• Claro que el placer de una serie no debe ser la sorpresa sino disfrutar de verla... A...

Mi primera y única videollamada

ElGekoNegro | Martes, 8 junio 2010, 18:51

Como ya sabréis a estas altu­ras de la semana, Apple pre­sentó una obli­gada revi­sión de su pro­ducto estre­lla (des­pués de las cuen­tas .me), el iPhone, en la con­fe­ren­cia anual para desa­rro­lla­do­res (a quie­nes única­mente se refi­rie­ron para sub­ra­yar las gor­das cifras de la tienda de apli­ca­cio­nes, pero es el nom­bre de la con­fe­ren­cia) e ima­gino que alguien andará pre­pa­rando su sopo­rí­fera opi­nión como ya es habi­tual. El modelo me gusta, ya lo ade­lanto, no esté­ti­ca­mente pues en negro me recuerda a la con­sola para freaks de nivel 100 GP2X y en blanco podría pasar por un LG o un Sam­sung cual­quiera. Pero creo que tiene mucho poten­cial. Un gran cambio.

De entre las nove­da­des (de las que, sin duda, me quedo con la pan­ta­lla) han hecho mucho hin­ca­pié en el Face­Time, un enga­ña­bo­bos, lo que aquí anun­ciaba Movis­tar hace años como video­lla­mada. Nada nove­doso, pero muy Apple, coge un con­cepto ya exis­tente, cam­bia el nom­bre y con­si­gue que parezca algo guay. ¿Que nadie hacía uso de ese ser­vi­cio? Pues mira qué monos salen tus hijos en el telé­fono. En casa, y sobre wifi, esto es, no esa cosa tonta de ir por la calle con el telé­fono de la mano enfo­cán­dote la cara. Diga­mos que han cogido la rueda y han cam­biado el neu­má­tico. Fin. Salvo por un punto, mucho flan­de­rismo con el tema de la por­no­gra­fía pero creo que está claro cuá­les van a ser los usos prin­ci­pa­les del apa­rato con esas fun­cio­nes, ade­más, un uso muy yan­kee, irse al hotel, a una con­ven­ción de pro­ba­do­res de col­cho­nes, dejar a tu maci­zo­rra novia (o eso dicen las pelis) en casa, y cuando llega la noche poder verla y que te vea, cam­biando de cámara fron­tal a la tra­sera. No hay que tener mucha ima­gi­na­ción, ese telé­fono se sujeta con una mano. El otro uso, obvio, es el más cas­tizo, «¿Qué andas?», «Jiñando», «No jodas», «Sí, mira». Chof.

Y apro­ve­chando el repen­tino inte­rés que ha levan­tado esta vieja opción de los telé­fo­nos voy a habla­ros de la única, inau­dita, pri­mera y a la vez última vez que yo realicé una video­lla­mada, o video­con­fe­ren­cia por el móvil, con cali­dad VGA. Tam­bién, por cierto, la única vez que he hecho uso del 3G.

Sería hace cosa de tres años y medio. Un amigo aca­baba de com­prarse un telé­fono. No sé cuánto pagó por él, era un Nokia N70 (creo) y al adqui­rirlo le rega­la­ron unos pocos minu­tos en lla­ma­das (que se ven­tiló rápido) y otros tan­tos en video­lla­ma­das. Lo que se supo­nía iba a revo­lu­cio­nar la forma en la que nos comu­ni­ca­mos. Cuando se le acabó el saldo de las lla­ma­das con­ven­cio­na­les, lógico, tiró de las moder­nas. A ver qué pasaba. Y claro, para eso nece­si­taba algún con­tacto en su agenda que pudiera corres­pon­derle visual­mente. Tenía dos, un ter­cer amigo y yo. Pri­mero probó con él y al no con­tes­tar, de pos­tre selec­cionó mi número en la agenda y pulsó el botón verde. Yo no había reci­bido nunca una lla­mada así, así que con­testé como a una lla­mada nor­mal, colo­cán­dome el apa­rato en la oreja. Enorme error pues, de pri­me­ras, al reci­bir una lla­mada de este estú­pido tipo y acep­tarla, se activa la cámara junto con el micro y el alta­voz, de forma que oyes todo lo que pasa a su alre­de­dor, mala­mente a él y todo a un volu­men enfermizo.

Al asus­tarme por el sonido fui a bajar el volu­men cuando, sor­presa, apa­re­cía su careto en la pan­ta­lla. Todo genial. Yo, des­pei­nado como siem­pre, son­riendo mon­gó­li­ca­mente y advir­tiendo, como un tonto, «Jeje, tío, sales ahí». Sí. Ni los comen­ta­ris­tas del cora­zón. Me explicó bre­ve­mente que me lla­maba para pro­bar el invento (y de rebote tras fallar su pri­mer intento) y por­que le salía gra­tis al haber cogido ese telé­fono, comentó que se veía como el culo. Siguió hablando y a mí ya me mos­queaba por­que, no lo he dicho, estaba en un auto­bús, con cua­tro gatos, calla­dos como putas al tanto del expe­ri­mento inalám­brico. Parece ser que mi colega no ter­minó de darse cuenta pues soltó, con orgu­llo, «¿Y te acuer­das de Marián­ge­les? –separó la cámara para hacer con su otra mano un gesto de “tetas gran­des”-, pues ya me la he tirado», momento en el que hasta el con­duc­tor del auto­bús, que por no lle­var no lle­vaba ni radio, soltó un, «¡Ah!».

Col­gué.

Y así fue. La video­lla­mada era, es y será una ton­te­ría orien­tada al sexo.

Visto en: Línea 2.

≠ Error | Apple, Lagarto, Móviles
  • 09 jun 2010, 4:56;

    […] el típico deta­llito cau­ti­va­dor que vale para ven­der un telé­fono en una demo pero que luego nadie (salvo los cyber­se­xua­les) usa, como Pho­to­booth en Mac OS o los fuen­tes en […]

  • 09 jun 2010, 10:13;

    Todo esto, sin una foto de MArián­ge­les, no vale nada.

    Yo tam­bién la usé una única vez: me aca­baba de com­prar un LG muy chulo, de los de tapa y muy chulo, que per­mi­tía vídeo lla­mada. Quiso el des­tino que mi novia tam­bién tuviera un móvil habi­li­tado para tal efecto, así que lo pro­ba­mos de una forma total­mente ase­xual. Como ella vivía en una zona donde la cober­tura 3G no era para tirar cohe­tes, fue “una y no más, Santo Tomás”. Se veía acep­ta­ble­mente bien, pero el sonido de fondo hacía casi impo­si­ble hablar sin gri­tarle al otro.

  • 09 jun 2010, 16:10;

    Mola el nom­bre de la entrada del tra­ck­back xD

    Por otro lado, mi madre tam­bién hizo el expe­ri­mento de la video­lla­mada para ver cómo era. Por suerte, eli­gió a mi her­mana, así que nunca la he usado.

  • 10 jun 2010, 17:16;

    SE BUSCA PERSONA CON AMPLIA EXPERIENCIA EN VIDEOLLAMADAS. POR FAVOR ACUDA A CAJA 33.

  • 4 respuestas, tu venganza