Categoría: Lagarto

  • In process to be Roy Trenneman

    Qué tontería más grande esa de titular en inglés. Ciertamente. Pero hablamos de un personaje de una serie de televisión británica, así que disculpad la osadía lingüística. Acabo de ver el quinto capítulo de la cuarta temporada de IT Crowd (como se aprecia en la captura, con subtítulos en holandés, creo). Y Dios, he tenido una revelación. Estoy abocado a ser Roy.

    ¡Hola Jen!

    Antes de continuar quiero dejar por escrito una nota al margen, puede que actualmente la serie freak más en Humprey boga sea The Big Bang Theory con Kaley Cuoco y sus escotes por bandera gracias al personaje de Sheldon (Dr. Sheldon Lee Cooper para los pedantes). Está guay sí, pero, una cosita, personalmente, ¿soy el único que está hasta los cojones de este personaje, que cree que está tan sobreactuado y se repite tanto que no tiene ya chispa ninguna y que dejar caer el peso de la serie en él es una atrocidad? IT Crowd, aparte de por ser anterior y llevarse el punto a idea original es, para mí y mi querencia y amor por el humor británico, claramente superior. Tanto que no es necesario que se muestre carnaza para que espere un episodio con nervios.

    Ahora. Roy. Yo. Moss en la trena, un TEDAX con Windows Vista y un servicio técnico que compite con el de Jazztel diga lo que diga Jesús Vázquez en los anuncios. Este tío es la leche. Realmente me veo reflejado en él desde cualquier cara del prisma.

    No por el empleo, que está relacionado, ni por lo que ha vivido en la serie, ni por sus romances traumáticos o sus continuas decepciones en todo. No es que sea irlandés y aparente ser un tipo bastante normal. Es que, además, este simpático hombretón y yo vestimos igual. Voy más allá. Mi cuerpo comienza a parecerse al suyo.

    De hecho creo que cualquiera que me conozca mínimamente y haya pasado conmigo más de diez minuto me identificará con el bonachón de Roy en un periquete.

    No me queda mucho para ser mayor, cierto es. Pero da igual, ya sé qué voy a ser. Gracias, Channel 4.

    Visto en: En holandés o así, sí. Tiene lo subtítulos incrustados.

  • Hay una serpiente en mi bota

    Juguetes por todas partes en Toy Story 3

    Sigo siendo un crío.

    Y hasta que lo cambien, Tom Hanks un poco rarito.

    Visto en: Cine.

  • Palmada en la espalda

    Antes de nada, y como obliga la futbolística, qué cojones tienen los caballeros de nuestra Selección, y qué momentos de pasión nos están regalando, señores. Ya. No quiero quitar trabajo a Ponzonha. Pero es normal que se pare un poco el mundo a nivel local (ojo a la incongruencia) cuando nos dan alegrías así, hostias.

    Ahora, continuando con la alegría del campeonato, aprovecho para decir que he pasado un par de semanas sin parar, alternando beca con exámenes y con un curso (muy caro) que nos ha pagado la empresa y me casi me obliga a pasar más tiempo conduciendo que durmiendo. Pude estar más relajado pero esto significaría no recibir el mencionado curso y no optar a participar en otro proyecto, así pues, como algunos ya sabéis, me metí más caña de la recomendable.

    Y ahora, por costumbre, he abierto el correo de la empresa, porque seguimos teniendo mucho jaleo y a lo mejor tenía que descargar o leerme algo de última hora (soy un nene aplicado) y me encuentro con un correo del jefe. Para mí y para mi compañera de proyecto.

    Seis meses más de beca a partir de agosto, con más sueldo y más horas a una firma de distancia. Buen trabajo.

    No sé dónde está Pepe Reina, pero yo esto tengo que celebrarlo y compartirlo. Ya.

    Visto en: NOMBREDELAEMPRESAQUENOVOYAPONER.

  • Eh, vas a organizarme las vacaciones

    Tú, tú, no te escondas. Pillín. Quieto ahí. Tengo un problema. Sí, más de uno, pero vayamos atacándolos individualmente y así será más fácil. De la noche a la mañana, o más correctamente, de las12:36 a las 12:37 del miércoles, nos enteramos de que los becarios tenemos vacaciones. 5 días. Y que tenemos que consumirlos en julio. Es decir, ya.

    Al primero sentimos una euforia y una alegría notable. Luego nos dimos cuenta de que no teníamos ni idea de cómo organizar esos días. Vamos, qué hacer con ellos. En mi caso, había pensado en coger 3 días más un fin de semana y luego dos días más otro fin de semana. Y largarme a algún lado. En principio Londres, que nos quedamos con la miel en los labios y el culo en tierra. Además, que aún tenemos las libras sin cambiar. Como es normal, tarde, mal y nunca, tengo que decir cuándo cojo los días tan pronto como pueda para que en la oficina organicen horarios. Un jaleo que nos está haciendo pensar si no era menos curro venir a trabajar.

    El kernel del problema es que estoy solo. Nadie puede venir. Todo el mundo tiene ya planes, anda muy justo de dinero o prefiere quedarse con la novia en no sé dónde. Y es una putada, porque tengo la oportunidad de ir, me lo ponen en bandeja, pero aún así veo que voy a terminar aquí y malgastando esos días en chorradas. Un asco. Me he metido en la web a mirar vuelos a diferentes destinos desde Valladolid y desde Madrid, a ver si sonaba la flauta y daba un sí mayor. De momento es un no.

    Hay destinos más o menos majos, que no sé si merecen la pena. Turín, Bruselas, Düsseldorf o Eindhoven (Dublín está carísimo), son lugares que no conocemos y de los que no tenemos referencia turística. Porque claro, no queremos gastar poco para llegar a un sitio y morirnos de asco, que para eso vamos a Tordesillas y a correr.

    A última hora he reclutado dos chicas que están interesadas en Londres y se lo pueden costear, no, no se incluye el juego sexual, creo. Pero sigo estando un poco… «psá».

    Así pues, apelo al invento ese del conocimiento social, muchos cerebros pensando juntos, para que me digan posibles destinos asequibles y amenos, que se pueda ver en dos días como mucho y donde mamonear un poco. Tirad de experiencia, pero por favor no de esa pastelosa de «Una vez estuve con mi novia en XYZ» porque os corto los huevos.

    Nada de parejitas, aunque sé que os tienta.

    Por favor, proceded. Muchas gracias, que Dios os lo pague manteniéndoos el AdSense.

    Visto en: Ryanair.

  • Casual friday

    La empresa donde estoy haciendo las prácticas viene del otro lado del charco, y por ello tiene costumbres transatlánticas, mucho rollo psicológico de unión de grupo (que en su versión castiza evoluciona, de unas directrices de buen comportamiento y respeto a una caña al terminar la semana en el bar de abajo), reuniones frecuentes para evaluar objetivos y fortalecer las relaciones interprofesionales (y tal) y, además, el día de la corbata divertida, causal friday que pone en la hoja de normativas.

    Por si alguien no conoce el concepto de ‘casual friday’, como yo hasta que me encontré de bruces con ello, es simplemente un día de la semana (viernes) en el que la vestimenta no ha de ser tan seria como de costumbre, vamos, que puedes ir a trabajar en zapatillas de puntera blanca y vaqueros acompañado de una camiseta «alternativa». La idea es relajar ese último día de la semana permitiendo una mayor informalidad y menos roces en el cuello debido a la corbata.

    «Espera, ¿has dicho roces por la corbata?» Sí. Debería ir encorbatado, con camisa y pantalón de traje el resto de días que no fueran ni viernes ni casuales. Pero por suerte en la oficina donde estoy tenemos bastante manga ancha, y más aún los pobrecitos becarios que no pueden permitirse gastar el 70% de su sueldo en la indumentaria recomendada. Esto no quita para que, de vez en cuando, una o dos veces por semana, nos toque ponernos guapetones y hacer que nuestras mamás se sientan orgullosas de sus niños, que mira qué elegantes se han puesto ellos solitos. Efectivamente, solitos. Quiero compartir con vosotros, esta vez sólo los hombres, unos trucos ligeros que he ido aprendiendo en estas semanas. El mérito no es mío, los he ido memorizando y adaptando a lo largo y ancho de todo internet (añadiendo toques personales dentro de mis no tan recortados movimientos) pues personalmente en este tema me encontraba más perdido que Xavi Hernández (a quien alguien debería recordarle cómo se da un pase hacia adelante). Para empezar no estaría nada mal que echarais un ojo al artículo Newbie Fashion Tips for Grown-Up Men al que llegué desde Man Made DIY (como se ve, esta noche testosterona a raudales) y es que en ese recomendable texto se encuentra la solución a prácticamente cualquier duda que nos surja sobre estilo masculino. Yo he aliñado el estilo con lo poco que he aprendido de Paul Smith, aquí ya deberéis buscaros la vida con entrevistas y fotos, más algún artículo aleatorio de Esquire.

    Nudo Half Windsor para tontacos

    How to tie a tie

    La rimbombante consulta que nos hacemos todos alguna vez en nuestra vida. Mis consejos,

    • Escoge un nudo que parezca sencillo.
    • Céntrate en él.
    • Aprende a hacerlo, un par de intentonas delante del espejo. Crucial para calcular el centro, donde debe quedar.
    • Guardate la imagen como guía (yo la tuve de fondo de pantalla).
    • Flipa con cómo te miran las niñas, chavalas y MILFs al hacerte el nudo de la corbata en la parada del autobús con una facilidad impensable. El primero que se sorprende eres tú.

    El nudo de la imagen es un simple Half Windsor, intenté la heroicidad de hacer uno doble, pero siempre termino embobado con el programa de televisión de este personaje en el que parece que el muchacho acaba de matar a la compañera.

    Bonus,

    • Si mides más de 1,80 seguramente te interese saber que no hay cosa más cutre que una corbata que queda corta, porque una cosa es una corbata y otra un babero anoréxico. Si, además, haces como yo y llevas la camisa por fuera (porque te lo permiten), deberá quedar un poco más larga de lo habitual. Para ello utiliza la menor parte de «pico» (el extremo fino) al comenzar a anudar, ya que sea el nudo que sea siempre puedes conseguir que la longitud se acorte, pero no que se alargue, y aquí el tamaño importa verdaderamente.

    Informality required

    Me conocéis y sabéis perfectamente lo que pienso de estos formalismos estéticos. Dentro de un orden están bien, pero no terminan de ir conmigo. Me parece que hacen que el trabajador esté más incómodo y hace que todos caigamos en una monotonía. Todos, no todas, pues al fin y al cabo las chicas tienen más opción para combinar prendas y estilos en estas situaciones, nosotros nos debemos ceñir al clasicismo de camisa, americana, pantalón, corbata y zapatos. Como he mencionado arriba, a nosotros nos dejan la correa más suelta porque nuestro jefe es el primero que comprende que vestir siguiendo estos cánones no es una ventaja persé. Esto no quita para que me dejara caer en una ocasión que «No estás mal, pero ayer venías más guapo» al verme con una camiseta de Cowboy Bebop. No volvió a suceder. Afortunadamente se nos permite llevar la camisa por fuera, y si hace calor, con el primer botón desabrochado, algo que se agradece. Así que os detallo mi uniforme de hombre hecho y derecho, de los pies a la cabeza.

    • Zapatos, Adidas diseñadas por Porsche negras con detalles dorados (que dan el pego como zapatos), similares a estas.
    • Calcetines negros. Siempre.
    • Pantalones vaqueros oscuros. A ser posible negros y no muy «vaqueros». En mi caso de Springfield, algo anchos.
    • Cinturón. Negro, como los zapatos y el pantalón. Da igual que no haga falta, hay que llevar cinturón.
    • Camisa blanca, de rayas (que a mí me gustan) y que puedes encontrar en tu Zara o Cortefiel más cercano, ahora que empiezan las rebajas habrá que mirar.
    • Corbata. Tengo dos. Una normal negra de Zara y una finita de Springfield. Quiero una recta negra.
    • Americana. Negra también. Con la camisa saliendo por debajo queda bien. En Zara tienen cosas bastante decentes.
    • Barba y peinado. Una sola cosa. Si vas a recortarte la barba o a afeitarte con prisas, no lo hagas. Nunca. Tienes más de un 90% de dejarte un trozo sin rematar. Y es menos sucio un poco de barba que un poco de barba descuidada. Yo no me peino, free the rizos-mambo.

    Como os imagináis, las delicias de cualquier abuela.

    Fuera coñas. La verdad es que estamos sorprendentemente más guapos así. Y a todos nos gusta vernos de vez en cuando reflejados en un espejo y pensar, «Coño, si es que hoy estoy que lo rompo». Porque así es, aprendices de Barney Stinson, nos gusta que nos miren con esa cara de «Creo que ese tío merece la pena, lleva corbata, debe ser responsable» y salgamos de nuestro habitual rol de pantalones vaqueros azules con una sudadera raída, que es muy cómoda, pero para sacar al perro. Quién me lo iba a decir.

    Espero que estos consejillos básicos y el artículo enlazado así como la imagen os sirvan al menos por si tenéis que salir de un apurillo semejante y no está vuestra madre o vuestra hermana (o vuestra novia) que os dé unas indicaciones gratuitas sobre moda y estilo. Yo ya he aprendido algo, como que el azul marino no combina con el negro, que se supone conjunta con todo.

    Y por la hora que es creo que debería ir a dormir algo y mañana sigo estudiando (o lo que surja). Buenos días, gentleman.

    Visto en: Paul Smith es la caña.