2014 lies down on Broadway

Recuerdo que me fascinaba escribir. Ay, no sé qué haré con esto con el tiempo. Ha aguantado, arrastrándose, el año natural 2014 (salvo descalabro de todo el tinglado de aquí a dentro de una decena de días). Creo que eso suman unos ocho años. OCHO. PUTOS. AÑOS. La mitad de ellos de deriva, sí, pero eh, ha estado aquí cuando lo he necesitado. Y los tres locos que quedéis ahí, imagino que también.

Probablemente la gente sensata recuerde este año como el de la vuelta de Genesis que anunciaron en verano. Que ha sido un año movido en muchos aspectos, pera vamos a priorizar: el rock progresivo aquí va delante de cualquier cosa. Y los trajes de Peter Gabriel son referencia para muchas mierdas carnavalescas. Yo, que no soy sensato, recordaré 2014 desde un subjetivo egoísmo. Qué menos, vaya.

2013 fue, para mí, un año aburrido, pesado, y si hay algo que una persona no puede permitirse es ser pesado. Un año tampoco. No tuvo emoción, ni retos laborales importantes ni Cenicientas a quien probar la talla del pie. Sí tuvo, en cambio, un accidente de moto del que ya ni quiero hablar. Menuda chapuza de año, caray. Quienquiera que lo hubiese diseñado debería pasarse por su respectiva escuela a pedir explicaciones.

Y partiendo de esa situación anodina comenzó 2014. Y comenzó con una mudanza a un piso de mi misma calle, pero con balcones. Luz. La mudanza, ojo, se realizó aún en 2013, pero no voy a permitir que un tecnicismo me joda una bonita historia. Un cambio, por definición, ya hace que algo sea diferente, y es lo que necesitaba. Como necesitaba aún más también cambié de trabajo. Y, ahora sí, metí la cantidad adecuada de emoción y quebraderos de cabeza que necesitaba. Era finales de marzo, comenzaba la primavera y ya tenía una vida completamente diferente. Qué genial todo, vaya.

Da rabia decir que, ahora serio, mientras veo a mí alrededor cómo mucha gente está realmente destrozada yo me he divertido mucho este año, he aprendido una barbaridad este año, he crecido mucho este año (y ya tocaba), he salido mucho este año, he perdido peso este año, he vuelto a jugar al baloncesto después de… demasiados años: algún curso de la E.S.O., he perdido peso y he sido capaz de correr 8km en unos 40 minutos cosa que no imaginaba que ningún año consiguiese hacer. Este año he conocido gente que realmente ha aportado valor a mi vida. Este año he estado con chicas estupendas que se han olvidado de mí antes de lo que me hubiera gustado y he estado con chicas horribles que, bueno, ¡hola!
Este año he escuchado discos que no había saboreado por estúpido con anterioridad. 2014 lo recordaré siempre como el año en el que pisé California, el año en el que tuve una reunión con ingenieros de Google y la NASA. El año en el que hice un videojuego en un fin de semana. El año en el que volví a pedir un Fitzgerald en un bar. Este ha sido el año en el que por fin le he pillado el punto a cocinar lentejas. 2014 sin hummus no tiene sentido para mí. El año en el que me hubiera encantado viajar más. El año en el que volví a intentar leer Moby Dick con espantoso resultado. El año en el que he puesto cebolla caramelizada y pimienta a cada ensalada.

2014 me ha gustado. ElGekoNegro que fantaseaba con su futuro debería decirle a quien sea que lleve el timón ahora que ha llegado a un puerto donde merece la pena atracar la nave. Y que gracias. Feliz año, feliz Navidad, disfrutad. Coño. Y, si tenéis hora y media suelta, pues ya sabéis dónde está el cordero.

Visto en: 2014.

5 comentarios sobre “2014 lies down on Broadway”

  1. Me iba a poner tierna con esto así que mejor lo mantengo corto: si, has tenido un año muy bueno. Y me alegro mucho por ello. Espero que el siguiente te vaya mejor aún.

  2. Hoy me dije «voy a escribir un post en mi blog», y por el contrario, he terminado leyendo posts de otros en otros blogs.

    Y bueno, que qué guay todo, y qué sonrisas más bonitas me sacas (sé que son bonitas aunque no me las vea).

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