• Claro que el placer de una serie no debe ser la sorpresa sino disfrutar de verla... A...

Anhedonia a un grado bajo cero

ElGekoNegro | Lunes, 9 enero 2012, 3:51

Soy la per­sona más apá­tica que conozco. Y conozco a bas­tan­tes per­so­nas, siem­pre espero cono­cer a algún otro ser que ade­más de pare­cer majo o arisco mues­tre una clara indi­fe­ren­cia y una falta de moti­va­ción por empren­der cual­quier tipo de aven­tura. Hola a los del fondo.

Hoy he ido al cine. Sólo por comen­tar. Una señora ha dicho en alto que Sher­lock no puede morir. Ahí tengo los libros, creo que la colec­ción no está com­pleta, pero bueno, muere. La gente es imbé­cil. No se preo­cupe, mujer, que el bueno de Doyle lo resu­citó para ustedes.

La ver­dad es que no tengo nada de lo que que­jarme, y eso que soy un que­jica, no hay nada a mi alre­de­dor que merezca una sola mala cara, nada. Estoy en una posi­ción envi­dia­ble y que, de hecho, algu­nos ya envi­dian. “Ter­mi­nando” la carrera, con un empleo rela­ti­va­mente cómodo, con la capa­ci­dad eco­nó­mica sufi­ciente como para darme prác­ti­ca­mente cual­quier capri­cho (cosa que no hago, pero ahí está). Es una rutina cálida, mane­ja­ble, de esas de «No me jodas ya he per­dido el bus». Un sin más, un meh, un vacío com­pleto.

Me sumerjo en un autismo volun­ta­rio. Sin expli­ca­cio­nes, sin pre­gun­tarme nada para aho­rrarme el tener que bus­car res­pues­tas aun­que sepa de ante­mano lo que con­tes­tar. A veces pienso que me he acos­tum­brado, tal vez por haberme for­zado yo mismo a ello, a esta sen­sa­ción de frial­dad intere­sada que con­si­gue que no me entu­siasme un ápice por prác­ti­ca­mente una mierda. En fin, hace casi un año, una psi­có­loga, que a efec­tos prác­ti­cos no era más que una chica con la que un amigo estuvo hace un tiempo me hizo con­tarle mi vida por encima y ter­minó lla­mán­dome «Jodido loco de los cojo­nes». No me fas­ti­dies, tan­tos años de carrera refi­nada y habla igual que un ter­tu­liano de un pro­grama de cora­zón o un entre­na­dor de fút­bol cañí. Su parte de razón ten­dría y, la ver­dad, me hizo mucha gra­cia, no siem­pre uno tiene la opor­tu­ni­dad de que le diag­nos­ti­quen una locura de manera médi­ca­mente aceptable.

No pon­gáis esa cara, no le hice mucho caso, aun­que igual hubiese sido mejor que­darme un rato más en el diván. No lo sé, y lo mejor es que no me importa. Vale, no sé si es lo mejor, ya he dejado de que­rer saberlo todo. Eso sí es preo­cu­pante, no recuerdo en qué puto momento de mi vida reciente he dejado de ser curioso. Creo que fue en el mismo en el que empecé a adel­ga­zar mucho sin saber por qué y luego a engor­dar al mismo ritmo sin nin­guna expli­ca­ción. Cual­quier per­sona dirá que es por algo tiroi­deo, está de moda entre los ente­ra­di­llos hos­pi­ta­la­rios y a todos se lo hacen mirar, me he hecho prue­bas, está todo bien. Es mi mal­dita cabeza. Hay algo que no fun­ciona bien ahí arriba. Ha habido hoy un par de momen­tos chun­gos, dos hos­tias, bajo­nes momen­tá­neos. Me he salido como he podido de los dos jar­di­nes en los que me había metido. En uno me metie­ron, pero es igual. Son pija­das que afec­tan. Me duele la cabeza cuando intento des­cu­brir qué falla, qué tuerca tengo que apre­tar o aflo­jar para que pueda vol­ver a fluir esa… vida, no sé, no me encuen­tro bien. Ima­gi­nad que tenéis un puto mapa del Soko­ban en vues­tro cere­bro, pero un mapa enorme, con millo­nes de cajas y tie­nes que ir moviendo todas y colo­cando cada una paso a paso. Bueno, más o menos es lo que llevo unas sema­nas, unos meses, inten­tando hacer: poner orden. He inten­tado prio­ri­zar las cosas que me rodean, como si crease una lista de tareas pen­dien­tes y nada fuese simul­tá­neo, no hay con­cu­rren­cias, cada cosa a su tiempo. Y no iba mal, era cómodo, pero des­pués de un tiempo me he dado cuenta de que me sen­tía exac­ta­mente igual. Vacío.

Pero un vacío cre­ciente, un agu­jero negro que está apo­de­rán­dose de mi inge­nio, de mi crea­ti­vi­dad, diría que hasta de mi memo­ria. No suelo uti­li­zar borra­do­res pero en octu­bre escribí un pequeño relato, uno de esos oscu­ros, mal­va­dos, en fin, que sólo lo enten­día yo y que me hacen sen­tir bien sólo dejando por escrito que no es así. En ese relato escribí una cosa que me pare­cía que enca­jaba con toda la ambien­ta­ción catas­tro­fista y casi san­gui­no­lenta de la his­to­ria «[…] y así sucum­bir a los siete peca­dos capi­ta­les de pro­vin­cia que ahora […]». Y va José Mota y se marca un puto espe­cial de noche­vieja con esa coñita. Antes me hubiese enfu­re­cido pero entré aquí y me cepi­llé el relato, sin cabos suel­tos ni lamen­ta­cio­nes. Y no me molestó, joder, no me reco­nozco. Os ase­guro que ese agu­jero negro es bes­tial. Nada agradable.

En fin, sed feli­ces, que es de lo que va todo este asunto de la vida y tal, apro­ve­chadlo, mamo­nes. Ima­gi­nad que dejáis de leer esta clase de mierda lite­ra­ria, escrita desde lo más pro­fundo de mi putre­facta cloaca men­tal para con­ver­ti­ros en los que escri­ben una basura seme­jante desde un pozo de lodo cre­yendo que covier­ten sus tex­tos en oro. No, deja, mejor, sed felices.

Visto en: A sero­to­nina revuelta, ganan­cia de psiquiatras.

≠ Error | Lagarto
  • 09 ene 2012, 11:06;

    Vaya post escrito desde el alma que te has marcado.

    Yo creo que el pro­blema viene de sen­tirse dema­siado con­for­mista, de no ir hacia una meta. Tú siem­pre has tenido una meta más o menos clara, que era irte a tra­ba­jar fuera y vivir la aven­tura de la emi­gra­ción. Pero claro, tie­nes un tra­bajo que está bien, te vas apol­tro­nando y te empieza a dar pereza lo de irte a vivir a ato­mar­porculo solo por un tonto sueño de juven­tud. El pro­blema es que sí, estas bien, pero has per­dido la meta. Y cuando uno no tiene meta se cansa rápido de correr y casi hasta de andar. Así que recu­pera tu ante­rior meta, o bús­cate una nueva. No es fácil saber lo que uno quiere, y encon­trar la meta es algo sufi­cien­te­mente difí­cil, por­que ade­más ten­drás que bus­car otra nueva cuando alcan­ces esa.

    Y nada, ya dejo mi papel de con­se­jero vital. Suerte, muchacho.

  • 09 ene 2012, 14:18;

    Cuando eres joven todo es emo­cio­nante y los días son muy lar­gos. Pero es por­que has vivido pocas cosas, y por­que com­pa­ra­ti­va­mente un día es un pedazo sig­ni­fi­ca­tivo de tu vida. Eso sin meter­nos en cosas de hormonas.

    Ahora hay que esfor­zarse un poco más. Hacer cosas nue­vas, dife­ren­tes, que te emo­cio­nen, cada día. No siem­pre se puede, claro: yo no me voy a Noruega a tra­ba­jar sin tener carrera ni expe­rien­cia aun­que me resulte diver­tido. Hay fami­lia, tra­ba­jos, estu­dios y compromisos.

    Así que lo que hay que hacer es encon­trar un punto medio. Ni tra­ba­jar para vivir ni vivir para tra­ba­jar. Una rutina que encuen­tres intere­sante, pero tam­bién un tiempo libre de calidad.

    Y no, estar leyendo cho­rra­das en inter­net todo el día no es tiempo libre de cali­dad. Es per­der el tiempo por no tener ganas de gas­tarlo en algo difícil.

    PD: ¿Has visto qué bien me sé la teo­ría? :D

  • ♣3 José Francisco
    09 ene 2012, 18:38;

    Igual no viene al caso, pero este ha sido el mejor post que he leído en muchos meses, quizá años.

  • ♣4 Bea
    10 ene 2012, 18:07;

    Lo que dice Alo me gusta. Y como yo no tengo con­se­jos para mi ni para ti, me quedo con el suyo.

    Aun­que supongo que hay épocas, hay épocas en la que te importa un cojón todo, épocas que todo te parece una mierda y épocas que ves mari­po­si­tas por todas par­tes, no se puede estar todo el tiempo viendo el mundo de color de rosa.

  • 17 ene 2012, 11:48;

    […] ejem­plo, El Geko, un cínico empe­der­nido, en su última entrada tiene los cojo­nes de hablar desde el cora­zón. Se lo agra­dezco, por­que la arma­dura que hay que […]

  • 20 ene 2012, 17:45;

    Vaya, me recuer­das a mi en mi buena época. Tengo bue­nas noti­cias, al final remontarás.

    Un abrazo inmenso.

  • 26 ene 2012, 18:17;

    […] ponerse lige­ra­mente filo­só­fico, no mucho, que luego algu­nos, de dar­les dema­siado al coco, se que­dan mal. Pero sí, es con­ve­niente plan­tearse por qué haces las cosas, o por qué hiciste algo en […]

  • 7 respuestas, tu venganza