Categoría: Pensando en alto

  • El día que me expulsaron de internet por error, dicen

    Como personas de bien que sois, seguramente os hayáis pasado hoy por aquí, sólo por pasarse, a ver qué tal estaba esto. En ese caso, como de hecho me consta que ha habido personas (que así me lo han hecho saber) os habréis encontrado con un mensaje que decía que te vuelvas a casa, a hacer tu vida, que aquí no hay nada que ver, concretamente el que muestro en la imagen.

    Mensaje anunciando la desactivación de la web

    También, como las personas que lo han visto y me han avisado, pensaréis que no pago el hosting y entonces, claro, adiós al servidor. Pero no, ha sido un problema grave, muy grave y absurdo, de propiedad intelectual. Sí, Copyright, la cresta de la ola. Afortunadamente no ha sido necesario que ninguno de vosotros me comentase nada porque nada más levantarme esta mañana he leído la notificación por correo electrónico, decía, textualmente:

    Dear adrian:

    Your web hosting account for elgekonegro.com has been deactivated, as of 06/28/2011. (reason: terms of service violation – copyright violation)

    This deactivation was due to a Terms of Service violation associated with your account. At sign-up, all users state that they have read through, understand, and agree to our terms. These terms are legal and binding.

    Although your web site has been suspended, your data may still be available for up to 10 days from the date of deactivation; if you do not contact us during that 10 day period, your account and all of its files, databases, and emails may be deleted.

    If you feel this deactivation was made in error, or in order to gain access to your account, please call our customer service line as soon as possible at (888) 401-4678 and press 5 to speak with a member of our Terms of Service Compliance department.
    Please read the following, derived from our Terms of Service agreement, for additional information regarding the matter.

    No subscriber may utilize the services to provide, sell, or offer to sell the following: information used to violate copyright(s), violate trademark(s), or to destroy others’ intellectual property or information.

    Please review the current copy of our Terms of Service here:
    http://www.bluehost.com/cgi/terms

    Thank you,
    BlueHost.com Terms of Service Compliance

    Les ha faltado el buenos días, pero se lo perdonamos. La negrita del antepenúltimo párrafo es mía, por cierto. Inmediatamente me puse en contacto con ellos pidiendo explicaciones porque, de la noche a la mañana (y sin escribir nada aquí) algo había incumplido una normativa de derechos de autor. Así que empezó un serie de cruces de correo que duró hasta hoy a las siete menos algo de la tarde en el que se aclaró todo el asunto.

    SPAM!, una referencia más a los Python

    Tras hablar con el servicio de asistencia de Bluehost (empresa con quien tengo contratado el hosting donde se aloja elgekonegro.com y otras pocas páginas que poco o nada tienen que ver, como Nada Nuevo, en una de ellas trabajo día sí día también y algunas contienen prácticas de clase) me explicaron que en base a la ley vigente estadounidense para el cumplimiento del Copyright, llamada DMCA, se debía desactivar todo el servidor asociado a ese dominio del que se descuelgan todas las demás páginas. DMCA, Digital Millennium Copyright Act, ahí enlazada en la Biblioteca del Congreso, es una ley tan documentada como criticada y hasta Google, en castellano, se cubre las espaldas descaradamente por miedo a meterse en líos.

    El hosting lo contraté con una empresa estadounidense precisamente por estas cosas, así, si quería decir SGAE LADRONES, no me podrían tocar porque tanto el dominio como el servidor (la máquina física, con sus cables y sus lucecitas) se encuentran en EEUU. Ahora bien, nunca pensé que llegaría a tener problemas con las normativas locales, y joder, estos no avisan. Disparan y no se molestan en preguntar después porque ya te encargarás de responder igualmente. En mi caso, tras explicarme los «cargos» me aclararon que el problema se encontraba en una entrada que yo recordaba como lo que era, corta y tonta, pero no podía verlo al no tener acceso, tras explicar que estaba seguro, ejem, de que el contenido de ese texto no podía albergar material registrado me revisaron el todo de nuevo y vieron que unos comentarios de SPAM que Akismet (el plugin de WordPress encargado de impedir que entre mierda) se había comido contenían nombres de medicamentos y otros productos milagros registrados a nombre de una empresa, yo no tenía permiso por parte de esa farmaceútica a utilizar esos nombres por lo que no debían aparecer en ninguna página mía, y esta ley permite echar abajo toda la infraestructura por dos palabras. Así, exfóliate los cojones.

    Unos cuantos correos después consigo convencer a uno de los del servicio de atención al cliente que me dejara entrar en la web (que la habilitase de nuevo, al menos para mí) y pudiese borrar esos comentarios o, al menos, poder entrar a su panel de control, buscarlos en la base de datos y cepillármelos a manos. Accedieron a lo primero, los borré y la DMCA, que envía unos correos muy feos, me dijo que gracias por colaborar y que tenga un great day.

    Me parece flipante. Está bien, es la ley, yo he elegido atenerme a ella (sin conocerla, cosa que, como sabemos, no me exime de cumplirla) pero cuyo cumplimiento se lleva a cabo de una manera tan radical que, envuelto en toda la absurdez del asunto, asusta. Me explico en pocas frases.

    1. Un robot consigue introducir basura en la caja de comentarios de tu blog y esta mierda se almacena sin que seas consciente.
    2. Otro segundo robot que rastrea internet compara continuamente resultados de búsqueda con una lista de términos almacenada y encuentra una o varias coincidencias en la basura anterior, en tu sitio.
    3. El servicio automatizado (hasta cierto punto) entiende que si está en tu página, tú eres responsable de ese contenido, independientemente de quién lo haya escrito ya que se ofrece una herramienta para hacerlo. Vamos, que se os ocurre decir que queréis matar a Obama y no pasaría nada, pero si se os ocurre copiar y pegar una porción de texto de Stephen King, por ejemplo, me cortan la cabeza.
    4. Ese segundo robot encargado de llevar a cabo el cumplimiento de la ley DMCA localiza la empresa donde se aloja tu web y envía la orden de cerrar los sitios asociados al dominio principal donde aparecen esas coincidencias registradas, no las páginas únicas y localizadas donde se han encontrado sino todo el servidor. Cosa que me ha mosqueado mucho ya que si nos ponemos en la piel de la gente que vive de su página web y ésta se encuentra en un servidor con su colega, pongamos, pierde los ingresos de unos días, y puede ser crítico, como un ataque DDoS pero con glamour y sin venganzas de palo.
    5. La empresa del alojamiento, tras ejecutar la orden de la ley, te avisa de que se ha tirado todo abajo por una infracción de términos de uso al ofrecer contenido protegido, sin especificar dónde ni desde cuándo, ni mencionar tampoco la famosa ley.
    6. Tras unos pocos tiras y aflojas consigues que te expliquen realmente lo sucedido y pides saber qué puedes hacer para solucionarlo, todo, mientras todas las páginas están deshabilitadas y la cuenta desactivada de forma temporal.
    7. Una vez que lo solucionas ellos lo verifican y, efectivamente, todo es correcto, te activan de nuevo los servicios. Unos saludos y aquí no ha pasado nada.

    Increíble, sobretodo porque tuve que bajarme los pantalones y explicar que no había manera humana de que me estuviera haciendo rico con esta página (ni con ninguna otra) porque Google AdSense me canceló el servicio, de modo que aunque estuviese mostrando información registrada por quien fuese, no había beneficio económico ninguno. De nada sirvió. Ni eso ni insistir en que, por favor, habilitasen el resto de páginas que no eran Un Lagarto Abuhardillado. La dichosa ley lo dice así.

    Probablemente me llaméis demagogo, y puede que peque de ello, pero me tiro a la piscina, desde el momento en que ARPANET se volvió una herramienta civil y las diferentes universidades comenzaron a delegar el desarrollo de internet a personal ajeno a la educación esto se volvió un negocio, con sus cosas buenas y malas. ¿Es necesario poner tanto empeño y esfuerzo por una tontería como unos comentarios de SPAM sobre pastillas mágicas que cualquier persona con dos dedos de frente ignoraría? Hay problemas mucho más gordos en internet y la gente destinada a solucionarlos carece de los recursos suficientes, la venta de esas sustancias, por ejemplo, contratos falsos, la pesada y turbia lacra de la pornografía infantil. Que joder, si te sabes mover por los tugurios más obscenos y tu estómago te lo permite puedes comprar armas y vídeos salvajes con menores explotados y todo con una relativa facilidad y anonimato. Bochornoso. Pues sigue exfoliándote porque para echar abajo ese servidor es necesaria una orden que no sé cuánto se tarda en extender pero supongo que más de lo que puede llevar a alguien eliminar datos de manera relativamente fiable, el cacheo que se haya generado y quemar un PC si hace falta. Vergüenza.

    Visto en: USA.

  • Sebastien 5000+

    Después de una conversación de madre con, quién sino, mi madre sobre cómo de desordenada estaba la buhardilla surgió una idea peregrina que ha rondado por la cabeza de muchos desde que existe la ropa: Una máquina que te escoja el mejor conjunto para cada ocasión. Ideal para solteros o gente que, como yo, ha cometido la osadía de juntar cuadros con rayas (y que además están solteros).

    La idea, en origen, resultaría sencilla y tirando por lo bajo se podría desarrollar con Arduino o mi ansiado Lego Mindstorm, un sistema de rieles en los que cuelga la ropa (porque yo le sigo dando vueltas a los armarios) de manera que se ponga en marcha haciendo circular las prendas y se pare cuando deje a mano la prenda seleccionada (en principio por el humano), así, deberíamos tener al menos tres bandejas o circuitos en los que estarían primero los zapatos, encima suyo los pantalones y encima de éste riel, uno con camisas, jerseys, etc. Me explico, creo, es fácil de imaginar. Ahora, el usuario debería jugar con los circuitillos hasta dar con el conjunto acertado, y como es la parte difícil, se lo dejamos o a las mamás y a las novias y mujeres, a Esquire o a los ordenadores. Afortunadamente, con estos dos últimos no discutirás a gritos.

    Pensaréis que estoy exagerando, pero creedme, yo también era más feliz pensando que podría pasarme la vida vistiendo «más o menos igual» independientemente del momento, hasta que ves que tienes que saber elegir colores y tejidos porque el ambiente (en algunos momentos puntuales) te lo exige, y desperté. Por ejemplo, nunca pensé que diría esto, pero el día 30 tengo que ir a una entrega de premios y no tengo ni idea de qué ponerme.

    Al grano. El invento que ni he patentado ni desarrollado, apenas bautizado como habéis visto, pediría unos mínimos parámetros de entrada (tipo de evento, estado de ánimo, yo que sé) y, en base a la climatología, los datos de la ropa introducidos en el sistema o los que se pueden conseguir en la red te devuelve un montaje con las piezas del conjunto escogido. Si no queda suficientemente claro, no os preocupéis, he tenido el detallazo de perder diez minutos de mi tiempo en el siguiente dibujo explicativo:

    Esquema Sebastien

    Se comprende, ¿verdad? Mi idea mágica, bonita y comercialmente con sentido es sincronizar en una aplicación el catálogo de prendas adquiridas y almacenadas en un armario con las bases de datos de los vendedores de manera que de ahí se puedan sacar sus datos como el tejido, una imagen o el color, información que nos servirá para formar el conjunto final en base a la disponibilidad del resto de ropa, las características del evento y la temperatura de la calle o del recinto donde se celebre lo que se tenga que celebrar. Así, por ejemplo, si nos compramos en la web de Zara una camisa gris de algodón, esa compra queda registrada y nuestra aplicación introduce los datos directamente desde un servidor de Inditex, consultará la temperatura de la zona donde se haya configurado y te recomendará unos pantalones negros con un cinturón marrón clarito, si hace. Esto lo muestra en una pantalla (tipo la del iPad, que es un dispositivo que daría bastante juego en esto) y, si nos gusta en el dibujo representado en la aplicación, activaría los servos de los mecanismos de los rieles hasta dejarnos a mano el conjunto seleccionado. Voilà, todos guapos.

    Si queréis quedaros con una idea resumen, pensad en todos estos programas de decoración o arquitectura que permiten diseñar un hogar con jardines y piscinas incluyendo muebles de empresas reales renderizados y listos para colocar, te piden las medidas del salón, dónde están las ventanas, cuántas sillas meterás en la cocina, en fin, de todo, y al finalizar te has hecho una idea bastante certera de cómo será el resultado final con unos tapizados concretos. Pues bien, el concepto es el mismo pero portado al mundano entorno de la moda. Una maravilla.

    Quiero pensar que esto ya está (o ha estado) en la mente de otras personas antes que yo, de igual manera, si alguien está decidido a llevarlo a buen término en el mundo real porque lo ve viable comercialmente y se decide a invertir, estaré encantado de colaborar y ser accionista mayoritario. De nada.

    Visto en: Patent Pending.

  • Dos chuminadas que me gustaría tener en el navegador

    Damos por sentado que un ordenador sin conexión a internet sólo sirve para trabajar sin distracciones. La mayoría de la actividad que se realiza en internet suele llevarse a cabo mediante un navegador web, una herramienta básica que encontramos en muchos dispositivos y que, en mi caso, me da de comer (y pese a que me pagan una basura debería comer menos, o mejor).

    El ritmo de actualización de los navegadores asusta, cada dos por tres aparecen cualidades nuevas que ofrecen servicios interesantes. Aún así hay un par de cosas que llevo mucho tiempo queriendo ver y de las cuales no tengo noticias. A ver si alguna de esas personas que se dedica al desarrollo del software me las plagia y las introduce como extensión o… bueno, me animaré a ser yo esa persona.

    Historial de búsquedas independientes para cada página

    Cuando realizamos una búsqueda dentro de una página, no me refiero a un buscador de calidad contrastada como Altavista, quiero decir a buscar algo dentro de una página concreta se nos resalta el texto que coincide con la cadena de búsqueda y saltamos a la siguiente coincidencia con un intro. Si abrimos una nueva pestaña y realizamos otra búsqueda en otra página diferente se abrirá la misma cajita de búsqueda (con el texto anterior) y perderemos la búsqueda original, me explico, si volvemos a la pestaña primera y volvemos a buscar, la caja de texto contendrá la cadena de la segunda búsqueda. Mi petición no es más que un historial de búsquedas que relacione una URL con una serie de cadenas y que al llegar a esa página se compruebe si previamente se ha realizado una búsqueda allí o no, si existen datos, se carga la caja de búsqueda con el texto correspondiente (que será el almacenado en ese historial a modo de diminuta base de datos que guarda los términos buscados en cada web) y si esa página no se encuentra en esta relación de páginas y términos de búsqueda, se muestra la caja en blanco.

    Bola extra. En muchas ocasiones lo que buscamos no es texto plano, sino un enlace (a una página o un fichero), ¿por qué no seguir ese enlace desde ahí? Es decir, realizas la búsqueda, el navegador te resalta el resultado, ejecutas un atajo de teclado y simulas el evento onClick y te ahorras el desplazamiento del cursor hasta el objetivo resaltado y el mencionado clic.

    Un ejemplo aclaratorio: quiero ver un episodio de South Park. Enciendo el portátil y abro mi navegador favorito (en mi caso, Google Chrome), carga la aplicación y con CMD+L, Control en sistemas no OS X, me sitúo en la barra de direcciones, pulso la tecla S y automáticamente se carga como destino seriesyonkis.com, intro, carga la web, CMD+F para buscar, escribo S porque es el título de la serie y aparece autocompletado con el último resultado almacenado para esa página que empezara con esa letra (imaginemos, Sherlock) y debajo las otras opciones, otros resultados anteriores que comienzan por la misma letra (supongamos, Star Trek, Sons of Anarchy y South Park, al escribir la siguiente, la O, se quedan en dos, (Sons of Anarchy y South Park), seguimos con una U y el autocompletado cambia a South Park, bingo, hacemos CMD+Intro (por ejemplo) y se seguiría el enlace a la página de episodios de South Park en una pestaña nueva. No hemos necesitado el ratón y toda la operación no nos ha llevado má de unos segundos.

    Ahora suponed que en lugar de una serie de dibujos buscamos un PDF en una lista interminable de una página de la administración correspondiente. Exacto, más cómodo.

    Reproducciones dependientes del foco y controles por pestaña

    Siguiendo con el ejemplo del episodio de dibujos animados, imaginad que lo estáis viendo pero, por lo que sea, necesitáis acceder al escritorio, a una carpeta del disco duro o a otra página de internet en medio de su reproducción, pues no costaría gran cosa que al perder el foco del reproductor de vídeos (esto es, al dejar esa pestaña en segundo plano) se interrumpa hasta que volvamos a mostrar interés por ella devolviéndole el foco (colocándola en primer plano). No tendría sentido en servicios musicales como Grooveshark, Goear o incluso Youtube, pero por eso podría configurarse. Ni hablar de lo bien que vendría para pausar con un simple cambio de aplicación o de pestaña cualquier juego ejecutado en el navegador en horas de estudio o de oficina. Guiño, guiño.

    Bonus track. No hay cosa que más nos joda que una página con música. Bueno, sólo una, una página con música donde no encontramos el botón con el altavoz tachado. Me parece deleznable que, aparte del susto que me llevo al descubrir que hay una mierda desconocida sonando, me obligue a pulsar mi botón de silenciar el equipo (y por tanto mi música) hasta que doy con la ubicación de ese botón en Flash. ¿Solución? Ofrecer controles para activar o desactivar los sonidos y los vídeos a nivel de pestaña desde el navegador. Mostrar debajo de la barra de marcadores o de dirección un mensaje como «[X roja] La página actual intenta reproducir sonidos, ¿desea activarlos? [Botón Sí] [Botón No] [Botón Nunca en esta web]» y Santas Pascuas. Adiós a los bolos que se caen, las alarmantes bienvenidas a ofertas que están en el pie de la página y cuando accedes ni siquiera las ves, pero ya te hablan. Confieso que esta funcionalidad esperaba verla ahora que los navegadores interpretan las etiquetas audio y video pero son elementos que se escapan del HTML comprendo que a los anunciantes no les haga ni pizca de gracia y sólo eso ya me da la razón en mi petición.

    Y ahí dejo mis ideas, no os servirán para montar un imperio si las lleváis a cabo, pero harían de internet un lugar todavía mejor y no os costarían más que algunos de los productos que San Pancracio ofrece para que me compréis en Amazon. Que sois unos bandidos agarrados.

    Visto en: Y quiero…

  • The sunny Spain

    Los americanos son gordos, los mexicanos vagos, los franceses son… ¡franceses! Y aunque Estados Unidos tenga un problema de sobrepeso con su población, todos conozcamos a alguien que ha estado en México y se ha quejado de la tardanza al ser servido en su fortificado hotel manejado por un narco en secreto y Francia esté, irremediablemente, llena de franceses, sabemos que no son más que estereotipos. Como que los andaluces no saben leer cuando realmente lo que no saben es sumar (perdonadme esta, por favor, piedad os pido).

    Hace exactamente cinco meses y algo, esa es toda la exactitud que puedo ofrecer, ya tuve intención y ganas de escribir esta maravillosa entrada que se os quedará grabada en vuestras limitadas memorias, que, si bien, no sabéis qué comisteis hace tres días pero recordaréis los nombres de los personajes secundarios de Perdidos o en qué nivel evolucionaba Charmander. Esta es una entrada sobre guiris. «Guiri», esa palabra que no podía ser de otro vocabulario que no fuera el español y que únicamente se encuentra en la Wikipedia inglesa, para que vengan aleccionados. Guiri, un término despectivo con el que nos referimos a las personas que mantienen viva la economía de este puto país. «Qué bien, los benditos alemanes consumiendo cerveza a galones y pagándola sin rechistar». No. «Ya están los putos guiris ensuciándonos la calle y haciendo ruido». Que cuidado, aquí somos todos muy cívicos y tiramos el envoltorio de los chiles a la papelera, no gritamos salvo que haya peligro de que un conductor distraído atropelle a una viejecita y jamás se nos ocurriría fumar cerca de alguien a quien ese humo le pueda molestar. En qué cabeza cabe, estas salvajes alimañas que vienen a beber y a follar. Ya tendría que preguntarles cómo. Guiris. Ahí lo dejo, un comentario más desde mi humilde posición de persona con boina, camisa blanca medio desabrochada, pantalones de pana, mirada desafiante de cagueta bocazas y mondadientes en la boca que no quita sus ojos de los muslos de las visitantes escondidas tras enormes gafas de Prada. Ese show rústico.

    Turistas tomando el sol en una playa, no, no es una excusa para poner un culo

    Hace cinco meses, como decía, me crucé con un grupo de estudiantes de intercambio que estaban esperando para entraren un museo bolsas de Zara en mano. Estaba cayendo un chaparrón del quince y hacía un viento helador, obviamente, no olvidemos que era invierno en una ciudad que, de por sí, suele ser bastante fría (y no sólo me refiero a sus habitantes). Uy, perdón. Ya que Pucela, por ejemplo, está más cerca de París que de Marrakech. Uno de los chavales, vistiendo una camiseta de baloncesto y en pantalones cortos, cobijado bajo el paraguas de una compañera, preguntó -gritando y molesto- a su profesor, «So… this… is the sunny Spain?».

    No cabe duda de que «país con clima templado» no es más que un eufemismo de «país asombrosamente frío». Pero de ahí a pensar que la zona mediterránea (donde ese chaval no estaba) iba a ser en enero, una postal veraniega de arena, mar, jóvenes en bañador y alegres chicas morenas jugando al volley-playa mientras un Golden Retriever alcanza al vuelo un desgastado frisbee, apaga, que nos vamos.

    Me ha vuelto a suceder en Semana Santa cuando el Ayuntamiento tuvo que reaccionar recordando la inmensa oferta cultural (y es cierto que existe en la ciudad) más allá de las procesiones intentando que los turistas que se habían desplazados por las esculturas se quedasen por la arquitectura, los museos o la comida. Hasta donde sé la jugada no le salió del todo mal y os aseguro que de turismo en Valladolid sé un rato largo. Lo que ocurrió en esta situación, más cercana en el tiempo que las pasadas fechas navideñas, fue que una familia bastante grande, padres más cuatro chavales, cada uno en su correspondiente bicicleta pública, se apresuraba a volver al hotel mientras comentaba que nadie les avisó de que el tiempo fuera tan malo. A veces me sorprendo de lo cotilla que soy, pero es que ahora me sorprendo de lo cotilla que soy, ¡en inglés! Me he convertido en un auténtico George Xavier de la life. Algo que no pega nada con mi recién descubierto parecido, el del hijo de un rey ficticio. Tengo que empezar a ver esa serie.

    Turista feliz fotografiando bajo la lluvia

    En definitiva, que me voy por las ramas cual homínido wannabe, me llama la atención que de verdad la gente se sorprenda de que en invierno y en una mala semana de primavera nos caiga lluvia a mares, haga frío, se levante viento, las parejas acarameladas se acurruquen en los portales. Ni idea de qué carajo hace eso último aquí, pero bueno. Sí, esta es la España soleada, la de la sangría (que no hay quien la beba) y la de las playas abarrotadas por mujeres de bañadores de colores y sombreros de flores. Pero si bien la lluvia en Sevilla es una maravilla (menos de marzo a junio, que para ellos es una putada) la lluvia en otros puntos puede llegar a ser una tónica habitual. Y tan ricamente, por mi parte.

    Visto en: Calle Santiago y Acera del Paseo de Recoletos.

  • Espacio patrocinado por Heineken

    Avisad a Scotland Yard, que no escribo de farol, que han pasado varios temas por mi mente mientras este se quedaba en borrador. Desde los lacitos de la ropa íntima femenina, que no iba darme para más de dos palabras sino cinco al poner «A mí sí» delante del «Me encandilan». Esa gente feliz e incapaz, dentro de su inexistente intento, de soltarse del brazo de su vicio favorito. Que parece que no, pero sí, sigue habiendo un humano detrás del teclado, de la caja de texto, del RSS, de los LEDs de la pantalla. Pero no, no esta vez, las ideas han tomado otros caminos, así pues, fin del encanto, que ahora vienen las palabrotas.

    Heineken - Pure and Simple

    Tanto en los partidos de fútbol de Liga de Campeones, tanto en las retransmisiones de otros eventos deportivos en su canal específico como la Liga ACB, tanto en otras tantas cosas, nos tragamos en los descansos, en los tiempos muertos, en esos putos precisos instantes que saltan al campo las animadoras… Unos anuncios de cerveza, de agua mineral, de coches de patrocinadores oficiales de la UEFA, de la Liga, de las medias, brazaletes y corpiños. Y es normal, era así, sólo que hace ya año y medio que TVE dejó de emitir publicidad, no más birras, no más agua, ni refrescos ni bugas, ni ese magnífico corto de Calzedonia con Billy Joel. Ya sabéis, una televisión pública sufragada sin los ingresos que genera la publicidad. Ahora, la pregunta viene de corrido, ¿pagan esas empresas por aparecer en esos espacios televisados, quién se lleva el dinero si es así?

    Afortunadamente hay respuestas a estas preguntas y me parecen una sandez. Si al comprar por auténticas millonadas un paquete de partidos como Champions League, algunos de la Selección Española cuyo caso lo entendería si comprasen todos o la mencionada ACB estás obligado a emitirlos incluyendo esos spots, por los que, repito, has pagado, sólo con la excusa de que son esos anunciantes los que mantienen parte de esa competición (algo que comprendo) me parecería más lógico y loable retirarse inmediatamente de esa puja y dejar que sean otras cadenas quienes se encarguen de emitir esos partidos renunciando a la lucha por las audiencias, que es el único premio que se lleva TVE porque no cuela que esto sea una táctica para reforzar el deporte patrio (ni en el campeonato nacional ACB), que no es baloncesto en silla de ruedas.

    En definitiva, que me he disgustado con la tontería, quería dejarlo por escrito y, si lo llego a saber, me quedo hablando de sujetadores con un delicado lazo en el medio.

    Visto en: TVE y TDP.