Oye, Jezucrito, ¿tié un cigarrito? Que me quiero prepará aquà un… Ya zabe, ¿no?
Yonki que tuvo a bien comparar mi pelo y mi barba con la de Jesús.
Visto en: Juan 11:41–44 (donde no sale el tÃtulo, pero da igual).
Oye, Jezucrito, ¿tié un cigarrito? Que me quiero prepará aquà un… Ya zabe, ¿no?
Yonki que tuvo a bien comparar mi pelo y mi barba con la de Jesús.
Visto en: Juan 11:41–44 (donde no sale el tÃtulo, pero da igual).
A ver, ¿querÃa alguien una foto mÃa en pelotas? Pues aquà está. Yo no tenÃa problema en desnudarme y dar al mando a distancia de la cámara. Todo vuestro. Que lo disfrutéis.
Tengo una muñeca rota[aaaa…],
no es una Nancy pero es preciosa[aaaa…].
Oh, sÃ… Tengo una muñeca ro[oooo…]ta.
Mira nena qué muñeca, más bonita que cualquiera.
Me he quedao sin mano izquierda; tengo la muñeca rota.
[Susurro]Exagero pues no duele
Oh, sÅ Tengo una muñeca rota, nena.[/Susurro]
Los huesos están inta[aaaa…]ctos y puedo mover los dedos.
Me tendré que echar un ra[aaaa…]to y no hacer ningún esfuerzo.
Nena, me he quedao sin vicio, el de teclear y el del servicio [Oh wait!]
Nena, mañana tengo un examen(1), si sigo asà ya estoy listo.
[Solo de guitarra]
Tengo una muñeca rota[aaaa…],
eres mi Barbie y estás preciosa[aaaa…].
Visto en: (1)Anal (~isis de Sistemas).
Me he pasado el dÃa en la universidad. Desde por la mañana hasta por la noche. Ha sido un dÃa muy feo, hasta mirar las decenas de gotitas que intentaban frustradamente entrar en las aulas te ponÃa de mal humor.
Cuando ya era de noche y seguÃa lloviendo decidà ir a casa andando, según Google y el cálculo de sus mapas son 34 minutos. Alivia chocarte con las cientos de gotitas que intentaban y conseguÃan mantenerme despierto, ayudado por a las cinco latas de Coca-Cola que dejé por el camino.
Nueve canciones, un chaparrón y una caminata de casi media hora después aún hay miles de gotitas que se rompen contra el cristal. Frustrado por sentir que no he hecho nada, pero con la cabeza bien alta y el pelo mojado, me voy a dormir.
Mi cabeza ha perdido el control, mi mente viaja a la deriva…
34 millones de gotas por minuto, con suerte una me salva la vida…
Tú, que crees que esto no tiene ni ton ni son, que vaya mierda, qué tonterÃa.
Pues no.
34 nubes desde allá, en una estratosfera color negro…
Te cuentan un cuento peor, sobre un tirano y malhechor, que vivió y ahora está desehecho.
AquÃ, que el que no palma es campeón, tirar no tiramos nada. Orgullosos de amontonar. Aunque sea de algún patán, guardamos hasta las entrañas.
34 versos hacia atrás y una canción desesperada…
Desayuno al alba con Soledad un vasito de Colacao. Una cuchara por armada.
Qué delicioso delirio, qué dulce la incomprensión…
34 ecos de una voz, remordimiento afinado.
No quiero prestar atención, remordimiento demostrado.
Un insignificante «no» al compás aclara todos mis problemas,
un túnel, una luz al final, sábanas de color crema.
La sensación de inconsciencia se convierte en mi sentencia, el don de la carencia sin caer en la decandencia.
Qué lúgubre el perdón falto de protección, tan inválido como esta canción.
34 minutos de tintineo climático, 34 minutos de desfase horario, 34 minutos de vehemencia locuaz, 34 minutos de sabidurÃa popular.
De haber una respuesta se deberá buscar, si quieres una pista hasta 34 habrás de contar.
34 galaxias más allá de la Estrella Polar.
Un diminuto destello azul, dos años luz a la derecha,
gira al fondo y al bajar, vestida con blanco tul, una dama de buena percha.
34 lacayos a sus pies, más siete pecados capitales,
el ejército del Sol, dispuesto a darme la razón y credenciales.
34 hordas de infames monstruos, dispuestos a morir de nuevo,
te miran confiados al pasar, armados con palos de hielo.
No has de temer ni de luchar, pues 34 veces más, hoy también toca despertar.
Visto en: Google Maps.
Hace cosa de… muchos meses cedà todos mis datos personales a Magic Costa Blanca, me enviaron una tarjeta en la que se me acreditaba como blogger y con la que me podrÃan descontar pasta en la factura de sus hoteles. Como era de imaginar no he ido jamás a uno de esos hoteles en este tiempo. Pero como era gratis, rellené el formulario, y la tarjetita al cajón.
Hace una semana recibà un gran sobre de ellos, pensé que serÃa simple publicidad, una carta donde me preguntaban por qué no habÃa utilizado sus servicios o algo asà que me avergonzase. Pues no. Era un calendario.
Pero no un calendario tamaño carnet como los que te regalan en la fruterÃa de siempre, sino uno de mesa, con sus anillas, sus fotos, sus «tengo que pasar la hoja»… Y además, lo que más me ha gustado, personalizado.
En la portada reza: «Do you believe in Magic?», seguido de «Será un gran año para XYZ», donde XYZ son mi nombre y primer apellido, con tildes y todo. En lugar de quedarse ahÃ, en cada mes han personalizado (o customizado o tuneado, como dicen los jovenzuelos de hoy) una imagen con mi nombre, no una foto con mi nombre de pie de página, sino nubes formando las letras de mi nombre, un niño colocando piedras en la playa formando mi nombre, huevos de pascua con las letras pintadas, pétalos de flores, luces de neón que rezan: El local de Adrián o un estadio de fútbol donde la grada utiliza cartulinas para llamarme.
No tengo ni idea de lo que cuesta encargar y diseñar estos detalles, no tengo ni idea del presupuesto que mueve esta compañÃa, pero de lo que sà tengo idea es que estas pequeñas pijadas hacen que vea a la empresa con otros ojos. Otras empresas, en las que te has dejado una pasta, se limitan a spamearte con falsas felicitaciones de cumpleaños y año nuevo intentando venderte de forma directa cualquier producto. Asà da gusto.
Visto en: El buzón.