Categoría: Lagarto

  • Cuando el lunes es el mejor día de la semana

    Que mira si eres estúpido, que mira qué cosas se te ocurren, que mira a ver qué dices, chaval. Que cómo te van a gustar los lunes. Bicho raro. Reptil enloquecido. Demente hijo de perra que sólo sabe escribir boludeces. Seguro que te pegaban en el cole. Subnormal. A quién se le ocurre… los lunes.

    Tell me why, I do like mondays

    He de confesarlo. Los lunes me molan. La razón es sencilla, los fines de semana descanso. Reid, porque este viernes salí de la oficina a las 2 y pico de la tarde y estuve de fiesta (con todos los trastos por ahí) hasta casi las 4 de la madrugada, sí, más de medio día de fiestuqui con la gente de la empresa, que me pervierten. Mentira cochina, quedamos los becarios. Dando buena imagen.

    Así que saltando estas excepciones, que se cuentan con los dedos de la mano de un dibujo animado y te sobra el guante blanco Disney, los sábados y los domingos son días de dormir, legañas, relax. Empiezas la semana de buen humor. No estás de lunes. Lo malo, que los viernes estás de viernes, esto es, reventado por todo lo malvivido durante la semana, el trasiego de buses, el continuo desgaste mental que supone el compaginar el minicurre de cinco horas (que se alargan) y el estudio que va quedando. Ahora ya mejor, pero en la época dura se notaba mucho más.

    Hoy, siendo sinceros, me acabo de bajar los dos últimos discos de Los Gandules (¡ay!, ¡qué caritas!, tomad sabuesos, Delicatessen Live, y Fondo de Armario Stars) y claro, ya tengo la sonrisa en la boca para un rato, luego que si oye mira a ver si sales y vemos el partido y, como siempre al final, la casa sin barrer y el BOCYL sin leer.

    Lunes. Qué de puta madre.

    Visto en: Calendario.

  • Seguridad Renault

    Esta tarde me metí en la página de la universidad para comprobar si habían subido una nota de una asignatura (la respuesta fue que no, estaba cantado siendo domingo). Ya cuando iba a salir de la página vi que el comportamiento del formulario de acceso era bastante raro, esto que piensas, «Yo lo hubiera hecho de otra manera». Y te pones a probar, a añadir cositas a la URL cuando de repente, bingo, consigues acceder a la aplicación web saltándote el necesario log-in. Probé en diferentes navegadores (con el modo privado activado) y diferentes sistemas consiguiendo entrar con la misma alteración.

    Conseguí acceso a las notas de todos los alumnos independientemente de la carrera o el curso y a una unidad de red. Vamos, que aquello es una chapuza.

    Cuando vi que funcionaba igual siempre ya envié un correo a la gente que administra el sitio y con copia a un profesor de estos majetes con los que te cruzas 35 correos comentando una presentación de Apple y que da la casualidad que lleva años dedicándose a la seguridad (implantando redes en bancos y tal). Yo, de buena fe, con la única intención de que lo arreglaran.

    La respuesta de los técnicos es que no se habían dado cuenta y lo solucionarán en cuanto puedan. La del juanker maestro,

    Hola adrian

    Currandotelo un poco mas y aplicando un ataque de fuerza bruta podrias ganar acceso root y cambiar las notas.

    Un saludo.

    Enviado desde mi iPhone

    Y joder. Porque he avisado ya al resto, pero no me digáis que no es tentador forzar un poco. Igual conseguía salir en el periódico.

    Visto en: Divertidos métodos GET que trabajan a medias.

  • Pascual, Kaiku, Lauki, Celta, Puleva…

    No recuerdo cómo era aquél juego. Te hacían algo y para que parasen tenías que decir cinco marcas de leche. No valían marcas blancas (leche del Carrefour, leche del Día…). Pero la entrada no va por ahí. Siento que tengo esto un poco desamparado y ya iba siendo hora de quitar algunas telarañas y dejarme de polladas, gallinuladas. Cuántas veces habré dicho eso. Mi credibilidad debe andar cabeza con cabeza con la de Pepe Blanco.

    Voy a ponerme cómodo.

    A ver. El sofá de la buhardilla está frío porque tiene una ventana encima, y alguien que se parece a mí no debió cerrarla correctamente una reciente noche de lluvia. Si es que tengo unas zarpas que ni el portero de Inglaterra. Adorable que es uno. El problema ha salido a la luz cuando he visto que han sido necesarios dos correos de Alexliam, preguntando cómo me iba la vida en rasgos generales, resultado de mis cada vez más esquivas ganas de contar por aquí algo medianamente íntimo, como la talla de Indisec. Siempre hay que meter coñas para relajar y soltar tensión durante la lectura. Realmente no deja de haber una persona detrás del blog, que por algún lado debería manifestarse.

    Y, ¡sorpresa! Me encuentro sorprendentemente bien. Creo que por eso me he animado a compartirlo, que no todo van a ser llantos deprimentes dignos de las peores canciones del pop español. De hecho me estoy montando mi propio cuento de la lechera, de momento sin lechera ni ubres, pero con la misma idea. De ahí el título, ávidos lectores, que ahora todos estaréis afirmando con la cabeza que ya lo habíais cogido. Bellacos velludos. Sé que es un juego peligroso y poco recomendable, pero joder, hasta los que nos pasamos el día encauzando variables evitando que cualquier minúscula partícula virtual se salga del plan tenemos derecho a soñar un poquito con que dos simples y sencillísimas carambolas se sucedan en un breve espacio de tiempo en este universo, rompiendo ligeramente el curso inicial sin causar daños colaterales relevantes. Todo esto, ojo, hablando en un plano «profesional», cuando se den esas casualidades (con un alto índice de probabilidad) quitaré las comillas. Lamentablemente esto afecta a que dedique más pensadas al trabajillo que a la recta final de carrera. Pero shh…

    Y esto está haciendo que me lo crea. Primero, que gane confianza en mí. Que no me venía nada mal porque me sentía desbordado y pensé que incapaz. Segundo, que qué cojones, todo apunta (porque quiero que apunte) a que al final del cuento tendré que preguntar si sirven perdices en la pizzería de siempre. Cuánto hablo para no decir nada concreto. No quiero concretar precisamente para no pillarme los dedos, si esto sale mal el final será tan abierto que parecerá que no pasa nada. Pero os pondré en situación, Harad, el hombre de los cojones de oro (y sé de lo que hablo), me decía o me echaba en cara que siempre tuve unas miras excepcionalmente altas. Que contase con que muy probablemente esto no acabase así. Se refería a mis ganas de vivir fuera y bueno, a ser feliz con mi vida allende los mares, las montañas, pero siempre cobijado por cualquier tipo de telecomunicación. Yo me basaba únicamente en mi confianza, que me sacaba de la manga por lo que eran puntos de maná inagotables, pero nunca pude poner cartas sobre la mesa que explicaran porqué podría realizar todas estas historias. De nuevo, si consigo que esa alineación astral mencionada se lleve a cabo (notad que me implico directamente, el azar para los casinos y sólo a ratos) podría romper la baraja, voltear un par de cartas que sostengan mis ganas de huir y de comenzar a vivir ese mundillo que he creado en mi cabeza. Y eso me gusta, muchísimo. De verdad que sería impresionante. No he sabido expresar por escrito cuánto.

    On the other hand... Todo vinilo tenía su cara B de rarezas. Todo Yin su Yang. Toda moneda su cruz. En mi caso, me encuentro en esta favorable situación gracias a que no hay nada que me ate aquí. Ya lo vais cogiendo. Aunque prometo que lo he intentado, incluso más de lo que un psicólogo recomendaría, sigo sin «ella». Me río de esos que perjuran que «Aparece sólo, despreocúpate» o aseguran que «Es todo muy sencillo, no te compliques». Me parece que si es así no lo deben estar disfrutando como se merece. Pero bueno, de verdad que de este tema no quiero dar ningún detalle.

    Ahora os dejo, que quiero hacer un intento de helado.

    Resumiendo, todo bien, gracias por preguntar.

    Visto en: Marcas de leche.

  • Mi primera y única videollamada

    Como ya sabréis a estas alturas de la semana, Apple presentó una obligada revisión de su producto estrella (después de las cuentas .me), el iPhone, en la conferencia anual para desarrolladores (a quienes únicamente se refirieron para subrayar las gordas cifras de la tienda de aplicaciones, pero es el nombre de la conferencia) e imagino que alguien andará preparando su soporífera opinión como ya es habitual. El modelo me gusta, ya lo adelanto, no estéticamente pues en negro me recuerda a la consola para freaks de nivel 100 GP2X y en blanco podría pasar por un LG o un Samsung cualquiera. Pero creo que tiene mucho potencial. Un gran cambio.

    De entre las novedades (de las que, sin duda, me quedo con la pantalla) han hecho mucho hincapié en el FaceTime, un engañabobos, lo que aquí anunciaba Movistar hace años como videollamada. Nada novedoso, pero muy Apple, coge un concepto ya existente, cambia el nombre y consigue que parezca algo guay. ¿Que nadie hacía uso de ese servicio? Pues mira qué monos salen tus hijos en el teléfono. En casa, y sobre wifi, esto es, no esa cosa tonta de ir por la calle con el teléfono de la mano enfocándote la cara. Digamos que han cogido la rueda y han cambiado el neumático. Fin. Salvo por un punto, mucho flanderismo con el tema de la pornografía pero creo que está claro cuáles van a ser los usos principales del aparato con esas funciones, además, un uso muy yankee, irse al hotel, a una convención de probadores de colchones, dejar a tu macizorra novia (o eso dicen las pelis) en casa, y cuando llega la noche poder verla y que te vea, cambiando de cámara frontal a la trasera. No hay que tener mucha imaginación, ese teléfono se sujeta con una mano. El otro uso, obvio, es el más castizo, «¿Qué andas?», «Jiñando», «No jodas», «Sí, mira». Chof.

    Y aprovechando el repentino interés que ha levantado esta vieja opción de los teléfonos voy a hablaros de la única, inaudita, primera y a la vez última vez que yo realicé una videollamada, o videoconferencia por el móvil, con calidad VGA. También, por cierto, la única vez que he hecho uso del 3G.

    Sería hace cosa de tres años y medio. Un amigo acababa de comprarse un teléfono. No sé cuánto pagó por él, era un Nokia N70 (creo) y al adquirirlo le regalaron unos pocos minutos en llamadas (que se ventiló rápido) y otros tantos en videollamadas. Lo que se suponía iba a revolucionar la forma en la que nos comunicamos. Cuando se le acabó el saldo de las llamadas convencionales, lógico, tiró de las modernas. A ver qué pasaba. Y claro, para eso necesitaba algún contacto en su agenda que pudiera corresponderle visualmente. Tenía dos, un tercer amigo y yo. Primero probó con él y al no contestar, de postre seleccionó mi número en la agenda y pulsó el botón verde. Yo no había recibido nunca una llamada así, así que contesté como a una llamada normal, colocándome el aparato en la oreja. Enorme error pues, de primeras, al recibir una llamada de este estúpido tipo y aceptarla, se activa la cámara junto con el micro y el altavoz, de forma que oyes todo lo que pasa a su alrededor, malamente a él y todo a un volumen enfermizo.

    Al asustarme por el sonido fui a bajar el volumen cuando, sorpresa, aparecía su careto en la pantalla. Todo genial. Yo, despeinado como siempre, sonriendo mongólicamente y advirtiendo, como un tonto, «Jeje, tío, sales ahí». Sí. Ni los comentaristas del corazón. Me explicó brevemente que me llamaba para probar el invento (y de rebote tras fallar su primer intento) y porque le salía gratis al haber cogido ese teléfono, comentó que se veía como el culo. Siguió hablando y a mí ya me mosqueaba porque, no lo he dicho, estaba en un autobús, con cuatro gatos, callados como putas al tanto del experimento inalámbrico. Parece ser que mi colega no terminó de darse cuenta pues soltó, con orgullo, «¿Y te acuerdas de Mariángeles? -separó la cámara para hacer con su otra mano un gesto de «tetas grandes»-, pues ya me la he tirado», momento en el que hasta el conductor del autobús, que por no llevar no llevaba ni radio, soltó un, «¡Ah!».

    Colgué.

    Y así fue. La videollamada era, es y será una tontería orientada al sexo.

    Visto en: Línea 2.

  • Wallaby wannabe

    Estaba, y estoy, hablando con Bea The Commenter, la blogger, sobre posibles animales que tener como mascotas. Desde los clásicos perros y gatos hasta, no es coña, cuervos. Me gustaría tener uno domesticado, no les falta capacidad. Y en Irlanda ya vi que no son para nada tan maléficos como la literatura nos cuenta. Son pajaritos agradables si tienes las mismas rarezas que yo (o que ella).

    Antes de terminar hablando de aves hemos dado un repaso a las antípodas, ella se queda con un castor obeso llamado Wombat. Yo le pedí que me recomendara un canguro, sacar un bicho de estos a pasear debe ser terriblemente divertido (a la par que peligroso). Tras dudar entre varios especies como los Quokkas (punto y minipunto para quien acierte la canción del vídeo) me termino decantado por unos mamíferos muy chulis llamados Wallaby. Desde hace tiempo me atraen los jerbos, bueno, pues para mí esto es un jerbo XL.

    No me digáis que no os acabáis de enamorar de este invento de la naturaleza. ¿Recordáis la historia de la australiana? Todo sigue apuntando hacia allí.

    Y tan feliz.

    Visto en: ¡Marsupi…lami!