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Las azoteas de Madrid y sus inexistentes gatos maullando a la luna llena

ElGekoNegro | Martes, 17 julio 2012, 21:15

Hace más de mes y medio me mudé a Madrid. Es algo que la mayo­ría de voso­tros ya sabía, como siem­pre queda algún des­pis­tado que hace bien en no cono­cer mi vida al dedi­llo, lo pon­dré al día. Nunca he sido un admi­ra­dor de la villa Madri­leña, de hecho, siem­pre me ha pare­cido un pue­blo exa­ge­ra­da­mente extenso, nada más. En el tiempo que llevo viviendo aquí tam­poco ha cam­biado mucho mi per­cep­ción de ella, es una loca­li­dad mane­ja­ble pero falta de carisma. Quiero decir, no es icó­nica, si pen­sa­mos en el mapa de dibu­jos ani­ma­dos donde se ve Europa siem­pre pin­tan la Torre Eif­fel en París con el Arco del Triunfo, el Coli­seo en Roma, el Big Ben y el resto de West­mins­ter o el Lon­don Eye en Lon­dres o la Puerta de Bran­de­burgo en Ber­lín. Esta­tua de la Liber­tad, Times Square, Empire State Buil­ding, Chrys­ler… Gol­den Gate en San Fran­cisco, Capi­to­lio y Casa Blanca en Washing­ton, Opera House en Sid­ney. No hay nada visual­mente refe­ren­cial en la ciu­dad de Madrid, y es culpa de los mis­mos madri­le­ños, algo que afor­tu­na­da­mente lle­van unos poquí­si­mos años inten­tando cam­biar por­que a un guiri no le dice nada la ima­gen de Tío Pepe ni un car­te­lón de Sch­wep­pes. Final­mente pin­tan una plaza de toros (que ni siquiera es la de las Ven­tas) y san­gría y olé. San Sebas­tián y la baran­di­lla de La Con­cha, Sevi­lla y la Giralda, en La Coruña la Torre de Hér­cu­les, Agbar y la Sagrada Fami­lia en Bar­ce­lona, Artes y Cien­cias en Valen­cia o lo que fue Numan­cia en Soria. Aquí se reba­jan ellos mis­mos a un oso (que dicen que es osa) y un arbo­lito. Sobra decir que la can­ta­dí­sima mírala, mírala, pinta más bien poco. Carece de un sky­line reconocible.

Madrid Skyline  de Juroba en Flickr

Le falta chispa a Madrid. Sor­pren­den­te­mente le sobra mate­ria prima para encon­trarlo, entre Aus­trias, Debods, Reti­ros, torres de Flo­ren­tino, Kios… O, por ejem­plo, el mag­ní­fico ser­vi­cio de metro, que aun­que cueste más dinero que antes no me parece, y hay quien me matará por esto, caro. Caro es el de Nueva York, que cuesta dos dóla­res y medio y, como en las pelí­cu­las, gotea, humea, huele mal y tiene men­di­gos y bora­chos dor­mi­dos den­tro. Pero lo hacen todo a medias aquí, entre Prin­ce­sas, Goyas, Espa­ñas y Pre­cia­dos. Un buen ser­vi­cio a un pre­cio razo­na­ble con una oferta cul­tu­ral amplí­sima a mano que vive a la som­bra de un Corte Inglés. Y tal y como está la eco­no­mía, no es, para nada, algo malo.

Enca­mi­nando el post, sabéis que me gus­tan los áticos, buhar­di­llas (obvia­mente), y bási­ca­mente cual­quier vivienda que no tenga veci­nos encima. Por iner­cia y pijo­te­rismo intenté bus­car algo así en el cen­tro de Madrid. Y lo hay, sobre­todo de Sol para abajo, pero son cons­truc­cio­nes arcai­cas, sin aire acon­di­cio­nado y que no me daban sufi­ciente con­fianza (y las que sí, por supuesto, se me iban de pre­cio doblando o tri­pli­cando el máximo que me había mar­cado). Días des­pués de sumer­girme en la diver­tida y rápida rutina de Madrid y empe­zar a pau­sar mis pro­pios movi­mien­tos volví a ras­carme la barba medi­ta­bun­da­mente a sabien­das de que seguía echando en falta algo: la altura. Vivo en un chi­qui­tajo piso de 45 metros cua­dra­dos (cuando mi ante­rior habi­ta­ción, la año­rada y ori­gi­nal buhar­di­lla que da nom­bre a esto, alcan­zaba los 60) al que he bau­ti­zado «Man­sión Wayne de pro­vin­cias» y es un ter­cero con ascen­sor. No es sufi­cien­te­mente alto, hay dos más por encima. Afor­tu­nada y curio­sa­mente, la ofi­cina donde tra­bajo es un quinto y último piso con acceso a la terraza. Y no suben nada más que los fuma­do­res. Y no lo entiendo (salvo por el sol y el calor). Así que en mi cru­zada a favor del dis­frute de los fle­qui­llos y las canas de los edi­fi­cios me interesé por esos dos hote­les de al lado de mi calle que son famo­sos por dejarte subir a la azo­tea y tomarte algo. A mí me pare­ció un chiste, pero debe ser así, si vas a una azo­tea de Man­hat­tan, en la Quinta, pides un Fitz­ge­rald (que resulta estar bueno y da esa ima­gen de dis­tin­ción, de Gran Gatsby, lógi­ca­mente, que no es que apor­ten muchas bebi­das) y la pose te sale por 15 dóla­res más el 8% de impues­tos loca­les de la ciu­dad de Nueva York y la pro­pina que se entiende como obli­ga­to­ria. Quiero decir, estás pasando una velada viendo el Empire y el Chrys­ler, que son cosas molo­nas. En los hote­les de aquí, al pare­cer, los pre­cios son simi­la­res (algo más en Madrid des­pués del cam­bio Euro-Dólar) pero, sin embargo, y esto lo que me ha jodido, no hay oferta. Com­pa­rando, Nueva York es una ciu­dad más fría que Madrid, por lo que, a priori, la idea de subir a una vigé­sima o tri­gé­sima planta a que te dé el aire no parece muy atrac­tiva, tal vez, más al sur de Man­hat­tan, lo de uti­li­zar la esca­lera de incen­dios para mon­tar una fies­te­cita en lo que sería un sexto parezca míni­ma­mente más razo­na­ble. Pero aquí no hay nada de eso. Y me jode. Por­que es algo que mola.

Hace un par de sema­nas apro­ve­ché para meter el ger­men de la idea de dis­fru­tar de la última hora de la tarde en la azo­tea de la ofi­cina. Si son tan molo­nes como para tener las mesas de ping pong, no creo que les cueste mucho subir con una Coca-Cola ahí arriba en lugar de bajar al rui­doso bar de enfrente. Es una tarea difí­cil, sólo a dos per­so­nas les ha pare­cido bien de entrada. Lejos de desis­tir, al lle­gar al por­tal hablé con el por­tero para pre­gun­tarle si se podía subir. No. Y menos con gente. «Que si quie­res subir para hacer unas fotos, pues toda­vía, un ratito…». Y es que yo no sé qué peli­gro ven en ello, si los del bal­co­ning son los de los paí­ses ricos. Me llevé un chasco. Tanto sol des­apro­ve­chado, tanta melena recor­tada por los rayos de luz natu­ral a la basura, tanta chica son­riente haciendo mala­ba­res en taco­nes que nadie sabe por qué se ha puesto apo­yada en la baran­di­lla murién­dose de ganas por hacer como que baila.

Y voso­tros, que os lo vais a per­der, estáis todos invi­ta­dos. No pierdo la espe­ranza de poder dis­fru­tar de una brisa algo menos con­ta­mi­nada que la del nivel del suelo con música suave y una luna bri­llante al fondo. Le falta ese des­per­tar a la ciudad.

Visto en: Gran Vía.

≠ Error | Lagarto, Pensando en alto
  • ♣1 Bea
    18 jul 2012, 15:23;

    A mi me está matando el clima, peeero sí, la idea mola. Es una pena que no dejen.

  • 18 jul 2012, 21:32;

    No sé qué sería ahora mismo de este blog sin ti. Gracias.

  • 19 jul 2012, 9:31;

    Lo que bus­cas está en el Círculo de Bellas Artes.

  • 22 jul 2012, 0:21;

    Vaya, gra­cias. Sin duda lo pro­baré. ¿No podrías reco­men­darme nin­gún otro sitio del estilo que sabrías de ante­mano que me fuera a encan­di­lar? ¿Poooooorfa?

  • 23 jul 2012, 12:19;

    El Círculo de Bellas Artes es una gozada. Y hay otro lugar desde el que Madrid se ve hasta bonito (y al que poca gente tiene acceso): el ático de la Cadena SER en Gran Vía, 32. Claro, ahí no hay posi­bi­li­dad de hacer nada mas que mirar…

  • 24 jul 2012, 9:58;

    En el Hotel Urban tie­nen un res­tau­rante en la azo­tea que fijo que te mola. Debe ser caro pero tal vez te compense.

  • 25 jul 2012, 22:40;

    Pues muchas gra­cias. He apun­tado todo y ahora sólo me falta con quién ir. Que lo de soli­pandi lo empiezo a lle­var algo mal.

  • 27 jul 2012, 12:45;

    Tie­nes algu­nas fotos mag­ní­fi­cas, entre ellas la que ilus­tra esta entrada… Tam­bién me ha encan­tado la de las sillas, que supongo que sería en un basu­rero que se ve de fondo un pre­cioso pai­saje, enho­ra­buena, he des­cu­bierto tu blog por casua­li­dad y creo que lo visi­taré a menudo.
    Un saludo

  • 8 respuestas, tu venganza