Categoría: Pensando en alto

  • Paseos por los pisos bajos

    Probablemente el mejor momento del día sea el que dedico a pasear al único miembro de la familia que come en un bol. Es curioso que los humanos no tenemos reparo en decir que meamos o hacemos pipí y que cagamos o hacemos popó, pero en cambio los perritos hacen sus cositas, que es mucho más cursi, pero nos quedamos observando sin pudor como liberan excrementos (y nos miran fijamente mientras tanto). Es extraño.

    Ese paseo suele durar menos de una hora, aunque hoy (después de pasar toda la tarde fuera cámara en mano y, por fin, comerme un burrito) me ha dado tiempo a escuchar enteros un par de discos así que calculo que hora y media, de fondo sonaban los bajos profundos del recital del amigo Bruce. Una temperatura agradable, una brisa deliciosa, nadie por la calle, calma… Me encanta.

    A diferencia de los días laborables, los fines de semana suelo salir más tarde, después de las diez incluso, y así no me encuentro con nadie, total libertad.
    Camino despreocupado, a un ritmo más lento del usual, seguramente debido a que no tengo ninguna prisa en dar la vuelta a todo el barrio. En esta ocasión acompañado del buen pop de Nena Daconte, donde se nota la mano de Carlos Jean. Como costumbre que es, tiene aspectos que han derivado en manías. Me fijo siempre en los pisos bajos.

    Me fascinan los bajos, pero no me veo viviendo en ninguno. Son magníficos para el paseante, sobre todo de noche y en verano. Voy pasito a pasito, susurrando a la Luna la letra de la canción, relajado, y paso al lado de un edificio con ventanas a mi nivel, la imagen dura un segundo escaso, pero es de cine. Los pisos bajos generan fotogramas, te permiten observar un cuadro de la escena y tú debes ponerle un marco.
    He visto cómo un hombre entraba en su cocina con una bandeja, vestía un delantal de plástico con el cuerpo sin cabeza de una chavala en bikini, iba riendo, ajeno a que le estaba viendo a través de su cortina. Juego a qué estará haciendo, qué pasará ahí dentro, ¿una cena entre amigos que concluye con una partida de Cluedo? ¿Su hija les está presentando los padres del novio? ¿Cómo será el novio?
    Después una familia estaba metiendo en su casa las maletas que descargaban del coche, el niño con pantalones cortos y camiseta blanca de tirantes, la hermana en los brazos de papá, dormida… ¿Habrán tenido vacaciones y el lunes otra vez al tajo? ¿Dónde han estado? El niño no parece que se lo haya pasado muy bien.

    Poco después hay una construcción con un diseño que me gusta mucho, tiene ventanas hasta el suelo y permite ver la vida de los que viven en las tres primeras plantas, lo que ven en la tele, discusiones y en el piso superior una celebración al mismo tiempo, son escaparates de la vida de cada uno. Repúblicas independientes de sus casas.

    Más divertido es saber que, al estar solo, hago tonterías, y como dice la canción, «tengo que dejar de hacer estupideces cuando salgo a pasear… uh… uh…». Suelo caminar por encima de los bordillos, con los brazos estirados intentando mantener el equilibrio, rara es la vez que doy más de ocho pasos seguidos sin caer. Silbo mientras hago eso, ajeno al mundo, como un autista. Una tarde estuve jugando a eso y cuando ya llevaba un rato me di la vuelta, detrás mío me seguía un grupo de niños pequeños riéndose divertidos, también sobre el bordillo -y con más arte que yo- . Al lado estaba la madre de uno de ellos (o eso supongo) que me miró con la mirada habladora, «Cada noche rezo para que mi hija no termine con un loco como tú, habrase visto, con los años que tienes que tener, haciendo eso…» Pues 20, señora, 20.

    Por eso prefiero la noche, puedo hacer todas estas tontadas sin sentirme humillado. Bueno, eso pensaba hasta hoy, una planta baja me ha devuelto el golpe con mi misma medicina. Y es que andaba haciendo esto absorto en mi «un pie, ahora el otro, ahora el otro… epa… ahora el otro…» hasta que me tuve que bajar por desequilibrarme, y cerca había una chica (porque siempre que quedo mal o me luzco haciendo mamarrachadas hay una chica), castaña, con una camiseta azul y pecas, delgadita, apoyada en una ventana, a oscuras, con una lata de Kas Naranja en la mano, por lo visto llevaba un rato mirando y se dio cuenta de que ya me había fijado en que me observaba, se produjo ese momento cuasi mágico en el que ninguno va a hablar y el primero que sonríe sin desviar la mirada gana. Así que sonreí, que no me gusta perder, pero perdí. Ella frunció el ceño y su mirada se transformó, de inofensiva indiferencia curiosa a «Mi madre reza todos los días para que yo no termine con gilipollas como tú». Motivo por el que dejé de mirar y me volví a bajar del bordillo, comencé a andar arrastrando los pies, pensando en lo que había hecho y en la cantidad de madres que se preocupan en exceso por sus hijas, todavía sentía en mi nuca los pestañeos de superioridad de la moza.

    Lo curioso es que mi acompañante, que se entretenía con una rama de sauce, bajó la cabeza y se colocó a mi lado, moviendo con desgana sus patas de un palmo de alto, como si aquél trozo de madera también le hubiese repudiado sin decir nada.

    Y es que así somos los tipos duros cuando nadie mira, escuchamos éxitos de la radio y tenemos tendencias intimistas y lelas que nos avergüenzan tanto que sólo se cuentan en blogs.

    Visto en: Zona Sur.

  • Redefiniendo las vacaciones

    Tenía pensado escribir sobre lo que molesta trabajar en verano y cómo se vive eso. Mal. Pero voy a ampliar ese tema para hablar de las mal llamadas vacaciones. Y lo tengo que hacer ahora porque todos os marcharéis en unos días y seguramente cuando publique esto no lo leerá nadie. Tanto iPhone y tanta mierda pero a la hora de la verdad no volvéis.

    Los pros y contras de faenar en época estival

    Pros

    • No hay ni Dios por la calle y se agradece
    • Todo es más relajado ya que muchas empresas cierran estos días
    • Estamos solos en la oficina

    Contras

    • No hay ni Dios en los autobuses y me da por culo
    • Hay empresas que mueven todos sus datos únicamente en verano para no molestar a las otras y me lo tengo que tragar todo
    • No tengo con quien echar carreras de sillas por los pasillos

    Y esa es mi visión del primer asunto del día.

    Semántica vacacional

    Como no lo tenía muy claro y quería quedar bien con los eruditos del lugar me he molestado en tirar de RAE para definir vacaciones, una bonita palabra que siempre suele aparecer en plural sin ser una palabra compuesta como chupatintas, lameculos o calientapollas.

    Vacación.
    (Del lat. vacatĭo, -ōnis).
    1. f. Descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o de los estudios. U. m. en pl.
    2. f. Tiempo que dura la cesación del trabajo. U. m. en pl.
    3. f. p. us. Acción de vacar (‖ quedar un empleo o cargo sin persona que lo desempeñe).
    4. f. p. us. Cargo o dignidad que está vacante.

    Bien, ahí lo tenemos, el primer término que utiliza para explicar de qué va la cosa es «descanso». Las vacaciones son para descansar. Hay quien descansa en el sofá de su casa, en la playa, en los asientos traseros de un coche camino a Benidorm o quien descansa mentalmente visitando monasterios himalayos. Me da lo mismo, me da exactamente lo mismo, es su tiempo y hace lo que quiere para relajarse. Ahora bien, no sé por qué se insiste en llamar vacaciones a un momento de tu vida que destinas a pintar las paredes del baño, ordenar un garage, montar las piezas de una moto cuando nada de eso te relaja ni te proporciona ningún tipo de placer.

    Es sólo que las vacaciones (como tiempo que dura la cesión bla, bla, bla) es el único momento en el que puedes aprovechar tu vida para apañar otros aspectos de ella. Y lo peor es ver que necesitas unos días y que al pedirlos no respondes que son para nueve días en Nueva York, si no para nueve días encerrado en tu casa aspirando mezclas de pinturas o polvo que te obliga a estornudar sí o sí de un mueble que intentas encuadrar entre la estantería y el armario de la tele. Y esto por no hablar de los que se pillan estos días y se los pasan acompañando a familiares en hospitales.

    Lo peor, lo mucho más peor, es que yo no tengo días de esos hasta diciembre y que me toca compaginar las no carreras de sillas con el no descanso de las no vacaciones, que como ya sabéis, se acompañaron de un no FIB.

    Pleno.

    Visto en: Los que estéis por ahí, visitando sitios, traedme algo bonito. Qué menos.

  • La tranquilidad y la paz de los demonios

    Ya estaréis al tanto, pero por si alguno vive en Marte lo comento, Bruce Springsteen está dando unos conciertos por España. En unos días se pasa por aquí al lado, según cruzas el río para arriba, sigue las indicacionies que dicen dirección estadio, delante de un Carrefour. Ahí estará. Yo no me pasaré. No es un rockero al que siga y saber que puedo tener un encontronazo con Manel Fuentes me echa más para atrás. ¿Y entonces qué hago hablando de esto? Recomendar un disco suyo. Sorpresa.

    Devils & Dust

    Como he comentado, no sigo mucho a Bruce, me parece que hay que tener mucho ego para hacerse llamar «el jefe», «este pueblo es demasiado pequeño para los dos, muchacho». Aún así creo que todos hemos coreado o tarareado Born in the USA. Uno de sus himnos con un marcado estilo de rock americano y, salvo excepciones, me tira más el británico. Tal vez por eso prefiera este álbum que lleva unos añitos a la venta y parece que fue bien en ventas. Se aleja del rock para centrarse en un tranquilo y suave folk que resulta muy agradecido. Es un disco que siempre tengo por ahí, en el coche, en el iPod, en el ordenador… No es algo que quieras escuchar, es algo que ves por ahí, entre otros tantos y depende el día que hayas tenido dices «pues sí, voy a poner a este amago de Dylan», que es a lo que suena, guitarra y armónica, pero con un sabor menos añejo que Bob. Ojo, que son compatibles.

    Dentro de nada esto se llenará de gente con chupas de cuero negro, pañuelos en la cabeza, motos y toda la equipación oscura que el evento requiere, y me cruzaré con ellos. Pero aún así seré incapaz de identificarlos con lo poco que conozco y que me gusta del Boss. Algo que no tiene nada que ver con lo que esa gente tiene pensado escuchar.

    Visto en: Estadio Nuevo José Zorrilla.

  • El fin de las barras de desplazamiento

    Reconozco que soy un obseso del espacio y la visibilidad en el escritorio. Cada vez más. Intento ganar terreno a los píxeles aunque luego ese lugar quede en blanco y vacío. Uno de los trucos que utilizo desde hace mucho es tirar de plugin para Firefox, mi favorito es el simple Hide Menubar que oculta la barra de menú (esto lo digo para los que superaron la asignatura de Inglés copiando). Se muestra o no si pulsamos Alt. Una joya.

    Generalmente el problema que tenía era al mostrar el contenido a lo alto porque, como dije, mi portátil tiene una resolución muy pequeña. Termino navegando con el navegador a pantalla completa pero no es una solución que me guste.

    Ciertamente en ese caso y debido a que el contenido web se consume normalmente en horizontal, línea a línea, el problema se queda en ligera molestia. Sin embargo si estoy haciendo algo con Visual Studio la cosa cambia. Es un programa con muchos menús, cajas de herramientas, paneles etc. Sus opciones se muestran listadas dentro de «cajas» y en mi caso el número de opciones excede del largo de la caja por lo que ha de mostrar una barra de desplazamiento comiendo así más espacio. Y aquí ya me molesta más.

    Dando vueltas a esta comida de cabeza me encontré navegando mediante un teléfono y viendo cómo no mostraba barras de desplazamiento para moverte (hacer scroll que dirían los guays y los esnouborders) a través del sitio. Y llegué a la conclusión de que estas barras, que si bien cumplen su función correctamente y ya sólo por eso no deberían tocarse, se pueden mejorar. Mi idea era sustituirlas por un indicador, una flechita mismamente que nos diga a qué altura de la web estamos siendo la mita de la pantalla la mitad de la altura de la página y que se sobreimpresione en el contenido, sin malgastar la decena y media de píxeles que ocupa una barra, pero parece complicado. He buscado por ahí (un par de minutos) algún método para cualquier navegador que permita ocultar directamente estas barras. Dicho y hecho.

    Sin barras de navegación

    Una potente y curiosa extensión de Firefox (que funciona de lujo en la versión 3.5 y no, no he mirado para otros navegadores y un día explicaré por qué) llamada Stylish permite definir, mediante código CSS, estilos propios para el navegador. Por supuesto eso incluye lo que buscaba, o al menos en parte.

    He de decir que realmente el cambio se agradece y el espacio extra es bienvenido. Creo que no son necesarias las barras de navegación salvo en situaciones excepcionales, pero por lo general (y ahora que tiramos de ruedecita del ratón y no de pinchar y arrastrar) solemos intuir si hay algo más de página debajo nuestro o a nuestra derecha.

    Lo recomiendo.

    Visto en: Y es que ahora hasta de diseño me dejan hablar.

  • 10 cosas que debes saber para iniciar un blog

    Voy a atreverme a hacer una entrada como si fuese una deidad internet. Ya sabéis, uno de esos a los que invitan para charlas en podcasts y acepta fingiendo que está muy ocupado y no uno de esos a los que invitan para fiestas pero que renuncia sin tener que fingir que no le importa nada una reunión de cyber coleguis. Bueno, que me pierdo, aquí dejo una decena de consejos que me hubiese gustado leer cuando empecé el blog y que creo que, de cumplirse por todos, harían de los servidores unos lugares más felices.

    1. No importa si tu padre no te quiere. Si vas a escribir sobre lo mal que lo pasas en casa tápate un ojo con el pelo, cómprate una sudadera rosa con calaveras negras, hazte un piercing y vuelve a MSN Spaces, creo que no lo han chapado aún. No, de verdad, tienes que tener una vida (o un apellido) muy interesante para que eso lo lea alguien. No nos importa tu vida.
    2. Escribir sobre actualidad es paradójico. Si escribes sobre lo mismo que un periódico -aunque des tu opinión- la vida de ese post se acorta tanto que será mejor que no haya nacido. Intenta buscar temas no perecederos, como quién ha ganado OT o tu importantísima opinión sobre un tema político del que no se hablará la semana que viene.
    3. Crea comunidad. Esto es fácil, ve dejando comentarios en otros sitios y si el contenido es bueno te los dejarán a ti. Si no funciona, insulta, picarse en internet está bien visto y es algo que hacemos todos. Di que Perdidos es una puta mierda o algo así.
    4. Informarse es gratis y escribir correctamente también. Si tenemos una duda gramatical u ortográfica no vale quedarse con el resultado más repetido en Google. Ponlo en cursiva para que parezca que metes la pata a propósito si vas a exkrivir mal.
    5. No hables de tecnología, no hables de Apple, no hables de videojuegos, no hables de música ni de fotografía. De verdad, estamos hasta los huevos de supuestos expertos. Id a vendimiar o algo.
    6. No copies a College Humor, ya existe uno. No pongas los vídeos de College Humor con textos en español, ya lo hace uno y dicen que es un blog original.
    7. La calidad de un blog no se mide con el número de cacharritos que posee o prueba el que escribe.
    8. Hay dos bandos enfrentados, los hipertextuales y los SL. Dependiendo de tu alineamiento podrás realizar unas cosas u otras y hablar con unas personas y otras. Como un juego de rol. ¿Has traído dados?
    9. Elige bien el gestor sobre el cuál montarlo prestando atención a sus manuales, tutoriales, plugins etc y si pones publicidad ten claro que AdSense te roba.
    10. Huye de los post que digan «10 cosas que…» y similares.

    Visto en: Todos tenemos un (puto y engreído) SEO en nuestro interior.