Categoría: Pensando en alto

  • El imperativo de «ir» es «ve»

    Recuerdo la primera vez que escuché «ves» para referirse a «ve». La frase fue del tipo: «ves ahí y siéntate», en un concurso de televisión presentado por Nuria Roca donde sorteaban una casa, pero sin condimentos de reality como Telecinco.
    La verdad es que no sé muy bien por qué extraña razón prestaba más atención a su forma de hablar que a sus pechos, como todo chaval que se precie, sólo recuerdo que el «ves» me sentó como un soplido de Chuck Norris en la boca del estómago.

    Este verano una compañera de trabajo no hacía dos frases seguidas sin soltarlo, errando una y otra vez, pero como sabemos, queda muy mal corregir en público a la gente. Y uno, por educación (y por un ingreso a fin de mes) se calla.
    La diferencia es que como a mí ni me conocéis ni podéis ponerme quejas en persona, cosa que me da derecho a hacer con vosotros experimentos lingüísticos de este tipo exigiendo que se pasen por alto errores sintácticos o gramaticales que el escritor de este texto pudiera cometer.

    A sabiendas de que el que se ocupa de educarnos e intentar que hablemos con propiedad es Auster, yo también quiero apuntarme un tanto.

    Como premio, una regla mnemotécnica: si dudas, lo cambias a forma reflexiva y arreglado, de ve a vete y de «ves» a «veste», que es la manera como los argentos dicen «te ves».

    Si te ha gustado o resultado útil, ya sabes qué hacer.

    Dale a la jodida publicidad

    Visto en: Repostar con relleno.

  • ¿Qué tiene de especial un cotillón?

    Hola, soy Martín Varsavsky y en el siguiente vídeo se puede ver a mi hijo manejando su Playstation 3 en el modo «cotillón». Que lo disfruten.
    Que no, que es broma, que soy el ricitos de siempre (pestañeo y mirada tierna), aunque si alguien desea comprar este blog por chorrrocientos millones de euros puedo llegar a un acuerdo.

    La paranoia del momento es la que reza el título del post, los cotillones. Nunca he ido a uno y no creo que vaya, principalmente porque suelo pasar la Nochevieja en Guipúzcoa y no en Valladolid

    No me considero un tío especialmente extrovertido, la mar de fiestero ni nada por el estilo, por ello me ha sorprendido que en lo que va de mes he recibido cuatro invitaciones «serias» para ir a diferentes cotillones. Una ha sido difícil de negar debido a la insistencia de la muchacha, ahora parece que he quedado mal con ella y me jode.

    Sinceramente, no le veo la gracia a comer 12 uvas rodeado de borrachos que intentan apoyarse en la pared, salpicado de purpurina y procurando no pisar el vestido de la chica que te ha dado un codazo sin querer. Prefiero hacerlo en casa que, al menos, sé cómo manejar a mi familia en caso de que alguien beba algo más de la cuenta y vestido con una camiseta que pone cualquier cosa menos GAP.
    En cambio, estaría perfectamente dispuesto a bajar a la calle a eso de las 2 o antes y mezclarme con más gente de la mencionada, borrachos, niñas bien vestidas de escote generoso y seguratas de metro noventa y espaldas anchas. La diferencia, no lo sé. Es la misma mierda de plan de todos los años, en casa o fuera, con conocidos o con desconocidos, gorroneando a la familia o pagando 70 euros por entrar en una ratonera humana. No, no creo que lo haga por la pasta.

    La cuestión es que aquí hay mucha tradición cotillonera, casi que a principios de noviembre ya está la ropa elegida, la entrada pagada y los bolsillos vacíos. Y como no termino de identificarme del todo con la gente que me rodea me considero un extraño. Por mucho que piense qué tiene de emocionante semejante situación, no le veo nada especial, salvo que algún espabilado pueda comenzar el año con una morena entre las piernas en el baño de una discoteca, cosa que me parece vomitiva.

    Visto en: A falta de 6 días.

  • Identificarse plenamente con una canción

    Tiene casi veinte años y ya está
    cansado de soñar
    ,
    pero tras la frontera está su hogar,
    su mundo, su ciudad.
    Piensa que la alambrada sólo es
    un trozo de metal,
    algo que nunca puede detener
    sus ansias de volar.

    Libre,
    como el sol cuando amanece,
    yo soy libre como el mar…
    libre…como el ave que escapó de su prisión
    y puede, al fin, volar…
    libre…como el viento que recoge mi lamento
    y mi pesar,
    camino sin cesar
    detrás de la verdad
    y sabré lo que es al fin, la libertad.

    Con su amor por banderas se marchó
    cantando una canción,
    marchaba tan feliz que no escuchó
    la voz que le llamó,
    y tendido en el suelo se quedó
    sonriendo y sin hablar,
    sobre su pecho flores carmesí,
    brotaban sin cesar…

    Sobra decir más.

    Visto en: Libre.

  • ¡Ey, que yo también opino del canon!

    Pues sí, efectivamente, yo también voy a expresar mi opinión de un tema tan recurrente y conocido como es el Canon de la SGAE, dicho de otro modo, hoy podría petar el «Visto en:», con una única búsqueda de «canon digital» en cualquier buscador, sea de webs o especializado en blogs encuentro millares de entradas. La diferencia es que, como es lógico, mi opinión vale el triple que cualquier otra, siempre será válida y me dejaréis exponer mis ideas como si de una obra se tratase, luego vienen los tomatazos para culminar el apoteósico final de este teatro mejor que una ópera de Wagner.

    Confieso que he robado.

    Lo reconozco, tenía 16 años, estaba en Milan y había un puesto de mecheros ambulante (sí, lo sé, no se ve todos los días), con la peculiaridad de que los mecheros tenían formas bastante llamativas. Viendo que el tendero se fue un par de minutos a mear, aproveché para levantarle uno que simulaba ser un Winchester. Pero no me siento culpable. (más…)

  • Feliz Navidad, Fer

    Querido Fer:

    Hoy es tu cumpleaños, no se me olvida. Ya son 20. Y bueno, no sé si tienes mucho tiempo últimamente porque no he hablado demasiado con tus padres. Me encontré a Carlota hace unas semanas, estaba preocupada, pero estaba normal, supongo que hablaréis a menudo, me dijo que quiere que vuelvas ya. Te quiere mucho. Aquí se te echa de menos, puedes imaginar que la niebla del Pisuerga da más frío si paseas al perro tú sólo. La pobre de Mus no juega casi nada con ningún otro, no coincido con tu perro, Pipo, aunque le oigo ladrar cada dos por tres.

    Espero de verdad que no tengas demasiados problemas allí, entre tiendas de campaña, ejercicios y esa «misión humanitaria». Sí, lo sé, tú eres feliz. Pero comprende que ni tu madre está tranquila, ni tu hermano, ni mucho menos Carlota. Yo sólo digo que cuando vuelvas tendrás tu Franziskaner bien fría esperando.

    Bueno, no te entretengo, muchas felicidades. Feliz cumpleaños, carroza. Confío en que no tengas problemas para tomar las uvas.

    Un abrazo.

    Adrián.

    Feliz Navidad a todos.

    Visto en: Valladolid => Afganistán.