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La pose de la etapa de los cereales de marca

Una de Capi­tán Obvio, pero que tiene su miga y es con­ve­niente (creo) recor­darlo. Esto de vivir por uno mismo es toda una expe­rien­cia, sobre­todo, por­que en el mayor de los casos tam­bién vives para ti mismo. ¡Es único! Sin duda es una etapa de mi vida que debo apro­ve­char y de la cual me he dado cuenta hace más bien poco tiempo, cosa de sema­nas. Yo lo he bau­ti­zado como «la etapa de los cerea­les de marca». El nom­bre lo dice abso­lu­ta­mente todo.

Cuando comencé a vivir de mí mismo y en mi pro­pio espa­cio quedé expec­tante inten­tando intuir por dónde podrían venir las balas y, durante los pri­me­ros dos o tres meses vivía lite­ral­mente den­tro de una hojita de cálculo e inten­tando ser lo más minu­cioso posi­ble en ella. No se puede decir que fuera algo enfer­mizo, pero sí le otor­gaba una gran­dí­sima impor­tan­cia. Tiempo des­pués, el sufi­ciente como para poder pre­ver los gas­tos veni­de­ros, cuando ya creía tener la sar­tén por el mango, comencé a sol­tarme poco a poco hasta lle­gar al momento actual. No hablo sólo de eco­no­mía (pues la eco­no­mía domés­tica, en la mayo­ría de los casos, no es más que sumar un mucho de una vez y res­tar un poco muchas veces hasta la siguiente suma), hablo de lo que se extiende de la eco­no­mía pues, una vez tenido sujeto el tema de las cua­tro perras de cada mes, si aña­di­mos la mez­cla ade­cuada de admi­nis­tra­ción y capri­chos alcan­za­re­mos un modo de vida desaho­gado y de lo más pla­cen­tero a la vez, ese en el que pue­des decan­tarte por los cerea­les en base a su renom­bre y no a su nom­bre. Todo esto, por supuesto, desde el punto de vista de un puñe­tero pijo de la hos­tia como apa­rento ser y, peor, soy.

Todo se basa en peque­ños tru­cos que, aparte de dar ambiente y hacerte sen­tir mejor por pura esté­tica, te suben un poquito en la escala social de tu vecin­dad (o algo así). Son cosas como darte cuenta de que tie­nes unas latas de cer­veza en el fri­go­rí­fico por tener, para cuando viene alguien y quie­res invi­tarle a que tome algo, lo mismo que el sur­tido Cué­tara que, de niño, sólo veías en la mesita del salón cuando venía algún fami­liar con­creto. ¿Tomas cer­veza en casa? Siguiendo con el ejem­plo. En mi caso con­creto veía que sólo bebía, como he dicho, cuando venía alguien o, en tres oca­sio­nes, viendo un par­tido de la Real Socie­dad por strea­ming. ¿Qué he hecho? Com­prar bote­lli­nes, ¿por qué? Por puro gla­mour, por pura ima­gen, por puro ego, por pura son­risa del que llega a la Man­sión Wayne de pro­vin­cias y le sale una chis­pita en los ojos al ver las jarras de cer­ve­zas siem­pre en el con­ge­la­dor y sen­tirse extra­ña­mente entre­te­nido y dis­fru­tando del sim­ple gesto de uti­li­zar un abri­dor en lugar de urgar con la uña en el tira­dor de la lata. Por supuesto que los bote­lli­nes son más caros que las latas, el vidrio (reci­clado) se paga mejor que el latón. ¿Qué pasó con mi adic­ción a la cafeína? Se sigue ali­men­tando de bara­tas latas de Coca-Cola Zero. Sin drama.

La magia de estos capri­chos, de que­darte con el queso bueno y no con el queso, de darte el gusto cada semana de coger dos o tres ingre­dien­tes de cocina que sabes que son de la máxima cali­dad por­que, por algún motivo, te has moles­tado en bus­car y cono­cer lo mejor, en cono­cer quién hace el queso del Auchan y cómo, de dis­fru­tar de las dife­ren­cias entre un embu­tido tra­di­cio­nal que te hace babear con el pri­mer aroma una vez abierto el envol­to­rio enva­sado al vacío y el sobre­cito de lon­chas de algo que cogía antes por cos­tum­bre. Son deta­lles, algo más caros, pero que ahora me puedo per­mi­tir, no sé si den­tro de otro medio año lo podré seguir haciendo, no sé cuándo me veré obli­gado a dar fin a esta etapa de Cho­ca­pic y pose. Capri­chos de ape­nas cinco euros más a la semana que no te hacen sen­tir des­gra­ciado cuando abres el frigo, el arma­rito de las espe­cias o la maleta por­que ahora pue­des per­mi­tirte visi­tar Lon­dres des­preo­cu­pa­da­mente con la excusa de tener un amigo allí.

Y, es que, manda cojo­nes, a ratos se nos olvida que todo este tin­glado que nos hemos mon­tado de la socie­dad, la vida y su con­vi­ven­cia, lo de pasar tiempo por aquí, de nada sirve si no dis­fru­ta­mos, y se dis­fruta mejor con lo mejor, y su dis­fruta mejor bus­cando lo mejor, apren­diendo a cono­cerlo, sor­pren­diendo a los demás. Sacu­dién­do­nos los com­ple­jos ridícu­los de pobre escon­di­dos bajo la caspa siem­pre que poda­mos per­mi­tir­nos deta­lles con noso­tros mis­mos, ya sea un sal­chi­chón exqui­sito, una edi­ción espe­cial de Moby Dick edi­tada por Pen­guin con un tacto extra­or­di­na­rio, la apli­ca­ción móvil de moda o sabiendo apre­ciar la alpaca en lugar de la lana. Cre­yén­dote un dandi.

Visto en: Mala­saña, Cam­den y alrededores.

Lunes, 26 noviembre, 2012
ElGekoNegro

Códigos QR en los boletos de lotería

Voy a con­tar una idea que pro­puse en mi ante­rior ofi­cina a media­dos del verano pasado y que echa­ron por tie­rra por ser dema­siado qui­jo­tesca (que no lo creo). Veréis, siem­pre que voy a casa de mis abue­los ter­mino com­pro­bando a tra­vés de la web espe­cí­fica cosa que desde el telé­fono móvil es bas­tante tediosa. Bueno, le di dos vuel­tas rápi­das al tema y lle­gué a la con­clu­sión de que podría­mos apro­ve­char las cáma­ras de los dis­po­si­ti­vos móvi­les con cone­xión a la red para ver si están pre­mia­dos con un sim­ple esca­neo. Es lo que hacen las admi­nis­tra­cio­nes de lote­ría, sólo que cam­biando el código de barras pro­pio por una de esas feí­si­mas imá­ge­nes (que, incluso per­so­na­li­za­das, siguen siendo feas), pro­blema mucho menos impor­tante si en lugar de un boleto clá­sico, con ima­gen y flo­ri­tu­ras, nos dan el pape­lito de res­guardo (mismo valor mone­ta­rio pero nulo valor esté­tico, de vergüenza).

Bueno, ya sabéis por dónde van los tiros, nece­si­ta­mos crear un código QR que enlace con la web de resul­ta­dos y nos veri­fi­que si hemos sido afor­tu­na­dos o no sin tener que intro­du­cir los datos (fecha, número, frac­ción y serie) a mano como en la ima­gen de ejemplo,

Ejemplo de comprobación

Pues venga, manos a la obra, vamos a cual­quier gene­ra­dor de códi­gos QR un chu­rro de texto que luego pueda des­me­nu­zarse de manera que los de las lote­rías nos digan cuánto hemos ganado. Lo ideal sería para­me­tri­zar a las cla­ras la direc­ción así que ten­dría­mos que tener cola­bo­ra­do­res en Hacienda que pudie­sen adap­tar el fun­cio­na­miento del por­tal per­mi­tiendo ata­car el com­pro­ba­dor con algo como http://www.loteriasyapuestas.es/mod.resultados/mem.comprobarBoleto?juego=Loteria_Nacional&fecha=20120512&numero=12345&fraccion=1&serie=12, o, lo que es lo mismo,

Código resultado

Falta el último paso, aña­dir el dibu­jito gene­rado diná­mi­ca­mente en su corres­pon­diente tro­cito de papel,

Décimo final con código

Visto en: Sanildefonsadas.

Sábado, 12 mayo, 2012
ElGekoNegro

Las flechas de las cajas de mudanza

En mi aún corta vida he sobre­vi­vido a más de media docena de mudan­zas y el encon­trar­nos con cajas emba­la­das del último o el penúl­timo cam­bio es algo habi­tual en nues­tra fami­lia. Cual­quiera que haya pasado por algo simi­lar sabrá la risa (y ver­güenza) que supo­nen esos momen­tos, los fami­lia­res cer­ca­nos ter­mi­nan guar­dando algu­nas de estas caji­tas de las cua­les todas las par­tes se olvi­dan hasta que reapa­re­cen años des­pués. Si os habéis fijado en las típi­cas cajas de mudanza (o en las cajas grande de paque­te­ría, lo mismo me da) sue­len incluir, en el mejor de los casos, una ico­no­gra­fía espe­cí­fica que ayuda a los ope­ra­rios, noso­tros, a saber cómo debe­mos mani­pu­lar la caja para no dañar el con­te­nido; si pode­mos api­lar más de dos o tres cajas, si se puede arras­trar o incli­nar y, final­mente, las flechitas.

Siem­pre he tenido un pro­blema con esas fle­chi­tas y, apro­ve­chando el reciente día del libro y que lo que estoy leyendo actual­mente (The Design of Every­day Things, de segunda mano en Ama­zon Reino Unido y que por tanto puede sona­ros haberlo visto en mi pedi­güeña lista que acom­paña la caja de comen­ta­rios) se mete de lleno en el tema de la seña­lé­tica y dis­po­si­ción de los ele­men­tos y las faci­li­da­des o incon­ve­nien­tes que los pro­pios huma­nos nos crea­mos cuando debe­mos inter­ac­tuar con otros objetos.

Si vemos el dibujo tachado de un moni­gote carac­te­rís­tico empu­jando por el suelo un bulto lo iden­ti­fi­ca­mos correc­ta­mente con que no debe­mos arras­trar la caja. Es rápido, sen­ci­llo y efi­caz. Por sí sola una fle­cha no indica nada. Pri­mero, por­que es una fle­cha, sím­bolo que indica direc­cio­nes, no posi­cio­nes. Esto ha lle­vado a que cada fabri­cante de cajas que he visto pasar por casa haya dis­puesto de dife­ren­tes fle­chas deco­ra­das de las más varia­das for­mas para inten­tar hacer enten­der qué era arriba y qué era abajo, la más visual, a mi jui­cio, era algo simi­lar a lo que os pinto aquí debajo:

Icono representando las flechas y ejemplo sobreimpreso cutremente en una caja

Te haces a la idea de que las fle­chas miran hacia el techo por­que, gene­ral­mente, siem­pre hay más espa­cio del techo al objeto que del objeto al suelo. Como vemos, en casi todos los casos, la fle­cha por sí sola dice tan poco que es el entorno el que le da un cierto sen­tido al men­saje, tanto es así que pode­mos encon­trar­nos (como me ha pasado a mí en la última caja que he visto) oca­sio­nes en las que la fle­cha podía des­a­pa­re­cer com­ple­ta­mente de la lista de dibu­jos. Un ejem­plo lo he encon­trado en Fli­ckr y da bas­tante risa.

UP, de musique nonstop

Si dibu­ja­mos una fle­cha y aún así nos vemos obli­ga­dos a poner que la fle­cha mira hacia arriba escri­biendo, «Arriba», algo gordo falla. La fle­chita de los cojo­nes, vamos. Mi duda es, ahora que ya está todo el plan­tea­miento rea­li­zado, ¿por qué segui­mos dibu­jando fle­chas que nadie conoce exac­ta­mente su men­saje correcto? En el ejem­plo de la foto, lo que real­mente da infor­ma­ción sobre cómo debe colo­carse está escrito a mano. Fatal.

Vale, ya está bien de que­jas, aquí pre­sento mi solu­ción que, como ima­gino, ya exis­tirá por ahí pero aún no he tenido el pla­cer de encon­trár­mela. Todos sabe­mos cómo es una silla y qué parte de la silla se apoya en el suelo. Si vemos el dibujo tum­bado al revés sabre­mos iden­ti­fi­car que la caja está colo­cada inco­rrec­ta­mente. Sigo con las mag­ní­fi­cas crea­cio­nes digi­ta­les, que hoy lo he cogido con ganas y me ha dado hasta por hacer la ver­sión mas­cu­lina y femenina:

Silla y persona. Chulo, chulo, oiga.

Pues ya está, creo que sería algo claro y que no deja a nadie pen­sando si la fle­cha indica que debe estar de una u otra manera por­que, obvia­mente, no hay fle­cha. Deja de ser nece­sa­rio incluir pala­bras junto con la sim­bo­lo­gía (adiós a las tra­duc­cio­nes) y hace que la gente se fije por­que, al menos, es dis­tinto. Esta ha sido mi con­tri­bu­ción de hoy por un mundo mejor. Espero la hayan dis­fru­tado y gra­cias por via­jar con noso­tros en una noche de luna como esta.

Visto en: Feli­ces futu­ras mudan­zas a todos. Guiño, guiño.

Martes, 24 abril, 2012
ElGekoNegro

La relación entre civismo y economía

Apro­ve­chando mi reciente viaje a Nueva York quiero dejar por escrito unas situa­cio­nes (curio­si­da­des que no lle­gan a anéc­do­tas) que tie­nen lugar en el Man­hat­tan. Vie­nen al pelo por el tema de los dis­tur­bios gene­ra­dos por la huelga gene­ral que hemos vivido (sopor­tado) durante el día de hoy.

Es tu ciu­dad, respétala

Si hay algo que llama la aten­ción del Mid­town Man­hat­tan, la zona que más me pateé, es lo sor­pren­den­te­mente lim­pio que está todo teniendo en cuenta el poquí­simo número de pape­le­ras que hay por las calles. Con­ta­mos con millo­nes de per­so­nas por las calles, millo­nes, y la gente tiene la decen­cia sufi­ciente como para inten­tar dejar las ace­ras y los par­ques rela­ti­va­mente lim­pios. Un par­que, con cien­tos de per­so­nas, a reven­tar, y lo cui­dan. Todos ima­gi­na­mos el resul­tado de meter a un grupo de siete ami­gos con unos zumos en una pla­zuela desierta. Y es sen­ci­llo ver por­qué, si no ves a nadie tirar la basura al suelo, te da más palo hacerlo si es que tie­nes inten­ción. Si, ade­más, al hacerlo la gente te mira mal o incluso te llama la aten­ción con un cabreo claro, dejas de hacerlo. Es la mayo­ría, no un abuelo que llama la aten­ción a nadie y puede ganarse un susto por atre­verse a hacer lo que cree que debe. Supongo que esto viene de la can­ti­dad de gente forá­nea que se ins­tala en la ciu­dad y pre­tende man­te­ner lo que se encon­tra­ron con la mayor cali­dad posi­ble. Los turis­tas vamos allí a dejar nues­tro dinero, tanto el tío que vende perri­tos calien­tes en la calle como el museo de turno quie­ren que su zona esté lo más lim­pia posi­ble. Y la gente lo sabe.

Oiga, esta per­sona está molestando

Esto me llamó mucho la aten­ción y estoy con­ven­cido de que por aquí sería muy difí­cil de ver. Pri­mer caso, Madi­son Square Gar­den, NY Kni­cks con­tra Indiana Pacers. Un hom­bre (no un crío) rocía con cer­veza a los espec­ta­do­res cer­ca­nos por­que le pare­cía algo gra­cioso. Los agen­tes de con­trol avi­san a los de segu­ri­dad y el público aplaude a éstos cuando apa­re­cen y, sobre­todo, cuando se lo lle­van. En cual­quier esta­dio de aquí se hubiese unido otro anor­mal a la fiesta espu­mosa para hacer más ruido, más ton­te­rías, y, al final, con­se­guir que los de alre­de­dor lo pasen mal. ¿El punto de vista eco­nó­mico? Pues que si cobras 200$ por entrada y pre­ten­des que la gente vuelva (crear afi­ción), tie­nes que con­se­guir que se lo pasen lo mejor posi­ble, si un des­gra­ciado te va a arrui­nar la noche, se corta de raíz, ni avi­sos ni amo­nes­ta­cio­nes, fuera del esta­dio.
Un caso más radi­cal pero igual­mente efec­tivo lo viví en una mani­fes­ta­ción de Occupy Wall Street. Aquí dicen que es el 15M de allí, pero nada que ver, pin­tan flo­res en el suelo con tizas de colo­res y la gente está con los niños sin que rulen porros ni levan­ten la voz. Para empe­zar, allí a las mani­fes­ta­cio­nes se va con un tam­bor y una vela, sin megá­fono, fli­padlo por­que yo me quedé de pie­dra. La poli­cía estaba al tanto y escol­taba la mar­cha, ¿pasaba algo? No, nin­guna con­fron­ta­ción, al con­tra­rio, los inte­gran­tes de la mani­fes­ta­ción soli­ci­ta­ron a los agen­tes que se lle­va­sen a un indi­vi­duo que estaba levan­tando la voz más de lo desea­ble y tenía inten­ción de abron­carse con cual­quiera. Sin pata­das a las pape­le­ras, sin pedra­das a los edi­fi­cios, sin lla­mas ni escom­bros. Y, ojo, que los perio­dis­tas iban detrás haciendo fotos igual­mente. Que ten­gan moti­vos como la eco­no­mía para que­jarse no quiere decir que sus pro­tes­tas sean, para nada, violentas.

La poli­cía no aco­jona (por­que no quiere)

La mayor curio­si­dad de todas. La poli­cía y los bom­be­ros (que en algu­nos casos son cuer­pos crea­dos sólo por volun­ta­rios). Yo no sabía qué espe­rarme de la poli­cía de Nueva York, pero los agen­tes de calle con los que me encon­tré no tenían nada que ver con lo que me ima­gi­naba. Para empe­zar, no vi a nin­guno devo­rando donuts. Allí no se hacen res­pe­tar por­que la gente ya los res­peta. No tie­nen que impo­ner nada por­que los ciu­da­da­nos dan por hecho que los van a ayu­dar. Y vale, es como se supone que fun­ciona, pero joder, te llama la aten­ción el hecho de que fun­cione. Si aquí, en cual­quier parte, tie­nes miedo de bus­carte cual­quier multa por cual­quier cho­rrada por­que sabes que te la colo­ca­rán a la mínima, son odio­sos, yo he tenido muy malas expe­rien­cias con los poli­cías espa­ño­les. Nunca he sen­tido que esta gente esté para pro­te­germe, los he visto siem­pre engreí­dos, un per­do­na­vi­das con car­nét. Allí son, lite­ral­mente, héroes. Los pri­me­ros que vie­nen a pre­gun­tarte si te has per­dido cuando te ven con un mapa, los pri­me­ros que se echan unas risas con un niño que está saliendo de un cole­gio, si es que les falta ayu­dar con la com­pra a una anciana cru­zando una calle, joder, que pare­cen poli­cías de Fis­her Price. Y todo es fácil de enten­der: ten la mejor expe­rien­cia posi­ble (y vuelve con más dinero de tu país a gas­tarlo en el mío).

Nunca había encon­trado algo así. No hablo de España, hablo de todos los luga­res que he visi­tado. Incluso aquí no hablo de Nueva York (que es inmenso) sino de una parte de Man­hat­tan (apli­ca­ble tam­bién a Lower Man­hat­tan, que es donde se encuen­tra Wall Street). Es todo una fan­ta­sía, todo una idea­li­za­ción, pero les fun­ciona. Se por­tan bien para que tú te por­tes bien y así todos somos feli­ces. Me dio mucha envi­dia. Com­pren­den que nece­si­tan tra­ba­jar para vivir, y se ponen todas las faci­li­da­des que pue­den para que todos pue­dan tra­ba­jar, entre ellos, esa es la puta clave que aquí no que­re­mos ver. Nunca he sido par­ti­da­rios de las huel­gas (ade­más, en mis años de estu­diante serio, como coin­ci­dió con el gobierno del PSOE, no se for­za­ron las huel­gas estu­dian­ti­les que yo veía en la tele durante el gobierno de Aznar, que caía una cada tri­mes­tre). Nunca he creído que para­li­zar una parte del país, redu­cir drás­ti­ca­mente su eco­no­mía de manera pun­tual (y la vio­len­cia que se deriva de la masi­fi­ca­ción de cafres con un día libre y, apa­ren­te­mente, el visto bueno de la socie­dad para des­truir todo tipo de ense­res urba­nos públi­cos o pri­va­dos) sirva para reflo­tar esta misma eco­no­mía mien­tras nos auto­en­ga­ña­mos con una estú­pida gue­rra de cla­ses. Pero bueno, esto es sub­je­tivo y no vengo a incul­car nada. Vengo a dejar por escrito esos deta­lles de mi viaje. Unos pocos momen­tos que, al vivir­los, no me los podía ni creer. Si cui­dá­se­mos mejor todo lo que tene­mos por aquí y pone­mos una pega­tina de «Cuida y res­peta tu ciu­dad» junto a cada graf­fiti cho­rrón creado con pin­tura de mala cali­dad, junto a cada sím­bolo polí­tico mal pin­tado ya sea de fle­chas y yugo o de a mayús­cula en un círculo, si recor­dá­se­mos que las calles son nues­tras, sí, y por tanto tene­mos que man­te­ner­las bien boni­tas, a lo mejor podría­mos enten­der qué quiere decir ese manido I Love NY. Ellos están orgu­llo­sos de su ciu­dad por­que la entien­den como suya y todos par­ti­ci­pan en man­te­nerla y ayu­dar a que crezca, sobre­todo teniendo tan pre­sente el ata­que a las Geme­las. Noso­tros tene­mos que dar­nos moti­vos para estar orgu­llo­sos de nues­tras ciu­da­des, y copiar­les ese civismo con el que actúan cuando vie­nen mal dadas. Por­que está muy claro que el sis­tema (que se han inven­tado, cosa que de rebote deja sin argu­men­tos a los anti­sis­tema más puris­tas) les fun­ciona. Y es para qui­tarse el som­brero, al menos en esa parte de la isla.

Visto en: Midtown.

Viernes, 30 marzo, 2012
ElGekoNegro

Dos chuminadas que me gustaría tener en el navegador

Damos por sen­tado que un orde­na­dor sin cone­xión a inter­net sólo sirve para tra­ba­jar sin dis­trac­cio­nes. La mayo­ría de la acti­vi­dad que se rea­liza en inter­net suele lle­varse a cabo mediante un nave­ga­dor web, una herra­mienta básica que encon­tra­mos en muchos dis­po­si­ti­vos y que, en mi caso, me da de comer (y pese a que me pagan una basura debe­ría comer menos, o mejor).

El ritmo de actua­li­za­ción de los nave­ga­do­res asusta, cada dos por tres apa­re­cen cua­li­da­des nue­vas que ofre­cen ser­vi­cios intere­san­tes. Aún así hay un par de cosas que llevo mucho tiempo que­riendo ver y de las cua­les no tengo noti­cias. A ver si alguna de esas per­so­nas que se dedica al desa­rro­llo del soft­ware me las pla­gia y las intro­duce como exten­sión o… bueno, me ani­maré a ser yo esa persona.

His­to­rial de bús­que­das inde­pen­dien­tes para cada página

Cuando rea­li­za­mos una bús­queda den­tro de una página, no me refiero a un bus­ca­dor de cali­dad con­tras­tada como Alta­vista, quiero decir a bus­car algo den­tro de una página con­creta se nos resalta el texto que coin­cide con la cadena de bús­queda y sal­ta­mos a la siguiente coin­ci­den­cia con un intro. Si abri­mos una nueva pes­taña y rea­li­za­mos otra bús­queda en otra página dife­rente se abrirá la misma cajita de bús­queda (con el texto ante­rior) y per­de­re­mos la bús­queda ori­gi­nal, me explico, si vol­ve­mos a la pes­taña pri­mera y vol­ve­mos a bus­car, la caja de texto con­ten­drá la cadena de la segunda bús­queda. Mi peti­ción no es más que un his­to­rial de bús­que­das que rela­cione una URL con una serie de cade­nas y que al lle­gar a esa página se com­pruebe si pre­via­mente se ha rea­li­zado una bús­queda allí o no, si exis­ten datos, se carga la caja de bús­queda con el texto corres­pon­diente (que será el alma­ce­nado en ese his­to­rial a modo de dimi­nuta base de datos que guarda los tér­mi­nos bus­ca­dos en cada web) y si esa página no se encuen­tra en esta rela­ción de pági­nas y tér­mi­nos de bús­queda, se mues­tra la caja en blanco.

Bola extra. En muchas oca­sio­nes lo que bus­ca­mos no es texto plano, sino un enlace (a una página o un fichero), ¿por qué no seguir ese enlace desde ahí? Es decir, rea­li­zas la bús­queda, el nave­ga­dor te resalta el resul­tado, eje­cu­tas un atajo de teclado y simu­las el evento onClick y te aho­rras el des­pla­za­miento del cur­sor hasta el obje­tivo resal­tado y el men­cio­nado clic.

Un ejem­plo acla­ra­to­rio: quiero ver un epi­so­dio de South Park. Enciendo el por­tá­til y abro mi nave­ga­dor favo­rito (en mi caso, Goo­gle Chrome), carga la apli­ca­ción y con CMD+L, Control en sis­te­mas no OS X, me sitúo en la barra de direc­cio­nes, pulso la tecla S y auto­má­ti­ca­mente se carga como des­tino seriesyonkis.com, intro, carga la web, CMD+F para bus­car, escribo S por­que es el título de la serie y apa­rece auto­com­ple­tado con el último resul­tado alma­ce­nado para esa página que empe­zara con esa letra (ima­gi­ne­mos, Sher­lock) y debajo las otras opcio­nes, otros resul­ta­dos ante­rio­res que comien­zan por la misma letra (supon­ga­mos, Star Trek, Sons of Anar­chy y South Park, al escri­bir la siguiente, la O, se que­dan en dos, (Sons of Anar­chy y South Park), segui­mos con una U y el auto­com­ple­tado cam­bia a South Park, bingo, hace­mos CMD+Intro (por ejem­plo) y se segui­ría el enlace a la página de epi­so­dios de South Park en una pes­taña nueva. No hemos nece­si­tado el ratón y toda la ope­ra­ción no nos ha lle­vado má de unos segun­dos.

Ahora supo­ned que en lugar de una serie de dibu­jos bus­ca­mos un PDF en una lista inter­mi­na­ble de una página de la admi­nis­tra­ción corres­pon­diente. Exacto, más cómodo.

Repro­duc­cio­nes depen­dien­tes del foco y con­tro­les por pestaña

Siguiendo con el ejem­plo del epi­so­dio de dibu­jos ani­ma­dos, ima­gi­nad que lo estáis viendo pero, por lo que sea, nece­si­táis acce­der al escri­to­rio, a una car­peta del disco duro o a otra página de inter­net en medio de su repro­duc­ción, pues no cos­ta­ría gran cosa que al per­der el foco del repro­duc­tor de vídeos (esto es, al dejar esa pes­taña en segundo plano) se inte­rrumpa hasta que vol­va­mos a mos­trar inte­rés por ella devol­vién­dole el foco (colo­cán­dola en pri­mer plano). No ten­dría sen­tido en ser­vi­cios musi­ca­les como Groo­ves­hark, Goear o incluso You­tube, pero por eso podría con­fi­gu­rarse. Ni hablar de lo bien que ven­dría para pau­sar con un sim­ple cam­bio de apli­ca­ción o de pes­taña cual­quier juego eje­cu­tado en el nave­ga­dor en horas de estu­dio o de ofi­cina. Guiño, guiño.

Bonus track. No hay cosa que más nos joda que una página con música. Bueno, sólo una, una página con música donde no encon­tra­mos el botón con el alta­voz tachado. Me parece delez­na­ble que, aparte del susto que me llevo al des­cu­brir que hay una mierda des­co­no­cida sonando, me obli­gue a pul­sar mi botón de silen­ciar el equipo (y por tanto mi música) hasta que doy con la ubi­ca­ción de ese botón en Flash. ¿Solu­ción? Ofre­cer con­tro­les para acti­var o des­ac­ti­var los soni­dos y los vídeos a nivel de pes­taña desde el nave­ga­dor. Mos­trar debajo de la barra de mar­ca­do­res o de direc­ción un men­saje como «[X roja] La página actual intenta repro­du­cir soni­dos, ¿desea acti­var­los? [Botón Sí] [Botón No] [Botón Nunca en esta web]» y San­tas Pas­cuas. Adiós a los bolos que se caen, las alar­man­tes bien­ve­ni­das a ofer­tas que están en el pie de la página y cuando acce­des ni siquiera las ves, pero ya te hablan. Con­fieso que esta fun­cio­na­li­dad espe­raba verla ahora que los nave­ga­do­res inter­pre­tan las eti­que­tas audio y video pero son ele­men­tos que se esca­pan del HTML com­prendo que a los anun­cian­tes no les haga ni pizca de gra­cia y sólo eso ya me da la razón en mi petición.

Y ahí dejo mis ideas, no os ser­vi­rán para mon­tar un impe­rio si las lle­váis a cabo, pero harían de inter­net un lugar toda­vía mejor y no os cos­ta­rían más que algu­nos de los pro­duc­tos que San Pan­cra­cio ofrece para que me com­préis en Ama­zon. Que sois unos ban­di­dos agarrados.

Visto en: Y quiero…

Lunes, 16 mayo, 2011
ElGekoNegro

Controla rápida y visualmente el tiempo que llevas frente al ordenador

Nada, un tru­qui­llo rápido y os dejo que empe­céis la semana. Por el motivo que os con­taré a con­ti­nua­ción nece­sito (me gusta, más bien, no es una nece­si­dad impe­riosa) tener una refe­ren­cia de los minu­tos que llevo delante de la pan­ta­lla rea­li­zando una tarea sin recu­rrir a cro­nó­me­tros u otros méto­dos estre­san­tes como tra­ba­jar con el rabi­llo del ojo puesto en el reloj del sis­tema. Esta­réis pen­sando que se trata de abrir una web porno y batir un record, dema­siado cerdo como para con­tarlo en un post. Veréis, así como hay per­so­nas nor­ma­les que dedi­can su tiempo libre a meter vele­ros en bote­llas de cris­tal, apren­der a tocar el cla­ri­nete, docu­men­tar pie­dras his­tó­ri­cas a nivel ama­teur o lan­zar tra­zos de óleo con­tra un lienzo, yo últi­ma­mente lo estoy dedi­cando a la rea­li­za­ción de katas.  ¿Por qué? Bien, es muy sen­ci­llo, si bien mi día a día trans­cu­rre entre código fuente y docu­men­ta­ción del mismo, como he comen­tado ya, estoy hasta las pelo­tas de soft­ware gigante con unas licen­cias carí­si­mas en dos pla­ta­for­mas que no me moti­van en abso­luto (como son JAVA y las bases de datos de su ahora empresa madre Ora­cle) que no resulta nada intere­sante excepto para quien ya lo com­pra hecho y mon­tado como puede ser, por ejem­plo, una coope­ra­tiva de mata­de­ros de pollos y galli­nas con varias naves y dece­nas de emplea­dos o un con­ta­dor del tiempo que pasan en el baño las secre­ta­rias de una dipu­tación pro­vin­cial cual­quiera. Diver. Así pues, para no asquearme del todo con este mundo, me dedico en mis ratos libres a pro­yec­tos pro­pios u otros queha­ce­res más intere­san­tes que lo estric­ta­mente laboral.

Controla rápidamente el tiempo que llevas delante del ordenador

Al grano, como habréis visto en la ima­gen (que me parece com­ple­ta­mente auto­ex­pli­ca­tiva) se trata de cam­biar auto­má­tica y diná­mi­ca­mente el fondo de escri­to­rio cada deter­mi­nado número de minu­tos, un cuarto de hora en mi caso en el momento de rea­li­zar la cap­tura. Esto sig­ni­fica que desde que inicio sesión, vuelvo de reposo, levanto la pan­ta­lla del por­tá­til etc comienza a con­tar hasta lle­gar al tiempo mar­cado, cuando alcanza esa cifra el escri­to­rio (que siem­pre suele andar visi­ble por alguna ren­dija, ya que maxi­mi­zar una ven­tana en OS X es algo así como un dolor de hue­vos, de ahí el empeño que tie­nen en anun­ciarlo a bombo y pla­ti­llo en su siguiente ver­sión) o bien en el color del fondo de la barra de menús que dejará de estar pre­sente cuando comien­cen a dis­tri­buir Lion en su modo de pan­ta­lla com­pleta cal­cado a Adobe Pho­tos­hop Ligh­troom. No lo he pro­bado en otros sis­te­mas ope­ra­ti­vos pero estoy seguro de que, sino existe esta opción por defecto en la uti­li­dad para cam­biar la ima­gen de fondo de escri­to­rio, se puede con­se­guir el mismo efecto con alguna apli­ca­ción de terceros.

Bien, como decía al comienzo del post, yo no bus­caba un con­trol dema­siado pre­ciso, que no me haga mirar cada dos por tres si ya llevo 7 minu­tos o he supe­rado los 10 por­que no es una com­pe­ti­ción seria, sim­ple­mente una refe­ren­cia tem­po­ral sin piti­di­tos ni cen­té­si­mas de segundo made in Casio. Sim­ple­mente que mar­que sin moles­tar en abso­luto cuándo se ha lle­gado a un che­ck­point. Y este truco barato cum­ple con esos peque­ños requi­si­tos de manera magis­tral, ade­más de solu­cio­nar mi eterno pro­blema con los fon­dos de escri­to­rio, que o bien tengo uno desde hace año y medio y ni lo cam­bio, o bien me paso horas, días o sema­nas cam­bián­do­los hasta encon­trar otro que dejo por aburrimiento.

Como último deta­lle, los fon­dos que mejor fun­cio­nan para estas cosas son los más uni­for­mes (o de dise­ños sen­ci­llos) como los que se mues­tran en la cap­tura, una buena fuente para con­se­guir­los, si no los que­réis hacer, es la fabu­losa colec­ción de Sim­ple Desk­top, autén­ti­cas pre­cio­si­da­des mini­ma­lis­tas (y geeks). Por supuesto, la mecá­nica será la misma con una foto mal enfo­cada y con ruido de la pareja son­riente y pálida por el flash del dueño del PC o de su sobrino, aún bebé, des­nudo en la cama. Allá cada uno con sus problemas.

Visto en: ¡Tic-tac, tic-tac!

Lunes, 4 abril, 2011
ElGekoNegro

Mi norma tonta para encender o no las luces del coche

Uno de los punto más ambi­guos y abier­tos del código de cir­cu­la­ción es el que trata el uso de las luces “cor­tas”. Afor­tu­na­da­mente las luces sue­len acti­varse de manera auto­má­tica en los coches moder­nos, lás­tima que no sea mi caso. Según el citado libro, de día deben uti­li­zarse cuando se crea con­ve­niente debido a la lumi­no­si­dad y siem­pre con llu­via o de noche. Ahora, viene la duda de cuándo es aún de día y cuándo comienza la noche (y al con­tra­rio). Así que apro­ve­cho que en un rato de esta misma noche (en la que me han lla­mado “espe­cial” por raro, creo) se cam­bia la hora para mete­ros este truco que suelo cum­plir a raja­ta­bla, a espe­ras de lo de las Luces 24h.

Hora­rio de verano, de invierno y de GTA

Los que hayáis jugado a alguna de las múl­ti­ples edi­cio­nes de esta saga o de alguna simi­lar me com­pren­derá ense­guida. Aquí, al coger un coche y dejar pasar el tiempo vemos cómo auto­má­ti­ca­mente todos encien­den las luces cuando se dan las seis de la tarde, 18:00. Y cómo auto­má­ti­ca­mente todos las apa­gan a la vez cuando el juego com­prende que ha ama­ne­cido (a las 7:00 si no recuerdo mal, pero no estoy seguro). Bien, pues aun­que por encima, mi norma tonta es bási­ca­mente eso extra­po­lado a un plano real, con coches de ver­dad desde los que no dis­paro, ni recojo prostitutas.

  • Hora­rio de verano (el que aca­ba­mos de comen­zar): Las luces se dan a par­tir de las 20:30 lle­gando a las 21:30 los cua­tro días del año en que «Mira, son las diez y parece que es de día».
  • Hora­rio de invierno (el que aca­ba­mos de dejar): Las luces se dan sí o sí a las seis de la tarde, 18:00.

Y en ambos casos suelo apa­gar las luces en ese pre­ciso ins­tante en que un rayo de luz solar te des­lum­bra o bien direc­ta­mente o bien por un reflejo, y se clava hasta la nuca obli­gán­dote a ver todo ama­ri­llo durante tres inaca­ba­bles segun­dos. Por­que sigo con­du­ciendo sin gafas de sol, me resulta increí­ble­mente más cómodo.

Eso es todo.

Visto en: La carretera.

Domingo, 27 marzo, 2011
ElGekoNegro

El bolígrafo Bic de imitación de 230V

Uno, que es un des­ce­re­brado, y que encima quiere alzar el vuelo dejando más o menos reco­gido el nido, muy cuco (risas enla­ta­das), va a con­ta­ros una his­to­rieta. Anec­dó­tica, prác­tica y afor­tu­na­da­mente nada peli­grosa. Cuando con quince años pisé por pri­mera vez terri­to­rio gaé­lico ni se me pasó por la cabeza com­pro­bar con ante­la­ción cómo son los enchu­fes de allí ni la ten­sión que cir­cula por los cir­cui­tos de sus hoga­res. Así que, como casi todos, dí por supuesto que sería igual que aquí, y la pifié.

Cuando me fijé en las tomas de las pare­des vi que allí los enchu­fes no eran igua­les, tenían tres agu­je­ri­tos, no dos como los que esta­mos acos­tum­bra­dos a ver por aquí. No era mucho pro­blema, me ten­dría que acer­car a una tienda y com­prar un adap­ta­dor, ade­más, si lo com­praba con un com­pa­ñero pues esa mitad que me aho­rraba ya que en aquél momento sólo tenía la nece­si­dad de car­gar la bate­ría del telé­fono que duraba más de una semana y, a malas, seguro que algún nativo podía dejarme un car­ga­dor de Nokia. Afor­tu­na­da­mente el resto de cacha­rri­tos como la cámara o el disc­man (¡disc­man!) fun­cio­na­ban a pilas, me afei­taba con cuchi­lla y no lle­vaba pin­zas de pelo ni nada pare­cido como solían hacer las chicas.

Plug

Pasa­ron dos o tres días y no había­mos com­prado aún el dichoso adap­ta­dor. Empe­za­mos a sen­tir la nece­si­dad de poner fin a esta ton­te­ría, por lo que pudiera pasar, fui­mos al Tesco de con­fianza y no que­daba nin­guno, así que de vuelta a casa. En la habi­ta­ción de la casa donde está­ba­mos la fami­lia tenía una radio, rosa, la habi­ta­ción era de una chica, y deci­di­mos encen­derla para hacer la tarde más amena. No sonaba, estaba des­en­chu­fada. Al coger el enchufe me llamó la aten­ción que el conec­tor supe­rior era una pieza de plás­tico, no con­duc­tor. Y ya uní los pun­tos al ver de cerca la toma en la pared y el limado que tie­nen todos los enchu­fes, el sis­tema, bas­tante inge­nioso y apa­ra­toso, es que la cone­xión supe­rior debe ser de segu­ri­dad, se levanta con la pieza de plás­tico al conec­tar algo y ésta, a su vez, deja libres los otros dos de abajo que son los que con­du­cen la elec­tri­ci­dad, la base del trián­gulo. Tate.

Ni corto ni pere­zoso le pedí a mi com­pa­ñero, que se lla­maba Iñaki, por cierto y que seguía espe­rando que enchu­fara aquél cacha­rro, algo fino y alar­gado. Me dio un boli, simi­lar a un Bic de toda la vida, pero más barato. Levanté con la punta del bolí­grafo el plás­tico de la pro­tec­ción inte­rior temiendo más por un posi­ble apa­gón en la casa, el barrio, la isla, Europa o el pla­neta entero (y su con­si­guiente bronca) que por un chis­pazo que me que­mase la mano. Al ver que subía y bajaba a volun­tad me animé a conec­tar el car­ga­dor del telé­fono ya que, aun­que allí los ori­fi­cios con rec­tan­gu­la­res y no cir­cu­la­res, las cla­vi­jas cabían per­fec­ta­mente en los agu­je­ros de la base del trián­gulo, pen­sando de nuevo que si que­maba un car­ga­dor de Nokia por sumi­nis­trar dema­siada ten­sión, no era tanta pér­dida. Resulta, por lo que com­probé más tarde (en segundo de Bachi­lle­rato) que aun­que en España nos ven­den la moto de que la ten­sión es de 220 vol­tios, real­mente son 230V (400V/√3 si nos faci­li­tan la tri­fá­sica, que da algo más, pero como este post no es una clase de Elec­tro­tec­nia no me voy a meter en deta­lles) y en el Irlanda, así como Reino Unido, la ten­sión es de 230V tam­bién, por supuesto, con la misma frecuencia.

plug #1

Así pues, nos apa­ña­mos aquél bolí­grafo sin tinta como adap­ta­dor de corriente (sin saber si está­ba­mos dando por saco al cir­cuito de la casa), sim­ple y lla­na­mente enchu­fá­ba­mos algo y nos fun­cio­naba, un lujo.

Si tenéis algu­nas dudas sobre en qué paí­ses os viene bien este tru­qui­llo por si estáis pen­sando en rea­li­zar un viaje con la novia, visi­tar a un amigo o empe­zar una nueva vida, hay tres artícu­los en la Wiki­pe­dia bas­tante intere­san­tes sobre este tema, sobre­todo si en clase has visto y tra­ba­jado con estas chis­pean­tes cosi­tas: Tipos bási­cos de enchu­fes y su dis­tri­bu­ción por el globo, el ante­rior­mente enla­zado que deta­lla cada tipo de enchufe y un resu­men de ambos cuyo título lo dice todo: Enchu­fes, vol­ta­jes y fre­cuen­cias por país que nos ser­virá para saber si podre­mos enchu­far cual­quier cosa en cual­quier parte del mundo sin miedo rom­per nada. Yo, por puro egoísmo, me quedo con mi valen­tía frente al enchufe aquél de la radio, que en ese momento ape­nas tenía claro lo que era la corriente alterna y la con­tí­nua, y afor­tu­na­da­mente me salió bien la aventura.

Qué majete soy. Bue­nas noches.

Visto en: The Fair­ways, Corke Abbey.

Lunes, 7 marzo, 2011
ElGekoNegro

Consigue un iPhone 4 32GB GRATIS, ¡funciona!

Tan alar­mante título de un post sólo puede ser­vir para atraer lec­to­res nue­vos. No os preo­cu­péis. Será una entrada rela­ti­va­mente con­ven­cio­nal. Veréis, esto es com­ple­ta­mente real por mucho que suene a cuento chino, por­que todos cono­ce­mos a alguien que le ha pasado, que dice que es ver­dad y tal, pero la parte sen­sata de nues­tra mente se resiste a darle el visto bueno. Yo era uno de ellos, hasta que me lancé a la piscina.

iPhone gratis con Movistar

Pro­ce­di­miento Robin Hood

Últi­ma­mente realizo más lla­ma­das, antes todas las hacía por la tarde y mi con­sumo con suerte lle­gaba al mínimo del con­trato (9€ más IVA). La última fac­tura subió hasta los 61€. No me daba la beca para pagar a Movis­tar. El motivo era sim­ple, lla­ma­das fuera de hora­rio a dife­ren­tes ope­ra­do­res, un ejem­plo; llamé a un telé­fono Orange una mañana y me cobra­ron 4,4€, por 7 minu­tos. Me pare­cía insos­te­ni­ble pues el volu­men de lla­ma­das no era real­mente exa­ge­rado. Con estas, empiezo a mirar las ofer­tas de otros ope­ra­do­res y recaigo en Simyo, por ini­ciar la por­ta­bi­li­dad ya te inten­tan levan­tar 10€, pero me habían hablado mejor de ella que de Yoigo, así que intro­duje unos datos ban­ca­rios y a espe­rar. «Bien­ve­nido a Simyo». Eran las dos de la madru­gada.
La mañana siguiente recibí un SMS de Movis­tar advir­tién­dome de que la por­ta­bi­li­dad estaba en curso, me faci­li­ta­ron un telé­fono gra­tuito para rea­li­zar con­sul­tas (el 224470). Llamé. Me comu­ni­ca­ron que la por­ta­bi­li­dad en cues­tión sería dene­gada por­que se comenzó con un DNI dife­rente al del titu­lar de la línea (que es mi padre, yo soy “sólo” quien paga la fac­tura). Esto, pese a todo, es muy tran­qui­li­za­dor ya que se te quita el miedo, a malas, te que­das como estás. Inme­dia­ta­mente des­pués me pre­gun­ta­ron si sería tan ama­ble de espe­ci­fi­car el motivo del cam­bio y yo, muy edu­ca­da­mente, le puse el ejem­plo de esa lla­mada a una línea Orange. La tele­fo­nista, muy com­pla­cien­te­mente me dijo que tenía razón, era un dis­pa­rate esa tari­fi­ca­ción, e inme­dia­ta­mente igualó la oferta de Simyo (6€ de con­sumo mínimo, 8 cén­ti­mos el minuto y los men­sa­jes, más los 15 cén­ti­mos del esta­ble­ci­miento de lla­mada a cual­quier hora del día sea móvil o fijo). A mí me pare­ció bien en prin­ci­pio y aun­que ella diese impor­tan­cia a los años que llevo en la com­pa­ñía (entre 8 y 9, parece men­tira) insis­tió en que­rer pre­miar la fide­li­za­ción de su cliente, al ver que hacía casi cua­tro años que no cam­biaba de ter­mi­nal me ofre­ció uno, antes de nada, por supuesto, pre­guntó por mis pre­fe­ren­cias. La res­puesta fue clara, «Ahora mismo, o un iPhone o Android, pero por pun­tos se me suben mucho…». Su res­puesta, deli­ciosa y lite­ral, «No se preo­cupe, yo lo con­sulto… mire, el iPhone 4 de 16GB se lo puedo ofer­tar por 0€ aun­que no lle­guen sus pun­tos… ni de lejos, el de 32GB por 109€, ¿le parece bien alguno de ellos? Ya sabe que incluye tarifa de datos, 15€». Pedí un tiempo para pen­sarlo mien­tras me lim­piaba las babas para con­sul­tar a la fami­lia toda la ope­ra­ción y la ver­dad es que se sor­pren­die­ron tam­bién.
Esa misma tarde llamé y tras muchos cor­tes de la línea (y una comer­cial gri­tando, «¡FUEGO… EXTINTOR!») con­se­guí hablar con alguien que tuviese acceso a mis datos. Mi inten­ción ini­cial era pagar los 109 euros del modelo grande por­que así podría meter la misma can­ti­dad de música que tengo en el iPod, sólo que fun­cio­nando el esté­reo. Sin embargo, al pre­gun­tar por él me pusie­ron en espera y, de nuevo para mis sor­presa y tras veinte minu­tos de reloj, me dicen que gra­tis, o como está escrito en su nor­ma­tiva, «Ofer­tado a 0€».

Recibí un SMS con­fir­mando la can­ce­la­ción de la por­ta­bi­li­dad, el alta en el nuevo con­trato (que se llama Pro­fe­sio­nal 8) y otro más con un código para reco­ger gra­tui­ta­mente un iPhone 4 de 32GB en una tienda Movistar.

Al día siguiente, al ver el éxito cose­chado, mi her­mana quiso cam­biar de telé­fono y de con­trato deses­pe­ra­da­mente e intentó la misma jugada (salvo que ini­ciando el pro­ceso en la web de Yoigo). Cuando tuvo que ponerse en con­tacto fue dema­siado brusca y directa de forma que sólo tuvo opción de saber que la por­ta­bi­li­dad se can­ce­la­ría. Un minuto des­pués llamé yo, de su parte, y con­se­guí el mismo con­trato y la opción de cam­biar de ter­mi­nal (en su caso, tras unas vuel­tas, se deci­dió por un Sony Erics­son Xpe­ria 10 mini). Así que si deseas saber cómo con­se­guir un Xpe­ria 10 gra­tis, éste es tu post. Por cierto, es un ter­mi­nal con Android que va real­mente fluido, muy majo.

La moti­va­ción estaba cris­ta­lina al final, Movis­tar lle­vaba años san­grán­do­nos de más (el con­trato de sólo de tarde debió cadu­car hacía seis años según me dijo la ope­ra­dora) y ya era hora de cam­biar las tor­nas. En el caso de mi her­mana no había pun­tos con los que con­se­guir un telé­fono (se acu­mu­lan con el con­sumo de toda la fami­lia) ni nada a lo que aga­rrarte si quie­res hacerlo “de legal”. Eso fue lo que más me sor­pren­dió y enfu­re­ció, indi­caba que lle­vaba años haciendo el primo. Ahora mi madre está haciendo lo mismo. Un com­pa­ñero de la ofi­cina igual. Culo veo, telé­fono quiero.

Pun­tos a tener en cuenta

Lo que en prin­ci­pio iba a haber sido una por­ta­bi­li­dad real de Movis­tar a Simyo se quedó en un amago de por­ta­bi­li­dad más. Per­dón, un exi­toso amago de por­ta­bi­li­dad. No me quiero expla­yar mucho pero veo nece­sa­rio dejar unos pun­tos bien cla­ros basa­dos en mi experiencia.

  • No ten­gas miedo. Hay gente a la que le cuen­tas esto y dice, «Vale, tú por­que tuviste suerte, ¿y si lo hago y no me lla­man?». A ver, repito, lo faci­li­tan, auto­má­ti­ca­mente reci­bes un men­saje de texto ins­tán­dote a que les lla­mes. No tie­nes que espe­rar ner­vioso a ver si se ponen en con­tacto o no por­que sim­ple­mente, sí, lo hacen.
  • Para can­ce­lar la por­ta­bi­li­dad (y que­darte con tu ter­mi­nal nuevo y tu con­trato nuevo en tu com­pa­ñía vieja) debes enviar un fax. Si no son tan cutres, te gra­ba­rán un pequeño inte­rro­ga­to­rio y ellos se ocu­pan de todo sin pro­blema (este método uti­liza Movis­tar y he de decir que es cómodo).
  • Ojo con la per­ma­nen­cia, infór­mate bien de si aún les debes algo o no a los actua­les due­ños de tu alma, si te que­dan menos de nueve meses pagas una multa.
  • Por nor­ma­tiva, los comer­cia­les no pue­den ofer­tar cier­tos des­cuen­tos o con­tra­tos salvo que se haya ini­ciado una por­ta­bi­li­dad (lla­mad al 224470 y pre­gun­tad por el Pro­fe­sio­nal 8), y ade­más las ofer­tas cam­bian depen­diendo de si se trata de una por­ta­bi­li­dad a una “grande” como Tele­line, Air­tel o Amena o bien a una de las nue­vas y mino­ri­ta­rias como Yoigo, Simyo, Eroski móvil… Les interesa más repar­tirse el pas­tel entre ellas tres, inten­tando que las nue­vas no con­si­gan clien­tes nue­vos, ya sabéis qué tenéis que hacer.
  • Si pides un telé­fono y te dicen que no lo tie­nen, no insis­tas, no tra­ba­jan con ese modelo. Y no hay más.
  • Los tele­fo­nis­tas son per­so­nas, pue­des caer­les bien o pue­des caer­les mal, ellos no rega­lan nada, la com­pa­ñía tele­fó­nica sí. Esto quiere decir (yo he sido comer­cial como creo que todos sabéis), si, como hizo mi her­mana, entras a saco y ape­nas mas­cu­llas un “Hola”, olví­date. Tie­nes que ser ama­ble, faci­li­tar­les el tra­bajo, que les de gusto hablar con­tigo y así con­se­guir que reali­cen las pre­gun­tas mági­cas como «¿Por qué quiere cam­biar de com­pa­ñía?» o «¿Qué más le ofre­cen en la otra compañía?».
  • Los pun­tos de con­sumo acu­mu­la­dos no impor­tan. Nada. Si has sido bueno como men­ciono, les dará igual si tie­nes miles o nin­guno, ellos te pre­gun­ta­rán cuál te gusta. Por supuesto, si te pue­den ven­der (aun­que sea gra­tui­ta­mente como mi caso) uno que requiera for­zo­sa­mente plan de datos, lo inten­ta­rán. Tam­bién, un móvil así sin plan de datos no se aprovecha.
  • Una fac­tura de un ter­mi­nal con un costo total de más de 700€ y un des­cuento de la misma can­ti­dad es ridí­cu­la­mente divertida.
  • Que un telé­fono de 700 pavos carezca de con­fir­ma­ción de recep­ción de SMS y debas recu­rrir a este código me parece una gita­nada de pro­por­cio­nes bíbli­cas, como todas las que suele pro­ta­go­ni­zar Apple.

Y así es cómo con­se­guí un iPhone 32GB gra­tis con Movis­tar. De ver­dad que si no tie­nes per­ma­nen­cia merece la pena el intento. Y real­mente creo que dejando esto por escrito y com­par­tién­dolo con los nave­ga­do­res más usa­dos no sólo reci­biré alguna visi­ti­lla más, sino que ofrezco un ser­vi­cio a la comu­ni­dad, como los rape­ros rica­cho­nes que son con­de­na­dos a reco­ger latas de Coca-Cola en una cuneta. Pero con estilo.

Cuando escriba cómo con­se­guí a Lady Marian sí que lo vamos a fli­par. Yo el pri­mero. “Ver­dad verdadera”.

Visto en: 1004 y 224470.

Domingo, 12 septiembre, 2010
ElGekoNegro

Casual friday

La empresa donde estoy haciendo las prác­ti­cas viene del otro lado del charco, y por ello tiene cos­tum­bres trans­atlán­ti­cas, mucho rollo psi­co­ló­gico de unión de grupo (que en su ver­sión cas­tiza evo­lu­ciona, de unas direc­tri­ces de buen com­por­ta­miento y res­peto a una caña al ter­mi­nar la semana en el bar de abajo), reunio­nes fre­cuen­tes para eva­luar obje­ti­vos y for­ta­le­cer las rela­cio­nes inter­pro­fe­sio­na­les (y tal) y, ade­más, el día de la cor­bata diver­tida, cau­sal fri­day que pone en la hoja de normativas.

Por si alguien no conoce el con­cepto de ‘casual fri­day’, como yo hasta que me encon­tré de bru­ces con ello, es sim­ple­mente un día de la semana (vier­nes) en el que la ves­ti­menta no ha de ser tan seria como de cos­tum­bre, vamos, que pue­des ir a tra­ba­jar en zapa­ti­llas de pun­tera blanca y vaque­ros acom­pa­ñado de una cami­seta “alter­na­tiva”. La idea es rela­jar ese último día de la semana per­mi­tiendo una mayor infor­ma­li­dad y menos roces en el cue­llo debido a la corbata.

«Espera, ¿has dicho roces por la cor­bata?» Sí. Debe­ría ir encor­ba­tado, con camisa y pan­ta­lón de traje el resto de días que no fue­ran ni vier­nes ni casua­les. Pero por suerte en la ofi­cina donde estoy tene­mos bas­tante manga ancha, y más aún los pobre­ci­tos beca­rios que no pue­den per­mi­tirse gas­tar el 70% de su sueldo en la indu­men­ta­ria reco­men­dada. Esto no quita para que, de vez en cuando, una o dos veces por semana, nos toque poner­nos gua­pe­to­nes y hacer que nues­tras mamás se sien­tan orgu­llo­sas de sus niños, que mira qué ele­gan­tes se han puesto ellos soli­tos. Efec­ti­va­mente, soli­tos. Quiero com­par­tir con voso­tros, esta vez sólo los hom­bres, unos tru­cos lige­ros que he ido apren­diendo en estas sema­nas. El mérito no es mío, los he ido memo­ri­zando y adap­tando a lo largo y ancho de todo inter­net (aña­diendo toques per­so­na­les den­tro de mis no tan recor­ta­dos movi­mien­tos) pues per­so­nal­mente en este tema me encon­traba más per­dido que Xavi Her­nán­dez (a quien alguien debe­ría recor­darle cómo se da un pase hacia ade­lante). Para empe­zar no esta­ría nada mal que echa­rais un ojo al artículo New­bie Fas­hion Tips for Grown-Up Men al que lle­gué desde Man Made DIY (como se ve, esta noche tes­tos­te­rona a rau­da­les) y es que en ese reco­men­da­ble texto se encuen­tra la solu­ción a prác­ti­ca­mente cual­quier duda que nos surja sobre estilo mas­cu­lino. Yo he ali­ñado el estilo con lo poco que he apren­dido de Paul Smith, aquí ya debe­réis bus­ca­ros la vida con entre­vis­tas y fotos, más algún artículo alea­to­rio de Esquire.

Nudo Half Windsor para tontacos

How to tie a tie

La rim­bom­bante con­sulta que nos hace­mos todos alguna vez en nues­tra vida. Mis consejos,

  • Escoge un nudo que parezca sencillo.
  • Cén­trate en él.
  • Aprende a hacerlo, un par de inten­to­nas delante del espejo. Cru­cial para cal­cu­lar el cen­tro, donde debe quedar.
  • Guar­date la ima­gen como guía (yo la tuve de fondo de pantalla).
  • Flipa con cómo te miran las niñas, cha­va­las y MILFs al hacerte el nudo de la cor­bata en la parada del auto­bús con una faci­li­dad impen­sa­ble. El pri­mero que se sor­prende eres tú.

El nudo de la ima­gen es un sim­ple Half Wind­sor, intenté la heroi­ci­dad de hacer uno doble, pero siem­pre ter­mino embo­bado con el pro­grama de tele­vi­sión de este per­so­naje en el que parece que el mucha­cho acaba de matar a la com­pa­ñera.

Bonus,

  • Si mides más de 1,80 segu­ra­mente te interese saber que no hay cosa más cutre que una cor­bata que queda corta, por­que una cosa es una cor­bata y otra un babero anoré­xico. Si, ade­más, haces como yo y lle­vas la camisa por fuera (por­que te lo per­mi­ten), deberá que­dar un poco más larga de lo habi­tual. Para ello uti­liza la menor parte de “pico” (el extremo fino) al comen­zar a anu­dar, ya que sea el nudo que sea siem­pre pue­des con­se­guir que la lon­gi­tud se acorte, pero no que se alar­gue, y aquí el tamaño importa verdaderamente.

Infor­ma­lity required

Me cono­céis y sabéis per­fec­ta­mente lo que pienso de estos for­ma­lis­mos esté­ti­cos. Den­tro de un orden están bien, pero no ter­mi­nan de ir con­migo. Me parece que hacen que el tra­ba­ja­dor esté más incó­modo y hace que todos cai­ga­mos en una mono­to­nía. Todos, no todas, pues al fin y al cabo las chi­cas tie­nen más opción para com­bi­nar pren­das y esti­los en estas situa­cio­nes, noso­tros nos debe­mos ceñir al cla­si­cismo de camisa, ame­ri­cana, pan­ta­lón, cor­bata y zapa­tos. Como he men­cio­nado arriba, a noso­tros nos dejan la correa más suelta por­que nues­tro jefe es el pri­mero que com­prende que ves­tir siguiendo estos cáno­nes no es una ven­taja persé. Esto no quita para que me dejara caer en una oca­sión que «No estás mal, pero ayer venías más guapo» al verme con una cami­seta de Cow­boy Bebop. No vol­vió a suce­der. Afor­tu­na­da­mente se nos per­mite lle­var la camisa por fuera, y si hace calor, con el pri­mer botón des­abro­chado, algo que se agra­dece. Así que os deta­llo mi uni­forme de hom­bre hecho y dere­cho, de los pies a la cabeza.

  • Zapa­tos, Adi­das dise­ña­das por Pors­che negras con deta­lles dora­dos (que dan el pego como zapa­tos), simi­la­res a estas.
  • Cal­ce­ti­nes negros. Siempre.
  • Pan­ta­lo­nes vaque­ros oscu­ros. A ser posi­ble negros y no muy “vaque­ros”. En mi caso de Spring­field, algo anchos.
  • Cin­tu­rón. Negro, como los zapa­tos y el pan­ta­lón. Da igual que no haga falta, hay que lle­var cinturón.
  • Camisa blanca, de rayas (que a mí me gus­tan) y que pue­des encon­trar en tu Zara o Cor­te­fiel más cer­cano, ahora que empie­zan las reba­jas habrá que mirar.
  • Cor­bata. Tengo dos. Una nor­mal negra de Zara y una finita de Spring­field. Quiero una recta negra.
  • Ame­ri­cana. Negra tam­bién. Con la camisa saliendo por debajo queda bien. En Zara tie­nen cosas bas­tante decentes.
  • Barba y pei­nado. Una sola cosa. Si vas a recor­tarte la barba o a afei­tarte con pri­sas, no lo hagas. Nunca. Tie­nes más de un 90% de dejarte un trozo sin rema­tar. Y es menos sucio un poco de barba que un poco de barba des­cui­dada. Yo no me peino, free the rizos-mambo.

Como os ima­gi­náis, las deli­cias de cual­quier abuela.

Fuera coñas. La ver­dad es que esta­mos sor­pren­den­te­mente más gua­pos así. Y a todos nos gusta ver­nos de vez en cuando refle­ja­dos en un espejo y pen­sar, «Coño, si es que hoy estoy que lo rompo». Por­que así es, apren­di­ces de Bar­ney Stin­son, nos gusta que nos miren con esa cara de «Creo que ese tío merece la pena, lleva cor­bata, debe ser res­pon­sa­ble» y sal­ga­mos de nues­tro habi­tual rol de pan­ta­lo­nes vaque­ros azu­les con una suda­dera raída, que es muy cómoda, pero para sacar al perro. Quién me lo iba a decir.

Espero que estos con­se­ji­llos bási­cos y el artículo enla­zado así como la ima­gen os sir­van al menos por si tenéis que salir de un apu­ri­llo seme­jante y no está vues­tra madre o vues­tra her­mana (o vues­tra novia) que os dé unas indi­ca­cio­nes gra­tui­tas sobre moda y estilo. Yo ya he apren­dido algo, como que el azul marino no com­bina con el negro, que se supone con­junta con todo.

Y por la hora que es creo que debe­ría ir a dor­mir algo y mañana sigo estu­diando (o lo que surja). Bue­nos días, gentleman.

Visto en: Paul Smith es la caña.

Domingo, 27 junio, 2010
ElGekoNegro