Por aquello de lo de ayer.
[youtube uuLlVu2KoCg]
Visto en: Youtube
Asombroso, sobre todo cuando dicen:
No, por supuesto, el avión llevaba copiloto. Pero a ver, ¿qué pasa en esos instantes entre que el copiloto coge los mandos y le echa el muerto a otro?
Visto en: Yahoo! España
Bueno, es domingo, no me voy a esforzar, un post chorra y a tomar vientos, luego os pongo un vÃdeo y asà calmo a las masas. Un chistecillo que he contado cerca de 15 veces esta semana, pero al menos es bueno, eso sÃ:
Un chaval, un poco tontito llega a su primer dÃa de clase, pero no es muy avispado y se deja engañar fácilmente. En todo colegio hay un matón y éste lo llama:
Mat: ¡Eh! tú, tonto, ven aquÃ.
Ton: ¿Qué quieres?
M: ¿Conoces al tojo?
T El tojo… ¿Qué tojo? No conozco a ningún tojo…
M: ¡El que te escupe en el ojo! -(Y le escupe)- jajajaja ¡qué tonto!
T: ¡Jo! Imbécil, cabrón, hijoputa…. -(Y se va llorando)-Al dÃa siguiente, el matón le vuelve a llamar, y el pobre cae de nuevo en la trampa, con el ojo escurriendo saliva, asà pasó esa semana… y la siguiente… hasta que un dÃa, harto, decÃde contárselo a su madre:
T; Oye mamá. en el colegio hay un chico que me dice si conoczco al tojo y me escupe en el ojo… ¿qué hago?
Mad: Ay… este hijo mÃo nunca va a aprender… Bueno, la próxima vez, dile tú a ver si conoce a Clara, y le das una torta en la cara.
T: -(Pensando y procesando todo lo que su madre le habÃa dicho….)- ¡Ah! Vale, ya lo he pillado.El siguiente dÃa de clase el joven tontito baja corriendo al recreo a buscar al matón, y lo encuentra:
T: ¡Eh! tú, ven aquÃ.
M: ¿Qué quieres, tonto?
T: ¿Tú conoces a Clara?
M: ¿Qué Clara, la prima del tojo?
T: ¿El tojo, qué tojo?
NOTA: Para contar este chiste y causar mayor efecto, las voces deben cambiarse, la madre debe parecer cabreada, el matón un duro de barrio y sobre todo: el tontito debe interpretarse poniendo caras y gestos raros, se pueden añadir tics nerviosos cuando le escupen.
Visto en: Este chiste me lo contó Miguel Perelló, en Irlanda, alguna vez ha dejado un comenario bajo el seudónimo de Cuervo irlandes. A quien le dedico esta entrada. A ver si le veo y nos comemos unas patatuelas.
Hoy es viernes, por la hora, la una y media según el reloj del sistema, ya es sábado, aunque para mà es una triste noche de viernes.
Estoy melancólico.
Me pregunto cosas, muchas y muy variadas: por qué no le dije esto, mejor haber hecho eso otro… en fin, lamentarse ahora no es solución. Lo mejor, creo serÃa olvidarme ya de ella, y punto final. Pero, ¿es mejor ahora?
Esta pregunta tan aparentemente tonta me está dando un gran dolor de cabeza, ¿cuándo he de olvidar a alguien?
Depende, ¿no? Por ejemplo, entras en un autobús, un urbano, pagas y el conductor te da un ticket o bien picas una tarjeta en una ranura hasta que una luz te diga que ya está, saludas al conductor, y lo olvidas para siempre.
Pero, claro, no todas las personas son conductores de autobús, ni kiosqueros, ni bibliotecarios ni nada parecido, algunos son tus amigos, y otras personas… quisieras que fuesen mucho más.
¿Suena triste? Lo siento, no era mi intención. La conclusión a la que quiero llegar es que, de una manera u otra, al final siempre, siempre, siempre nos olvidamos de esta gente; dejamos de hablarnos, de llamar, de chatear incluso, se pierde todo contacto. Y asà pasa un mes, otro, medio año, el resto de tu (y mi) vida.
Hay una parte nuestra que no quiere olvidarlo, pero es inútil, al final, se olvida. La gente se olvida.
No he encontrado una respuesta, no sé cuándo debo olvidar a la gente, o siquiera si he de olvidarla (porque está claro de lo que hablo).
Visto en: Una conversación que parecÃa intrascendente entre mi amigo Miguel Ãngel y yo, después de una partidita al billar con un resultado de 6-3 a mi favor, que no me ha alegrado mucho.