Categoría: Pensando en alto

  • ¿Por qué las prostitutas visten como putas?

    Puede parecer una respuesta obvia, pero dejad que me explique. No me quiero meter en berenjenales de si se debe legalizar o no la prostitución ni me declararé a favor en contra. Para mí, si la persona (él o ella) no está forzada a vender su cuerpo y todo se hace de manera limpia (en un negocio sucio por definición) todo perfecto. Ahora, al tema, no creo que sea necesario que las prostitutas parezcan putas, de hecho creo que iría mejor al contrario. «Puta» se refiere a la versión más cerda, barata y enferma de las personas trabajadoras del sexo, eufemismo más, eufemismo menos.

    Viva Ned Flanders con Ginger

    La vestimenta de las putas no es afrodisíaca

    Así como un fontanero currando está obligado a parecer un fontanero (por eso de llevar llaves inglesas, un mono de obra y el logotipo de su empresa), hay empleos donde la ropa y, en general, las pintas, no son tan delatadoras. La prostitución podría ser uno y creo que mejoraría el negocio.

    Nunca he contratado a ninguna ni creo que lo haga pero sinceramente, una persona con minifalda rosa de plástico, media de mallas anchas, sujetador amarillo de plástico también y un bolso diminuto hasta las trancas de condones sería mi última opción para echar un polvo, y encima pagando, sin ningún tipo de aliciente romántico. Verlo de otra forma me parece de enfermos y degenerados. Ni en la más sucia de las fantasías nadie querría acostarse con una mujer así.

    Como no estoy nada puesto (y tampoco en lo que cuesta un servicio «estándar») no sé si es  sólo que existen categorías y a mejor vestida más billetes hay que soltar, las freelance.
    Imagino que hay gente dispuesta a pagar mucho menos y meter su pene en el primer coño que vea sin miramientos. Pero eso no deja de ser una triste y pobre cerdada.

    Si por el contrario el maquillaje fuese menos escandaloso, la ropa fuese normal -más o menos atrevida-, los tacones los justos y, en definitiva, la chica pudiese pasar desapercibida por cualquier zona de una ciudad y no sólo los exteriores, la imagen del que dicen es el negocio más antiguo se vería algo reforzada. Las putas dejarían de parecer putas (también dejarían de parecer mercancía).

    Aunque contratar a una chica así no deje de ser la misma cerdada que contratar a la anterior, de cara a la galería la foto cambia. También para los locales.

    Visto en: No «en», de lejos.

  • El budismo

    Sigo explorando el cosmos en busca de una referencia que guíe mi espíritu hacia una zona de paz. Kabul, por ejemplo. El método al que vosotros, humanos, recurrís para estas cosas es la religión. No la única pero sí una de las más importantes. Y el budismo entra dentro del saco. Pero el budismo no lo termino de entender.

    Enseñanzas del despierto sobre la ley natural

    No hay un dios al que adorar o rendir culto, alguien que cuando llegue a Valhalla me diga «Nos ha costado acabar contigo, mamón, pero ya era hora de que subieras. Espérame aquí, junto con Ana Rosa». No hay que hacer o deshacer nada porque sea voluntad de Dios, Thor, Alá o nadie. Y eso está genial porque lo más complicado de entender y creer de una religión como el cristianismo (con todas sus ramas) y el islam (con todas sus ramas) es la idea de una figura abstracta que controla todo, que ve todo y que tiene una lista de todo lo que cada uno hace, cual Papá Noël, de forma que llegado a un punto -la mueeeeeerte- decidirá si vas a un sitio «bueno» (con sus valquirias, sus vírgenesy su paz eterna) o a un sitio «malo» (con su fuego, perro con múltiples cabezas y río de espíritus) más una tercera opción conocida como limbo, en el que pasarás todo el tiempo hasta siempre. De forma que si el mundo explotase en una guerra nuclear y no sobreviviesen más que cucarachas daría lo mismo pues tú seguirías en uno de esos tres pisos del edificio de la vida eterna. No hay restart.

    Con el budismo «sí».

    Por lo que entiendo sobre estas ideas, mi cuerpo no es mi cuerpo. Es un elemento de la naturaleza, del entorno. Por tanto no me pertenece. Dentro de él -o asociado a él- no hay ningún alma o espíritu de forma que no existe un yo eternamente duradero. Se carga de un plumazo el cielo, infierno y purgatorio.

    No dicen que te reencarnas sino que renaces. Al igual que tus buenas o malas obras a la vista de una deidad serán quienes decidan la balanza para una planta u otra de ese edificio ficticio aquí la idea es similar. Si bien no hay ninguna intención de que una vida nueva, renacida, sea una meta (así como el descanso eterno sí lo es) precisamente por que no hay «yo», se borra el historial, sí tenemos algo similar que todos conocemos y a que a mí no me convence nada, el karma. Pese a lo que podamos creer el karma no es un sistema de puntos por el cual si hago una mala acción la compenso con una buena como hacía Earl, de hecho eso recuerda más al concepto cristiano de eternidad, sobre todo a las bulas medievales. Una parte del karma explica que ciertos seres como Buda o Jesucristo fueron capaces de recordar su vida, de forma que en el siguiente renacimiento que sufran podrían acceder a un lugar de su mente que. más o menos, conecta con la naturaleza del no-yo mediante la meditación y así, por ejemplo, conocer qué errores cometieron antaño. Es fascinante, pero tampoco me lo trago.

    Darse cuenta de esto (y algunas cosillas más que me he saltado) y haber seguido «el camino de las grandes verdades» o, siendo más correcto, el Dharma o EsaCosaQueHanCopiadoLosDeLostPeroQueAquíNoTieneNadaQueVer, quiere decir que eres despierto espiritualmente o, siendo más correcto, que eres «buddha».

    Yo pensé que buda había uno, una persona rechoncha y simpática con la cabeza rapada y una cortina naranja como vestido. Pero no, esa es la imagen del primer buda, de origen nepalí y nombre real Siddhārtha Gautama (que lleva el finde de gaupasa). Será más conocido como Buda Gautama. Lo que aprende uno en la Wikipedia, oyes martes.

    Cuatro nobles verdades y el noble camino óctuple

    Aquí llegan las curvas, agarraos. Si suprimimos el concepto de «yo abstracto»Â lo siguiente carece de sentido.

    • El sufrimiento existe.
    • El origen de esa insatisfacción es el anhelo.
    • El sufrimiento se puede extinguir.
    • Para extinguir el sufrimiento debemos seguir el óctuple sendero.

    El óctuple sendero dice, entre otras muchas cosas que hemos de hacer todo lo posible para alcanzar a Kurt, digo el Nirvana. Para eso hay que seguir unos pasos entre los que se incluye: supresión de deseos. Creo que esto lo conocemos todos de oídas y esta ha sido siempre mi gran duda acerca del budismo, ¿cómo es posible que elimine de mi «no yo» todos los deseos que me hacen sufrir porque no puedo conseguir si al mismo tiempo alcanzar el Nirvana es un deseo de por sí?

    Me gustaría informarme bien porque, si es cierto que hay pilares de ésta religión que me pasaré por el forro como la meditación la idea general me está dejando buen sabor de boca. Ahora que digo esto, las barritas de incienso también fuera. Y es que he de reconocer que el budismo desprende una paz inusual, posiblemente la falta de controversia se deba a la poca cantidad de practicantes que hay, y menos por aquí. Pero hay algunas ideas, sumadas a algunas historias asiáticas que he practicado o practico (por ejemplo algo de tai-chi, que resulta cómico, pero relaja cantidad y en exámenes se nota) me hacen pensar en incluir algún libro sobre el tema Zen en mi próximo pedido a Amazon. Al menos no incluirá Courier a saco Paco.

    Perdonad el ladrillo.

    Visto en: Y mañana, «Los chamanes: Esos locos con cuernos y plumas.»

  • ¿Por qué hay tan pocos descapotables?

    Nunca entenderé cómo siendo España el país de Europa que más horas de sol recibe la proporción de coches descapotables frente a los «normales» es excesivamente baja. La gente no compra coches así, ni se lo plantea en muchos casos. Y la verdad es que el mercado no sabe explotar el carisma de estos automóviles. A mí me gustan los descapotables, como las motos, pero hay pocos. Una pena.

    Mini Descapotable

    Falta de demanda por falta de oferta, el utilitario descapotable

    Las empresas que diseñan los coches deberían ofrecer más modelos descapotables, sería un acierto. Si pensamos en modelos de descapotables se nos va la mente a los deportivos descapotables. Y es algo que puede irse del presupuesto a toda velocidad (nunca mejor escrito).
    La mayoría de nosotros no ve práctico un deportivo para moverse por la ciudad o por trayectos cortos, que es donde utilizamos el coche. No vamos por ahí en un Mercedes de 70.000 euros con terminación AMG o un BMW de 40.000 que cojea de la misma pata. Nada de eso. Lo que revolucionaría el mercado y ya lo hizo y lo está haciendo, son los coches «normales» con opción de descapotable. Recuerdo un VW Golf «Cabriolet» que, si bien era una pasta, ya se acercaba a este formato. Antes que él el escarabajo podía ser descapotable.
    Ahora lo maś parecido que veo es el Mini Cabrio del que uno se enamora con dos pestañeos. Pero que no deja de ser un coche caro, muy caro, por lo que no se ajusta a mis requisitos de coche asequible. Tampoco el 206CC.
    Lo extraño es que son las empresas de Europa con clima más frío que el nuestro quienes los sacan. Algo que es ilógico ateniéndonos a cuestiones climatológicas.

    Ahora, ¿qué pasaría si empezasen a montar un Ibiza descapotable? ¿O un Fiat Punto descapotable? Es decir, coches de ciudad, pensados para realizar distancias cortas, pero descapotables.

    Estoy seguro de que hay gente dispuesta a pagar mil euros más por no tener techo en verano en un Toyota Auris, por ejemplo. Yo mismo.

    Tienes la ventaja de ir en bici sin casco y protegiendo la cara con una luna por unos 13.000 euros. No imagino la de road trips que haríamos con algo así. No sería un gran coche americano que te obliga a repostar cada 200km, pero cumpliría igualmente (o incluso mejor) su función.

    Y bueno, esta es la queja de la noche. Algo deslavazado. Estilo propio. Eso sube puntos.

    Visto en: Y si no, bote -AdSense- y Mini.

  • Los labios, las tetas y el culo de Megan Fox son falsos

    Sorpresa. Megan Fox no existe. Ya se os puede bajar la erección, mandriles. La nueva Angelina es un producto de la informática; Megan Fox es un conjunto de texturas, polígonos y paladas de píxeles. Estos chicos nos descubren la historia oculta de Megan en el siguiente documento gráfico (que no muestra a Megan Fox desnuda):

    Si no os ha convencido preparad los tirachinas porque voy a hablar (mal) de este estúpido y buscado mito erótico. Megan Fox no me pone cachondo. En absoluto. De hecho me da reparo o incluso asco. Reconozco que está cañón y que es el sueño de cualquier heterosexual y puñados de lesbianas enrollarse con alguien con ese cuerpo. Pero, ¿y qué más? No ofrece nada más. Se vende como una freelance. Habla de relaciones bisexuales con compañeras y ataca a otras viejas glorias que no llegan a los 40 (y es ahora cuando ha hecho una buena película, se lo agradecemos a Clint).
    Si buscáis a una chavala que sí sepa actuar, sea guapa y de verdad no os importe verla envejecer, se llama Natalie Portman y en este aspecto ninguna muñequita va a quitarle el puesto. Mila Kunis si acaso.

    Dejad de babear, puercos salidos.

    Visto en: Youtube.

  • Stracciatella’s Sound Escape

    El día que monte un grupo de música, que será, por supuesto, el mejor grupo de música de la historia de los mejores grupos de música del mundo, se llamará así; Stracciatella’s Sound Escape. Que significa, para los más corkyáceos, «la huida del sonido de la stracciatella». Delicioso, ¿verdad? Ese nombre hará que ganemos Grammys a montones y que Top of the pops (quien no conozca el programa puede ir lanzándose al Pisuerga, no es bienvenido en este post, yo no lo voy a enlazar) cambie su nombre por «El programa donde una vez tocó Stracciatella’s Sound Escape». El primer álbum será «Tocata de Eclipse en la Soundwichera». Incluirá doce temas propios además de versiones de importantes canciones de grupos británicos como My Generation (The Who), Wonderwall (Oasis) y Toma mucha fruta (Bom Bom Chip).
    Posteriormente nos haremos con la BBC entera, luego ESPN y fin de las emisoras que merezcan mi atención.

    La formación orginial sería: Freddy Mercury, de Queen, como segundo vocal, para que me haga los coros, The Ox, de The Who, como bajista, Jimmy Hendrix como guitarra principal (yo haré los ritmos, no quiero abusar de mi técnica), «Bonzo» Bonham, de Led Zepp, como batería y Rick Wright, de Pink Floyd, al teclado. Las canciones estarían compuestas a medias entre Syd Barret y yo.

    Por un motivo que no logro entender ninguno ha respondido aún a mi petición, así que pasaré al Plan B.

    El Plan B

    La esencia del Plan B, el kernel del Plan B -un BSD 4-, el puto meollo del Plan B, es el siguiente: Se busca gente para montar un grupo. Olé.

    Como es lógico, y es algo en lo que todos estaréis de acuerdo, yo seré el líder, el que conecta con el público pero que en realidad es el más tímido. Puedo tocar la guitarra y el bajo (nivel intermedio de Guitar Hero, imprescindible especificar en currículum), la armónica y el violín. Que tiene gancho.
    A falta de quedar en algo serio con Christopher Wolstenholme propongo a zetxek como bajista. Lógicamente tendrá que hacer unas pruebas.

    Dejad un comentario con vuestros datos si os sentís atraídos por esta mi nueva obra cultural. Necesitamos el asocial, el ex-adicto a alguna droga de diseño, algún músico que crea que no da el nivel de la banda y necesite ayuda psicológica constante y el fiestero con tendencias alcohólicas. De esta manera seremos el más carismático, más llamativo y mejor pagado grupo de Jazz-Metal-Blues-Flamenco-Rock-Rhytm and Blues-Funk del mundo de todos los mejores grupos de la historia de los grupos de Jazz-Metal-Blues-Flamenco-Rock-Rhytm and Blues-Funk del mundo mundial.

    Sólo queda aclarar el origen real del nombre. Estaba en el museo de hojalata de Bilbao, hace algunos años, y me pregunté cómo sería un cuadro mío allí expuesto. Y me respondí, un lienzo blanco de unos 6 x 2 metros, en horizontal, con un cuadrado en el medio de color negro (un píxel) y titulado: «Fuga del Paraíso en Re Bemol». Y ciertamente es un título que me encanta para una obra pictórica, así que lo reservo. Y eso es lo que les he dicho a los de la Rolling Stone.

    Stracciatella’s Sound Escape, recordadlo, váis a flipar

    Visto en: Disponible también en iTunes, faltaría más.