| Los píxeles del jueves | F.U.C.K. | Continuando con la línea de los tutoriales de dudosa reputación sumo uno más enfocado a aligerar la que sin duda me parece la parte más complicada de ser homosexual, cómo decir que eres gay. Porque seamos sinceros, por mucha mente abierta que tengamos no deja de ser una situación incómoda porque no resulta normal. Antes de que me insultéis (sin razón) por utilizar tan ligeramente el término “normal”, considero que los homosexuales son minoría (aunque en algunos ámbitos con mucho poder) y que lo habitual es que tu hijo te presente a su novia y no a su novio.
Si sucede lo segundo y el chico tiene su pelo del color original y habla sin sesear es bastante probable que le haya costado un esfuerzo decir «Me gusta la electrónica, pero tengo otras cosas en común con Alan Turing». Joder, que es jodido decirlo, ¿eh? Desde crío los abuelos juntándote con niñas y haciendo coñas y cuando quieres darte cuenta te empalmas viendo natación masculina. Tranquilos, sé cómo relajar este momento. Con un libro.
Porque si bien he dicho que los chicos que no mariposean cual hijo de Flanders probablemente se les atragante tener que dar este tipo de explicaciones (y apuesto a que si es una chica del mismo modo se vuelve una situación incómoda -y depende de su físico sin duda también terriblemente sexy, las cosas como son-) creo que puedo solucionarlo parcialmente echando balones fueras. Simplemente con un libro o una peli titulado: Cómo declarar abiertamente tu homosexualidad Patent Pending. Si triunfa saco el Cómo declarar abiertamente tu bisexualidad. ¿En qué consiste? Bueno, pues es sencillo. Todos tenemos madres, es una condición sine qua non para la vida, y como madres que son miran en los armarios de ropa. Basta con dejar este libro ahí (o bien su versión en DVD) y esperar a que un día se tropiece con ello mientras te grita que dónde colocas los jerseys. Ya está hecho, ella ve semejante artículo, se da cuenta, engarza un par de recuerdos y cae en la cuenta de que, efectivamente, su hijo es homosexual. Ahora, dentro del libro aparecerán unas instrucciones, algo así:
O algo así, debería perfeccionarlo. Y ya está. Si el 5% de los adolescentes españoles están inseguros y no saben cómo tratar con sus padres sobre el tema, me forro. Por la puta cara. Aunque efectivamente el producto esté enfocado más hacia los padres o compañeros de piso o lo que toque que a los propios interesados, pero ese debería ser su título.
Realmente creo que es una brillante idea que puede ayudar a todas las personas que no salen del armario porque no encuentran la llave. Además, ahora que hay un ministerio para cada mierda seguro que esto me lo financia Aído en un pis-pas si alego que es por el bien de las mujeres lesbianas. Vamos, que otra cosa no, pero negocio, hay un pelo.
Y para los graciosos, no, yo sigo en este lado de la acera y no creo que sea un tema para tomarlo a broma. Tampoco soy de esos que “tienen un amigo gay”, que yo sepa.
Visto en: Armarios (en todos los sentidos).
Maestría. Esa es la palabra. Controlar los borbotones para que el alcance del chorro sea siempre igual. Mentira. Es todo pura física. Dale la vuelta. Coloca el orificio de salida del líquido (o, técnicamente, “agujero”) de forma que quede en la parte superior del cartón. Esto funciona siempre y cuando hablemos de un contenedor de sección cuadrada, si, en cambio, tenemos la leche en una cartón de sección rectangular no cuadrada (algo más tradicional que va perdiendo fuerza ya que las ventajas de almacenamiento de los cuadrados son mucho mayores) en los que la leche, en lugar de salir por un hueco que podemos tapar con un cierre de rosca, sale por una esquina doblada decorada con el dibujo de un falso abre-fácil, bastará con practicar un pequeño hueco para que la caja respire en el lado contrario a la apertura original. Recomendable cerrarlo luego con un pequeño trozo de papel “de film”. Aunque no recuerdo ninguna película que se haya rodado con eso, es el 35mm del futuro.
¿Cómo funciona? En los dos casos se trata de lo mismo, permitir salir a la leche y al mismo tiempo permitir entrar al aire del ambiente (no podemos crear el vacío en una caja de cartón). Para los más rápidos, sí, igual que un botijo. Sancta sanctorum de la ingeniería hispánica. El orificio grande de tan injustamente despreciado trozo de cerámica, aparte de ayudarnos a rellenarlo, consigue que el agua salga fluida por el hueco pequeño al dejar libre la entrada del aire y así el volumen ocupado del botijo siempre se mantiene (se reduce el volumen de líquido pero aumenta el de aire).
Esto con la leche es algo más difícil pues parece que los de Tetra Brik no han pillado el concepto. Así que, dale la vuelta a la caja. Un gráfico:

Del primer modo vemos cómo se permite un equilibrio entre líquido y aire, se debe a que tenemos el agujero en la parte superior. Si cogemos la caja como se supone que ha de hacerse la leche saldrá y al mismo tiempo entrará el aire, al no poder efectuarse simultáneamente las burbujas de aire que se cuelan provocarán sacudidas del lácteo que harán más difícil su manejo.
Ya sabéis un truquito más. De nada, torpes.
Visto en: La cocina.
Y aquí vemos, otra vez, por qué son los países anglosajones los que llevan las riendas del mundo (¿y China?, a ver, ¿de verdad os fiáis de la soja?). Esto no es nada novedoso, así que olvidaros de comentar con estúpida superioridad alguna mamarrachada como «Eso es más viejo que el cagar». Estáis advertidos. De hecho es algo que está más que documentado, existen muchas recetas (incomprensiblemente, pues su preparación no requiere ningún Máster en Harvard) y hasta vídeos explicativos que te harán sentirte tonto tras haber perdido minuto y medio de tu vida viéndolo. Es más, la misma gente de “The Coca-Cola Company” lo fomentaba y promocionaba.
¿Qué es? Coca-Cola y helado. ¿Cómo se hace? Pues según lo vi yo, al contrario que en el vídeo; se coge un vaso grande, se echa el refresco y encima (y no antes de nada) una bola de helado, las burbujas continuas consiguen que la bola se vaya deshaciendo poco a poco y que se mantenga a flote, colocas una pajita y te lo bebes. No tiene más. Ya lo puedes hacer en casa. Yo lo probé en un Eddie Rocket’s, los hay de varios sabores, la gracia del de vainilla es que pese a que está científicamente demostrado, hasta por la empresa independiente Dendrite, que la Coca-Cola de vainilla apesta, y no sé si alguna vez han vendido por aquí, el resultado del helado puerco (porque estéticamente es puerco) es sorprendentemente delicioso, como casi todo lo que puedes probar en un Eddie Rocket’s, valga la cuña publicitaria. Lástima que los de pueblo sólo conozcáis el Starbucks.
Visto en: Y devorado en, Dublín. Sí, llovía.
Poco a poco me voy descubriendo como delincuente en potencia, hace escasas semanas os explicaba los pasos que yo seguiría para conseguir una pistola de contrabando eficazmente (peligrosamente es una de las lecturas favoritas de mis amigos googlers). Hoy doy un paso más en mi carrera literaria-delictiva mostrando cómo me las intentaría arreglar para vender productos al margen de la ley. Pero no unos gramillos de cualquier substancia ni tampoco grandes cantidades de narcóticos. Ahora veréis.
Muchos artículos están adscritos a una normativa que impide su venta de forma normal, las entradas, por ejemplo, la reventa no se debería permitir, pero ahí está. Hacerlo a pie de calle tiene sus riesgos. Creo que todos conocemos los métodos que se han buscado estas personas para comercializar este tipo de pases, en eBay, por ejemplo, te venden un boli Bic por cientos de euros pero te regalan una entrada para el concierto de quien toque. Ingenioso y legal.
A diferencia de una pistola, donde en la mayoría de los casos el modelo que nos consigan da lo mismo, cuando estamos al otro lado debemos conocer exactamente qué y a quién estamos vendiendo. Nadie va a meterse a ladrón de cuadros per sé, es necesario (y suele urgir) tener detrás a alguien con el dinero en mano para finalizar la transacción. Esto es tan obvio como importante pues, aunque se tarde en entregar el material acordado, hay que darle salida. Muchas de las piezas que se substraen (a lo Ocean’s Eleven) terminan siendo encontradas abandonadas a propósito por una falta de acuerdo entre las dos partes. Estamos hablando de unos negocios sin contrato.
Como os podéis imaginar en caso de no haber un comprador de antemano todo el proceso se complica una bestialidad, el mercado negro, afortunadamente (o no) no es un local por el que pasear con un carrito y en el que no se permite pagar con trozos de cuerda. Podríamos recurrir a un Mercadona del arte que nos distribuyera nuestros objetos robados, pero no es viable. Aquí es cuando esta entrada comienza a ser útil (es decir, cuando hago como que me he rebanado los sesos y os sirvo mis ideas en bandeja), acudir a un anticuario. Sin la pieza, claro. A ver, si hemos robado televisores o autorradios no, eso los pones en eBay como “poco uso” y sin garantía y listo. Pero si tenemos un objeto que creemos valioso (o que para llegar a poseer hemos tenido que saltarnos varias medidas de seguridad y atentar contra un puñado de leyes) es bastante fácil que podamos tantear a esta gente para saber cuánto dinero podemos sacar y si hay alguien interesado en ello. Pero esto con delicadeza, claro, que si tienes a todo Scotland Yard siguiendo los rastros de una obra de arte no puedes plantarte en un establecimiento de estos y decir, «Mire, abuelo, le vendo aquél Matisse que sale en la portada de ese periódico por 50 millones de euros, ¿le hace?». No. Si es una figura pequeñita o unos bocetos de Da Vinci que nos hemos encontrado en un baúl, pues cuela, cuela, «No, si esto lo tenía mi abuelo en un cofre y cuando murió, pues lo abrimos y tal, a ver qué había, y mira con lo que nos encontramos». Da el pego. Además, que todo el dinero que saquemos de estas cosas va a ir directamente a nuestro bolsillo sin que Hacienda lo huela, si nos sale bien.
Y así quedaría la entrada. Mal.
Visto en: Instruyendo a jóvenes pilluelos en mis ratos libres.
No necesariamente callejeros, pero así alivian el tráfico de los centros comerciales. Siendo claros, ¿no pueden contratar a un par de jóvenes unas horas al día cerca de las zonas de compras para envolver regalos? Al igual (una forma más de decir “así como”, “del mismo modo”, etc, no dejes de aprender) que hay puestos de castañeros que te cobran 4 eurazos por 12 castañas, de las cuales 3 están malas cada 200 metros y sólo aparecen durante unas fechas concretas, ¿por qué no dan licencias a esta gente? 50 céntimos por paquete. Yo más feliz que nadie. Se podría normalizar, con su seguridad social y todo eso. Es lo mismo que hacen en algunas grandes superficies, que ponen a chicas sólo para envolver regalos. Se crea empleo, hostia.
Vale, pensaréis que a qué viene esto y otros ya se habrán imaginado que no me desenvuelvo del todo bien con el papel de regalo y el celo. Bueno, en efecto, siento desilusionaros, es cierto. En el bricolaje me defiendo, taladros, electricidad, etc. Pero para hacer cosas bonitas… en fin, digamos que hago cosas. Esta tarde he ido a Casa, que imagino que conoceréis, y mi idea era comprar una caja, meter otros regalos dentro de ella y que la dependienta me lo envolviese tal cual, algo que ya me han hecho en otras ocasiones sin ningún tipo de pega. Parece ser que con todo el jaleo navideño están hasta el culo y necesitan pasar a la gente por caja a mayor velocidad, «Ahora no envolvemos, te doy el papel y lo preparas tú, ¿vale?», dijo la chavala sin esperar una respuesta. Mi respuesta estaba clara, «Chavala, ve llamando a Churchill que acabas de declarar la Tercera Guerra Mundial». La última vez que intenté envolver un regalo fue hace cosa de 6 años, en un Eroski, la bochornosa escena terminó con una simpática anciana haciéndome el favor.
No ha quedado mal, a ver, las cosas como son. No era difícil, se trataba de una caja, vale, pero… en los pliegues (sobre todo el los laterales) hay más celo que papel. Y os aseguro que sobraba papel. No me miréis así, el resto de tíos que tenía cerca iban igual que yo. Menos uno. Supongo que estas cosas sólo se le da bien a las chicas y a los hombres con una camiseta de Hello Kitty. Y yo diría que esa camiseta era cara. Mr. Bean se defiende de puta madre, es la esperanza de los heteros.
Lo he conseguido apañar. Voy a confiaros un secreto. Los tíos, como acabo de decir, difícilmente somos capaces de conseguir que quede bonito. Pues lo haremos entrañable, que es más fácil (y más rápido que intentar que quede bien, esto es matemático, a más tiempo empleado en colocar bien el papel, más nerviosos nos ponemos, más nos aburrimos y peor nos sale, tiene lógica, todos nosotros destrozamos el papel en cuanto nos dan un regalo, la presentación nos parece superflua, no es una tía buena un sábado por la noche, ahora nos importa el interior -independientemente de si hay ropa interior o no, guiño, guiño-). Necesitamos, o al menos he necesitado, un rotulador. He optado por el infalible e inmortal Edding 3000 (porque no era papel realmente, sino que estaba plastificado). Estos rotuladores son la hostia, no tengo ni idea de de dónde han salido y además los tengo en una enorme gama de colores que van desde el negro Usain Bolt hasta el negro Tyson. Todos.
Y pinta un lazo (que es más sencillo que coger tela, cuerda… cosa… y hacerlo), adjunto una fotografía desenfocada como modelo.

Voilà.
Aprovecho para decir (y así os cuelo un párrafo más) que este será seguramente el último post de 2009, si la mafia rusa lo consigue, tal vez el último post. A secas. Esto quiere decir dos cosas, que no llevaré a cabo una inocentada (y me jode, porque la que tenía preparada era realmente cojonuda y con ella conseguiría ganarme vuestro odio más absoluto) aunque no debéis preocuparos por Nada Nuevo pues es algo que Mr. WordPress, Aloisius y yo tenemos controlado; y dos, como nos conocemos más o menos todos y a pesar de que no me muevo mucho por otros sitios de internet me hago querer, os deseo un feliz 2010, ánimo, que estrenamos decena.
Visto en: En la Puerta del Sun… como el año que fue…
No sé si me meto donde no me llaman, pero es que como últimamente no me llaman de ningún sitio me meto en cualquier lado e interrumpo sin ton ni son, al tema, vosotros lo de follar… ¿qué tal? Yo no tengo nada de experiencia, aviso. Bueno, a ver, lo he visto en alguna peli como todos pero nunca me he visto en la situación. Quería pedir algunos consejillos para no quedar mal.
Yo tengo entendido que cansa, y bueno, puestos a sudar, al menos hacerlo con clase y no parecer un panoli delante de quien surja. Como supongo que más de uno ya se habrá visto en estas achicharrantes actividades y hasta habrá terminado quemado, pues aquí estoy yo ahora, bajándome los pantalones para ver si introducís algo de conocimiento dentro de mis cavidades cognitivas.
Os pongo en situación, unas amigas quieren poner una chimenea para las noches entre risas (y tal) y yo me he estado preparando para el ambiente cálido, pero esto se me escapa, ¿cómo se maneja el fuego? Quiero decir. Tú estás ahí, con tu compinche, mirando, ¿no? Cada vez más calientes por razones obvias, notando las llamas… sólo tengo que moverlo, ¿no? Cojo el instrumento, lo meto un poco y lo muevo, ¿verdad?
Nunca me he visto con el aparato así. Para que os hagáis una idea, mi artilugio es más o menos de este tamaño.
Muchas gracias por lo que podáis ayudar.
Visto en: Caliente, Morientes.
No creo que ninguno lo lleguemos a necesitar, pero por si acaso aquí está, mi ligera idea sobre cómo yo conseguiría un arma. Dicen los orientales (los del opio) que el mejor arma del mundo es el propio ser humano, tanto por la parte física como por la parte espiritual y racional. Es hacia donde van las grandes armas, estas bombas tenebrosas de las películas (y no sé si alguna organización secreta o “grupo de inteligencia”) que destruyen la Tierra en un boleo tras largos cálculos realizados en medio segundo con la War Edition de Wolfram Mathematica (que es igual que la versión de estudiante pero con más unidades de medida como nudos para los barcos y megatones para lo que surja). Bueno, ni tanto ni tan calvo, me refiero a cómo conseguir un arma en un momento determinado o bien con predeterminación.
Si estamos en casa yo iría de cabeza a la cocina, cogería el cuchillo más hollywoodiense que vea y listo, a otra cosa. Por este motivo nunca entendí a la gente que dice que tener espadas decorando la pared es peligroso, que un día se le va la olla a uno y se pone a asesinar así como así. A ver, no es peligroso, es hortera, pero no más peligroso que un cuchillo jamonero.
Fuera de casa se puede improvisar con prácticamente cualquier cosa, como en el Cluedo pero en versión exteriores, piedras, palos, cuerdas, ramas, adoquines…
Lo que estáis esperando es ver cómo me las apañaría para conseguir una pipa. Porque sí, es lo chungo. En una época anterior, de casas de pueblo y gallinas en los corrales, la gente tenía una escopeta en casa y nadie se alarmaba. Yo no tengo una posición ni en contra ni a favor de las armas así que no me busquéis las vueltas. Pero bueno, que creo que con una licencia de caza, pese a tener derecho a disparar a los conejos de cuando en cuando, no te sirve para lograr una venganza cinematográfica. Una escopeta de caza no tiene clase, no tiene ninguna clase.
Seguramente salte la polémica de que si en EEUU te dan un revólver con cuatro tapas de yogures y todo el mundo tiene acceso a pistolas, pero paso de ella, quiero centrarme en cómo hacerme con una de forma rápida.
Para bien o para mal no hay un Springfield de armas donde vayas y te pruebes un par de pistolas y las saques con descuento en rebajas. Tampoco un mercado negro localizable por todos donde presentarte en busca de un catálogo que poder llevarte a casa.
Entonces, estos son los pasos que seguiría yo, visto que la vida no es como un GTA donde a golpe de teclas te sacas un arsenal y EEUU tampoco aunque nos hagan creer que sí (y esto es fácilmente comprobable con Niko Bellic, quien no se saca un arsenal a golpe de teclas, se saca un helicóptero de combate a golpe de móvil). No puedes plantearte liarla para que venga una patrulla de policía e intentar robarles una pistola. No, hombre, eso se descarta.
Se me ocurre que lo mejor que se puede hacer es intentar localizar a alguien que esté en contacto con drogas. A ver, si tenemos acceso a un ex-convicto que ya tenga su pistola o al almacén de una armería, mucho mejor, sin duda alguna, pero no suele ser así. En cambio todos sabemos de alguien que sabe cómo pillar tal o cual. Y esto es así, mi relación con los alcaloides se basa en intentar mantenerme lo más alejado que pueda de ellos, pero todos conocemos a algún fulano que trapichea. Hay que ir a por él, aunque él no sepa nada, pero el tío que le pasa a él seguramente sí, ¿por qué? Porque esta peña necesita “protección”.
Una vez que localizamos al gángster viene la parte de la negociación, para mí la parte más curiosa, no suele ser tan fácil como «Hola, buenos, días señor delincuente, ¿podría venderme una pistola?», «Por supuesto, ¡es usted un joven muy encantador! Mire, por ser tan simpático si se lleva una Desert Eagle le regalo este estuche, ¿le parece?». No, no creo que sea así. Más bien creo que el vendedor puede tener una o dos pistolas para vender y sin opciones de adquirir nueva mercancía, de hecho, es probable que la pistola que nos ofrezca haya sido utilizada en algún crimen previamente. No te quejes, que ya advertí que no era el Amazon de la munición.
Si por algún motivo os veis en la situación y encontráis un “contacto” que os deje elegir el tipo de arma, el color, os dé unas garantías y hasta ticket, por favor comentad.
Otro tema a discutir es el precio, ¿cuánto cuesta una pistola? Yo no tengo ni idea, así que habría que tantearle al hombre, igual nos la cambia por un Pentium II viejo. Me figuro que no es así, pero es que ojo, que si estamos negociando el precio de una cosa así lo más normal es pensar que el otro va armado, y dudo que estos negocios se lleven a cabo en hoteles de lujo, en cualquier momento se le va la cabeza y ¡pum! Te vuela la tuya.
Finalmente el dinero, ¿cuándo pagas? Tienes que fiarte, lo mismo se presenta, te pega dos tiros, coge tu dinero y se acabó la partida. ¿Cómo se hace esto? ¿Por internet? Siempre puedes pedir que te lo mande por correo y que te envíe una copia del resguardo que te dan en el servicio de mensajería (ya sabéis, la típica Biblia de hojas recortadas que guarda una pistola en su interior, como en las pelis) y luego tú hacer un ingreso por PayPal a una cuenta. Una especie de ni-pa-ti-ni-pa-mí.
Vale, nos imaginamos que, sea como sea, hemos pagado el astronómico precio que alguien nos ha pedido por una pistola que alguien nos ha vendido y queremos probarla, pero no funciona. ¿A quién reclamas? No hay ticket, no tienes dos años de garantías, ¿vas a llamar a la casa a ver qué te cuentan?, «Oye, ¿los de Magnum? Sí, no, no, nada, pues verás, que le compré un pistolón a un negro y… sí, en la calle, bueno, luego pagué por internet, que a mí no me engaña nadie». No, por Dios. Te quedas con el arma así, a esperar que alguien suba un vídeo a Youtube sobre cómo arreglar el embrollo.
De verdad que si pongo la tele y veo que ha habido un tiroteo me parece asombroso, ¿tan fácil es conseguir una pipa? A mí el método más rápido que se me ocurre es acercarme a un estanco, si quiero muchas, a un kiosco, nada más y nada menos.
Visto en: Jericho 941.
Hace tiempo que dije que tenía ganas de desarrollar algo que permitiese notificar errores en páginas web, sin necesidad de molestar enviando un correo electrónico desde cualquier plataforma (llámalo Outlook, llámalo GMail), ni de utilizar la caja de comentarios de un blog pues muchas veces el comentario es únicamente eso, un aviso de un fallo. Han pasado un par de lunas desde que lo comencé y el sábado de madrugada, de 3 a 7, nada más volver “de fiesta”, me puse y escribí casi todo del tirón. Un plugin es el paso lógico y natural después de enfrascarme en realizar un theme. Hoy he terminado y perfeccionado lo poco que tenía funcional.

Básicamente es un formulario en el que se especifica el error (desde un error tipográfico o falta de ortografía a cualquier otro fallo) y envía un aviso a una dirección de correo electrónico, el envío se realiza mediante AJAX para que, en caso de haber introducido texto en la caja de comentarios y a mitad de la réplica decides enviar una corrección, no se pierdan esos datos (aunque los navegadores ya tienden a cuidar esos detalles).
He desarrollado todo el plugin sobre Firefox en Ubuntu/Linux y las pruebas que he hecho desde Safari me han roto bastante los esquemas porque funciona diferente (peor, tanto que ni muestra la imagen de “cargando…”) y sobre Firefox en OS X otro tanto. Por este motivo os agradecería que le dieseis caña durante un rato y me comentaseis posibles mejoras que se os ocurran y, si no es molestia, lo probéis en diferentes navegadores, que ya sabemos cómo tratan unos y otros a los CSS y al JavaScript. Muchas gracias.
Cuando tenga todo terminado prometo subirlo y compartirlo con todos aquellos interesados en él.
Visto en: Tengo que ir pensando en dedicar una categoría al desarrollo.
Vamos con un truquillo que es realmente útil si manejamos el ordenador con bastante gente al rededor y no queremos que nos curioseen mientras lo dejamos solito un momento, una oficina mientras vamos a mear, en la biblioteca si no nos da miedo que nos roben el portátil en nuestra ausencia, etc. No sé cuál es el nombre real de la acción, consiste en bloquear rápidamente el acceso al sistema de forma que pida nombre de usuario y contraseña cuando pretendamos volver a acceder a él. Es un viejo conocido que llevo usando un tiempo en los tres sistemas pero que no ha sido hasta ahora cuando he podido publicarlo. Y esto es lo que toca para pasar el domingo. Además, te servirá sí o sí ya que está pensado para los tres sistemas operativos más importantes como son Multics, Amiga y DOS. Venga, lectores macizorros y fans alocadas, que se note que no os pasáis el verano vuelta y vuelta en la tumbona. Aprovechad este día festivo para aprender un poco.
Voy a ordenarlo de mayor facilidad a menor para que no os pille muy de sopetón, curiosamente queda así, Windows como el más sencillo, Linux y Mac OS X como el más chungo.
Me ha funcionado tanto en XP como en Vista y lo único que hay que hacer es pulsar al mismo tiempo la tecla Windows junto con L, de “log in”. De esta forma la sesión actual se mantendrá inaccesible y sólo un administrador (ya sea de la red o del equipo en cuestión) o bien el propio usuario que lo ha bloqueado podrá utilizar ese ordenador. Y no tiene más. Funciona. Muy útil y sencillo.
Y me refiero a hacerlo gráficamente. Como soy un GNOME fanboy no sé si el truco funciona igual en KDE (que es el escritorio de los perdedores), pero la idea se puede coger y transportarla a cualquier escritorio más o menos completo. Aquí hay, al menos, dos formas de hacerlo, por teclado y por ratón. Por teclado puede configurarse para cualquier atajo que queramos mediante Sistema → Preferencias → Combinaciones de teclas. En mi caso lo tengo puesto como Ctrl+Alt+L para asemejarlo con Windows, Ctrl+Alt es el binomio de teclas que me gusta colocar como atajos.

Si preferimos hacerlo de la manera lenta, es decir, con clics, deberemos tener visible los usuarios en la barra para acceder a sus opciones (esta barra viene por defecto en GNOME y es lo que te cuelan al instalar Debian o cualquier distribución que herede de ella como Ubuntu), y en el desplegable que muestra sólo resta escoger “Bloquear la pantalla”.

Ya está.
En este caso nos ponen más pegas y tenemos que hacer unos ajustes previos ya que desde la manzanita podemos dejar el PC en reposo, apagarlo, reiniciar o cerrar sesión. Y nosotros queremos dejar el ordenador encendido, con la sesión corriendo, pero “inaccesible”.
Estos son los pasos a seguir: Vamos a Preferencias del Sistema → Cuentas. Ahí nos muestra información sobre los usuarios del PC, imagino que será igual en todos los ordenadores pero a mí me muestra, al menos, dos, uno soy yo y otro es una cuenta de invitado que ignoraremos completamente. Seleccionamos las Opciones que aparecen más abajo para habilitar el Cambio rápido de usuario.

Se habrá colado la silueta de un busto humano en la barra superior, pinchamos, escogemos Ventana de inicio de sesión et voilà.

También podemos hacer una ñapa parecida que consiste en forzar a que nos pida introducir la contraseña para despertar al PC de su reposo, pero si ha estado en reposo no ha estado trabajando y habrá cortado toda actividad que desarrollaba, así que no me convence, cada cosa es para lo que es. De cualquier manera, para eso, Preferencias del sistema → Seguridad: Marcar “Solicitar contraseña para reactivar el equipo si está en reposo o con el salvapantallas”. Y ya lo tendríamos. Bueno, ¿cuándo me lo enlazan en Genbeta?
Visto en: Tres eran tres, los sistemas bloqueados.
Reconozco que soy un obseso del espacio y la visibilidad en el escritorio. Cada vez más. Intento ganar terreno a los píxeles aunque luego ese lugar quede en blanco y vacío. Uno de los trucos que utilizo desde hace mucho es tirar de plugin para Firefox, mi favorito es el simple Hide Menubar que oculta la barra de menú (esto lo digo para los que superaron la asignatura de Inglés copiando). Se muestra o no si pulsamos Alt. Una joya.
Generalmente el problema que tenía era al mostrar el contenido a lo alto porque, como dije, mi portátil tiene una resolución muy pequeña. Termino navegando con el navegador a pantalla completa pero no es una solución que me guste.
Ciertamente en ese caso y debido a que el contenido web se consume normalmente en horizontal, línea a línea, el problema se queda en ligera molestia. Sin embargo si estoy haciendo algo con Visual Studio la cosa cambia. Es un programa con muchos menús, cajas de herramientas, paneles etc. Sus opciones se muestran listadas dentro de “cajas” y en mi caso el número de opciones excede del largo de la caja por lo que ha de mostrar una barra de desplazamiento comiendo así más espacio. Y aquí ya me molesta más.
Dando vueltas a esta comida de cabeza me encontré navegando mediante un teléfono y viendo cómo no mostraba barras de desplazamiento para moverte (hacer scroll que dirían los guays y los esnouborders) a través del sitio. Y llegué a la conclusión de que estas barras, que si bien cumplen su función correctamente y ya sólo por eso no deberían tocarse, se pueden mejorar. Mi idea era sustituirlas por un indicador, una flechita mismamente que nos diga a qué altura de la web estamos siendo la mita de la pantalla la mitad de la altura de la página y que se sobreimpresione en el contenido, sin malgastar la decena y media de píxeles que ocupa una barra, pero parece complicado. He buscado por ahí (un par de minutos) algún método para cualquier navegador que permita ocultar directamente estas barras. Dicho y hecho.

Una potente y curiosa extensión de Firefox (que funciona de lujo en la versión 3.5 y no, no he mirado para otros navegadores y un día explicaré por qué) llamada Stylish permite definir, mediante código CSS, estilos propios para el navegador. Por supuesto eso incluye lo que buscaba, o al menos en parte.
He de decir que realmente el cambio se agradece y el espacio extra es bienvenido. Creo que no son necesarias las barras de navegación salvo en situaciones excepcionales, pero por lo general (y ahora que tiramos de ruedecita del ratón y no de pinchar y arrastrar) solemos intuir si hay algo más de página debajo nuestro o a nuestra derecha.
Lo recomiendo.
Visto en: Y es que ahora hasta de diseño me dejan hablar.