalmente, para la repartición de premiados, lo haré escogiendo algunos clásicos y otros “nuevos” , alternando, no escogeré muchos que luego me queréis pegar porque no os dejo a nadie a quien enlazar. Ahí van, por parejas.

    Zetxek, Paovia (que dice que ahora me lee, comprobemos si es verdad), Ellohir, Cosicu, Raúl, El Tabernero, ms. Tibbetts, Aeris, Zuviëh (que hoy no te libras), Lorena, Fran, HPNeo, como no sabía con quien juntarlos, Auster y Malkav van solitos. Para acaba los dos pesos pesados de la blogosfera, en la esquina superior izquierda con calzón rosa, Hugo (siguiendo su política de no regalar enlaces no lo pasará a nadie más) y en la esquina inferior derecha con calzón blanco, Alexliam.

    Bueno, creo que todos tenéis a varias personas a quien distribuir el meme, me ha costado pero creo que está bien. A ver si no hay quejas.

    Visto en: Autobombo.

  • El hombrecillo que se bebió la sopa

    Hola, nunca había estado aquí, he encontrado esta página buscando información de Led Zepelin pero me a hecho gracia esto y el hombrecillo que se bebió la sopa me cae simpático, así que aquí van mis personajillos menos preferidos…

    Diego.

    Está demostrado que seré recordado por algo.

    Visto en: Black List ha llegado

  • Lo estoy dejando, mi alcohólica historia

    Todo comenzó un abril de 2005, en Roma. Unos días en Italia, sin padres y un escaso control por parte de nuestros profesores. La elegida fue Heineken, no la elegí yo, es lo que había. Me dieron a probar, y aunque en principio no me gustó nada, poco a poco nos fuimos haciendo mejores amigos.
    Lo cierto es que con 16 años casi todos mis amigos bebían, y les llamaba la atención que yo no. La verdad, ni lo había probado, no me llamaba la atención.

    Como ejemplo, nunca he probado el tabaco, ni ganas.

    Siguiendo con la historia, al volver a España y seguir con la cerveza me calificaba de «bebedor». Sí papá, bebo.
    Pasaron de no gustarme nada las discotecas (y ser un ser bastante anti-social) a salir casi cada fin de semana. En principio birra, pero no haces ascos a ningún líquido de aspecto bebible.

    Algo ligero, Malibú-piña, no está mal. Quieres más. «Â¿Qué es eso?» «Ron Cola», no estaba tan mal tampoco. Ni el Vodka Limón, Vodka negro cola, Ginebra Limón… Combinaciones clásicas y asequibles. Menos el vino, todo entraba. Aunque por encima de todo estaba ella, la más deseada de las damas, mi morena favorita, era cara (la importación se paga), pero única.

    Con este relato, cuento, pensamiento o desvarío más no quiero decir que sea un alcohólico, simplemente cómo me inicié en el tema, pero podía pasar un fin de semana sin beber tranquilamente, por suerte, no era una necesidad.

    Sigamos.

    Todo esto tenía unas consecuencias bastante malas, deplorables, y es que me pregunto si tendrá alguna buena. Llegas más tarde a casa, y cada vez en peores condiciones. Tu madre no es tonta, en serio, no lo es. Puede que al principio les de un poco igual, se preocupen lo justo, «ten cuidado», «no bebas mucho», «no hagas el tonto» etc. Lo cierto es que lo pasan mal, no lo digo por la mía, pero un caso me pilla demasiado de cerca.

    ¿Cómo de cerca? Para que os hagáis una idea, nos veíamos todos los días, y de lunes a viernes es una persona de lo más normal. Los viernes por la noche se descontrola. Resultado, un chaval de 18 años en terapia de alcohólicos anónimos y un expediente policial bastante completito. Ha hecho muchas cosas en estado ebrio. Sinceramente, no quiero lo mismo.

    Ahora, dos años y pico después del comienzo de la narración, creo que va siendo hora de dejar de hacer el gilipollas y cuidar un poquito el hígado. Adiós a los botellones (la verdad es que no me han gustado mucho nunca, pero eran baratos), adiós a las copas de mierda alcoholizada que embotellan en ciertos bares (done encima te clavan la leche por ella), adiós a mis llegadas «felices» a casa… Adiós al alcohol en sí.

    Vale, me conozco, y sé que no puedo dejarlo tan fácilmente. Pero en lo que va de semana he pisado el freno y se nota, económicamente al menos. Os recuerdo que aquí estamos en fiestas. Aún así, sé que no podré dejarlo del todo, ¿por qué? Porque no quiero, la cerveza sigue ahí, en una cantidad mucho menor, pero está. Como muestra, hoy acabamos de conseguir unos magníficos vasos de Paulaner a base de beber un poco. Poco, lo justo. Son las 4 de la madrugada y me apetecía contaros esta historia.

    Sinceramente, creo que he hecho bien cruzando el umbral de esta puerta, que no me apetece reabrir.

    Visto en: Hoy sí, sin ningún complejo, la neurona que orgullosamente sobrevivió al alcohol.

  • Lady R.

    A-Y ella es mi prima.
    B-Hola, soy Adrián.
    C-Yo Robus.

    B-Sí, claro, y te has apeado de tu montura en el poblado contiguo, ¿no? En serio, ¿cómo te llamas?

    C-Me llamo Robustiana y he venido en bus…

    Visto en: Tranquilo, yo también soy un gamba.