Categoría: Tecnología

  • Comprando en DELL, mamá, qué miedo

    El miércoles pasearon por la oficina un monitor, y como andaba buscando uno, me acerqué a cotillear ausentándome de mi puesto el mayor tiempo posible (que yo no tengo veinte minutos para «echar un piti» porque no fumo, me los tengo que ir cogiendo de otras cosas, suena mal, pero si fumase y me saliese a la calle a perder esos veinte minutos no se extrañaba nadie). El monitor en cuestión es un DELL (en mayúsculas y con la vocal torcida, como LIDL) SP2309W, y sinceramente, me pareció flipante. No quiero hablar tanto de él como del proceso de compra pero diré que tiene 23 pulgadas con una resolución de pantalla de 2048 de ancho por 1152 de alto, si le preguntas a Pitágoras, una densidad de píxeles de 114, Brooklyn (13,3″, 1280 x 800) tiene 113, así que la cosa me queda bastante bien.

    Logos de DELL y LIDL

    DELL no vende en tiendas

    En sus anuncios lo dicen casi con orgullo, pero a todas luces se ve que es que son más pobres que otros y tienen que recurrir a Carrefour para colocar algunos de sus productos. Igual que los falsos medicamentos para adelgazar o quitar granos de Laboratios ActaFarma. «De venta en Carrefour». Ya me perdieron los datos personales cuando quise comprar la consola así que no me hacía mucha gracia pedirles un monitor. Recurrí a su página web, la de DELL. Te vienen todos los datos del monitor, el precio, los descuentos, productos similares, etc. Y todo sin salir de casa, ni que dar un paseo vaya a matarte, pero bueno, para estas cosas la idea está de maravilla.

    El aparato tiene un descuento del 15% hasta el día 2 de septiembre. De 279 a 237,16€. Pensaba esperar a cobrar, lo que nos plantaría casi en mediados de mes, pero como ese dinero sí me había quedado tras comprar el portátil, me lancé a la piscina.

    Safari, tú no juegas

    Me estoy acostumbrando al navegador Safari, va como un rayo, todavía no he encontrado la manera de reabrir una pestaña cerrada, pero bueno. En fin, que como también tiene el envío gratis y era este navegador con el que lo estaba mirando (y leyendo), no le di muchas vueltas. El pasillo de pagos es frustrante; primero, por las pocas opciones que ofrece, o tarjeta o transferencia, nada de PayPal, que se nos lía la gente. Además de que el aspecto es tosco y manejarte puede resultar incómodo, como el de Pixmania que intenta añadirte más cosas al pedido, pero no como Amazon que te recuerda, «Clientes que compraron esto también compraron…». Aquí no llega a meterlos en la cesta como en Pixmania, pero casi, casi.
    Pero bueno, no me pareció tan mal. Simplemente incómodo. Habiendo comprado en varios sitios de internet me he acostumbrado a ver chapuzas en las que te rajas cuando te pide el número de tarjeta, tiendas montadas sobre un OsCommerce con plantillas más feas o más bonitas, grandes sitios donde piensan en todo y hasta webs minimalistas que se limitan a lo más mínimo según la ley. En fin, que el pasillo en cuestión daba confianza, pero podía mejorarse. Lo completé, revisé cada detalle del pedido y realicé el que se suponía que era el último clic, petó. Saltó un error de sesión. Me avisaron de que se habían guardado los datos de mi compra. Voy al oscuro y poco esclarecedor panel de usuario y no veo ni rastro del pedido. Vuelvo a pasar por el, ahora ya sí, tortuoso y lento proceso de compra y, ¡clonc! Otra vez igual, casca.

    Cambio de navegador, abro Firefox. Entro en DELL (que cada vez se me parecía más a LIDL) y tampoco había rastro alguno de los pedidos anteriores. Pues nada, una vez más a cumplimentar el formulario de compra. Aquí sin problemas. Total a pagar: 237,16€. Bien. Proceder.

    Recibo un mail informándome de que se había recibido la order y que la procesarían en cuando pudiesen, gracias por comprar en Dell, el número del pedido es tal.
    Sigo bajando por el correo, «Información de pago», contacto, dirección, email, teléfono… Total a pagar: 237,16€. Perfecto.
    Bajo un poco más. «Detalles de la orden», Producto: Monitor Dell SP2309W, Precio unitario: 204,44€, Cantidad: 2. ¿Cómo? Total con IVA: 474,30€. No, en serio, ¿cómo?

    No hay vuelta atrás

    Supuse que sí me había guardado uno de los pedidos realizados mediante Safari. Me cagué en sus muertos y regresé (todo mediante Firefox, no vaya a ser que destruya el universo clicando donde no debo con un navegador WebKit) y busco algo que me permita cancelar ese pedido. No veo nada. Vuelvo a buscar. No hay. Pido ayuda a los dioses. Mis plegarias no fueron escuchadas.

    Imposibilitar el cancelar un pedido

    No hay ningún enlace en toda la página de DELL que permita cancelar un pedido realizado. Si tienes cualquier duda te toca o bien enviar un mail o bien llamar a un delicioso 902. Me dispongo a tirar de mail. Chasco, en realidad es un formulario de contacto corriente y moliente, voy rellenando los datos, nombre, apellidos… Número de Cliente. Ni idea. Otra vez al correo (aquí ya me empecé a cabrear), busco el mensaje que acababa de recibir. No dice nada de un número de cliente. Otra vez al formulario. «Â¿Dónde encontrar su Número de cliente?», bien, a ver. Genial, se encuentra en el correo de confirmación de pago. Es decir, que primero te quitan la pasta y luego, ya si eso, te permiten cancelarlo. Pues de lujo. Por la hora ni me planteé llamar.

    Eso de atención al cliente, y tal

    La mañana del viernes recibo un correo suyo (de esos de «no respondas porque no te haremos caso y si lo intentas mataremos a tres manatíes, así que ten cuidado, muchacho»). Me informan de que no han podido cobrarme y que mire a ver qué pasa que quieren el dinero de una maldita vez. Es sencillo, no tengo 500 euros, no me los puedes quitar, chincha rabiña, que no tengo ni una piña.

    Esa misma tarde quise llamar. Me voy a buscar los horarios y los teléfonos. Una serie de 902 que, se supone, están en servicio hasta las 17:00 y hasta las 18:00. Son las cuatro de la tarde, llamo al primero, ni musiquita ni hostias, silencio. Llamo al segundo, musiquita, nada más. Las cinco de la tarde, una máquina en el de Pequeñas y Medianas empresas, «… le recordamos que el horario de nuestro servicio de atención al cliente es de lunes a jueves con horario nueve a dieciocho horas y los viernes de nueve a catorce horas». Cuelgo cabreado. «¡Vete a tomar por el puto culo maldito replicante bastardo!». Vuelvo al «Contacte con Dell mediante correo electrónico» y pruebo a rellenar el formulario sin número de cliente, el javascript no me deja, confío en que sólo validen que se ha introducido algún texto, escribo «none». En la caja de texto les explico lo que ha pasado y de paso me quedo a gusto contando mi mala experiencia con su página exigiendo una pronta y satisfactoria resolución. Permite enviar. Dudo entre lo bien y mal que estaría escribir otro correo insultándoles y explicando cómo poner un enlace en HTML a una página que gestione las cancelaciones de pedido para que no me roben mediante la línea de teléfono. Me rajo, eso no lo haría ni en el LIDL.

    La solución, no pagar

    Recibí un par de correos más avisándome de que era imposible realizar el pago. Se tratan, lógicamente, de plantillas donde automáticamente se cambia el número del pedido y se envía, así que el texto es siempre el mismo. Ni bien ni mal. El problema es que las explicaciones que da DELL sobre lo que está pasando son genéricas y por ese motivo pueden no ser útiles en según qué casos. Por ejemplo en el mío, ellos dicen en uno de los correos:

    • El titular de la tarjeta es distinto al nombre de la persona de contacto facilitada en los datos de facturación
    • La tarjeta está domiciliada en una dirección distinta a la dirección de facturación facilitada en el pedido
    • Datos de tarjeta incorrectos facilitados en el pedido – Numero de tarjeta, Fecha de caducidad, Dígitos de control etc.
    • Todas las tarjetas de crédito están limitadas. Hay que contactar con su banco para que le aumenten el límite. Detalles de tarjeta incorrectos

    Y en otro, más de lo mismo:

    • El nombre registrado en la tarjeta es diferente al nombre que aparece en la orden
    • La tarjeta tienen una dirección diferente a la dirección que aparece en la orden
    • En la orden aparecen datos erróneos de la tarjeta – Número de la tarjeta, fecha de vencimiento, código/número CSC, etc.

    En ningún momento especifican que no hay dinero en la tarjeta. Esto puede deberse a que se da por hecho que la tarjeta es de crédito y si en algún momento la cuenta no tiene un saldo suficiente (lo que se conoce como pagar al contado) se efectúa un crédito con esa tarjeta (se coge dinero del banco que sea y ese dinero se le pedirá posteriormente al titular de la tarjeta). Afortunadamente para mí, como ya dije antes, no me lo pudieron cobrar porque no dispongo del efectivo necesario. ¿Qué hubiera pasado si hubiese sido más rico? Bueno, pues que utilizaría a un negro para escribir el blog por mí en lugar del mono que me lo mantiene actualmente y que me hubiese tocado llamar al banco relacionado con la tarjeta con la que se pagó para anular cualquier recibo de DELL. Eso antes de que consigan cobrármelo. Si no estamos rápidos el envío se da por bueno y por mucho teléfono y correo de mierda que ofrecen tienes que esperar a que llegue el paquete (con todo lo que querías haber comprado -y pagado- y lo que no) para plantear una devolución y mandar de vuelta lo que no quieras corriendo tú con los gastos de envío. Y ojo, que no estamos hablando de una carta o un fax, seguramente se trate de una caja enorme. De esta forma te tienen bastante pillado por las pelotas. Por suerte se han estirado con el tiempo de devolución, 9 días desde la llegada, que si bien no es una eternidad, es más que suficiente como para coger lo que sea y plantarte en una oficina de Correos.

    El domingo me llegó otro mail automático más (normal por otra parte, es un domingo) explicándome que definitivamente habían cancelado mi pedido. El motivo es que habían intentado cobrarlo demasiadas veces y ninguna tuvo resultado, es decir, que mi pedido se salió del bucle y terminó en el recolector de basura. Perfecto, no es necesario encararme con ningún 902 ni esperar la respuesta (si es que iba a haber alguna) del formulario de contacto (ahora mismo, lunes por la mañana, no han dicho nada).

    Volviendo a empezar

    Ese mismo mediodía abro Firefox y accedo a DELL, los descuentos todavía están vigentes así que mi intención seguía siendo la de comprar la pantalla en cuestión, esto era ya por orgullo propio. Así pues volví a la casilla de salida, rellené el formulario una vez más, realicé el pago y no hubo respuesta instantánea por mail, pero sí un SMS en el móvil que me confirmaba el cargo de 237,16€ referentes a la tienda de DELL en la cuenta tal.

    Ya está en camino, fin de la odisea.

    Quiero dejar esto bien claro, no tengo ninguna intención de poner en duda la calidad de los productos de DELL pues lógicamente ahora que he depositado mi confianza y mis pelas en ellos espero que el monitor sea cojonudísimo. Pero sí quiero decir que su pasarela de pagos deja mucho que desear, que me parece una gitanada todo el proceso de cancelación de pedido y que el servicio de atención al cliente no cumple sus horarios (los que vienen en la web). Dicen que las comparaciones son odiosas pero todos sabemos que necesarias, este mismo fin de semana me gasté los 8,95€ de Snow Leopard en la web de Apple y el proceso me llevó un minuto de reloj, no intentaron venderme ninguna moto por el camino y todos los pocos pasos que tuve que dar fueron muy claros.

    Y ya dejo de daros la chapa con las cosas que me compro. Pero sólo porque no tengo un puto duro, ¿clic?, porque me queda un último objetivo entre ceja y ceja.

    Visto en: Mejor precio y calidad.

  • Buy Tamiflu

    Últimamente me llaman la atención dos cosas de la publicidad. La primera, que te ofrezcan insistentemente productos a los que no puedes acceder. No me refiero a que me pare por la calle un comercial de Porsche intentando convencerme de la calidad de sus deportivos o de por qué debería tener uno, además de que daría una pésima imagen corporativa. Me refiero a que varias compañías telefónicas llaman al teléfono fijo de mi casa ofertando sus rapidísimas y baratísimas líneas ADSL o por cable cuando a mi calle no llega nadie más que Telefónica. Con esto pasan tres cosas, que o bien les explicas que están mal informados porque no podría contratar eso debido a la falta de infraestructura, les cantas un villancico, o bien les sigues el rollo siendo amable y cortés hasta que ellos mismos se ponen colorados intentando explicar que «debido a un error de nuestro departamento de ventas hemos de informarle de que no podemos ofrecerle el servicio acordado en la zona donde reside». Todo muy cómico y que suele terminar con un «¿Y para qué diantres me llamas, carapito?».

    Y la segunda cosa es el SPAM (que a mi me gusta escribir en mayúsculas) que llevo recibiendo tanto en las cuentas de correo como el que detiene Akismet.

    El SPAM del miedo y la necesidad

    Hasta ahora cuando abría esos buzones me solía encontrar con el SPAM típico, el que llegas a echar de menos cuando no está, ese correo que insiste en regalarte una fortuna de un premio de lotería africano, una herencia, relojes falsos baratos, software tirado de precio, palés de Viagra, preciosas parejas de origen ruso o los más que conocidos sistemas de alargamiento de mástil. No sé, esa clase de SPAM a la que uno le coge cariño. Y es que no hay nada más triste que abrir Gmail y ver que no tienes ni correo basura para limpiar, que ni las garrapatas de internet se han acordado de ti.

    Ahora ese entrañable mensaje ha mutado, de ofrecerte servicios prescindibles (todos podemos vivir con nuestros penes de 23 centímetros, ¿verdad?) ahora atacan por la vía del miedo y la confusión. Malo, SPAM, malo.

    Esta captura muestra unos mensajes de mierda internetera que no pasaron de Akismet;

    Compra Tamiflu

    «Compra Tamiflu», ¿por qué? Por que de lo contrario morirás. Van a saco. No son tan explícitos pero se pilla la idea. La famosa gripe de los gochos parece no tener un fin próximo y aunque no me parece algo tan alarmante (yo pasaré de vacunarme, lo tengo claro) es una fuente de ingresos, porque nadie necesita estar palote mas tiempo o con más firmeza para vivir, es un extra, pero todos necesitamos vivir. Y estos perros viejos lo saben. ¿Quieres hacer tu polla más larga o quieres hacer tu vida más larga? La prioridad está clara (para casi todos).

    No me he molestado ni en hacer ni en buscar un estudio que indique la efectividad de este nuevo tipo de SPAM, imagino que los que estamos acostumbrados a pasar por sistema del de los Rolex de palo pasaremos también del de los medicamentos. Pero sí estoy al tanto de que cada vez hay más hipocondríacos y que, sobre todo en Estados Unidos, la gente se medica sin el control que ello precisa, es decir, que sí es fácil encontrar un público dispuesto a comprar el conocido Tamiflu, y que no me extraña, si hay personas que se gastan el dinero en un Colt de imitación comprado destrangis porque creen que puede salvarles la vida, ¿cómo no van a pillarse las pastillas a bajo precio si tienen la misma función y pesan menos en el bolso?

    Visto en: Si no enlazo al vídeo de los Python me disparo yo mismo.

  • Cagadas de OS X y otras carencias de mi nuevo PC

    Pues nada, que he salido del curro y me he acercado a El Corte Inglés porque ya habían recibido el que se suponía que iba a ser mi brand new MacBook Pro, que es como viene en el llutuf. Ahora bien, yo no tengo intención de convencer a nadie, de eso se encarga Robinho. Así pues, ahora que soy un «puto maquero de mierda, sectario, racista, nazi, rojo» voy a escribir una serie de chapuzas que incluye este sistema operativo y que solucionarlas llevaría tres minutos. Los que se creen super graciosos las llaman features (este chiste es tan viejo como UNIX, de hecho me suena que fue Thompson el que soltó «This is a feature, not a bug»), pues no, son cagadas como la copa de un pino. Ya lo hice con la consola (habrá segunda parte) y ahora toca con este nuevo juguete. Para compensar esribiré todo lo que no me gusta y lo acompañaré de lo que me tiene enamorado.

    Brooklyn

    Ya advierto, la intuición tan famosa de Apple y esas chuminadas se desdibujan cual acuarela en Pasadena (bis).

    Asignaturas donde el ordenador necesita mejorar

    • No hay paréntesis angulares. Y ya está. Puedo escribir:  Ω∑©√ß µå∫∂ƒ™¶§ ~πø  ¥†®€æœ pero con este teclado soy incapaz de hacer lo mismo que con otros ordenadores y AltGr Z o X. Me lo expliquen, por favor. Tengo que ir hasta Edición → Caracteres especiales para poder poner «». Yo soy una persona que abusa de los paréntesis angualres. No he sido capaz de facilitar su acceso más que a dejarlos como caracteres especiales favoritos, «mis bichos raros favoritos».
    • La captura de pantalla es una puta broma. Los teclados normales tiene teclas «raras» como Pausa/Inter o Imp Pnt/Pet Sis. La primera la tengo configurada para las virguerías gráficas de Beryl en el sobremesa, aquí como no hay, no pasa nada, pero para hacer una puta captura de pantalla te las ves y te las deseas. Por teclado lo haces con, ojo, no una tecla, si no con tres: CMD+Mayúsculas+3. Toma ya, facilidades al usuario. Mediante su programa la chapuza es antológica: Se busca un programa llamado Instantánea en el directorio del sistema (o bien tiras de Spotlight, el conjunto de Bytes con el nombre más presuntuoso del sistema) y escribes el nombre de la aplicación. Como no muestra ningún gestor ni nada puede que ni te enteres de que se está ejecutando. Dentro de eso ya puedes escoger el tipo de captura que quieras al más puro estilo Screengrab.
    • El sistema de ficheros no se entiende. Bueno, sí, pero no. UNIX tiene un sistema de ficheros concreto, unos directorios especiales para cada fichero. Aquí no, tenemos una carpeta llamada Aplicaciones donde va «lo gordo» y el resto del sistema intenta ser lo más opaco posible para el usuario. Quiero entender que es para que no venga un gañán y se cepille lo que no deba. Pero a mí no me gusta.
    • Aunque sea sólo cosa de mi PC, a este chisme le falta la tecla Suprimir, así de claro, no tiene. Tienes que hacer la ñapa de pulsa a la vez la tecla de retoceso y función (fn). De nuevo, lo de la intuitividad me da por cool.
    • Vista Previa apesta. Y no lo puedo decir más claro, es el peor visor de documentos con el que me he enfrentado. No me creo que si en una carpeta tengo N imágenes (siendo N un número entero mayor de 1) y hago doble clic en una, no sea capaz de ir a las contiguas con sus botones de Anteriror y Siguiente. Que me obligue a seleccionar todas cuando lo abro me parece una guarrada del quince. La solución, o tirar de un miniprograma que sí lo permite pero no es capaz de mostrarlas a pantalla completa (o al menos no veo opción) o buscarse una alternativa, que es lo que haré.
    • No entienden el concepto de pantalla completa. Esta es otra, en un sistema operativo Windows o Linux (con gestor de escritorio) pulsas F11 y la aplicación se abre en pantalla completa, aquí no hay forma decente de hacerlo.
    • Safari no muestra el favicon en la pestaña. Una tontería, pero es algo tan sumamente útil para guiarte que parece mentira que «se les haya pasado».
    • El proceso de instalación/desinstalación. Se vende como algo completamente higiénico, al menos así es cuando, previa búsqueda en Google, lees que has de mover un fichero a la carpeta Aplicaciones. Moverlo a la papelera para desinstalarlo. Ahora bien, si existen aplicaciones que se encargan de realizar un borrado limpio es porque algo falla ahí.
    • Renombrar al pulsar Intro, es algo que no termino de entender. Me coloco sobre un fichero y al pulsar Enter el sistema se pone a cambiar el nombre del documento en lugar de abrirlo. No me molestaría si, para compensar, al pulsar F2 -que es lo que la gente normal pulsa para renombrar- se ejecutase el fichero. Pero nada. Esto hace que sea imposible utilizar el sistema sin ratón, y para los que venimos del mundo Linux, es una aberración a la usabilidad. Fíjate tú, un pingüinito quejándose por la usabilidad.
    • Sobre el mismo tema, si estando un fichero seleccionado intentamos suprimirlo éste no tiene ninguna intención de viajar hasta la papelera, ¿qué hacemos? Pues no queda otra que «acercarle» a mano.
    • Un error de diseño que le veo es que la entrada de audio es el mismo conector que la salida. Esto quiere decir que no puedes enchufar un micro y unos cascos a la vez. A mí me daría igual porque aunque los altavoces son decentillos suelo estar con los cascos puestos y el micrófono integrado debería servirme para lo poco que lo uso. Pero si me da por enchufar el más que probable bajo que me agencie no podré poner ambas cosas y tendré que buscar un adaptador del jack a USB.
    • La coletilla de Pro le viene grande. Esto tambíen, «es así». Pese a los detallitos que sí hace que se gane lo de «pro» como la ausencia de plástico en la carcasa y tal, el hecho de incluir un lector de tarjetas SD me parece una cagada. Las cámaras que de verdad son Pro, en mayúsculas, tiran en Compact Flash. Mi réflex, que no es una maravilla, tira en Compact Flash, así que me tendré que buscar un lector de tarjetas por USB, muy «pro».

    Asignaturas donde progresa adecuadamente

    • Las pijadas del aparato. Esto es algo que ya se sabía, pero es que merece la pena contarlo otra vez, que se iluminen las teclas es gloria pura. Y chorraditas así -que ciertamente valen pasta-, tiene un taco.
    • El sistema va fluido. Pero no fluido como cuando Windows va rápido, si no que sigue un compás, está perfectamente orquestado y OS X va, literalmente, fluyendo, no hay tiempos más largos que otros. He conseguido que un sistema Linux vaya rápido, o muy rápido si queréis, más veloz que este ordenador sin duda, pero es que ojo, que mover todo lo que mueve y transmitir esa sensación de «sí, lo está moviendo» no es algo fácil. Y, para dejarlo claro, es el modelo básico, 2.26GHz y un par de gigas de RAM. Y vale, bien, pensaréis que vaya chufa si después de gastarme mil cien euros en el juguete encima va lento, ¡qué negocio! Pero no, es algo más abstracto, puedes gastarte dos mil en un Dell y que el sistema no te responda igual.
    • También a nivel de software, justamente la cantidad de software que meten. No soy muy fan de que al comprar un ordenador te encasqueten el Nero, el antivirus, el editor  de vídeos tal, la mierda cual, etc. Aquí meten iWeb, que es caca, meten iPhoto, que no me gusta, pero tienes GarageBand que, realmente, podría venderse a parte por unos cuantos cientos de eurapios. Una maravilla hecha ceros y unos. O por ejemplo, vas a Youtube y funciona, no tienes ni que bajar Flash, imagino que con los drivers de DIVX y su primo XVID no será tan sencillo, pero ese gesto de meter Adobe Flash (casi igual que en el iPhone) ya se agradece.
    • Por otro lado, a nivel de sensación de hardware y que no se deba a caprichos de lucecitas. Es robusto y a la vez ligero, parece un buen Nokia. Y la batería, hay que joderse, llevo con él desenchufado unos 20 minutos y el chivatito -más o menos fiable- dice que quedan, ojo, 7 horas y 15 minutos. Estoy con la Wi-Fi activada y el brillo bajo. Eso me parece asombroso. Rezaré para que no se me joda, que pese al seguro que le he hecho, es un coñazo.

    Como apunte final, Safari e iTunes me caen mal. Si «obligan» al malo maloso de Microsoft a que venda Windows sin Internet Explorer y sin Windows Media -o con opción a no instalarlo- deberían hacerlo con todos. Pero vamos, que me parece una estupidez, si te viene un sistema de estos sin navegador, ¿cómo descargas Firefox?

    Y bueno, chavalada, que a mí no me paga Jobs, ni Ballmer ni Torvalds. A mí me paga mi jefe (así que tendré que ir a sobar prontito). Ya podéis insultarme o llamarme guapo, que se prefiere. Y, por cierto, para facilitar la administración de la red he puesto nombres a los ordenadores (ya se pasó lo de tener un post-it con las IPs de cada uno) y este es, aunque creo que ya lo dije, Brooklyn. Saludadle.

    Visto en: Un Lagarto Amaquerado.

  • Las estúpidas preguntas secretas y la huella a distancia

    Imagino que ya sabréis que la manera más fácil de hackear (un verbo que puede quedar grande para estas cosas) una cuenta de correo es mediante su «pregunta secreta». Un sistema de validación humana y de seguridad que aporta muy pocas ventajas para el usuario y, como digo, muchas facilidades al que realiza el ataque a poco que conozca a su víctima. Los niveles más bajos de la ingeniería social.

    Si hacemos una búsqueda con la cadena de texto «recuperar contraseña» vemos que casi todos los resultados hacen referencia a MSN o Hotmail, los reyes del mambo en esto de las preguntas. Hasta el propio buscador sugiere filtrar resultados añadiendo esos gestores de webmail. Lamentablemente los resultados que devuelven son hilos de foros de casos concretos en lugar de las páginas de los propios gestores como MSN o Gmail. Estos segundos lo hacen mejor, esperan un día para presentarte la opción de la pregunta secreta, de forma que si consultas el correo a diario no te lo pueden levantar. Pero en mi pequeña investigación son los que más me han hecho flipar.

    Las estúpidas preguntas de Gmail

    Digo que son estúpidas porque, para empezar, no son preguntas secretas (la pregunta es «pública»), lo que debe ocultarse es la respuesta. Y, sobre todo, por las que tiene de serie:

    Preguntas secretas de Gmail

    Habéis leído, ¿no? El número de vuelo más frecuente o el nombre del primer profesor. No sé para qué clase de usuario (cliente a los ojos de Google) pensaron cuando se les ocurrió, hasta donde tengo entendido el número de vuelo cambia cada cierto tiempo, excepto el ochocientos y algo de Oceanic, que lleva años igual. No sé, de verdad que no lo sé, a lo mejor en Estados Unidos es normal. La del profesor es todavía peor, yo, hasta en preescolar, tenía varios profesores, siendo más correcto, profesoras. Pero no uno sólo. De esta forma la única opción lógica (y también la única recomendable) es la de escribir por uno mismo la pregunta. Las de Hotmail son más comunes, tu restaurante favorito o el nombre de un familiar, ambas fácilmente juanqueables.

    No se pueden proponer cosas mejores tan a la ligera ya que si dejamos como única opción el enviar un enlace de reactivación a una cuenta asociada pecamos del mal de ING, que es que te obliga a tener anteriormente un producto similar, si la cuenta de correo anterior (tu otra cuenta y cada día la de más gente) no existe y al irla a crear nos encontramos con que estamos obligados a facilitar una tercera dirección donde poder enviar la URL de reactivación, mal vamos. El círculo se cierra para las personas que nunca hayan tenido una cuenta de correo. ¿Qué hacemos, montar un servicio técnico que te llame por teléfono para cambiar la contraseña? ¿Uno al que llamemos nosotros? No merece la pena. Cada vez que alguien no pudiese entrar colapsaría a toda una planta de hindúes con pinganillo.

    Ciencia ficción, Access granted

    Se me ocurre una especie de seguridad biométrica a distancia, ahora puedes comprar un lector de huella digital por USB por poco dinero pero la gente no le encuentra uso. Pues sencillo, que se ofrezca como opción la de subir un fichero (en el formato que corresponda, no controlo de eso) con los datos de las facciones de la cara, las venas de la mano, la huella digital o algo así a la hora de crear un cuenta, de forma que cuando no puedas acceder, pretendas cambiar de contraseña o cualquier picia te solicite volver a subir esos datos. Si obligamos a que la persona esté físicamente presente cuando se quiera cambiar algo -cosa que no consiguen las preguntas- ya ganamos unos puntos. Se pueden montar hasta chiringuitos 2.0 que centralicen estas cosas en la nube, como un tractor amarillo, es lo que se lleva ahora, un OpenID decente. ¿Qué pasa cuando nos olvidamos de la contraseña y no disponemos de un lector biométrico? Volvemos al punto de «por USB» y recordamos los precios tan bajos de los portátiles. Que tanto DNI electrónico y tanta pollada, pero para algunas cosas funcionamos con palos y piedras.

    Visto en: Y mañana, «Me cago en los putos captchas».

  • Mi nueva impresora vintage

    De entre todas las reliquias del garage había cosas valiosas. Yo me quedé con un teclado (porque el que tengo ahora apesta) y una impresora ya que llevo algún tiempo sin ninguna debido a que un familiar la necesitaba más que yo y tampoco imprimo mucho. Se trata de una Canon BJC 1000, no la he encontrado en la página web de Canon pero sí que hay información sobre ella por internet. De hecho se sigue vendiendo. No tiene aspecto de vieja (ni tampoco tiene bandeja, lo que imprime lo suelta y cae al suelo si no tienes cuidado) pero ver que se conecta por «el puerto de la impresora» (paralelo para los menos románticos) y saber que es anterior al boom del USB me ha hecho desarrollar un cariño especial hacia ella, así que para mí es la impresora vintage, como una gramola.

    Canon BJC 1000

    Dócil, lenta, pero dócil

    La enchufé y empezó a mover el cartucho (que lógicamente, después de tantos años está seco, tengo que buscar alguno nuevo) y al cabo de unos pocos segundos se calló, como no tiene LEDs ni ningún indicador externo tocó guiarse del sonido. Encendí el ordenador y fui a buscar una nueva impresora, escogí marca y modelo y en menos de medio minuto la tenía imprimiendo (devolvía la hoja en blanco, pero bueno, funcionaba). Viendo el buen resultado que daba bajo Linux la dejé como compartida y me conecté al sobremesa desde el portátil para hacerla funcionar en XP, exploro la red Wi-Fi por encima y ahí estaba, «Canon BJC 1000 sobre Ubuntu Linux», junto con las carpetas compartidas de éste ordenador y cliqué sobre ella, seleccionar marca y modelo igual que antes y esperar a que CUPS, SAMBA (que la tengo compartida mediante ambos), el gestor de impresoras de XP y la propia impresora se pusieran de acuerdo (algo que nunca conseguí con mi anterior Hewlett Packard 1310). Pareció que sí, abro un PDF cualquiera con nervios, imprimir… con la Canon… aceptar… y a mis espaldas comienza a sonar el gruñido de la pequeña. Éxito. Se dejó. Tarda mucho para una página el blanco y negro y ni se me ocurre poner en la cola algo a color. Pero me es suficiente.
    Lo curioso es que Canon es una marca a la que tengo bastante manía, sorbe todo por sus réflex, los objetivos mejor dicho, que los de los kit son de plástico (así como el chasis de sus cámaras básicas) y transmiten una sensación de fragilidad sólo comparable con la parte blanda de la cabeza de los recién nacidos, que como decía Robin de Cómo conocí a vuestra madre, «Si los bebés vienen con un botón de autodestrucción ya lo podían esconder un poco». Pero esta impresora no, es robusta. Seré prejuicioso…

    Visto en: B&W.