Categoría: Pensando en alto

  • Una propuesta de mejora para el teletexto

    Yo uso el teletexto (que existe desde los 70), el de TVE, para tres cosas mal contadas, pero lo uso. Para acceder rápidamente a los resultados de las loterías cuando me lo piden, mirar quién juega contra quién y poquito más. Me sé la numeración de páginas de memoria, obvio. Y sinceramente creo que ya va siendo hora de echar mano de las herramientas que tenemos y darle un profundo lavado de cara. Qué menos que un simple sistema de navegación por hipertexto que no te obligue a buscar cada página por cada número, igual que se hizo cuando salió, ahora levemente más rápido (aunque con la llegada de la TDT yo diría que ha pegado una frenada).

    Junto con la información ofrecida por EPG podríamos sacarle mucho más servicio, porque la idea del teletexo me sigue pareciendo cojonuda, el momento en que a los mandos les añadieron los botoncitos de colores fue para aplaudir, pero aprovechando que ahora tienen también (en su mayoría) un precario sistema de control con flechas para movernos por los menús de la propia televisión y viendo que, además, cada televisión hace con las páginas del teletexo que cuentan con varias pantallas de contenido lo que quieren, deberíamos homogeneizarlo.

    teletexto

    Como decía, apuesto a mantener un teletexto similar al que ofrecen ahora pero añadiendo un cursor que vaya pasando de enlace a enlace y utilizando el botón OK para activarlo. Algo muy Nintendo. Ahora que todas las empresas nos venden el oro y el moro con poner (de verdad, insisten) internet en los televisores para navegar desde allí (algo que se me presenta incómodo por la experiencia de la Play) y que obligaría a meter un navegador entre la televisión y la conexión (que sería un Opera o cualquier cosa que comprenda HTML5 para no tener que reiniciar la tele cada vez que accedamos a YouTube). Si cambiamos la tipografía del teletexto, utilizamos más colores (que se puede y, más importante aún, los hay) nos ahorraremos anuncios de Google a mansalva y reutilizaremos un servicio que puede seguir plenamente vigente porque es plenamente útil hoy en día.

    Visto en: Anunciado en televisión.

  • ¿Y si dejamos que el mundo se vaya a la mierda?

    He recibido el número de abril de National Geographic, va sobre el agua. Ya os imagináis, derroche, sequías en África, tanto por ciento de agua dulce en tal sitio, otro tanto en otro, el cuerpo humano es agua en su mayoría… Y, en definitiva, que el mundo va a morir y va a ser por nuestra culpa. No sé si es por mi estado anímico algo desastroso, depresivo, deprimente, deplorabe, denostado y desgastado o qué, pero el tema me da igual. Sí, aparte del alarmismo propio de estos reportajes. La tierra se va al garete, ¿y qué?

    A mí que no me culpen. Yo he sido más o menos responsable. Salgo a la calle, llueve, veo un periódico, los embalses están bien repletos… En África falta agua. Ajá. Nada nuevo bajo el abrasante sol del Serengeti.

    Pero ahora imaginemos que es verdad que todo se va al traste. Pocas cosas pueden hacer levantar el vuelo a esta gran bola verdiazúl, pues joder, puestos a encontrarnos de frente con una muerte segura, disfrutémoslo. Es igual que cuando estás jugando a un Final Fantasy (es que ahora ando medio enganchado -hasta la semana que viene-) y te encuentras con un rival enorme, poderosísimo, has intentado acabar con él decenas de veces y siempre terminas cayendo. En esas partidas hay un punto de no retorno en el que sabes que estás abocado a morir con cada personaje, justo en ese momento y en un alarde de falsa valentía, garra y orgullo por el compañero caído, cambias de formación y te olvidas de la joven japonesa de tetas exageradamente grandes para su inocente edad que ejerce como prostituta, digo, curandera, y pones a todos a atacar. «Me matarás, sí, pero ya verás ahora cómo te hago pupa con ganas». En definitiva, que si de tanto parchear esta mierda va a ser mejor tirarlo todo y empezar de nuevo, cuanto antes mejor. Algo así, «Nuestros expertos científicos [partámonos el pecho de la risa] predicen que, haciendo un uso como el actual de los recursos naturales o incluso un uso superior, los humanos no llegaremos más allá del 22 de agosto de 2436 a las 20 horas y 3 minutos aproximadamente, lustro más siglo menos». ¿Cuánto duró la raza humana? Millones de años. Suficiente.

    Quiero decir, la evolución de aquí en adelante va a ser más bien lenta (que sí, que el i7 tiene chorrocientos hertzios y sólo unos pocos nanómetros, pero mis abuelos tienen una tele de tubo que no la cambian por una en 3D ni de coña y la gente sigue utilizando Windows XP, el avance nos la suda). Sólo nos queda el despiporre. Si tenemos hasta el 2400 y pico despreocupémonos en una involución orgásmica como las que proyectaban en Versalles, vivamos de cojones durante un puñado de años sin preocuparnos por el planeta (que está condenado) y muramos todos felices y contentos.

    Nada de crear una nave espacial donde subsistir durante décadas dando vueltas a la nada, rollo Wall·E, no, no, nos caemos con todo el equipo, y si esto peta realmente tenemos que estar presentes para contemplar su destrucción. Yo el primero. O dejan de andarse con chiquilladas sobre nuestro predecible mal comportamiento con lo que nos rodea o que dejen de dar la chapa y sean claros. No pido más. Por mí puede comenzar la aceleración de la autodestrucción, que estas cosas, cuanto antes mejor, que ahora tengo un dolor de cabeza del copón (y lo que te queda, moreno) que me da igual ocho que ochenta.

    Y sí, seguramente mañana, o pasado, cuando relea esta amigable entrada que celebra el fin de semana me diga «Tío, estás muy mal de la olla, vete de aquí». Hasta entonces.

    Visto en: ¡Boom!

  • Actores porno secundarios

    Alguien debía dedicarles una porción de internet y, como memez que es, me he pedido primer. ¿No os dan pena? Te bajas una película porno, ahora en HD porque gusta ver la silicona bien grande para observar con detalle la cicatriz que le dejó el cirujano, y te los encuentras de bruces. Los ves, ahí, encuadrados, dentro del plano, y los reconoces, «Tú aquí no mojas». Y bingo. Qué rabia.

    Yo me monto mi película, ya me conocéis, un chico deja los estudios ilusionado por ser el nuevo Paul Newman, pero toma el atajo de Stallone, sin anabolizantes, y dice, «Pues vamos a dar una oportunidad a esto de las películas X, pero que no se entere mi mamá». Un día cualquiera, no sabes qué hora es, te asomas a la ventana y es el representante de ayer, que te ha encontrado algo, un papel pequeño. Dices en casa que es un anuncio, pero que no se verá en tu país (ni en Youtube). Bajas corriendo para que te dé detalles, olvidas invitarle a un café porque te acorrala y te posee el nerviosismo, te dice que de verdad tienes que empezar ahora (porque la producción del mundo de la pornografía funciona así, o eso creo) y te avanza información de camino a la casa que han alquilado para el rodaje, frente al Pacífico, mientras conduce su Ford Fairlane (no me podía resistir, menosmola). No deja de recordarle que es un papel sin importancia, pero el joven chico, fantasioso, juega a imaginar qué le harán, que tendrá que hacer, cómo se comportará su cuerpo…

    Y entonces llega al improvisado estudio, gente en albornoz, medio folio de guión, y a él le visten de mayordomo, se cruza en una escena, en el fondo del plano, y fin de su trabajo. Olvidas aquello de acostarse a su lado sin saber por qué. No hay sábanas mojadas.

    A esa persona le tiene que entrar una depresión de caballo. Ni un bocata para comer, ni nada que le vayan a comer a él. Su gozo en un pozo. La larga y dura espera concluye con cuatro frames que quedan torcidos donde se ven a dos rubias en primer plano comiéndose la boca y a él, que afortunadamente ni se le reconoce, con un traje negro y detalles blancos, saliendo de sabe Dios qué cocina. Todo el sueño se va por el desagüe.

    Qué triste. Vuelta a casa con el rabo entre las piernas, y sin usar. A conquistar de nuevo el sueño, su cabeza da vueltas persiguiéndolo.

    Visto en: California, principalmente.

  • A la cálida espera del frigo transparente

    Como a todos vosotros, a mí también me pasa eso de ir al frigorífico a curiosear, mirar qué hay, no decantarme por nada y cerrar. No creo que que el consumo energético (hablando de electricidad) se dispare tanto como alarman algunos por este gesto, a mí lo que me jode es abrir y cerrar la puerta para nada. Eso sí es puro desperdicio.

    En la universidad tenemos una máquina expendedora con función frigorífica y una puerta transparente (ya os hacéis una idea), llegas, miras, si quieres algo lo pagas, y te vas. Por este motivo quiero suponer que colocar una estructura transparente no presente una problema de eficiencia energética. En ese caso, coño, adaptémoslo a los hogares. Parece una novedad pero ideas de este estilo las ha habido desde hace años y como era predecible, en Japón ya las disfrutan (yo hasta que no me he dado de bruces con la puerta del de casa ni había caído). Y la verdad, insisto, que no termino de ver el motivo por el cual estos cacharros que son feos por definición y hay contadas y coloridas excepciones (hay que pagarlas y las pagaré, por descontado). Pero no puedo dejar de pensarlo, el lujo que supone ver cuántas Coca-Cola Zero quedan en la bandeja superior sin tener que asomarme, ver de cuántos huevos puedo hacer la tortilla con una simple ojeada o disfrutar de la silueta del pollo entero envuelto en papel de aluminio con gomas en las patas en el mismísimo centro del electrodoméstico me parece tan delicioso que el saber que actualmente es una utopía a este lado del Mississipi me entristece. Porque no os creáis nada de eso de que en unos años comeremos esas pastillas «de astronauta». Porque las pastillas, como drogas que son, no se comen, se consumen o se toman. Ya sabéis lo que me engatusa eso de fantasear con mi (brillante) futuro.

    Con lo molón que es, ¡caray!

    Visto en: Cocinas del futuro.

  • Matrículas de coche con significado

    Lo que vengo a contar no sólo parece una estupidez. Es una estupidez. Pero buenrollista, y eso mola. Seguro que, como yo, vosotros os fijáis en las matrículas de los vehículos, algunos queriendo y otros sin querer. Hay que reconocer que las placas españolas (las europeas en general) son bastante sosas y los juegos que hay con ellas se resumen en buscar números capicúas y dar un golpecito en el brazo al compañero de viaje (si se va a pata, pues nada).

    WTF

    A mí me pasa que, desde que cambiaron todo el modelo de matrículas al actual comenzando con un E de España azul a la izquierda, cuatro números y tres consonantes (excepto la Ñ) en favor del modelo anterior que mostraba la provincia de origen del coche, me dedico a intentar encontrar sentido a esas tres letras del final. Sí, es una tontería. Pero vas por la calle y te encuentras una furgoneta mal aparcada con matrícula 1234 BTD y te ríes, «Vete de ahí». Es un leve jiji-jaja que dura cuatro pasos, no te alegra el día pero transmite buenas emociones. Lo guay es encadenar unas pocas, BTD, BCD, FTP, FTW, CCC o FHM por poner unos simples ejemplos. Hay muchas relacionadas con la amplia familia de la informática. Por eso estoy ansioso por ver una WTF, cual Alvy en celo. Me divierten aunque no sé por qué después de «entender» unas pocas del tirón empiezo a pensar que imagino cosas, mensaje ocultos en las matrículas, conspiración desde la DGT (otra más).

    He de confesar que desde que se realizó la modernización y normalización de estas matrículas siempre me he preguntado dos cosas, si puedes personalizarte la placa (creo que antes sí bajo una elevada suma de no tan antiguas pesetas) y si realmente sacarán la 6969 XXX. Me encantaría verla en un R5. Fucker total.

    Visto en: Carretera.