Mes: abril 2008

  • Dando vueltas al mañana de ayer

    Hoy, o técnicamente ayer, ha sido día 10, una fecha marcada en mi calendario como el día de pagos. A esta hora, doce y poco (ya del día 11) no se ha transferido nada, lo cual consigue cabrearme bastante, mi dinero es mío y aunque no lo quiera gastar ahora, prefiero verlo puntualmente en mi cuenta cada mes, que al menos sabré si puedo o no invertirlo en inmobiliarias.

    Esto me ha hecho pensar en dos cosas, una: ya llevo más de un mes currando como becario y parece que empecé ayer, do:; hace casi medio año que andaba suspendiendo el carnet práctico y parece que fue antes de ayer.
    Bueno, si nos ponemos así sólo me doy cuenta de la mitad de cosas, y eso me hace parecer el doble de tonto. El tiempo vuela, my old friend.
    Cuando escribo esto lo hago en mi mañana para que vosotros lo leáis en mi ayer (creo que se comprende).

    Pero eso no es nada, lo que pasa es que no sé dónde se han metido los meses de mi vida que van desde noviembre hasta hoy. Es como si me hubiese aletargado y me comience a despertar en primavera, por las lluvias, tal vez. Me parece que puedo afirmar que ese período de tiempo no lo he vivido.

    Un paréntesis donde he estado en stand-by, como un autómata. Porque joder, hace nada que entregué las prácticas de febrero y casi tengo terminada una de junio, no lo entiendo. No «recuerdo» haber pasado por marzo… ni lo que llevo de abril. Casi que ni lo de Praga, y fue hace dos semanas.

    Es como si mi buhardilla fuese un mundo dejado de Dios (que lo es) donde al contrario que en el Día de la Marmota cada jornada nueva es igual que la anterior pero los días pasan en el calendario.

    Y así, amigos, uno vuelve a darse cuenta de que su vida es una puta mierda porque no la vive, y vivirla es todo lo que pido en esta vida insana. Que pasen treinta años antes de mañana.

    Visto en: Nokia S60, sí, mi calendario móvil es así.

  • 2 formas de entender Flickr

    Sobre lo que opinaba de la incursión de vídeo en Flickr ya hablé hace meses, cuando empezaban a aflorar rumores, casi hace un año. Y bueno, de lo que podía pasar a lo que ha pasado, se ha quedado todo en algo a medias, ni para ti ni para mí, aunque motivo suficiente como para plantearse la finalidad del servicio.

    En parte, es lo que llevo haciendo desde que me enteré anoche. ¿Para qué sirve Flickr? Y perdonad si estáis saturados por tanto flic, flic, flic, que parece ser, se habla más de esto que del lanzamiento de Leotard en su tiempo.
    Bueno, a mi juicio Flickr puede verse como una moneda, dos caras y un canto. La primera y en la que me encuentro, como almacén y salvaguarda de fotos, de las vacaciones, por ejemplo. Es mi mentalidad de, «ya que lo pago…» y así llevo una semana subiendo las que hice por mi tourné europea, que fueron algo más de mil disparos, es decir, 8 gigas y pico. Esto se comprende muy fácilmente, toco y experimento demasiado con el ordenador y las posibilidades de tener que formatear cada mes o mes y medio no me permiten almacenar los datos en local, y no barajo la posibilidad de crear una partición para los archivos de este tipo porque ya me he apoltronado a la comodidad que es encender un ordenador, cualquiera, y ver tus fotos.

    La otra es la de utilizarlo como sala de exposiciones, que al principio creo que es lo que hacemos todos, entre otras cosas porque no pagamos y nos limitamos a subir las que consideramos mejores esperando que alguien llegue y nos la marque como favorito. Después ocurre lo mismo pero sin subir exclusivamente las bonitas – o al menos así lo creo yo-.
    Una muestra de que no comparto este método es que mis fotos están bajo licencia CC -que no estoy seguro de lo que me cubre- y cualquier mindungui que vea alguna y le guste se la podrá llevar en máxima calidad sin decirme ni medio «hola». Por contra podemos encontrar casos de gente que las muestra en un tamaño pequeño y sin opción de guardarlas, aunque haya trucos.

    El canto es utilizar ambas opciones, o comprenderlas por igual.

    Ahora con la posibilidad de almacenar vídeos la cosa podría cambiar, no mucho si tomamos imagen y vídeo como el mismo objeto, pero sí me resulta extraño que alguien utilice Flickr como biblioteca personal de vídeos, cuando estos están delimitados a minuto y medio de duración. Falta lo más importante, las reacciones de la gente y los vídeos que se suban, si pueden identificarse como artísticos, anecdóticos o por el contrario, ha sido una patada en los huevos de los usuarios la idea de que sean como fotos, pero se mueven. Lo que está claro es que, hasta la fecha, es lo mejor que he encontrado para guardar y mostrar mis fotos.

    Visto en: Flickr Blog.

  • La gran mentira del motociclismo actual

    Conducir una réplica de 50cc de la moto de Rossi no te convierte en él por mucha cara de velocidad que pongas y ruiditos con la boca hagas.

    Visto en: Paseo de Zorrilla.

  • Belstaff y horquillas en el pelo, pijos

    Llevaba mucho tiempo con este post en la cabeza, ya ha llegado la hora de soltarlo todo contra esa gente que llamamos pijos.

    Antes de que se me os echéis encima, dependiendo de lo que se entienda por «pijo» yo podría servir de ejemplo, visto unos 501 y aspiro a un Mac, ordenador característico de gafapastas, diseñadores (es decir, gafapastas con sueldo elevado) y pijos (usan lentillas y no trabajan). Pero se siente, soy rockero.

    Primero hay que desmitificar una cosa, los pijos son del PP, esto es algo que todos dábamos por cierto, pero conozco varios casos que me han salido rana, van de progres y de comunistas de salón, aunque ni si quiera conocen qué es estar en una manifestación y para ellos huelga es sinónimo de borrachera, porque el alcohol lo paga la Visa de papá. Al menos a los conservadores se les pilla pronto.

    Bien, a parte, mi mejor amigo es pijo pero se libra de la quema por dos motivos, uno, es tan tremendamente freak que sólo aparenta ser pijo, en sus ratos libres juega al Zelda, piratea Wiis y escucha Aerosmith, y segundo, él moja y yo no.

    Bien, ya están afilados los cuchillos, vamos a abrirlos en canal.

    En la ciudad donde vivo, también conocida como Valladolid, Pucela o Pincia -topónimo que he descubierto hoy en el trabajo mientras aseguraba estar definiendo unas variables de sesión- se encuentra una de las mayores colonias de pijos, junto con Madrid. Y ver que estoy rodeado de ellos me resulta bastante incómodo.

    Hay varias cosas que me repugnan de ellos, una es que se apropian de elementos típicos de otras tribus hasta que la tribu original rechaza identificarse con ese elemento concreto. Como ejemplo, las Converse All Star, zapatillas de deporte que popularizaron en parte AC/DC en los años 70 mientras jugaban a los colegiales Gibson SG en mano, y así hasta la muerte de Cobain, que se comenta llevaba unas cuando palmó. Pero los amantes de prendas de ropa sin capacidad ignífuga de más de 250€ se apoderaron de ellas, las pintaron de rosa, les arracaron todo el misticismo intrínseco en el calzado convirtiendo el complemento en «lo más de lo más», hasta que las cambiaron por bailarinas, y ahora el mundo del ballet está en guerra.
    Una de las prendas fetiche de los últimos tiempos del mundo de Borja Mari es la cazadora Belstaff. Una marca de prendas de moto que arropó a varios actores y que de la noche a la mañana se ha convertido en pieza imprescindible del armario pijo. Si yo fuese Blade, quemaba la mía.

    No contentos con eso también quieren quitarnos los locales y los restaurantes, ¿qué hace un chaval vestido de Lacoste en nuestro kebab?

    No quiera Dios que descubran la Guinness, por favor. (más…)